La Coctelera

ULTREIA

Si no lo sientes, NUNCA lo lograrás... por tanto... SE TÚ MISMO

Categoría: Mis circunstancias

11 Agosto 2009

A pesar de todo

Hay situaciones en la vida en que dan ganas de decir "Vale... me rindo... se acabó". Es como si todo el universo estuviera en contra de uno, como si todo saliera al revés, donde, a cada paso que das, te vas acordando más y más del famoso Murphy y sus leyes. Un ejemplo: te levantas tarde porque el despertador no ha sonado, te quemas con el café, si es que consigues que la cafetera funcione, te quedas sin agua en mitad de la ducha, el atasco se forma cinco minutos antes de llegar al trabajo, te toca aparcar el coche quince minutos más lejos de lo de costumbre mientras empieza a llover de forma torrencial y el paraguas decide que no quiere abrirse por lo que llegas "hecho una sopa" al trabajo. El ordenador no quiere arrancar y al otro lado del teléfono, en vez de soporte informático tienes una especie de seta que no te hace ni caso. Cuando consigues ponerte a trabajar empiezan a caerte marrones y más marrones, sales de uno y entras en otro peor. Esperas una llamada y no llega ni para atrás, por mucho que mires al teléfono. Cuando llega la hora, el coche no arranca, el móvil sin batería, nadie ayuda... y miras al cielo como diciendo "¿Qué, colega, te lo pasas bien?". Ante situaciones, exageradas pero a veces ocurre, de este estilo, podemos rendirnos o continuar. Reconozco que más de una vez me ha pasado por la mente el tirar la toalla y decir "hasta aquí". No sirve de nada pensar que hay gente que está peor... porque hay otros muchos que están mejor. Mal de muchos, ya se sabe.
 
No somos perfectos, por mucho que algunos se lo crean, nos caemos, nos cansamos y sin ánimo... a veces abandonamos, aunque tengamos unas herramientas estupendas. Pienso por ejemplo en un proyecto que hay en la empresa en la que trabajo, pero seguro que hay alguno en las demás empresas que es similar. Una herramienta de comunicación en desuso que, imagino, terminará quitándose porque no se actualiza. Y es una herramienta con un montón de horas de trabajo detrás; pero que nadie mantiene. Una pena que nadie la aproveche, salvo como tablón de anuncios... y cada vez menos. Podría hacer mucho bien por esa gran desconocida que es la comunicación interna en una empresa. ¿Comunicación interna en una empresa? Sí, eso ahorraría muchas reuniones y muchos cargos extraños... pero... como todos los departamentos pecan de "titulitis", porque no sabe lo que hacen... pero .... el cargo es lo primero que te ponen en las tarjetas de visita... de reuniones de dudosa utilidad en muchos casos pero de obligada asistencia sin importar el horario... hay herramientas que son eficaces, podrían emplearse y dar un muy buen servicio que se terminan arrinconando en una maraña de sitios web. El ser humano es así, se aburre pronto de lo que consigue fácilmente. Ocurre con todo, herramientas de trabajo, juguetes, móviles... hasta las personas. Se llega al extremo de no valorar a los que tenemos al lado hasta que los perdemos. No me refiero sólo a los que fallecen. Continuando con el trabajo. Típico caso de persona que pasa desapercibida en un departamento hasta que dice que le han ofrecido un puesto en otra empresa y se va. De repente el jefe cae en la cuenta de que esa persona era útil y... ¡anda! Le hace una contraoferta. ¿Acaso no era útil cuando no le hacías ni caso? ¿Acaso no viste las señales de que esa persona existía? ¿Tan en su mundo estaba el jefe que sólo veía un número? Yo no acepto contraofertas. Cuando he tomado la decisión de irme, por mucho que me ofrezcan, me voy. Porque ya tuvieron el momento, la oportunidad de mantenerme en ese departamento y, quién sabe por qué, no lo hicieron. Valorar "la infidelidad", premiar "la queja" no creo que sea lo mejor. Es algo que nunca he entendido de las políticas de fidelización de ciertas empresas. ¿Quieres conseguir un móvil gratis? Dile a tu operador que te vas con otra compañía. ¿No es absurdo? ¿Y el cliente que está contento con el servicio, con el trabajo que haces? ¿A ese no se le hace nada? Conozco personas que llevan años pagando en una misma compañía sin tener una disminución de la cuota, mientras que a los "quejicas" se les "premia" con descuentos. ¿Merece la pena aceptar el chantaje de esos clientes? No lo sé.
 
Rendirse. Vuelvo al tema original que una vez más me he ido por las ramas. Tenemos la tentación casi a diario de rendirnos ante los elementos, como si estuviéramos en una lucha constante contra todo. ¿Por qué entendemos la vida como lucha? Pues... realmente no lo sé. Supongo que es porque nuestro mundo es físico, sabemos del esfuerzo de conseguir cosas y de nuestra mentalidad dialéctica, es decir, para que alguien gane, tiene que haber alguien que pierda, siempre tiene que haber dos opciones. Y esas dos opciones son, primeramente, interiores. Actitudes personales de cómo enfrentarse a la realidad. Puedes levantarte e ir a por todas o rendirte por dentro, dejándote llevar por la corriente. Ambas opciones son válidas, aceptables en algunas situaciones. Aunque sólo sea para hacer acopio de fuerzas. No siempre podemos estar al cien por cien. Realmente no es una rendición, sino un momento de "repostaje", de parar el tiempo. Porque siempre hay que tener alguna parada de tiempo, algún espacio en blanco. No se puede hacer una actividad constante, no sería bueno. Hasta la persona más activa necesita vacaciones, introducir un cambio en la rutina diaria. Cambiar de aires, variar un poco. No es una rendición, sino un punto. Quizá seguido, quizá y aparte. El propio cuerpo necesita el descanso, necesita dormir de vez en cuando, aunque nos empeñemos (o lo que es peor, otros se empeñen, en no dejarle descansar). Esos momentos vienen muy bien, para retomar la tarea con redoblado empeño, con nuevas ideas y más energía. Cada día, poco a poco, como si lleváramos batería al estilo el móvil, nos vamos desgastando... y al final... o nos conectamos a la corriente o, irremisiblemente, nos apagamos.
 
¿Desanimarse? NO. A pesar de todo. Aunque parezca que no vamos a ningún lado, que nuestros esfuerzos no sirven para nada, que está todo el pescado vendido y que el mundo no cambia. ¿Desanimarse? NO. Porque si uno se desanima, a lo mejor, otro sigue su ejemplo y se desanima también y al final se produce efecto cascada. Pero... al contrario, si uno sigue, un poquito más, quizá otro, continúa otro poquito más, y otro, y otro... y el efecto cascada se convierte en una contracorriente que puede cambiar algo. ¿Desanimarse? NO. Porque tarde o temprano tendrás que pelear, te guste o no y, a nadie le guste tener al lado a alguien que no para de quejarse, que carga con un montón de piedras. ¿Desanimarse? NO. Porque, aunque no lo veas, siempre hay alguien al lado que cuenta contigo.

14 Abril 2009

Parafraseando el best seller, mientras escucho un poco de música en la madrugada, escribo un post en la tranquilidad del silencio nocturno. Es lo que tiene que me haya tomado una coca-cola a las 15.00. El sueño es ausente y Morfeo debe de andar muy ocupado con Trinity y con Neo protegiendo Sión de Matrix, porque mi mente anda demasiado despierta. Pensando en lo que ha ocurrido en estas últimas semanas en las que el cambio se ha establecido en mi vida con una marca indeleble y un claro sentido de quedarse. ¿Algo más contrario al cambio que lo constante? Y sin embargo, parece que me establecido en el constante cambio. Cuando ya me había hecho a la situación laboral, cambio de puesto, cambio de ordenador y cambio de tarea. Lo primero es normal, lo segundo es un engorro y lo tercero mi respuesta a una petición. Cambiar de puesto te da una perspectiva distinta de la empresa, antes estaba al lado de la puerta y de personal. Ahora estoy perdida en medio del departamento, lejos del pasillo... pero cerca de los muebles donde se pone, quizá demasiado a menudo (¿o no?) el desayuno y el aperitivo cada vez que hay un cumpleaños o una celebración. La "operación bikini" va a ser complicada en mi nuevo puesto, aunque tengo uno de los ordenadores más antiguos de la compañía. Y así va, ni el "Arre24" del asturiano va así de despacito. Me he tenido que configurar los programas que usamos, desde el correo al de logarse en el teléfono. Tengo que hacerme con un teclado que de vez en cuando se come la barra espaciadora... como para unas prisas. El tercer cambio es el que origina el título del post. Cambio de tarea, dejo la cuota de particulares no siempre todo lo educados que uno quisiera para empezar a llevar de nuevo gestiones con constructoras y promotoras. Una nueva línea de negocio que necesita que alguien la controle, vea lo que ocurre y dé la voz de alarma si se sale de madre. Un trabajo perseverante, sin demasiados fuegos artificiales, de estar a lo suyo, sin depender de los gustos de unos y de otros. Un trabajo que por lo visto, en el departamento sólo tenía un nombre. ¿Adivináis cual? Parece que mi manera de trabajar en plan "pilar" desde mi puesto, haciendo lo que tengo que hacer sin buscar protagonismo y peloteo absurdo, es tenido en cuenta por las altas esferas que saben por experiencia que puedo poner orden en el supuesto caos. Ya lo demostré hace tiempo y parece que, como la receta funcionó, hay que volver a aplicarla. Una nueva etapa, aunque ya he perdido la cuenta de todas las que llevo.

¿Cómo vivo el cambio? Con el ejmplo de los pilares de un edificio, que saben que sin su labor, la fachada se derrumba. Parece que como no están a la luz no son importantes. Pero lo son. Yo sigo en un curro que parece que no es lo mío, que más de uno puede pensar que estoy malgastando mi vida, cuando podría hacer otras cosas. Sí, seguramente podría estar en otro sitio... pero donde estoy es donde tengo que rendir, dar lo mejor de mi misma, teniendo muy claro que cuando salgo por la puerta me esperan las verdaderas razones de mi vida, los verdaderos pilares donde se asienta mi vida y mi felicidad. Porque el trabajo es importante; pero sin el equilibrio con la vida familiar, lo único que deja es agotamiento físico y psíquico... pero vacío. Lo he podido comprobar esta mañana. La gente llevaba "derrotada" a trabajar a las 7.30. ¿Cómo acabarán la semana? No lo sé. Estoy convencida que no siempre lo que empieza mal acaba mal... más si a las 7.30 estás derrotado... no sé, el día debe hacerse cuesta arriba, en plan canción arrastrada de los Secretos. Supongo que vivo de otra manera y la Semana Santa ha pasado dejando paso a la Pascua, la alegría de la Resurrección, de saber que hay Alguien que me sostiene y da sentido a todo lo que hago, a ese "dejarse morir" en el tiempo y en las circunstancias. Porque el tiempo que pasa es tiempo que nos hace morir y cada uno elige cómo ocurre. Y si la mirada está centrada, la vida arraigada a los pilares, los cambios pueden tambalear la superficie, como las olas del mar que en cuanto sumerges la cabeza, reina la calma. Cada día me gusta más la imagen del constante golpear de las olas en la orilla. Debe ser mi alma mediterranea que de vez en cuando aflora en medio de la meseta. Cada día veo más que es verdad esa frase de que hay que mirar las cosas de tejas para arriba. A veces estamos demasiado metidos en casa, en nuestros problemillas como para ver que la solución puede ser tan sencilla como abrir la ventana o salir a la calle. Nos empeñamos en estructurar nuestra vida sin dejar que las cosas nos sorprendan para bien... y fuera hay muchas cosas que nos pueden sorprender. Desde una reacción inesperada en algo tan pequeño como el comportamiento de un peque de dos años, a que cojas el coche y cuando esperas un atascazo, no hay coches, o puedes aparcar donde te gusta. Sólo hay que estar pendiente de los pequeños detalles. ¿Un ejemplo? Buuuffff, hay tantos que quizá no podría quedarme con uno solo. Vivir en el mundo, en pareja, tener un trabajo, una familia dan muchos ejemplos... Los toques de atención de la vida. Hace poco, yo andaba un poco "baja", sin saber muy bien por qué... quizá el cansancio, quizá la amenazante rutina... recibí una carta, de una persona que recuerdo cada día... justo en el momento en que necesitaba el empujoncillo, allí estaba en el buzón. Ultimamente también me pasa los primeros jueves de mes que me acerco cuando Jose duerme a Dani y yo dejo mi casa por unas horas para ir a la parroquia a la exposición del Santísimo y como que mi alma respira en ese silencio que dice tanto y que aclara tanto mis tormentas. Volver a la fuente, contrastar los pasos que se han dado por si hay que rectificar o se puede seguir adelante. Y puede que esté agotada, que ya no llegue a más... pero cuando creo que ya no puedo más, todavía "aguanto". Lo veo cada noche con mi marido, llega agotado del trabajo y Dani, que no entiende de cansancio, reclama a su papá. Y mi marido se entrega sin malas caras, con todo su amor por el peque. Lo veo en Jose y lo ví en mi casa, con mis padres. Siempre pendientes de nosotras, sin mirar sus propias fuerzas, sino lo que necesitabamos, aunque fuera dar un beso a las 4 de la mañana para hacer olvidar una pesadilla o un mal sueño.

Sólo cuando tenemos los verdaderos pilares de nuestra vida, podemos llegar a ser lo que podemos llegar a ser, aceptar lo que ocurre a nuestro alrededor y vivirlo de forma que todo sea un instrumento para ser felices en medio de los líos. Cada uno en su sitio, aunque para encontrarlo demos más de un rodeo. Lo importante del pasado es que nos ha hecho llegar a donde estamos, no nos detiene. Y no es solo una frase más o menos bonita. Es una realidad. Las famosas circunstancias de Ortega son nuestro pasado, lo que nos ha hecho ser como somos y donde nos apoyamos como si de un trampolín se tratase para intentar alcanzar los sueños. Quizá mis sueños parezcan insignificantes, o mis "logros" sean irrisorios para algunos... ¿Qué más da? Yo sé lo que me ha costado llegar a donde estoy, sé lo que es pelear con la muchedumbre cuando el tren te ha dejado en la otra punta de la estación y tu salida está al otro lado. Aunque muchos se empeñen en que es mejor salir por donde van todos, NO, si tu salida está en la otra punta, avanza en esa dirección, aunque sea despacio. ¿O acaso si esa muchedumbre se fuera a tirar por un barranco tú lo harías? Yo por lo menos no... y estoy convencida de que habrá varios que piensen como yo y que, quizá sólo necesiten ver a uno moverse en otra dirección, para hacerlo ellos también. A veces es bueno, no mirar a la masa sino al 1+1+1+1+1+1+1... porque las personas que te cruzas en la calle, en el metro, tienen nombre propio y circunstancias particulares... quizá para tí no sean más que un bulto... pero para alguien son importantes. ¿Por qué pensar de forma egoísta o mirar sólo lo que puedes sacar de tus semejantes? Si quieres cambiar el mundo quizá más que esperar a que los demás hagan algo, va siendo hora de ponerse a trabajar y aportar el granito de arena. Seguro que la experiencia es mucho más enriquecedora de lo que puedas siquiera soñar.

31 Marzo 2009

No quiero acabar el mes con un post de queja, de cabreo como el anterior. No es lo mejor y tampoco responde a mi manera de ser. Sí, en el curro hay injusticias, pero comparado con todo lo que hay por los alrededores son nimiedades. No puedo verlo en plan catastrofista y tampoco me sale verlo en color cerveza, porque me pillaría una cogorza y un dolor de cabeza; pero los problemas seguirían. Por mucho que no quieras verlo, el iceberg está ahí, aunque tú no quieras verlo en tu titanic. Así que, ante la realidad que no elegimos tenemos dos opciones o nos rebelamos o la abrazamos. Lo importante en no detenerse, seguir caminando y presentar la mejor cara, porque es nuestra opción, aceptarlo todo, cambiar aquello que podemos cambiar y seguir adelante. No estoy hecha para quejarme, estoy hecha para algo más. Estoy hecha. Yo no me hice a mi misma, sino que me hicieron, no elegí nacer en un momento determinado, ni ser de la manera que soy. Y estoy bien hecha... Creo que más de uno debería llevar en plan judío devoto esa frase en los antebrazos, en la frente... "ESTOY BIEN HECHA". A pesar de lo que nos dice el mundo actual, estamos bien hechos, hechos para bien y para el bien. Hechos para ser felices de verdad, no para unas gotas. Y no es utopía ni un sueño de niños, sino que es realidad, no sólo una frase.

4 Marzo 2009

Llevo días pensando en el precio, del alto precio de una simple silla. Algunos son capaces de pagar 2.300 euros por sentarse más cómodamente. Otros, entregan a cambio empleos para conseguir la suya en una reunión en Washington. ¿No os lo creeis? Preguntadle a los trabajadores de Renault o de Citröen que ven peligrar sus empleos. Es el precio de una reunión, es el precio de una silla. ¿Tanto cuesta sentarse? No lo sé... aunque algunos lo están pagando muy caro. En Galicia, por ejemplo se ha pasado del rojo de la vergüenza, al azul de la esperanza, del cielo abierto. Algunos se aferran a su silla, ocupada durante treinta años... y el mero hecho de pensar que les pueden dejar en otra silla, les dá pánico o vértigo. Es algo traumático pasar a las sillas rojas de la oposición. Es como si con el culo quisieran hacer ventosa para no moverse del asiento que ocupan. Puede ser en el norte... o en el sur, que hay más de uno que debe pensar que el gobierno de determinada autonomía es suyo. Pero... nada perdura eternamente, y menos en política. En estos últimos días en que hemos visto que con el baile de las sillas, algunos han tenido de "aceptar su dimisión forzada" tras una cacería, no tanto de brujas, como de lobos, de personas que hablan mucho diciendo poco y que al final, pierden su silla... y también su ático remodelado.

La silla del poder tiene muchos candidatos y lo que no se dán cuenta es que los que se sientan en ella tienen la espada de Damocles encima, la espada de la Democracia que finalmente se impone. Hay sillas para todos los gustos, algunos las buscan acolchadas, con un cojín para poner sobre ellas sus lindas posaderas. Otros prefieren la austeridad y ya que estamos en Cuaresma, más de uno tiene su particular día de Dolores. Hay sillas con calefacción y otras que queman. Que se lo digan a más de un entrenador que podría decirse que es un culo inquieto de tantos banquillos que ha ocupado. Hay sillones malditos, que hacen decir tonterías, no sólo en política, sino en presidencias de equipo de fútbol que venden lo que sea por comprar votos y hacerse de oro. ¿Tanto lío por un sitio para sentarse? Algunos quieren la silla del poder a toda costa, queriendo ser el niño en el bautizo, la novia en la boda... y... hasta el muerto en el entierro.

La silla del poder es solitaria. Uno nunca sabe si los que están al lado son verdaderamente "fieles" o son como en el antiguo Egipto, con una mano delante y otra detrás, para poder llevarse todo lo que puedan. ¿por qué? Porque, la ley de la dialéctica sigue de plena actualidad. El ser humano, cualquiera sabe por qué, sigue queriendo tener más... sin importar de lo que sea. ¿No conocéis a los "Y yo más"? Personas que si tú dices que tienes tal cosa, la que sea... siempre tienen que soltar la siguiente frase "pues yo tengo tanto más". Si tu aprendes bailes de salón, ellos saben bailes de salón, si tu haces aplicaciones para ordenador, ellos son expertos, si tú tienes tal enfermedad, ellos han pasado no sé cuántas más... A mí me dan miedo aquellos que les gusten que los demás les "hinchen" con sus aplausos... el día que estallen no me gustaría estar cerca. Prefiero las sillas de mi casa, quizá no sean espectaculares; pero son muy especiales. En ellas llevo sentándome toda la vida. Y digo la verdad, porque mis sillas son heredadas de mis padres, por lo que llevo viéndolas toda mi vida. Y siguen aguantando el tute que les damos, los intentos de subirse de Dani.

Hablando de Dani, el viernes hizo dos añitos. Él ha hecho que yo me ocupe de otro tipo de sillas. Desde la trona, hasta la de paseo o la del coche. También en la silla de la preocupación, al lado de su cunita cuando era peque o cuando está malito o echando de menos a su papá. Ya no tengo sitio fijo, sólo sé que mi silla favorita es la que está cerquita de él, que me permite tenerle en mis brazos o verle dar sus progresos en esta vida. Hasta yo me he convertido en una silla para él, que le encanta sentarse encima de mis piernas a pintar, a leer o simplemente a descansar. ¿Cuánto vale una silla así? Tiempo. Es lo único que vale, poder dedicar tiempo a lo verdaderamente importante, aunque el cuerpo te diga que necesita descanso. Algo que también dice tras dos horas en las sillas del cine de verano playero. Sin embargo, cuando estás con las personas que quieres, cuando estás disfrutando de esos momentos especiales que todos los días tienen... sentarse en una silla o en el suelo es lo que menos importancia tiene.

No, no quiero sillas caras, ni con chinchetas en su asiento. Prefiero una silla normal o unos escalones, o el suelo... si se mancha la ropa se lava y listo... pero el asiento no determina mi ánimo para estar mejor o peor. No soy piloto de fórmula 1 detrás de un asiento mejor... aunque en eso, a mi me gusten los coches rojos. En mi vida prefiero el asiento de mi coche, que si no lleva un caballo negro, al menos me permite ir donde quiero y poder llevar a mi peque tras el cole. A otros les dejo esos coches que levantan envidia... o miedo al ver los faros pegados a tu coche, como si usaran su estrella como mira telescópica... ¿Les quemará el asiento? Porque algunos van con demasiada prisa... ¿será así toda su vida? Sólo de pensarlo me agobio. La vida tiene su propio ritmo que queda por encima de lo que nos gustaría.

Entiendo que tenemos la aspiración de buscar una silla mejor, que se adapte a nuestras necesidades, lo que no sé si esas necesidades son verdaderas o las creamos tontamente, dejando que las cosas pierdan su utilidad primera... porque no olvidemos que la principal utilidad de una silla es permitir sentarse. Hay algunas de diseño que para sentarse hay que hacer verdaderos equilibrios para no caerse. De esas no quiero ninguna ni aunque me las regalen. Otras te atrapan y levantarse es toda una odisea... ¿tendrán de esas en algunos despachos? Cualquiera sabe, no he visitado ninguno. No me veo ni con ganas ni con dinero suficiente como para pagarlas. Bastante tengo con echar cálculos y elegir otro mobiliario. Es lo que tiene que Dani se haga mayor.

25 Enero 2009

Llevo desde el viernes con una extraña sensación. La produce un hecho bien concreto: uno de mis ahijados, con 25 años, entró ayer en un monasterio trapense para ser monje, para pasar el resto de su vida en un mismo monasterio, en silencio, en oración, en soledad. Es algo que a muchos le trae recuerdos del pasado cuando los hijos "segundos" tenían que elegir entre el "rojo" de la casaca del ejército o el negro de la sotana. No es su caso. A otros les deja sorprendidos porque en un mundo como el actual, dejarlo todo para encerrarse entre cuatro paredes es como tirar la vida, como decir que no se sirve para nada. No se comprende, es algo que llama la atención, que lleva a preguntarse ¿por qué? ¿por qué elegir una opción de vida así? ¿No sería mejor hacer algo por los demás, irse de misionero o algo por el estilo que quedarse en la "tranquilidad" del claustro? Quien piensa así, seguramente, no sabe lo que es estar un día entero en soledad y silencio, no sabe enfrentarse a la pasividad, a las tentaciones de hacer cosas, por el mero hecho de sentirse útil y desterrar el vacío que todos tenemos al pasar un día sin hacer nada, aparentemente. Porque parece que los contemplativos no hacen nada. Tirar la juventud y la vida tras los muros de un monasterio es algo que... realmente no se produce. Las vidas así entregadas no se tiran. Es otra opción. ¿Qué es lo que produce una decisión así? Una decisión que sabes que va a producir dolor entre tus seres queridos, por el desgarro de la distancia, de saber que pase lo que pase no vas a salir del monasterio... Sólo hay una respuesta: el amor. El amor de Dios, el amar hasta el extremo de entregar la vida, el desaparecer del mundo para dedicar tu vida a rezar. Renunciar a la comodidad, a la propia voluntad, acoger la pobreza, el no tener nada tuyo. Es una respuesta a saberse amado, a saberse abrazado completamente con lo que nos gusta de nosotros y con lo que no. Es responder a una llamada, a estar ante el Sagrario y hacer de tu vida, de tu día una oblación de alabanza a Dios. No se comprende en un mundo tan ajetreado, tan influído por las modas, por el consumismo, por el capitalismo. De buenas a primeras nadie lo desearía para sus hijos o para un familiar, o para conocidos. Ser sacerdote, bueno... misionero, bueno... pero ¿monje de clausura? Tengo a varios amigos en monasterios y puedo asegurar que la respuesta menos mala ha sido la de los padres de mi ahijado que, con dolor, han sido ellos los que han llevado a Rafa a la Oliva. Las peores reacciones que he conocido es el intentar dar una paliza al sacerdote de la parroquia o poner una esquela en la puerta para indicar que su hijo ha muerto. ¿Qué pasaría por el corazón de esa persona al ver a sus padres tomando tal decisión? Un desgarro mucho mayor, porque quien elige una opción así, no lo hace a la ligera y sigue teniendo un corazón que quiere a los suyos. Una de las cosas más difíciles para los vocacionados es la respuesta de sus padres... Supuestamente deben apoyar la felicidad de los hijos... y a veces la ponen bien difícil. Algunos realmente no piensan en la felicidad de los hijos sino en su propia idea de felicidad... y como no comprenden lo que es la vocación contemplativa se lo ponen muy cuesta arriba.

¿Por qué mi extraña sensación? Porque he estado a su lado en su camino desde el principio, desde que el conocí en un campamento diocesano. Sé lo que le ha costado dar ese paso, la de veces que ha intentado acallar lo que le decía su corazón por seguir una vida más sencilla sin tanta complicación , siguiendo el amplio camino de la mayoría. Sé de sus luchas, de sus recelos, de sus miedos... de dar un paso tan radical. Sé que no lo ha hecho a la ligera sino siendo consciente y sabiendo que ahora va a tener un periodo de ver si realmente es su camino. Estoy contenta por él, porque sé que es su camino y que lo ha decidido sabiendo de las dificultades. Pero... es mi ahijado y en cierta forma me duele la separación. No he ido a su entrada, aunque espero poder estar cuando tome los hábitos, cuando haga los votos simples. Me costará, pero sé que es su felicidad y esas lágrimas pueden ser muy sanadoras. En cierta medida se parecen a las que derraman las madres (y algunos padres) en las bodas de sus hijos, cuando ven que "abandonan el nido" para seguir su propio camino. Y lloran porque dejan el hogar, pero están felices porque hacen lo que creen que es lo mejor. Claro que en esos casos les pueden ver siempre que quieran, o llamarles por teléfono, alegrarse de ver a los hijos de los hijos... algo que con los contemplativos no sucede. Pero si les ves felices, aunque sea en el locutorio tras una reja, debes alegrarte por ellos, aunque el corazón se queje por no poder abrazarles. Porque los padres, los hermanos y los amigos tienen que, ante todo, buscar y aceptar la felicidad de los que quieren. Cuesta, puedo asegurarlo... pero cada uno debe seguir su propio camino y los demás deben animar, pase lo que pase.

1 Enero 2009

FELIZ 2009

Lo cierto es que tenía tentaciones de desear un feliz 2010, porque viendo cómo se presenta el 2009, económicamente hablando, dan ganas de que pase cuanto antes. Pero no, creo que este año que hoy empieza se presenta con tantos buenos proyectos que prefiero hablar en presente que en futuro. A pesar de lo que digan los diarios, la televisión y hasta alguna cantante de algodón de azucar con su "cualquier tiempo pasado...", el 2009 va a ser el mejor. ¿Por qué? Porque es una nueva oportunidad para sacarle lo máximo a la vida. Y no se trata de hacer los típicos propósitos de año nuevo: dejar de fumar, adelgazar, aprender inglés. No fumo así que el primero no me vale. Lo de adelgazar poco a poco y lo de aprender inglés... seguiremos intentándolo. No, el propósito de este año es vivir el hoy, pensar y disfrutar en presente. ¿Para qué adelantar acontecimientos si la vida me muestra cada día que los planes no salen como esperas? Me pasó ayer. Planeas la cena, preparas las uvas, el cava... y luego, nada de na. ¿Por qué? Porque casi se nos echa la hora encima con la cena, y porque Dani no consiguió dormirse hasta las tantas por lo que el brindis de dejó para una ocasión más propicia. Alguno ni se tomó las uvas y otros lo hicieron tarde. El año pasado me ocurrió igual y puedo asegurar que el 2008 ha sido estupendo, una gozada de año, con un montón de historias y de momentos para recordar. El 2009 aparece así; pero lo importante no es como empiezan las cosas, sino cómo acaban.

El 2008 me dejó con un interrogante. ¿Qué significa APRECA? Está puesto con luces en la calle Arenal de Madrid, como si fuera un adorno navideño y... hasta hace escasos momentos no tenía ni idea de lo que era. Pensaba que se trataba de una palabra en un idioma extraño deseando feliz Navidad, o el nombre de una tienda o algo así... pero... para ilustrar el post estaba buscando una foto de esa palabra y he encontrado su significado. Perdonad mi ignorancia porque no lo sabía. Con esto de ver más dibujos animados que telediarios, pues no sabía que APRECA es la denominación para el eje comercial de Arenal-Preciados-Carmen, que son tres calles del centro de Madrid. Hoy me podré meter en la cama sabiendo algo más. Seguramente sin este invento de Internet, no lo habría sabido porque no es un lugar que yo frecuente habitualmente... si se tratara del Heron, del Village, del "Three Water" o del Xanadú lo habría sabido sin problema... pero APRECA... Sonaba casi a pregunta filosófica, perfecta para elaborar una teoría compleja y abstracta, como cuando se habla del Ser, de lo que significa Logos, Aletheia o hasta Ultreia.

¿Cómo se presenta el 2009? Con proyectos interesantes y con una convicción cada vez más clara de que Pancho Céspedes tenía razón. "Esta vida loca, loca, loca... con su propia realidad". Esta vida está loca. Cuando parece que todo va, todo cambia. Y te quedas temblando intentando descubrir lo que ha pasado porque no hay lógica que lo explique. ¿Cómo lo afrontas? Puedes hacerlo en plan equilibrista, en plan optimista, o en plan pesimista. Siempre en cualquier hecho de la vida hay alguien que suelta el "qué mal está el mundo", "qué pena" "pobrecillo". Hay personas que deberían ser plañideras profesionales. De verdad, de los que sólo ven desgracias. Me pregunto cómo tendrán el hígado o si su dolor de cabeza será constante. Típica persona que en los brindis pide que tengamos salud y que no "se vayan" sus seres queridos. Que no consigue mirar más allá de sus narices lacrimosas. Que sólo ve penalidades. Los típicos que son "enfermos crónicos" y que minan la salud y el humor de los demás. ¿No conocéis a nadie que se está quejando siempre, que dice "ay qué malit@ estoy"... y que luego sobrevive a muchos que no se quejaban? Yo sí... ahora mismo estoy pensando en un par de personas así, que no se dan cuenta de lo afortunadas que son y que... si es que algun dia se dan cuenta... será demasiado tarde. No, la vida hay que vivirla, tanto en lo bueno como en lo malo. ¿Qué es lo que dice que algo sea bueno o malo? ¿El dolor es malo? Que se lo digan a una parturienta cuando tiene al peque en brazos. O que se lo digan a un donante de sangre cuando le acaban de pinchar para donar algo de su sangre. Si no existiera el dolor, no sabríamos que tenemos algun problema en el cuerpo. Cuando algo no duele, suele ser un problema mayor.

Luego están los del "pensamiento positivo" los que creen que por poner buena cara todo va a ir bien. Yo les llamo los del "pensamiento Titanic"... si hago como si no existiera, no chocaré contra el iceberg. ¿Y qué ocurre? Pues que al final se hunden. En el tema económico tenemos muchos de pensamiento titanic y en el político igual. Si no la nombro... no hay crisis. Claro, si no digo la palabra, puede que siga todo bien en mi mundo piruleta. Si alguien quiere vivir asi, adelante... pero que se atenga a las consecuencias porque la historia está repleta de sonoros guantazos, de dolorosos despertares. ¿Y los equilibristas? Son aquellos que capean el temporal como pueden, que saben cuando es mejor aceptar la derrota y retirarse a "boxes". Son los que conoces sus fuerzas, los que miden la vida conforme a sus posibilidades.

Por mi parte no quiero ser de ninguna de las tres clases. ¿Por qué? Porque conozco mis posibilidades pero también sé que los milagros existen y que las cosas imposibles se pueden realizar. Ese planteamiento está perfectamente recogido en una frase que ya he escrito varias veces en este blog "trabaja como si todo dependiera de tí, reza como si todo dependiera de Dios". Mis fuerzas son escasas para cambiar el mundo... pero puedo intentar cosas sencillas. ¿Por ejemplo? ayudar a subir un carrito de niño por unas escaleras. Estar pendiente de lo que pasa a mi alrededor. Sin esperar recompensa, algo a cambio. Y no desesperarse si luego el día sale al revés de lo que pensabas. ¿Merece la pena pelear contra los acontecimientos? Creo que es más interesante saber cómo afrontarlos. Habrá días que tenga ganas de mandarlo todo a freir morcillas y marcharme a un desierto. Otros días en los que tenga ganas de estar acompañada de mi familia, de mis amigos y de que hay muy poco silencio alrededor. ¿Es bueno, es malo? NO, soy la misma en ambas tesituras, pero afrontando los momentos de forma distinta. La vida es un todo, no podemos parcelarla porque sin "lo malo" no puedes vivir "lo bueno".

¿Quiero que pase el 2009? No, quiero vivir el 2009 y que cuando llegue el 31 de diciembre haga balance. Salga lo que salga lo que espero es no tener la sensación de que el tiempo ha corrido y yo he estado parada

16 Septiembre 2008

Las paraolimpiadas

Ayer estuve viendo una de las pruebas de las paraolimpiadas y la verdad es que me quedé impresionada. Se trataba de una prueba de relevos en la piscina en la que se nadaba en los cuatro estilos. El primero de ellos era a espalda y el primer nadador de uno de los equipos me impresionó. El chico no tenía brazos y sólo tenía una pierna. ¿Cómo se mantenía a flote? No lo sé, pero se tiró a la piscina y con la boca se agarró a una de las cuerdas que le daba un entrenador para adoptar la postura de salida. Cuando dieron la salida se impulsó con la pierna y se puso a moverse como si fuera la cola de un pez. Iba deprisa, mucho más de lo que yo pensaba. Y me quedé impresionada, de verdad. Me imaginé el día a día de ese muchacho, lo que habría sido su vida. ¿Habría nacido así o fue una enfermedad? ¿Qué fuerza mental tenía para superar los obstáculos? Porque tendría unos cuantos en su vida, desde los impedimentos más básicos como no poder comer solo, hasta las bromas de los crueles niños que le llamarían "tronco". ¿Qué le impulsaba a levantarse cada mañana y pelear con una vida tan dura? Son preguntas que me hago cuando veo a esos atletas que, para mí, encarnan el verdadero espíritu olímpico. Para mí son todos unos campeones porque no se quedan en la ausencia de brazos, o de piernas, sino que fomentan lo que tienen, lo fortifican y buscan aquello en lo que creen. Son ellos los que llevan la silla de ruedas, no la silla la que los lleva a ellos. Donde otras personas se hundirían y pedirían esa falsa compasión asesina que algunos llaman suicidio asistido, los atletas paraolímpicos demuestran la fuerza de la vida. ¿Por qué nacieron así? No lo sé, pero creo que su nacimiento fue buscado, deseado por unos padres que hicieron oídos sordos a los que les dijeron que abortaran esa vida, y dieron todo su amor y su tiempo a esos peques que ahora sorprenden en las paraolimpiadas. ¿Y la enfermedad? ¡Vaya manera de afrontarla! Llorar y hundirse no sirve de nada. Te puedes quedar en ese "lodo" o descubrir que hay mucho que puedes hacer. Hace tiempo hablaba del bastón que le regalamos a mi hermana y lo que me costó dárselo por lo que suponía. Pues a día de hoy, me doy cuenta de que gracias a ese bastón mi hermana puede moverse. ¿Que es duro ver a una persona de 37 años así? Sí; pero no es para tener lástima de ella. Es lo peor que se podría hacer. Ella está enfrentándose a la vida como una campeona, sacando adelante a su familia, con la ayuda de su mi cuñado y de sus peques y sigue respirando y haciendo su vida. Podría hundirse en casa; pero ¿de qué le serviría? Se perdería una sonrisa de mis sobrinas, o el amor de su marido. Podría quejarse; pero tiene muchas cosas buenas en su vida como para andar amargada. Puede que tenga limitaciones; pero lo importante lo tiene. Y, al igual que los paraolímpicos, es un ejemplo para los que la rodean, esos que nos quejamos tanto de tantas minucias, los que podemos hacer un mundo de una espinita clavada en un dedo de la mano.

A veces nos quejamos de vicio. De verdad, que nuestra vida es mucho más sencilla de lo que algunos se piensan. Los que hemos nacido en Occidente, lo tenemos todo mucho más fácil que los que han nacido en África, por poner un ejemplo. Y sin embargo nos quejamos de todo y de todos. Que si llueve, que si hace sol, que si vino, que si se fue, que es pronto, que es tarde, que si es blanco, que si es negro, que tiene, que no tiene. Si lo pensamos un poco podemos ver que todos nos quejamos más que damos gracias. Somos expertos de las "quejabanzas" (no sé si el palabrejo existe, pero yo lo pongo como contrario a las alabanzas). Cuando tenemos pareja, pensamos que es la persona ideal, estupenda, nos podemos quedar mirándola durante horas sin decir nada, como absortos. Pero... (siempre hya un pero) cuando convives con esa persona, me temo que las horas sin decir nada se convierten en charlas y ver defectos. ¿Es que antes no existían? No, lo que pasa es no los veíamos y si los veíamos nos parecían pequeñitos. Cada persona tiene defectos y virtudes. Si elegiste a esa persona para vivir el resto de tu vida con ella, por algo sería ¿no? ¿O es que somos tan tontos de elegir a una persona sin saber por qué? No, yo creo que lo que me gustó de mi marido cuando le conocí sigue ahí, aún cuando me enfado con él. ¿Por qué me enfado? Porque la convivencia enseña las asperezas, no es lo mismo el mundo idílico de verle un par de horas un dia a la semana que convivir dia a día. Para mí, es mucho más entretenido ahora que antes. Es más interesante a nivel vital ver a una persona cuando se despierta que cuando ya ha pasado por todos los "arreglos" del baño. Te evitas, por ejemplo, los sustos que dan algunas famosillas de turno cuando les quitas el maquillaje, la peluquería, el trapito en cuestión, los adornos y demás parafernalia para salir así de impresionantes. Pero todo eso es fachada y no se puede mantener demasiado tiempo. Los años pasan y siempre dejan su huella, en el cuerpo o en la cuenta corriente.

Repito, nos quejamos de vicio. Viendo a los paraolímpicos, llego a otra conclusión: la verdad de la frase "querer es poder". Los que hemos hecho peregrinaciones sabemos de la importancia del grupo a la hora de caminar. Si lo haces solo y te cansas, te paras. Si caminas con alguien y te cansas, nunca faltará quien tire de tí. A veces nuestros músculos suplen la debilidad de otros. Si tienes las piernas atrofiadas, los brazos se fortalecen para seguir adelante. ¿Y en nuestra sociedad? Si usamos el simil del cuerpo, me temo que hay algunos que están atrofiados y otros que tienen que fortalecerse para tirar de los débiles. Y no se trata de pasarse horas levantando pesas en el gimnasio sino de dar lo mejor de nosotros en nuestro puesto, cada uno en lo suyo. En lo suyo, no a lo suyo, que es lo de todos lo que hace que la sociedad mejore, crezca y se dé realmente el estado del bienestar, sin que se tambalee por las crisis económicas. Los atletas no se quejan de los entrenamientos, saben que son necesarios para fortalecerse. ¿Y nosotros? Si en nuestra vida hay más queja que otra cosa, desde luego que la felicidad no estará muy cerca. Si vemos en nuestro dia a día las posibilidades para vivir, a pesar de todos los golpes, llegaremos a la felicidad de verdad, que hace que todo merezca la pena.

19 Agosto 2008

Periplo vacacional

Ya hemos vuelto de nuestras vacaciones galleguiñas. Impresionante. De verdad, puedo recomendar el sitio donde hemos estado. Hemos disfrutado de unos días en un enclave muy poco explotado turísticamente. Imaginaos una tienda de recuerdos en 70 kms a la redonda. Creo que con eso digo todo. Iré poco a poco para que no se me olvide nada de estos días tan estupendos.

Salimos el lunes 4 a los pocos minutos de publicar un post. Las últimas noticias antes de unos dias de silencio y desconexión. Intenté hacerlo con mi ordenador; pero quién sabe por qué decidió el windows system perder el archivo 32. Cambio de planes porque pensábamos llevarnos el ordenador de vacaciones para descargar las fotos y aprovecharnos de la conexión wi-fi del hotelito donde nos alojábamos. No me preocupó demasiado. Es lo bueno de tener al informático en casa; pero sobre todo es lo bueno de pensar que nada me va a fastidiar las vacaciones, mucho menos un ordenador. A la hora de cargar el coche se produjo un "momento Daniel". Mi marido salió por la puerta con las maletas y el peque se puso a llorar desconsoladamente. ¿Por qué? Porque pensaba que su papi se iba. Cuando volvió, la alegría que se llevó fue tremenda y cuando vio que le cogían para llevarle al coche, era una fiesta, el bebé más feliz del mundo. Es tremendo lo que pueden transmitir los peques sin usar las palabras. Del lloro desconsolado pasamos a las carcajadas, porque descubrió que nos íbamos los tres, no sólo el papi. Se notó la diferencia entre las vacaciones del año pasado con cunita de viaje, coche grande y un montón de cosas más (calienta biberones, esterilizador...) a éstas en las que el maletero iba a media carga. Mejor, porque yendo a la Ribeira Sacra algo de vino volvería con nosotros. Pero no adelantaré acontecimientos.

Salimos con la tranquilidad de tener todo el día para llegar a nuestro destino. Y casi lo consiguen, porque "algunos" demostraron que llegaron tarde al reparto de inteligencia. ¿A quién se le ocurre ponerse a asfaltar la A-6 en agosto? ¿¿??¿¿??¿¿??¿¿?? Comprendo que Rajoy se iba de vacaciones en agosto a Pontevedra; pero fastidiar a tantos viajeros desde Tordesillas es para acordarse de la DGT y pensar que las siglas están equivocadas, porque se acercaban más a una J, y la D debería ser la segunda. Ya me entendéis. Por suerte teníamos gasoil, el coche con aire acondicionado y Dani no se despertó. Pero os aseguro que me acordé de la familia de más de uno. No de los pobres operarios que estaban allí con el calorazo, el asfalto y las malas caras de los veraneantes. Tras una hora de atasco, conseguimos volver a pasar de primera. Paramos unos momentos para comprar agua, sandwiches y unas galletas. Así podríamos aguantar hasta donde íbamos a comer, en Las Pallozas, un restaurante de Carracedelos que os recomiendo. Porque una cosa es estar de viaje y otra comer mal. En nuestro caso, buscamos sitios con encanto, donde la relación calidad-precio sea buena. Lo que menos nos apetecía era pasarnos el viaje con una descomposición por comer mal. Con Dani, tampoco podemos comer en plan bocata. Nos atendieron bien, comimos mejor y fue una paradita justo antes de dejar la autopista, dejar León para entrar en Orense.

Antes de las seis llegamos al Pazo a Freiría, nuestro hotelito de destino, donde nos esperaba una de las suites. Estas vacaciones eran un capricho, un merecido premio a un año lleno de trabajo, de momentos duros, de viajes de trabajo... no iban a ser muy largas por lo que nos decidimos a disfrutarlas los tres. En un principio pensamos en el parador de Santo Estevo; pero conocimos el Pazo y nos pareció una opción mejor. No nos equivocamos. Una habitación estupenda, con saloncito, bañera de hidromasaje, salidas propias al jardin, con vistas a los parajes del Bibei. No había playas cerca, ni falta que nos hacía. Nos apetecían unas vacaciones en plan tranquilo, de turismo rural, de monasterios, paisajes y cultura gastronómica. No había planes pre-establecidos, aunque había algunas cosillas que no nos queríamos perder: los cañones del Sil, el románico gallego, quizá ver Orense y Pontevedra. Sin planes, porque todo dependía de cómo nos encontráramos y de Dani. Nunca se sabe lo que puede pasar con un bebé de 17 meses. La primera sorpresa de la habitación: las mantas de la cama. En pleno agosto, eran necesarias. Se agradece después del calor madrileño que dejábamos atrás.

No quiero dejar pasar un detalle curioso. Para ir de Rua a Pobra de Trives íbamos por una carretera en la que aparecieron unas cruces azules en el lado izquierdo de la carretera. La primera pensamos que era porque alguien había muerto allí, pero es que la siguiente apareció a los 50 metros y así hasta llegar al pueblo. Estan bien ancladas en la carretera, con cemento y todo. Al llegar al pueblo nos comentaron que es una reclamación para que hicieran una carretera allí, la A-76 y que al no hacerla les estaban condenando a la muerte en lo que se refiere al turismo, al progreso. Curiosa forma de reivindicar. Creo que es la primera vez que veo algo así, no sé si lo conseguirán; pero la iniciativa al menos está provocando la curiosidad de los viajeros que pasan por alli.

Una vez llegados al hotel, después de tener la primera toma de contacto con la habitación y el entorno, nos fuimos a la oficina de turismo de Pobra para recibir la información pertinente. Decidimos ir a ver Sobrado de Trives, aunque no nos bajamos del coche. Dani estaba durmiendo por lo que hubo un cambio de planes y nos encaminamos a Castro Caldelas. Y de allí, fuimos a Monforte de Lemos, con unos cuantos inconvenientes de carretera en obras y sol en el parabrisas delantero. Gracias a ese camino pudimos descubrir el embarcadero de Doade donde la diputación de Lugo tiene una de las opciones para ver los cañones del Sil. La ruta es de 22 kms de ida y 22 kms de vuelta. Dos horas y media de recorrido, aunque cuando pasamos por alli la primera vez no lo sabíamos. Cuando llegamos a Monforte buscamos un sitio para tomar algo y, literalmente, no había ni una mesa. Al final, nos metimos en un restaurante pizzería a cenar, de donde nos marchamos sin ni poder tomar postre. Algo normal con un peque a ciertas horas. A la vuelta descubrimos un detalle curioso: los carriles de vehículos lentos en esa parte del país están de bajada ¿¿??¿¿?? Parece una tontería pero nos llamó la atención. Más cuando llevas dos camiones delante en una nacional y no puedes pasarles porque cuando tienes dos carriles aumentan su velocidad al ir cuesta abajo. Nada nos impediría disfrutar de nuestras vacaciones y menos el tráfico mercantil de la N-120.

El martes amaneció con Dani tocando diana bien pronto. ¿Solución? Se vino a la cama de los papis a jugar con las mantas, mantener el equilibrio de pie y disfrutar de la compañía hasta que empezó a pedir el desayuno. Teníamos por delante un día con una gran prueba. El recorrido por los cañones del Sil. Meter en un barco a un peque durante más de dos horas es una prueba, su primer viaje en barco, sin saber si se iba a marear, en un día caluroso, sin poder andar a sus anchas... muchas incógnitas. Pero el paisaje merecía la pena y era el principal motivo de haber elegido Orense como destino vacacional. ¿Qué pasó? Pues lo de siempre con Daniel: superó todas nuestras expectativas. Se lo pasó genial y se quedó con todo el pasaje. Quien le conoce no se extrañará porque el peque sabe ganarse a los que le rodean, una sonrisa un "hola" y esa cara de pilluelo encantador hace que nadie se resista. El viaje por los cañones es algo que nadie debería perderse. Es impresionante ver dónde cultivan vides, ver lo que han hecho años y años en la roca a base del golpeo del río. Una gozada que se nos pasó rápido. Eso sí, lo que no entendí muy bien era que pusieran por la megafonía la BSO de "La Misión", no sé le habría pegado más sonidos de gaita; pero bueno. Gracias a que hicimos ese recorrido nos enteramos de que para visitar el monasterio de Santa Cristina bien, es decir poder entrar en la iglesia, había que pedir la llave en la oficina de turismo de Parada de Sil. Se nota que a nivel de turismo es una zona poco explotada porque fueron muchas las personas que no tenían esa información y que se quedaban a medias con esa visita. Después del viajecito por el Sil, nos dirigimos a Monforte para comer. ¿Qué haríamos después? Pues una de las características de nuestros viajes, coger el coche y recorrer la provincia donde estamos. Salimos de Monforte a las cuatro y sin planes pre-establecidos, con Dani dormidito, nos encaminamos a Orense. Dos detalles: el mirador a las hoces del Sil y los "kilómetros gallegos". El mirador a las hoces es un sitio curioso, porque sería un lugar con vistas estupendas, si no fuera por el tendido eléctrico que le han puesto delante, lo que hace que las vistas no sean tan estupendas y las fotos hagan obligatorio el uso del photoshop. Se ve mejor si vas de copiloto en el coche. Los kilómetros gallegos son muy particulares. ¿A qué me refiero? Bueno, pues que, segun ellos recorrimos 10 kilómetros en tres minutos, algo imposible a la velocidad que íbamos, contemplando el paisaje. No sé es como si los kilómetros se alargasen o encogiesen dependiendo de donde estés. Curioso por lo menos. Cuando llegamos a Orense, Dani seguía dormido, por lo que la recorrimos desde el coche, admirando los puentes que tienen, algunos verdaderas obras de ingeniería. Y nos encaminamos a Pontevedra. Una ciudad que nos gustó. Estaban en fiestas y aparcar es un poco caótico; pero parecía acogedora. Eso sí, cumplir nuestra tradición de llevarnos un imán fue toda una odisea, pero eso nos permitió conocer la ciudad un poquito más.

El miércoles fue el día que elegimos para visitar monasterios de la zona: Montederramo, san Pedro de Roca, santa Cristina... pudimos comprobar de primera mano, una vez más, el daño que hizo al patrimonio cultural la desamortización de Mendizabal. Para llenar las arcas del estado seguro que fue buena; pero para las obras de arte fue desastrosa. Montederramo ha pasado por ejemplo de ser el segundo monasterio en importancia de la zona (sólo superado por el de Oseira) a ser el colegio de 23 niños (y bajando, desgraciadamente). La persona que lo enseña es una de esas guías que disfruta con su trabajo y que no se pone en plan clase de arte "rollazo". Visitar monasterios con un peque de 17 meses que dice cosas no es fácil y en ningun momento nos dijo nada malo, al contrario, terminó cogiendo a Dani de la manita y diciendo cosas para él. La siguiente parada, nunca mejor dicho fue Parada de Sil para coger la llave del monasterio de santa Cristina, enclavado en plena Ribeira Sacra. Un sitio muy especial, y no sólo por el nombre. Están rehabilitándolo, pero merece la pena darse el paseo e ir. La iglesia es sencillita, de típica cruz latina de base. Viéndola te puedes hacer una idea de lo que representaban las iglesias en la época románica. A pesar de lo que la gente se cree, el románico no era precisamente un arte de bloques de piedra, mamotretos oscuros... nada más lejos porque se pintaban tanto por dentro como por fuera. Eran como grandes libros donde contar las historias de la Biblia. El paso del tiempo ha hecho que esas pinturas se pierdan en algunos casos; pero debió de ser impresionante en su época, entrar en una iglesia y ver tanto color, tantas historias... Después de devolver la llave en Parada de Sil, fuimos al sitio que nos recomendaron para comer. Y no había sitio, gracias a Dios, porque por ello, conocimos un restaurante increíble que llevan unos gallegos afincados en Madrid gran parte del año: A Palleira da Horta. Lo encontramos de casualidad y de verdad que es para apuntar el sitio y volver. Allí nos pasó algo muy curioso. Una de esas frases que marcan un viaje. Una señora que llegó después que nosotros le dijo al que atendía las mesas que su entrecot fuera con sal fina porque era alérgica a la sal gorda ¿¿¿¿¿¿??????¿¿¿¿¿¿????? ¿Cómo? Me extraña que haya alguien que sea alérgico al cloruro de sodio, porque nuestro cuerpo lo genera por lo que se moriría. Pero es que además, era alérgica a una forma no a la sustancia. Es como si alguien dijera que es alérgico a los cubitos de hielo, pero no al agua. Puede ser que no le guste la sal gorda, pero alergia a ella... es por lo menos extraño. Me recordó a las excentricidades de una "aspirante a la familia" que conozco. Después del homenaje gastronómico nos fuimos despacito hacia san Pedro de Roca. Un monasterio ejemplo de cómo se pueden aprovechar los elementos naturales para la construcción. Había visto cosas variopintas, pero san Pedro de Roca es un lugar que hay que conocer. Hace unos años estaba abandonado y decadente. Hasta que lo descubrió el fundador de "la ciudad de los muchachos" y empezó a hacer alli campamentos para rehabilitarlo. Ahora allí hay un centro de interpretación... pero queda mucho por hacer. De san Pedro nos encaminamos a Maceda para terminar en el santuario barroco de los Milagros. Maceda es un pueblo donde los carteles de señalización se hacen con folios ¿¿¿???¿¿¿??? Del santuario tengo poco que decir. El barroco no es un estilo que me encante y la verdad es que me llamó la atención el hecho de que sacaran la imagen de la virgen fuera de la iglesia-santuario para que puedan ponerle todas las velas que quieren los devotos sin peligro de incendio es por lo menos llamativo. Volvimos al Pazo, agotados y tras un breve paseo por Xunqueira de Espadañedo, donde el monasterio desamortizado es ahora el ayuntamiento.

El jueves nos decidimos por visitar el monasterio de Oseira y esa zona después de disfrutar un día mas del desayuno del Pazo, donde no podían faltas los pedazos de bicas. Una especie de bizcocho típico de esa zona que está buenísimo. Y una miel natural que encima de las tostadas de pan de pueblo es mejor que cualquier bebida energética. Para ir a Oseira pasamos por Cea, el único pueblo que conozco que tiene pan con denominación de origen. Tardan entre seis y siete horas en hacer el pan, que es como dos hogazas juntas y que tostado está buenísimo... y dura casi una semana. En Oseira me acordé mucho de mi anterior visita cuando fuí con un grupo de amigos de Alcorcón en una peregrinación. El tiempo ha pasado y las sensaciones también. Ver el monasterio con mis hombrecitos estuvo muy bien. Dani se portó muy bien, quedándose una vez más con varios de los visitantes. Nos encontramos con un grupo de peregrinos (creo que franceses) que ya habíamos visto en Orense. Quizá fue eso lo que hiciera que mi memoria se despertase y me acordara de muchas personas. Para bien, por supuesto. Y de Oseira fuimos a Cea, a comprar pan y una empanada. Cualquiera sabía donde terminaríamos comiendo. ¿Donde terminamos? En el monasterio de San Clodio, la cuna del Ribeiro. Allí probamos el pulpo a la brasa con cebolla roja confitada. ¡Qué cosa más rica! Nunca había comido el pulpo así. No sé si lo volveré a probar. De lujo, de verdad. Él día que volvamos a la Ribeira Sacra y no haya sitio en el Pazo, seguramente será uno de los hoteles donde miremos. Una pasada de sitio con un magnífico servicio. De allí, ya volvimos a la zona de Trives para intentar visitar As Hermidas. Algo imposible porque había una romería o algo por el estilo. Así que nos volvimos al hotel para disfrutar de unos momentos divertidos en el jardín y de una sesión de baño de hidromasaje, donde Dani disfrutó como un enanillo.

El viernes nos decidimos a tomarnos el día tranquilo para hacer compras de los típicos recuerdos (camisetas...) en Castro Caldelas, encargar un poco de vino de la Ribeira. Antes intentamos ir a Santa Tecla, pues yo pensaba que allí había algo que ver porque en un viaje anterior mis padres me trajeron un llavero. Pero... me temo que era otro santa Tecla porque allí no había nada que ver. Quizá el monasterio de San Paio, que es de un particular, está que se cae a cachos y no se puede ver sino por un agujero en la puerta de madera. Debió de ser impresionante, hasta que nuestro amigo Mendizabal apareció en el gobierno. En Castro Caldelas compramos camisetas y disfrutamos de un lugar de productos típicos, probando vinitos, crema de orujo... Volvimos a intentar la visita As Hermidas y esta vez pudimos bajar hasta allí. El santuario es barroco por lo que no nos encantó. Hay un via Crucis de figuras de tamaño natural, pero necesitaría una buena restauración. Comimos en un sitio que parecía la tasca típica de pueblo. Y cuando volvíamos a descansar al hotel para después continuar las compras, me llamó mi madre para darme una noticia que esperaba. Una prima que estaba muy malita había fallecido. Si hubiera sido otra persona, a lo mejor me habría pensado el volver o no a casa; pero en esa persona era muy especial, por lo que hicimos las maletas y nos volvimos a casa antes de lo previsto.

Vacaciones cortas pero intensas en Orense donde nos han quedado cosas que hacer y que ver. Volveremos, seguro.

Por cierto, he tardado en publicar porque con Dani tengo poco tiempo y al estar el papi de vacaciones, me he querido tomar un descansito bloguero. Además, había que arreglar el ordenata, algo que se hizo mejor de lo que pensaba porque tener al experto en casa es algo genial. No perdí nada y fue todo bastante sencillo... porque se puso mi marido a ello, por supuesto.

Ya hemos vuelto a la normalidad, disfrutando de los JJ.OO... sobre todo de Nadal.

Sobre ULTREIA

Una mujer (y mami) con inquietudes que quiere mirar más allá de las cosas, atreverse a soñar despierta e ir poco a poco consiguiendo los sueños, vivir cada día intentando ser feliz sin esperar oportunidades perfectas.
Puedes pedírmelo a mi, si lo quieres dedicado y con un marca páginas, por correo en la siguiente dirección ultreiablog@gmail.com
Free counter and web stats
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons IBSN: Internet Blog Serial Number 41-27-02-2007
GRACIAS A TOD@S LOS QUE OS HABÉIS ACORDADO DE MI
Perfil de Facebook de Cris Carrillo

Amigos