La Coctelera

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Si no lo sientes, NUNCA lo lograrás... por tanto... SE TÚ MISMO

Categoría: Las opiniones son libres

4 Noviembre 2009

Decisiones

Aprovecho que tengo unos minutos antes de bajar de nuevo al médico para escribir un post que anda rondando por mi cabeza desde hace días; pero que, por la baja, no ha tenido oportunidad de salir. Un post de decisiones. ¿Dan miedo? Bueno, algunas de ellas sí. Hay decisiones que pueden marcar el futuro. Que se lo digan a aquellos que despotrican contra la política actual española del gobierno porque perdieron el empleo y sin embargo pusieron a Zetageta en el poder con su voto. Espero que aprendan y se den cuenta de que las últimas crisis económicas, gobernaban los del puño, cerrado en el emblema, pero abierto para llevarse la pasta a espuertas. Pero no sólo en política. A diario tomamos decisiones que parece que son nimias y sin embargo, cuántas de ellas nos han salvado la vida sin darnos cuenta. ¿Exagero? No. Hace tiempo iba conduciendo y le cedí el paso a un conductor. No tenía por qué hacerlo porque tenía la prioridad, pero parecía que él iba con más prisa que yo y lo hice. Al llegar a una de las numerosas rotondas de nuestra geografía, el coche que iba delante que es al que le había cedido el paso, tuvo un accidente con uno que cogió la rotonda sin mirar. Si no le hubiera cedido el paso, habría sido yo quien lo habría tenido. Pero tomé una decisión que parecía sin consecuencias, y las tuvo. De esa me enteré... ¿pero cuántas veces habrá pasado sin que me entere? Todos hemos leído noticias de catástrofes aéreas y personas que se han salvado porque cambiaron el billete o porque llegaron tarde o por cualquier cosa de esas.

En esta vida en la que todos vamos tan acelerados, a veces es bueno tener calma y pensar. El mes que ha pasado acababa el plazo que me pidió mi jefa para cambiar mi situación laboral. Y el mes que ha pasado, el virus que tengo me ha tenido sin ir a trabajar gran parte del mes. ¿Habrá decidido los cambios? ¿Algo habrá pasado en mi ausencia? Pues no lo sé, quitando la mudanza de edificio, no lo sé. La situación con la crisis es difícil. Yo he tenido bastante con intentar recuperarme como para pensar en dónde estaba la pelota. Expuse mi situación y que estaba dispuesta a tomar decisiones y a cambiar. Se me pidió tiempo y lo dí, a pesar de que casi nadie de mi entorno lo entendió. A veces sólo nosotros entendemos lo que es estar en nuestros zapatos y andar con ellos. Y cuando la vida está de mudanza es mejor no tomar decisiones precipitadas que pueden costar caras. Ahora Octubre ha pasado, si nada ha cambiado a mi regreso estaré libre para marcharme a buscar otros proyectos. Aunque mi principal pensamiento es curarme, es que el bichejo que anda haciendo de las suyas en mi cuerpo me deje de una vez y pueda recuperar el control. ¿Será la edad y esto es lo que "hacerse mayor"? La impotencia de no poder moverte cuando quieres, de hacer lo que quieres es algo contra lo que me rebelo. Pero todo el mundo tiene un aguante. Puedo aguantar el dolor. Puedo forzar la máquina... ¿cuánto tiempo? No, no puedo forzar la máquina demasiado pues no estoy sola. Hay una personita que no entendería que su mamá no pudiera cogerle cuando quiere mimos. Tampoco puede mi marido suplir mi ausencia. No, no merece la pena.

Decisiones. La vida está llena de ellas. No sabemos dónde nos llevarán. En mi caso, sé que si hace unos años me hubieran dicho dóno estoy ahora, habría dicho a mi interlocutor que dejara la cafeína. Y sin embargo, aquí estoy, con un montón de experiencias, de vivencias y un montón de sueños pendientes de realizarse, de "islas" a la espera de que mis palabras las exploren. ¿Hay condicionantes? Bueno, un "cejageta" decía que en las autopistas de la libertad había que llevar cadenas. Puede ser, más no pongo precio a mis sueños, porque si lo hicieran me parecerían demasiado baratos. En esta vida hay sueños, decisiones y apuestas. Puede que en alguno de ellos salgas herido; pero eso demostrará que estás vivo y que puedes vivir con intensidad,  pues tienes el mejor regalo: la vida. Hay que apostar por aquello que crees que es lo mejor para tí, sin miedo al qué dirán. Puede que otros no vean lo que tú. No importa. Una vez que decidas hacer algo, adelante, aunque parezca que vas solo. Es como cuando escribes un libro. En mi caso, por ahora sólo hay uno publicado, otros están esperando a que tenga tiempo para revisar, para acabar, para ponerme a escribir. ¿Gustarán o no? No es mi meta. Yo escribo. Si llega a los demás, genial. Si no llega a los demás... yo ya hice mi parte, ya tomé mi decisión. ¿Son los profesores dueños de lo que reciben los alumnos? No, pueden transmitir conocimiento, pero no depende de ellos lo que haya en las cabezas de sus alumnos, si no hay inteligencia... no pueden hacer nada.

Decisiones. No hay que tenerles miedo. Si no las tienes que tomar, es que no vives, así que mejor es hacerlo y saber que puedes que te equivoques... o no, pues Dios sabe bendecir decisiones "equivocadas". Y Él cuida de nosotros.

19 Octubre 2009

Todos necesitamos un motivo para levantarnos cada mañana, bajarnos de la cama y ponernos en marcha. Tú ¿En qué confías? Puede que confíes en que algún día llegue ese momento en que cambie la suerte y te toque la lotería, o  firmes el contrato de tu vida, o el chico/a de tus sueños te va a decir que sí. Puede que confíes en tus propias fuerzas, en tu juventud, en tu cuerpo, en que vas a aguantar cuantos trances te pueda enviar la vida. Puede que confíes en el trabajo que tienes, en ese sueldo que tienes y que parece que es la llave de la felicidad, que es siempre la condición indispensable para alcanzar los sueños... Puede que confíes en que los que te rodean, o tú mismo no vas a fallar... No sé, pero todo eso me suena a los cuentos de Antoñita la fantástica. La vida pega vuelcos, amigo mío. ¿Quién podría decir que esas promotoras tan grandes y que han ganado esas ingentes cantidades de dinero ahora estarían arruinadas? ¿De qué sirve tener millones y millones en el banco si con eso no te aseguras el vivir unos días más? ¿Para qué, para que otros lo disfruten? ¿Para qué gastarse una millonada en una casa si ello implica no poder salir de ella? ¡Es bueno vivir en una jaula de oro? Hay cosas en el mundo que no se pueden comprar. Tener sueños está muy bien y hay que soñar, pero con cosas grandes de verdad. En las empresas no hay nadie irremplazable, ni el más alto cargo ni el más bajo. La diferencia será el sueldo y la responsabilidad pero no en ser mejor o peor persona. El título no te hace mejor que otro. Y si uno se olvida de eso, caerá y nadie le sacará del hoyo, porque seguramente habrá subido pisando, sin crear equipo... y eso se paga.

Confianza. ¿En qué pones tu confianza? ¿Cuáles son tus pilares? Nunca es tarde para planteartelo. Porque si no lo sabes, quizá ese cansancio, ese mal humor puede que venga por ahí. Sí lo sabes y lo habías olvidado, volverá a tener fuerza y recuperarás la energía, la serenidad, la paz en medio de los líos cotidianos. Si lo sabes, tendrás la meta clara, sabrás que esta vida es una carrera de fondo, en la que lo que importa no es el sprint, sino el fondo, levantarse, la regularidad y seguir, a pesar de todo. Habrá caídas, dolor, pero si la meta está clara seguirás y nada te desviará de ella. Puede que te pierdas a veces, tendrás que desandar y volver al camino... no importará lo que venga porque la meta estará en la mente, en el corazón, un día, otro, otro... y la confianza clara. Las fuerzas fallarán, porque ni siquiera podemos contar con que todo salga como queremos nosotros... pero si la meta esta clara, no perderemos la paz, pues sabemos en qué o en quién confiamos. Meta de cada uno, sin mirar a los lados, sin compararnos con los demás, pues cada uno tiene su ritmo. Cada día lo compruebo con el peque. En su clase hay algunos peques que hacen unas cosas que él no hace todavía y otras cosas que él hace y que otros ni pueden. ¿Por qué ese afán de compararnos? ¿Los demás tienen mis vivencias, han vivido mi vida, tienen mis realidades? ¿No? Pues entonces nada de comparaciones. Mi ritmo es diferente. Puede que a mi me cueste mucho las matemáticas pero sea un genio en lógica. Pues aprovecharé la lógica para suplir las matemáticas. Y me esforzaré más en matemáticas. Tengo que reconocer mis límites. No pasa. Soy humana y como ya he dicho más de una vez, tengo derecho a cansarme, a caer, a fracasar. Ningun motor aguanta estar siempre a tope de sus revoluciones. Hasta los coches más potentes tienen que pasar por la puesta en marcha, necesitan progresión.

¿En qué confío? En el dinero no. Tal como se viene, se va. La crisis lo ha demostrado. Y la fortaleza de una empresa, a pesar de todo, es como el filo de un papel. Puede venir un tsunami y se la lleva. ¿En la salud? Tampoco. Os aseguro que la sensación de intentar levantarse de la cama y notar que las piernas no responden no es buena, reconocer que no puedes, que eres frágil, que eres débil, es, en la mayoría de los casos una cura de humildad, un master en paciencia. Y me duele ver que mi marido está haciendo un esfuerzo titánico por suplir mi ausencia, no poder cuidar a Dani que me echa en falta... mi orgullo me martillea y sé que si fuerzo, puedo; pero no sé si forzar puede ser peor. Terrible dilema. NO, tampoco confío en mis fuerzas. Algo evidente. Si confiara en ellas, estaría con una depresión impresionante. ¿Entonces? Confío en una promesa. Puede que a veces parezca que lo olvide; pero siempre hay algo que me lo recuerda y es lo que hace que lo afronte todo. Una promeso que se hizo hace muchísimo tiempo y que se renueva cada día. Confío en la promesa y sobre todo en quién la hizo. ¿Queréis saber más? Eso lo dejo para nuevos post, aunque seguro que más de uno sabe de lo que hablo :-)

18 Octubre 2009

Uso como título una de las frases más conocidas de Andrés Montes, un conocido periodista deportivo que ha fallecido recientemente en Madrid. Frase que yo creo que es muy real, la vida puede ser maravillosa y merece la pena ser vivida. Ayer, en Madrid muchas personas se manifestaron a favor de la vida. Dependiendo de a quién escuchemos las cifras varían desde los 55.000 asistentes según la delegación del gobierno socialista, al 1.200.000 asistentes según los organizadores. Así que yo prefiero decir que fueron muchas personas. ¿A qué se debe el baile de cifras? Bueno, la delegación del gobierno... ¿responde a intereses partidistas de un gobierno que quiere aprobar una ley que permitiría abortar hasta las 16 semanas sin problemas y a las menores sin consentimiento de sus padres? Porque no sé, si las matemáticas no me fallan, de 55.000 a 1.200.000 van 1.145.000 que yo creo que son muchas personas. He oído también que eran cuatro familias numerosas, un montón de religiosos y copias de los mal llamados "bebés aídos", en alusión a la ministra que pretende decir aprobar esa ley que según ella es a favor de las mujeres. Bueno, cierto es que habría familias numerosas y religiosos y bebés aído... pero creo que había ciudadanos, de todos los tipos de izquierdas y de derechas, que no están de acuerdo con que se vulnere un derecho que recoje la constitución, porque no olvidemos que no existe el derecho a matar, y el aborto es matar una vida. Lo que sí que existe es el derecho a vivir. La Beata M. Teresa de Calcuta, sí, lo sé religiosa; pero PREMIO NOBEL DE LA PAZ (y en mi opinión con más méritos que el presidente de los EE.UU. Barack Obama) decía que si las madres no querían a esos niños, que no los abortaran, sino que se los dieran a ellas, a las MIsioneras de la Caridad, que ellas sí que los querían, pues eran hijos de Dios, amados de Dios. No es un mal día para recordar que hay otras opciones, al estilo red madre No sólo hay religiosos. Hay ONG's aconfesionales que saben que el aborto es un drama, no sólo para la vida que se siega, sino para la mujer que se somete a esa operación.  Porque, aunque no lo digan, no es todo tan fácil como quieren hacer creer.

La manifestación de ayer no quería ser anti nada. Algunos la quisieron politizar. Y criticaron que fueran políticos del PP, argumentando que cuando estuvieron en el poder no hicieron nada contra de la ley del aborto. Pero eso no es lo importante de ayer. La manifestación de ayer no era de signo político. No era el PP quien la hacía, sino una serie de organizaciones de ciudadanos que piensan que la vida sí importa, que es maravillosa, aunque sea dura y que era una fiesta a favor de la vida, de la maternidad y de la mujer. Iba más allá de las ideas políticas. Seguro que habría más de un político desconocido, al igual que había ciudadanos de a pie, Y sí, había religiosos, curas, monjas, seglares. Visibles e invisibles. Porque ayer, muchos monasterios de clausura estaban rezando por los frutos de la manifestación. No por el número de asistentes, que nadie se engañe, sino por el corazón de las personas que piensan en abortar a esos pequeños, por los profesionales que pudiendo aconsejar dan la opción más sencilla aparentemente. ¿Por qué aconsejan eso? Quizá porque eso es lo que lleva menos tiempo, te quitas la carga lo más rápido posible. Un hijo es para toda la vida, lo otro,una operación... No, no voy a juzgar porque imagino que debe ser durísimo y no lo dicen. Pero, más duro es para esa vida que se ha segado, que se le ha quitado la oportunidad de ver el sol, de sentir el calor del sol, quizá de sentir hambre y dolor, pero tambien de enamorarse, los primeros pasos, el abrazo de los que te quieren, los nervios de los exámenes... tantas cosas que ofrece la vida que miles de niños no podrán vivir porque han sido abortados. Calcularlo da miedo. NIñas y niños que podrían haber sido médicos, ingenieros, periodistas, escritores, que podrían haber hecho muchas cosas y que nunca lo sabremos porque no se repetirán. Santos inocentes de hoy en día que no tuvieron el privilegio de nacer

Ayer fue la manifestación y hoy es el Domund. El día de los misioneros, de las personas que lo dejan todo por ir allí donde no quiere ir nadie con los que no quiere nadie a estar con ellos y anunciarles que alguien les quiere, que está dispuesto a atravesar selvas, desiertos, a atenderles en las enfermedades, a contagiarse, a morir con ellos. Porque los misioneros mueren donde van. Les quema el amor de Cristo. Y las pasan "canutas" pero lo hacen por amor. No saldran en televisión, ni les pagarán. Para irse les pondrán mil pegas, incluso sus propias familias; pero lo harán por Cristo. Es difícil explicarlo, hasta para quien tiene fe entenderlo es complicado, hay que vivirlo, hay que saberse amado así, experimentar ese amor que quema por dentro si no se transmite y que cambia la vida por completo. No es sencillo, se trata de amar de verdad y en este mundo en que parece que los éxitos y los triunfos los marca el mercado y las cuentas corrientes, pues evidentemente los misioneros parecen fracasados. Hablan de crisis de conversiones, de pocos misioneros, de muchas cosas... se habla de pobreza, de hambrunas... ¿quién llega a ellos? ¿quién se queda cuando dejan de ser noticia? ¿Quién está con los más pobres de los pobres? Hace falta una grandísima razón para permanecer cuando un cuchillo y una mirada de odio está en frente de ti. Me contaron hace poco cómo una monja de Aravaca se estaba recuperando para volver a Ruanda. Estuvo allí cuando la matanza de Hutus y Tutsis. Los soldados le dijeron que se marcharan porque en su casa acogían a mujeres embarazadas de las dos etnias y que eran objetivo, que las iban a matar si se quedaban, que era mejor marcharse ya que eran occidentales. Ella se quedó, como el resto de sus hermanas. Tuvo el cuchillo en el cuello y una mirado de odio de un muchacho que no la conocía de nada. No murió. Dios obró el milagro, no sé cómo. Ahora estaba en España, deseando volver allí donde se les necesitaba. Algunos dirán que los misioneros eliminaron la antigua cultura, que llevaron enfermedades que eliminaron a los indígenas, que imponen ideas... No sé lo que hicieron en siglos pasados; pero conozco a varios en la actualidad y van a hacer casas, a ayudar allí donde se les necesita y a dar lo que han recibido... es en su forma de hacer cuando los demás descubren que les mueve algo diferente. Y se contagian de enfermedades, y pasan hambre, sed, sueño... pero son felices de verdad, con una felicidades que ni el bote del euromillón lo dá. Descubren la verdadera humanidad. Quizá lo que el primer mundo necesita ahora más que nunca son misioneros que recuerden con su trabajo, con su manera de ser que otra manera de vivir es posible, que la vida puede ser maravillosa en medio de los líos, de las movidas diarias. Lo que decía de las dos potencias en un post anterior, que se empeñen en aportar algo bueno en la vida corriente, allá donde esté cada uno.

La vida puede ser maravillosa, si, no sólo porque gane tu equipo de futbol, tu escudería de fórmula 1 o gobierne tu partido político. La vida puede ser maravillosa, tengas 7 ceros en el banco o tengas que hacer magia para llegar a fin de mes. Si la compañía es adecuada, la vida puede ser maravillosa, aunque llueva hiele, te duela el cuerpo o tengas hambre. El problema es no ver la compañía, no ver las oportunidades que te ofrece la realidad para decir esa frase, para ser feliz de verdad, en medio de las circunstancias de cada uno. La vida es un don que se nos ha dado y que hay que aprovechar, porque estamos vivos porque otros apostaron por la vida. Y es la única con la que contamos. Creo que en la otra vida; pero nadie ha vuelto para decirnos si es de una forma o es de otra.  Por lo que, por ahora, sólo tenemos ésta. Quizá demasiado corta para leer todo lo que se publica en el mundo, o para todas las cosas que nos gustaría hacer. Y sin embargo, a veces despilfarramos nuestro tiempo en no hacer nada, o lo perdemos, aun sabiendo que es tiempo que no se va a repetir. Quizá es porque no somos conscientes de que pasa rápidamente. Sí, merece la pena decir que la vida no puede ser, sino que es maravillosa.

14 Octubre 2009

A pesar de las veces que he visto "Kung fu Panda" me llama mucho la atención la frase que he puesto en el título. No existen los accidentes. Quizá en nuestro mundo racional sí, pero ¿y en el mundo de los peces? Este fin de semana tuvimos un "accidente" con uno de los peces que he puesto en la foto del acuario. El amarillo, negro y blanco, para nosotros Gill, desapareció. Lo buscamos debajo de las piedras, por fuera del acuario por si había saltado... no aparecía. Era una idea absurda; pero llegamos a pensar que los otros se lo habían comido. No fue así. El skimmer no iba demasiado bien y resulta que ahí dentro estaba nuestro Gill, bueno, lo que quedaba de él. El skimmer, es lo que succiona el agua para limpiarla. Le succionó y lo atrapó. Aunque hubiésemos estado pendientes, no habríamos podido evitarlo. De siete, nos quedamos con seis peces, cuando incluímos a los tres payasos y a Gill el viernes. Pudimos disfrutar muy poco de él. Fue el lunes cuando le encontramos allí. Pensamos que fue por una cuestión de la forma del pez pero que con los demás no podría pasar. Nos equivocamos. Ayer, cuando volví del médico, uno de los payasos, el que sale en la foto, no aparecía. No se meten en las piedras y viendo los antecedentes, se puede decir que fui directamente al skimmer. Le había succionado por la cola. Pude sacarle y movía la mitad del cuerpo. Hasta la segunda raya. Intenté reanimarle. Pero al final no sobrevivió. En dos días, hemos perdido dos peces. Los dos de la foto. ¿Existen los accidentes? ¿Lo pudimos haber evitado? No lo sé, somos novatos en esto de los acuarios. Evidentemente y hasta que encontremos una solución mejor, le he puesto una red (de los mini quesitos de bola) agarrada con gomas para que succione pero evite que puedan colarse. Y pensamos llamar al chaval de la tienda de los peces para encargar otros dos peces, con una extraña sensación. Parecerá mentira, pero me encariñé de esos dos pececillos y comprar otros es como si no les diera la mas mínima importancia. Cuando los tiré a la basura, fue raro. Quizá es la baja la que hace que piense en demasiadas cosas, me plantee cosas que antes, con tantos temas laborales en la cabeza, no me daba tiempo. Sabía que iba a pasar. Que tarde o temprano alguno de los peces se moriría. Esperaba que no fuera tan pronto.

¿Existen los accidentes? Creo que en su más pura esencia no. Todo tiene un motivo. Aunque parezca que no tiene sentido, las cosas no suceden porque sí. Si sucedieran, habría que creer en el destino, en lo fortuito, en la suerte. La vida sería una serie de acontecimientos fortuitos hilados a la suerte. Y la vida es algo más que eso. Me niego a pensar que me he enamorado por suerte, o que Dani está bien por suerte. Puede que haya cosas en la vida que tengan un punto de suerte; pero hay cosas que responden a un trabajo realizado, a horas y horas de esfuerzo. Hay metas en la vida que se consiguen casi sin quererlo y otras que responden a mucho esfuerzo, horas, días, semanas... Hay ideas que son buenas en un momento determinado, que surgen sin más y con como la chispa y otras que llegan a serlo a base de escribir y borrar, volver a escribir y volver a borrar. El famoso sistema de "prueba y error" Y algunos errores cuestan vidas. Nuestro error con el skimmer le ha costado la vida a dos pececillos preciosos. ¿Se pudo preveer? No lo sé, lo sí puedo decir es que ahora hay una red que intenta que no vuelva a producirse ese tipo de accidentes. Seguramente, dentro de unos días, aparecerá otra cosa, ya que el acuario es un ecosistema vivo, por lo que en sí mismo es impredecible.

9 Octubre 2009

Llevo desde ayer con la extraña sensación de que la historia de la humanidad me está golpeando la cabeza. ¿A qué me refiero? A que me parece que las potencias humanas están dormidas y cuando se despiertan, sólo es para hacer el mal. Pensadlo un momento. Durante toda la historia, los mayores avances se han empleado para hacer daño. La mayoría de los presupuestos militares superan con mucho los de educación, sanidad... En vez de fomentar lo bueno, aprovechamos los conocimientos para hacer de los otros un simple objeto para nuestros fines. Se usan las mentes más brillantes para que investiguen en la guerra, en vez de potenciar otro tipo de descubrimientos. Muchas personas hablan de que puede haber cura para el cáncer, para el sida... pero que no le interesa a las famaceúticas por el elevado coste de los tratamientos paliativos. ¿Puede ser que por hacer negocio se esté dejando que personas estén muriendo? Es casi increíble.

¿Por qué escribo de ésto? Porque creo que todos llevamos dentro dos potencias: la bondad y la maldad. Y lo que no tengo muy claro es por qué siempre nos inclinamos por lo malo. Nos cuentan algo y, casi siempre aplicamos el "piensa mal y acertarás". Podemos hablar de alguien y seguramente hablaremos de algo turbio o malo antes que hablar de cosas buenas, de cosas que pueden recordarnos lo bueno de la vida. ¿Cuántas cosas por otros hacemos a lo largo del día? ¿Nos lo proponemos alguna vez? Hoy en Facebook me he encontrado un estado en el cual se proponía ayudar a alguien. Es algo extraño... pero creo que merece la pena. Hacer el mal es sencillo. Le pegas una patada a una persona, así de sencillo. La famosa violencia gratuita, dar una paliza al dueño de un bar porque pide que se le pague una consumición, o mandar al hospital a tres personas por la caja registradora de un bar de un pueblo pequeño. Sin embargo hay otras que demuestra que el ser humano tiene la bondad dentro y que a veces se acuerda de que puede potenciarla. A veces se olvidan de todo, de las diferencias ideológicas, de edad, de raza, de religión y echan una mano a los otros por el mero hecho de ser seres humanos. Una catástrofe ambiental, una causa justa... y a veces pasa.

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor... si somos capaces de ambas cosas... ¿por qué quedarnos siempre en las mismas cosas? ¿No va siendo hora de que empecemos a mirar con otros ojos?  

8 Octubre 2009

De baja

Llevo desde el martes en casa, de baja. Los médicos no saben realmente lo que tengo; pero creen que estoy incubando algo y con el tema de la gripe A, han optado por dejarme en casa unos días descansando, hasta que me encuentre mejor. ASí que aquí estoy, con el cuerpo como si me hubiese pasado una apisonadora por encima, pero con la cabeza bien lúcida, sin síntomas aparentes de catarros, ni gripe. He tenido fiebre, sí, pero no demasiado alta. Me duele un poco la garganta; pero eso pasa siempre por el trabajo que tengo, en el que no paro de hablar. Así que estos días estoy aprovechando para dormir un poco más, leer y descansar. Me acabé ya el libro de "El vencedor está solo" de Paulo Coelho y puedo asegurar que es su primer libro que no me ha gustado nada, nada, nada. Quizá porque ese toque de novela negra a retazos a Coelho no le pega, el mensaje se difumina y si quiere hablar de lo que es el éxito verdadero, sus lectores habituales tendrán que hacer casi un esfuerzo titánico, leer entre líneas... bueno, casi entre párrafos. Prefiero libros al estilo "La quinta montaña" o "Brida". Entiendo que le apetecía explorar otros mundos... ¿a qué escritor no le apetece de vez en cuando probar otros registros? Pero no sé... podría haberlo hecho de otras formas. Quizá el mundo de las celebridades de cine quedaba demasiado artificial y demasiadas historias entremezcladas con un final, quizá, demasiado forzado para mi gusto, extraño... no sé... lo he visto quizá un libro demasiado comercial para Coelho. No, no me ha gustado. Puede que esperara demasiado de uno de mis autores favoritos, hasta el mejor escribano echa un borrón de vez en cuando. Quizá me he vuelto demasiado exigente. No sé.

Ahora ando buscando un libro que me quite el sabor, el extraño sabor que me ha dejado este último. Porque eso de no poder leer antes de dormir no va conmigo. Aunque sólo sea un párrafo. Si consigue engancharme mejor. Pero realmente, en los últimos tiempos, no es lo normal. LLevos meses con "La mano de Fátima" en la mesilla y no consigo que me enganche. ¿Será acaso algo dentro de mí más que en los libros? ¿Será que me he vuelto demasiado exigente? Puede ser, también me pasa con la música. Escucho un ábum y es como si no me llenara... me cansa demasiado pronto, cuando antes podía estar con un mismo álbum días y días. Quizá estos días de estar en casa en soledad vengan bien, sean como una especie de retiro, como si el propio cuerpo me forzara a entrar en boxes y a hacerme una revisión interna para ver qué ocurre. LLevo ya un año currando, sin vacaciones, con el tratamiento contra la migraña y sin parar... quizá llegó el momento de parar para recapitular, ver de dónde vengo, dónde estoy y a dónde voy. Saber qué es lo que quiero y los medios para conseguirlo. Quizá toca hacer examen de este año de trabajo. Nunca he creído en las casualidades y si mi cuerpo ha decidido pararse, hacer que mis piernas no puedan sostenerme, no me permitan dar un paso, será por algo.  Quizá responda a un parón interior.

27 Agosto 2009

Cambios

Llevo días pensando en escribir este post. No sé cómo desarrollar la idea ni realmente lo que quiero contar- Lo que sé es que quiero hablar de los cambios. Cambios fundamentales que puedan hacer que la vida dé un giro por completo. O cambios superficiales, de los que pocos pueden darse cuenta, salvo quien los vive. Vivimos en el cambio... y casi no lo percibimos. Por no decir que nos da miedo el cambio. ¿No es extraño? Todas las temporadas la televisión nos vomita anuncios que nos invitan a renovar el vestuario. Ahora mismo sabemos que nos acercamos a septiembre, no sólo por el calendario, sino también por el cambio que se está produciendo en los kioscos de prensa, con esa multitud de colecciones que, quien sabe cuántos acabarán de los que empiecen. El cambio siempre es una buena palabra para un lema, ya sea electoral o vital. ¿Realmente cambiamos? Nuestro cuerpo lo hace desde luego. Cogemos más o menos kilos. Nos salen canas, otros pierden pelo. Aparecen las arrugas... empezamos a usar cremas y demás potingues para intentar apaciguar el cambio que sufren nuestros cuerpos con el paso del tiempo. Vivimos en la vorágine del cambio.

¿Por qué pienso ésto? Quizá porque en este mes de Agosto que estamos cerquita ya de abandonar, se ha producido un cambio vital en mi vida. La situación en el trabajo, como ya he dicho en otras ocasiones no era todo lo deseable para estar bien, para trabajar al 100%. Tuve la oportunidad de cambiar a otro departamento. Y de pronto aparecieron los dos grupos. Siempre, ante cualquier decisión aparecerán los dos grupos, al estilo los tigres y los leones de nuestra infancia. Grupo A, de Animadores, los que te dicen las cosas buenas, los que te alientan, los que dan fuerza, no sólo desde la barrera. Grupo P, de Pesimistas, los que te intentan desanimar, hundir en lo más profundo de tu miseria, que te plantan tu retrato al estilo Dorian Grey y no te dejan ver más allá. Realmente, ni unos ni otros dicen la verdad. Porque ni todo es tan bonito, ni tan malo. Y si la decisión es vital, al final, debes tomarla tu mismo. Hacer memoria, sopesar y decidir. Y es que en la  vida los conocimientos por sí solos no conducen a nada. ¿Sirve de algo tener un conocimiento profundo del amor si nunca has amado, si nunca te han amado? NO. Los conocimientos son muy importantes, pero poco efectivos sin experiencia. Hasta que uno no experimenta por si mismo algo, no puede decir que lo conoce. En el caso que trato, el nuevo puesto que me ofrecían, en parte lo conocía, tenía un ligero recuerdo que cuando lo hice en otro tiempo. ¿Me gustó? Bueno, yo no estaba como estoy ahora, ni tenía la experiencia empresarial que tengo ahora. Sé de sobra que podría haber hecho ese trabajo y seguramente bien.

¿Por qué no me cambié? Por las personas. A pesar del "infierno" que he pasado... y aunque algunos no lo entiendan ( a veces yo tampoco) he dado un poco más tiempo por las personas que hay en el departamento. He dejado clara mi situación y que tengo otras posibilidades. Pero he dado un margen de tiempo porque más allá del dinero, del horario, de la satisfacción, yo trabajo con personas de carne y hueso, a las que me encuentro cada mañana y con las que creo que merece intentar una vez más sacar adelante un departamento tocado. El título de mi libro, no está puesto al tun-tun sino que responde a mi filosofía de vida "CORAZÓN HUMANO". Creo en el corazón de las personas no en el plan ñoño, sino en el corazón como garante de todo lo noble y lo bueno, de todo lo humano que tienen las personas. Las cosas pueden hacer con inteligencia, con dinero, con... ejem, digámoslo finamente con vísceras... y con corazón. Y ése es el verdadero recurso más poderoso que, sin embargo, muchas de las empresas desdeñan. Sin embargo, cuando las personas forman equipo y se forman lazos de equipo, no sólo por objetivos, sin competencia insana... entonces, a ese equipo no hay quien le pare y el jefe se convierte en un entrenador. Se ve claramente en los equipos de futbol o por poner un ejemplo más claro, basta con mirar el equilibrio del cuerpo humano, donde todos cumplen su función sin preocuparse si es más importante el páncreas, que el hígado, que el riñón... si te haces una herida, por pequeña que sea que una de las manos, todo el cuerpo estará pendiente, no descansarás hasta que deje de dolerte.

Corazón. Es el que menos cambia. Al que más le cuesta variar y el que más sufre con los cambios. Da miedo entregarlo. No se llena con conocimientos sino con personas, con sentimientos. Y cuando se entrega, difícilmente se cura la herida si te lo rompen. Aunque haya leyes que digan lo contrario, la entrega es  para siempre. Aunque te hagan daño. Porque realmente, lo que puede hacerte cambiar en esta vida son las personas, es encontrarte con una persona que te haga ver el mundo de un modo diferente, sin proponérselo, te descubra una mirada que te saque de tí mismo, de esa maraña en plan ombligo. No son las ideas, sino las personas, las que nos hacen cambiar, aceptar lo que viene y ver la realidad sin tanta dialéctica extraña. El corazón cambia poco; pero depende de uno mismo hacia donde queremos que cambie. Puede albergar los mejores o los peores sentimientos. Podemos dejar que respire o que se pudra, aunque por fuera no lo aparente. Bueno, realmente, al final siempre se nota de lo que vive el corazón. Me contaban hace poco una anécdota de corazón que no cambia, de corazón entregado. Una pareja de ancianos andando por una acera, cogidos de la mano. La mujer iba por el asfalto y el hombre por la acera con el bastón, al ver el hombre un coche, cogió con cariño a la mujer y la metió en la acera, intercambiando su posición con ella. La protegió como supo, sin darle importancia, saliendo de dentro, con naturalidad. No pedía nada a cambio, ni lo hizo por el qué dirán. Lo hizó porque ama a esa mujer y no quería que la pasara nada. No le importó que le vieran... le importaba sólo la otra persona, no el resto del mundo. Porque para ese hombre, todo su mundo gira alrededor de esa mujer... a lo mejor no se lo dice; pero se lo demuestra.

Cambios. Siempre son oportunidades para examinar la vida y ver qué nos gusta y qué hay que cambiar. No hacerlo solos, pues quizá nos ofusquemos en un camino que no nos ayuda o en un pasado que no volverá. El presente está lleno de cambios que merecen afrontarse con todas las ganas y la máxima ilusión del principiante, del enamorado, del aprendiz.

11 Agosto 2009

A pesar de todo

Hay situaciones en la vida en que dan ganas de decir "Vale... me rindo... se acabó". Es como si todo el universo estuviera en contra de uno, como si todo saliera al revés, donde, a cada paso que das, te vas acordando más y más del famoso Murphy y sus leyes. Un ejemplo: te levantas tarde porque el despertador no ha sonado, te quemas con el café, si es que consigues que la cafetera funcione, te quedas sin agua en mitad de la ducha, el atasco se forma cinco minutos antes de llegar al trabajo, te toca aparcar el coche quince minutos más lejos de lo de costumbre mientras empieza a llover de forma torrencial y el paraguas decide que no quiere abrirse por lo que llegas "hecho una sopa" al trabajo. El ordenador no quiere arrancar y al otro lado del teléfono, en vez de soporte informático tienes una especie de seta que no te hace ni caso. Cuando consigues ponerte a trabajar empiezan a caerte marrones y más marrones, sales de uno y entras en otro peor. Esperas una llamada y no llega ni para atrás, por mucho que mires al teléfono. Cuando llega la hora, el coche no arranca, el móvil sin batería, nadie ayuda... y miras al cielo como diciendo "¿Qué, colega, te lo pasas bien?". Ante situaciones, exageradas pero a veces ocurre, de este estilo, podemos rendirnos o continuar. Reconozco que más de una vez me ha pasado por la mente el tirar la toalla y decir "hasta aquí". No sirve de nada pensar que hay gente que está peor... porque hay otros muchos que están mejor. Mal de muchos, ya se sabe.
 
No somos perfectos, por mucho que algunos se lo crean, nos caemos, nos cansamos y sin ánimo... a veces abandonamos, aunque tengamos unas herramientas estupendas. Pienso por ejemplo en un proyecto que hay en la empresa en la que trabajo, pero seguro que hay alguno en las demás empresas que es similar. Una herramienta de comunicación en desuso que, imagino, terminará quitándose porque no se actualiza. Y es una herramienta con un montón de horas de trabajo detrás; pero que nadie mantiene. Una pena que nadie la aproveche, salvo como tablón de anuncios... y cada vez menos. Podría hacer mucho bien por esa gran desconocida que es la comunicación interna en una empresa. ¿Comunicación interna en una empresa? Sí, eso ahorraría muchas reuniones y muchos cargos extraños... pero... como todos los departamentos pecan de "titulitis", porque no sabe lo que hacen... pero .... el cargo es lo primero que te ponen en las tarjetas de visita... de reuniones de dudosa utilidad en muchos casos pero de obligada asistencia sin importar el horario... hay herramientas que son eficaces, podrían emplearse y dar un muy buen servicio que se terminan arrinconando en una maraña de sitios web. El ser humano es así, se aburre pronto de lo que consigue fácilmente. Ocurre con todo, herramientas de trabajo, juguetes, móviles... hasta las personas. Se llega al extremo de no valorar a los que tenemos al lado hasta que los perdemos. No me refiero sólo a los que fallecen. Continuando con el trabajo. Típico caso de persona que pasa desapercibida en un departamento hasta que dice que le han ofrecido un puesto en otra empresa y se va. De repente el jefe cae en la cuenta de que esa persona era útil y... ¡anda! Le hace una contraoferta. ¿Acaso no era útil cuando no le hacías ni caso? ¿Acaso no viste las señales de que esa persona existía? ¿Tan en su mundo estaba el jefe que sólo veía un número? Yo no acepto contraofertas. Cuando he tomado la decisión de irme, por mucho que me ofrezcan, me voy. Porque ya tuvieron el momento, la oportunidad de mantenerme en ese departamento y, quién sabe por qué, no lo hicieron. Valorar "la infidelidad", premiar "la queja" no creo que sea lo mejor. Es algo que nunca he entendido de las políticas de fidelización de ciertas empresas. ¿Quieres conseguir un móvil gratis? Dile a tu operador que te vas con otra compañía. ¿No es absurdo? ¿Y el cliente que está contento con el servicio, con el trabajo que haces? ¿A ese no se le hace nada? Conozco personas que llevan años pagando en una misma compañía sin tener una disminución de la cuota, mientras que a los "quejicas" se les "premia" con descuentos. ¿Merece la pena aceptar el chantaje de esos clientes? No lo sé.
 
Rendirse. Vuelvo al tema original que una vez más me he ido por las ramas. Tenemos la tentación casi a diario de rendirnos ante los elementos, como si estuviéramos en una lucha constante contra todo. ¿Por qué entendemos la vida como lucha? Pues... realmente no lo sé. Supongo que es porque nuestro mundo es físico, sabemos del esfuerzo de conseguir cosas y de nuestra mentalidad dialéctica, es decir, para que alguien gane, tiene que haber alguien que pierda, siempre tiene que haber dos opciones. Y esas dos opciones son, primeramente, interiores. Actitudes personales de cómo enfrentarse a la realidad. Puedes levantarte e ir a por todas o rendirte por dentro, dejándote llevar por la corriente. Ambas opciones son válidas, aceptables en algunas situaciones. Aunque sólo sea para hacer acopio de fuerzas. No siempre podemos estar al cien por cien. Realmente no es una rendición, sino un momento de "repostaje", de parar el tiempo. Porque siempre hay que tener alguna parada de tiempo, algún espacio en blanco. No se puede hacer una actividad constante, no sería bueno. Hasta la persona más activa necesita vacaciones, introducir un cambio en la rutina diaria. Cambiar de aires, variar un poco. No es una rendición, sino un punto. Quizá seguido, quizá y aparte. El propio cuerpo necesita el descanso, necesita dormir de vez en cuando, aunque nos empeñemos (o lo que es peor, otros se empeñen, en no dejarle descansar). Esos momentos vienen muy bien, para retomar la tarea con redoblado empeño, con nuevas ideas y más energía. Cada día, poco a poco, como si lleváramos batería al estilo el móvil, nos vamos desgastando... y al final... o nos conectamos a la corriente o, irremisiblemente, nos apagamos.
 
¿Desanimarse? NO. A pesar de todo. Aunque parezca que no vamos a ningún lado, que nuestros esfuerzos no sirven para nada, que está todo el pescado vendido y que el mundo no cambia. ¿Desanimarse? NO. Porque si uno se desanima, a lo mejor, otro sigue su ejemplo y se desanima también y al final se produce efecto cascada. Pero... al contrario, si uno sigue, un poquito más, quizá otro, continúa otro poquito más, y otro, y otro... y el efecto cascada se convierte en una contracorriente que puede cambiar algo. ¿Desanimarse? NO. Porque tarde o temprano tendrás que pelear, te guste o no y, a nadie le guste tener al lado a alguien que no para de quejarse, que carga con un montón de piedras. ¿Desanimarse? NO. Porque, aunque no lo veas, siempre hay alguien al lado que cuenta contigo.

Sobre ULTREIA

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