Aprovecho que tengo unos minutos antes de bajar de nuevo al médico para escribir un post que anda rondando por mi cabeza desde hace días; pero que, por la baja, no ha tenido oportunidad de salir. Un post de decisiones. ¿Dan miedo? Bueno, algunas de ellas sí. Hay decisiones que pueden marcar el futuro. Que se lo digan a aquellos que despotrican contra la política actual española del gobierno porque perdieron el empleo y sin embargo pusieron a Zetageta en el poder con su voto. Espero que aprendan y se den cuenta de que las últimas crisis económicas, gobernaban los del puño, cerrado en el emblema, pero abierto para llevarse la pasta a espuertas. Pero no sólo en política. A diario tomamos decisiones que parece que son nimias y sin embargo, cuántas de ellas nos han salvado la vida sin darnos cuenta. ¿Exagero? No. Hace tiempo iba conduciendo y le cedí el paso a un conductor. No tenía por qué hacerlo porque tenía la prioridad, pero parecía que él iba con más prisa que yo y lo hice. Al llegar a una de las numerosas rotondas de nuestra geografía, el coche que iba delante que es al que le había cedido el paso, tuvo un accidente con uno que cogió la rotonda sin mirar. Si no le hubiera cedido el paso, habría sido yo quien lo habría tenido. Pero tomé una decisión que parecía sin consecuencias, y las tuvo. De esa me enteré... ¿pero cuántas veces habrá pasado sin que me entere? Todos hemos leído noticias de catástrofes aéreas y personas que se han salvado porque cambiaron el billete o porque llegaron tarde o por cualquier cosa de esas.
En esta vida en la que todos vamos tan acelerados, a veces es bueno tener calma y pensar. El mes que ha pasado acababa el plazo que me pidió mi jefa para cambiar mi situación laboral. Y el mes que ha pasado, el virus que tengo me ha tenido sin ir a trabajar gran parte del mes. ¿Habrá decidido los cambios? ¿Algo habrá pasado en mi ausencia? Pues no lo sé, quitando la mudanza de edificio, no lo sé. La situación con la crisis es difícil. Yo he tenido bastante con intentar recuperarme como para pensar en dónde estaba la pelota. Expuse mi situación y que estaba dispuesta a tomar decisiones y a cambiar. Se me pidió tiempo y lo dí, a pesar de que casi nadie de mi entorno lo entendió. A veces sólo nosotros entendemos lo que es estar en nuestros zapatos y andar con ellos. Y cuando la vida está de mudanza es mejor no tomar decisiones precipitadas que pueden costar caras. Ahora Octubre ha pasado, si nada ha cambiado a mi regreso estaré libre para marcharme a buscar otros proyectos. Aunque mi principal pensamiento es curarme, es que el bichejo que anda haciendo de las suyas en mi cuerpo me deje de una vez y pueda recuperar el control. ¿Será la edad y esto es lo que "hacerse mayor"? La impotencia de no poder moverte cuando quieres, de hacer lo que quieres es algo contra lo que me rebelo. Pero todo el mundo tiene un aguante. Puedo aguantar el dolor. Puedo forzar la máquina... ¿cuánto tiempo? No, no puedo forzar la máquina demasiado pues no estoy sola. Hay una personita que no entendería que su mamá no pudiera cogerle cuando quiere mimos. Tampoco puede mi marido suplir mi ausencia. No, no merece la pena.
Decisiones. La vida está llena de ellas. No sabemos dónde nos llevarán. En mi caso, sé que si hace unos años me hubieran dicho dóno estoy ahora, habría dicho a mi interlocutor que dejara la cafeína. Y sin embargo, aquí estoy, con un montón de experiencias, de vivencias y un montón de sueños pendientes de realizarse, de "islas" a la espera de que mis palabras las exploren. ¿Hay condicionantes? Bueno, un "cejageta" decía que en las autopistas de la libertad había que llevar cadenas. Puede ser, más no pongo precio a mis sueños, porque si lo hicieran me parecerían demasiado baratos. En esta vida hay sueños, decisiones y apuestas. Puede que en alguno de ellos salgas herido; pero eso demostrará que estás vivo y que puedes vivir con intensidad, pues tienes el mejor regalo: la vida. Hay que apostar por aquello que crees que es lo mejor para tí, sin miedo al qué dirán. Puede que otros no vean lo que tú. No importa. Una vez que decidas hacer algo, adelante, aunque parezca que vas solo. Es como cuando escribes un libro. En mi caso, por ahora sólo hay uno publicado, otros están esperando a que tenga tiempo para revisar, para acabar, para ponerme a escribir. ¿Gustarán o no? No es mi meta. Yo escribo. Si llega a los demás, genial. Si no llega a los demás... yo ya hice mi parte, ya tomé mi decisión. ¿Son los profesores dueños de lo que reciben los alumnos? No, pueden transmitir conocimiento, pero no depende de ellos lo que haya en las cabezas de sus alumnos, si no hay inteligencia... no pueden hacer nada.
Decisiones. No hay que tenerles miedo. Si no las tienes que tomar, es que no vives, así que mejor es hacerlo y saber que puedes que te equivoques... o no, pues Dios sabe bendecir decisiones "equivocadas". Y Él cuida de nosotros.
Uso como título una de las frases más conocidas de Andrés Montes, un conocido periodista deportivo que ha fallecido recientemente en Madrid. Frase que yo creo que es muy real, la vida puede ser maravillosa y merece la pena ser vivida. Ayer, en Madrid muchas personas se manifestaron a favor de la vida. Dependiendo de a quién escuchemos las cifras varían desde los 55.000 asistentes según la delegación del gobierno socialista, al 1.200.000 asistentes según los organizadores. Así que yo prefiero decir que fueron muchas personas. ¿A qué se debe el baile de cifras? Bueno, la delegación del gobierno... ¿responde a intereses partidistas de un gobierno que quiere aprobar una ley que permitiría abortar hasta las 16 semanas sin problemas y a las menores sin consentimiento de sus padres? Porque no sé, si las matemáticas no me fallan, de 55.000 a 1.200.000 van 1.145.000 que yo creo que son muchas personas. He oído también que eran cuatro familias numerosas, un montón de religiosos y copias de los mal llamados "bebés aídos", en alusión a la ministra que pretende decir aprobar esa ley que según ella es a favor de las mujeres. Bueno, cierto es que habría familias numerosas y religiosos y bebés aído... pero creo que había ciudadanos, de todos los tipos de izquierdas y de derechas, que no están de acuerdo con que se vulnere un derecho que recoje la constitución, porque no olvidemos que no existe el derecho a matar, y el aborto es matar una vida. Lo que sí que existe es el derecho a vivir. La Beata M. Teresa de Calcuta, sí, lo sé religiosa; pero PREMIO NOBEL DE LA PAZ (y en mi opinión con más méritos que el presidente de los EE.UU. Barack Obama) decía que si las madres no querían a esos niños, que no los abortaran, sino que se los dieran a ellas, a las MIsioneras de la Caridad, que ellas sí que los querían, pues eran hijos de Dios, amados de Dios. No es un mal día para recordar que hay otras opciones, al estilo
A pesar de las veces que he visto "Kung fu Panda" me llama mucho la atención la frase que he puesto en el título. No existen los accidentes. Quizá en nuestro mundo racional sí, pero ¿y en el mundo de los peces? Este fin de semana tuvimos un "accidente" con uno de los peces que he puesto en la foto del acuario. El amarillo, negro y blanco, para nosotros Gill, desapareció. Lo buscamos debajo de las piedras, por fuera del acuario por si había saltado... no aparecía. Era una idea absurda; pero llegamos a pensar que los otros se lo habían comido. No fue así. El skimmer no iba demasiado bien y resulta que ahí dentro estaba nuestro Gill, bueno, lo que quedaba de él. El skimmer, es lo que succiona el agua para limpiarla. Le succionó y lo atrapó. Aunque hubiésemos estado pendientes, no habríamos podido evitarlo. De siete, nos quedamos con seis peces, cuando incluímos a los tres payasos y a Gill el viernes. Pudimos disfrutar muy poco de él. Fue el lunes cuando le encontramos allí. Pensamos que fue por una cuestión de la forma del pez pero que con los demás no podría pasar. Nos equivocamos. Ayer, cuando volví del médico, uno de los payasos, el que sale en la foto, no aparecía. No se meten en las piedras y viendo los antecedentes, se puede decir que fui directamente al skimmer. Le había succionado por la cola. Pude sacarle y movía la mitad del cuerpo. Hasta la segunda raya. Intenté reanimarle. Pero al final no sobrevivió. En dos días, hemos perdido dos peces. Los dos de la foto. ¿Existen los accidentes? ¿Lo pudimos haber evitado? No lo sé, somos novatos en esto de los acuarios. Evidentemente y hasta que encontremos una solución mejor, le he puesto una red (de los mini quesitos de bola) agarrada con gomas para que succione pero evite que puedan colarse. Y pensamos llamar al chaval de la tienda de los peces para encargar otros dos peces, con una extraña sensación. Parecerá mentira, pero me encariñé de esos dos pececillos y comprar otros es como si no les diera la mas mínima importancia. Cuando los tiré a la basura, fue raro. Quizá es la baja la que hace que piense en demasiadas cosas, me plantee cosas que antes, con tantos temas laborales en la cabeza, no me daba tiempo. Sabía que iba a pasar. Que tarde o temprano alguno de los peces se moriría. Esperaba que no fuera tan pronto.
Llevo desde ayer con la extraña sensación de que la historia de la humanidad me está golpeando la cabeza. ¿A qué me refiero? A que me parece que las potencias humanas están dormidas y cuando se despiertan, sólo es para hacer el mal. Pensadlo un momento. Durante toda la historia, los mayores avances se han empleado para hacer daño. La mayoría de los presupuestos militares superan con mucho los de educación, sanidad... En vez de fomentar lo bueno, aprovechamos los conocimientos para hacer de los otros un simple objeto para nuestros fines. Se usan las mentes más brillantes para que investiguen en la guerra, en vez de potenciar otro tipo de descubrimientos. Muchas personas hablan de que puede haber cura para el cáncer, para el sida... pero que no le interesa a las famaceúticas por el elevado coste de los tratamientos paliativos. ¿Puede ser que por hacer negocio se esté dejando que personas estén muriendo? Es casi increíble.
Llevo desde el martes en casa, de baja. Los médicos no saben realmente lo que tengo; pero creen que estoy incubando algo y con el tema de la gripe A, han optado por dejarme en casa unos días descansando, hasta que me encuentre mejor. ASí que aquí estoy, con el cuerpo como si me hubiese pasado una apisonadora por encima, pero con la cabeza bien lúcida, sin síntomas aparentes de catarros, ni gripe. He tenido fiebre, sí, pero no demasiado alta. Me duele un poco la garganta; pero eso pasa siempre por el trabajo que tengo, en el que no paro de hablar. Así que estos días estoy aprovechando para dormir un poco más, leer y descansar. Me acabé ya el libro de "El vencedor está solo" de Paulo Coelho y puedo asegurar que es su primer libro que no me ha gustado nada, nada, nada. Quizá porque ese toque de novela negra a retazos a Coelho no le pega, el mensaje se difumina y si quiere hablar de lo que es el éxito verdadero, sus lectores habituales tendrán que hacer casi un esfuerzo titánico, leer entre líneas... bueno, casi entre párrafos. Prefiero libros al estilo "La quinta montaña" o "Brida". Entiendo que le apetecía explorar otros mundos... ¿a qué escritor no le apetece de vez en cuando probar otros registros? Pero no sé... podría haberlo hecho de otras formas. Quizá el mundo de las celebridades de cine quedaba demasiado artificial y demasiadas historias entremezcladas con un final, quizá, demasiado forzado para mi gusto, extraño... no sé... lo he visto quizá un libro demasiado comercial para Coelho. No, no me ha gustado. Puede que esperara demasiado de uno de mis autores favoritos, hasta el mejor escribano echa un borrón de vez en cuando. Quizá me he vuelto demasiado exigente. No sé.
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