Todos necesitamos un motivo para levantarnos cada mañana, bajarnos de la cama y ponernos en marcha. Tú ¿En qué confías? Puede que confíes en que algún día llegue ese momento en que cambie la suerte y te toque la lotería, o firmes el contrato de tu vida, o el chico/a de tus sueños te va a decir que sí. Puede que confíes en tus propias fuerzas, en tu juventud, en tu cuerpo, en que vas a aguantar cuantos trances te pueda enviar la vida. Puede que confíes en el trabajo que tienes, en ese sueldo que tienes y que parece que es la llave de la felicidad, que es siempre la condición indispensable para alcanzar los sueños... Puede que confíes en que los que te rodean, o tú mismo no vas a fallar... No sé, pero todo eso me suena a los cuentos de Antoñita la fantástica. La vida pega vuelcos, amigo mío. ¿Quién podría decir que esas promotoras tan grandes y que han ganado esas ingentes cantidades de dinero ahora estarían arruinadas? ¿De qué sirve tener millones y millones en el banco si con eso no te aseguras el vivir unos días más? ¿Para qué, para que otros lo disfruten? ¿Para qué gastarse una millonada en una casa si ello implica no poder salir de ella? ¡Es bueno vivir en una jaula de oro? Hay cosas en el mundo que no se pueden comprar. Tener sueños está muy bien y hay que soñar, pero con cosas grandes de verdad. En las empresas no hay nadie irremplazable, ni el más alto cargo ni el más bajo. La diferencia será el sueldo y la responsabilidad pero no en ser mejor o peor persona. El título no te hace mejor que otro. Y si uno se olvida de eso, caerá y nadie le sacará del hoyo, porque seguramente habrá subido pisando, sin crear equipo... y eso se paga.
Confianza. ¿En qué pones tu confianza? ¿Cuáles son tus pilares? Nunca es tarde para planteartelo. Porque si no lo sabes, quizá ese cansancio, ese mal humor puede que venga por ahí. Sí lo sabes y lo habías olvidado, volverá a tener fuerza y recuperarás la energía, la serenidad, la paz en medio de los líos cotidianos. Si lo sabes, tendrás la meta clara, sabrás que esta vida es una carrera de fondo, en la que lo que importa no es el sprint, sino el fondo, levantarse, la regularidad y seguir, a pesar de todo. Habrá caídas, dolor, pero si la meta está clara seguirás y nada te desviará de ella. Puede que te pierdas a veces, tendrás que desandar y volver al camino... no importará lo que venga porque la meta estará en la mente, en el corazón, un día, otro, otro... y la confianza clara. Las fuerzas fallarán, porque ni siquiera podemos contar con que todo salga como queremos nosotros... pero si la meta esta clara, no perderemos la paz, pues sabemos en qué o en quién confiamos. Meta de cada uno, sin mirar a los lados, sin compararnos con los demás, pues cada uno tiene su ritmo. Cada día lo compruebo con el peque. En su clase hay algunos peques que hacen unas cosas que él no hace todavía y otras cosas que él hace y que otros ni pueden. ¿Por qué ese afán de compararnos? ¿Los demás tienen mis vivencias, han vivido mi vida, tienen mis realidades? ¿No? Pues entonces nada de comparaciones. Mi ritmo es diferente. Puede que a mi me cueste mucho las matemáticas pero sea un genio en lógica. Pues aprovecharé la lógica para suplir las matemáticas. Y me esforzaré más en matemáticas. Tengo que reconocer mis límites. No pasa. Soy humana y como ya he dicho más de una vez, tengo derecho a cansarme, a caer, a fracasar. Ningun motor aguanta estar siempre a tope de sus revoluciones. Hasta los coches más potentes tienen que pasar por la puesta en marcha, necesitan progresión.
¿En qué confío? En el dinero no. Tal como se viene, se va. La crisis lo ha demostrado. Y la fortaleza de una empresa, a pesar de todo, es como el filo de un papel. Puede venir un tsunami y se la lleva. ¿En la salud? Tampoco. Os aseguro que la sensación de intentar levantarse de la cama y notar que las piernas no responden no es buena, reconocer que no puedes, que eres frágil, que eres débil, es, en la mayoría de los casos una cura de humildad, un master en paciencia. Y me duele ver que mi marido está haciendo un esfuerzo titánico por suplir mi ausencia, no poder cuidar a Dani que me echa en falta... mi orgullo me martillea y sé que si fuerzo, puedo; pero no sé si forzar puede ser peor. Terrible dilema. NO, tampoco confío en mis fuerzas. Algo evidente. Si confiara en ellas, estaría con una depresión impresionante. ¿Entonces? Confío en una promesa. Puede que a veces parezca que lo olvide; pero siempre hay algo que me lo recuerda y es lo que hace que lo afronte todo. Una promeso que se hizo hace muchísimo tiempo y que se renueva cada día. Confío en la promesa y sobre todo en quién la hizo. ¿Queréis saber más? Eso lo dejo para nuevos post, aunque seguro que más de uno sabe de lo que hablo :-)
Uso como título una de las frases más conocidas de Andrés Montes, un conocido periodista deportivo que ha fallecido recientemente en Madrid. Frase que yo creo que es muy real, la vida puede ser maravillosa y merece la pena ser vivida. Ayer, en Madrid muchas personas se manifestaron a favor de la vida. Dependiendo de a quién escuchemos las cifras varían desde los 55.000 asistentes según la delegación del gobierno socialista, al 1.200.000 asistentes según los organizadores. Así que yo prefiero decir que fueron muchas personas. ¿A qué se debe el baile de cifras? Bueno, la delegación del gobierno... ¿responde a intereses partidistas de un gobierno que quiere aprobar una ley que permitiría abortar hasta las 16 semanas sin problemas y a las menores sin consentimiento de sus padres? Porque no sé, si las matemáticas no me fallan, de 55.000 a 1.200.000 van 1.145.000 que yo creo que son muchas personas. He oído también que eran cuatro familias numerosas, un montón de religiosos y copias de los mal llamados "bebés aídos", en alusión a la ministra que pretende decir aprobar esa ley que según ella es a favor de las mujeres. Bueno, cierto es que habría familias numerosas y religiosos y bebés aído... pero creo que había ciudadanos, de todos los tipos de izquierdas y de derechas, que no están de acuerdo con que se vulnere un derecho que recoje la constitución, porque no olvidemos que no existe el derecho a matar, y el aborto es matar una vida. Lo que sí que existe es el derecho a vivir. La Beata M. Teresa de Calcuta, sí, lo sé religiosa; pero PREMIO NOBEL DE LA PAZ (y en mi opinión con más méritos que el presidente de los EE.UU. Barack Obama) decía que si las madres no querían a esos niños, que no los abortaran, sino que se los dieran a ellas, a las MIsioneras de la Caridad, que ellas sí que los querían, pues eran hijos de Dios, amados de Dios. No es un mal día para recordar que hay otras opciones, al estilo
A pesar de las veces que he visto "Kung fu Panda" me llama mucho la atención la frase que he puesto en el título. No existen los accidentes. Quizá en nuestro mundo racional sí, pero ¿y en el mundo de los peces? Este fin de semana tuvimos un "accidente" con uno de los peces que he puesto en la foto del acuario. El amarillo, negro y blanco, para nosotros Gill, desapareció. Lo buscamos debajo de las piedras, por fuera del acuario por si había saltado... no aparecía. Era una idea absurda; pero llegamos a pensar que los otros se lo habían comido. No fue así. El skimmer no iba demasiado bien y resulta que ahí dentro estaba nuestro Gill, bueno, lo que quedaba de él. El skimmer, es lo que succiona el agua para limpiarla. Le succionó y lo atrapó. Aunque hubiésemos estado pendientes, no habríamos podido evitarlo. De siete, nos quedamos con seis peces, cuando incluímos a los tres payasos y a Gill el viernes. Pudimos disfrutar muy poco de él. Fue el lunes cuando le encontramos allí. Pensamos que fue por una cuestión de la forma del pez pero que con los demás no podría pasar. Nos equivocamos. Ayer, cuando volví del médico, uno de los payasos, el que sale en la foto, no aparecía. No se meten en las piedras y viendo los antecedentes, se puede decir que fui directamente al skimmer. Le había succionado por la cola. Pude sacarle y movía la mitad del cuerpo. Hasta la segunda raya. Intenté reanimarle. Pero al final no sobrevivió. En dos días, hemos perdido dos peces. Los dos de la foto. ¿Existen los accidentes? ¿Lo pudimos haber evitado? No lo sé, somos novatos en esto de los acuarios. Evidentemente y hasta que encontremos una solución mejor, le he puesto una red (de los mini quesitos de bola) agarrada con gomas para que succione pero evite que puedan colarse. Y pensamos llamar al chaval de la tienda de los peces para encargar otros dos peces, con una extraña sensación. Parecerá mentira, pero me encariñé de esos dos pececillos y comprar otros es como si no les diera la mas mínima importancia. Cuando los tiré a la basura, fue raro. Quizá es la baja la que hace que piense en demasiadas cosas, me plantee cosas que antes, con tantos temas laborales en la cabeza, no me daba tiempo. Sabía que iba a pasar. Que tarde o temprano alguno de los peces se moriría. Esperaba que no fuera tan pronto.
Llevo desde ayer con la extraña sensación de que la historia de la humanidad me está golpeando la cabeza. ¿A qué me refiero? A que me parece que las potencias humanas están dormidas y cuando se despiertan, sólo es para hacer el mal. Pensadlo un momento. Durante toda la historia, los mayores avances se han empleado para hacer daño. La mayoría de los presupuestos militares superan con mucho los de educación, sanidad... En vez de fomentar lo bueno, aprovechamos los conocimientos para hacer de los otros un simple objeto para nuestros fines. Se usan las mentes más brillantes para que investiguen en la guerra, en vez de potenciar otro tipo de descubrimientos. Muchas personas hablan de que puede haber cura para el cáncer, para el sida... pero que no le interesa a las famaceúticas por el elevado coste de los tratamientos paliativos. ¿Puede ser que por hacer negocio se esté dejando que personas estén muriendo? Es casi increíble.
Llevo desde el martes en casa, de baja. Los médicos no saben realmente lo que tengo; pero creen que estoy incubando algo y con el tema de la gripe A, han optado por dejarme en casa unos días descansando, hasta que me encuentre mejor. ASí que aquí estoy, con el cuerpo como si me hubiese pasado una apisonadora por encima, pero con la cabeza bien lúcida, sin síntomas aparentes de catarros, ni gripe. He tenido fiebre, sí, pero no demasiado alta. Me duele un poco la garganta; pero eso pasa siempre por el trabajo que tengo, en el que no paro de hablar. Así que estos días estoy aprovechando para dormir un poco más, leer y descansar. Me acabé ya el libro de "El vencedor está solo" de Paulo Coelho y puedo asegurar que es su primer libro que no me ha gustado nada, nada, nada. Quizá porque ese toque de novela negra a retazos a Coelho no le pega, el mensaje se difumina y si quiere hablar de lo que es el éxito verdadero, sus lectores habituales tendrán que hacer casi un esfuerzo titánico, leer entre líneas... bueno, casi entre párrafos. Prefiero libros al estilo "La quinta montaña" o "Brida". Entiendo que le apetecía explorar otros mundos... ¿a qué escritor no le apetece de vez en cuando probar otros registros? Pero no sé... podría haberlo hecho de otras formas. Quizá el mundo de las celebridades de cine quedaba demasiado artificial y demasiadas historias entremezcladas con un final, quizá, demasiado forzado para mi gusto, extraño... no sé... lo he visto quizá un libro demasiado comercial para Coelho. No, no me ha gustado. Puede que esperara demasiado de uno de mis autores favoritos, hasta el mejor escribano echa un borrón de vez en cuando. Quizá me he vuelto demasiado exigente. No sé.
El próximo 17 de Octubre miles de ciudadanos vamos a salir a la calle a manifestarnos por la Vida, la Mujer y la Maternidad, solicitando un plan de ayuda al embarazo no un plan de muerte. Allí habrá gente de todos los tipos, creyentes y agnósticos, de izquierdas y de derechas... porque que nadie se engañe, estoy segura de que hay votantes del "cejageta" que no están de acuerdo con el asesinato de seres humanos no nacidos de 16 semanas. Si nos movilizamos por asesinatos, actos terroristas... ¿cómo no hacerlo por los que no tienen voz, por los que no sentirán el abrazo de sus padres, ni el viento en sus mejillas? El aborto es un drama no sólo para la vida que se apaga. No se dice lo que sufre la mujer que lo hace. No hay derecho que se les empuje a matar a sus propios hijos por razones económicas o porque no se les presenta otreas alternativas. ¿Alguien se ha preguntado cuántos descubridores de vacunas se han quedado en el camino? Apostar por la vida es algo de valientes, desde luego, pero hay muchas organizaciones que ayudan. Y repito, no son sólo las instituciones eclesiásticas, que hay ONG's aconfesionales que también apuestan por ello. ¿Es normal que a los asistentes sociales se les obligue a dar un listado de centros donde abortar está subvencionado pero no se les permita desde el gobierno dar el listado de entidades que les pueden dar la otra opción? Y no es sólo el gobierno central, que las comunidades también hacen lo suyo. 
A pesar de que parece difícil y que puede que no sea, políticamente correcto, muchos en Madrid aspiramos a que esta vez se cumpla la corazonada. Difícil porque en el 2012 se celebran en Europa y la historia suele indicar que los Juegos Olímpicos saltan de continente cada cuatro años. Políticamente no es correcto, porque me temo que el papel internacional español de los últimos años ha sido más bien "lamentable". Pero, a pesar de todo, el espíritu olímpico de Madrid es innegable, el afán de superación y muchas de las instalaciones y de los requisitos están cumplidos. Esta semana no puedo menos que unirme a la corazonada. No sólo porque Madrid es de las pocas capitales occidentales europeas (por no decir la única) que no ha sido sede de los Juegos, sino porque el deporte español está copando los primeros puestos en la élite. España empieza a ser buena y no sólo en waterpolo. Ahí está la selección de fútbol que aguanta tanto fichaje multimillonario, la de baloncesto con todo un campeón de NBA, la "armada española" en tenis, ciclismo... Las instalaciones en Madrid están muy avanzadas y las plazas hoteleras... bueno... Madrid está acostumbrada a reuniones, congresos y eventos de todo tipo. La ciudad ha cambiado y ha recibido muchos golpes. Este país se merece la oportunidad de enseñar al mundo la capacidad de superación, de ir más lejos, de competir de verdad, de demostrar el verdadero espíritu olímpico.
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