Los que no somos expertos informáticos nos sorprendemos a menudo con el ordenador. Ayer, por ejemplo, el mío decía que había perdido la DNS ¿Se había ido de juerga por la noche o estaba en plan vacilón? Porque parece que a veces tiene su propia personalidad. Y ayer, no quería trabajar. Me subí al ordenador familiar, el que controla toda la red interna... me decía algo parecido a que navegase Rita que él estaba muy tranquilito durmiendo. ¿Tendría que usar el sistema infalible de apagar-encender? El explorer no daba signos de vida y el Mozilla Firefox directamente se iba de cañas. Miré el router y estaba con todas las luces en verde. A pesar de ello, decidí quitar el cable de alimentación del router. Es lo más cómodo. Cuando lo encendí de nuevo, no hubo cambios. Ninguno, todo igual. El ordenador no encontraba ni siquiera el google. ¿Qué hice? Pues algo sencillo, apagué el router y me fui a jugar con Dani. Después me puse a escribir un rato y cuando me volví a acordar del router, lo conecté. ¡Bingo! Ya se conectaba con normalidad. Mi ordenador volvía a conectarse a la red sin problemos.
Lo curioso de toda esta historia es que no me puse nerviosa. Me sorprendió, porque pensaba que estaba más "enganchada" a este cacharro. Si me hubiera ocurrido en el trabajo, que se hubiera colgado el sistema, me habría acordado de los informáticos (para mal, por supuesto) y me habría enfadado. Ayer, no me pasó eso, me lo tomé con humor, Me cambiaba los planes, sí, pero eso no quita que me tuviera que cambiar el humor. No puedo dejar que algo así me afecte. Que no puedo escribir, bueno, pues puedo ponerme a leer, o escuchar música o hacer cambios en la decoración de casa, o... lo más importante, ponerme a jugar con Dani un poco más. Es cierto que no tengo un horario concreto ni unas obligaciones de trabajo con el ordenador, por lo que no me afecta en lo básico. Lo uso como herramienta de hobbie, si había problemas con la conexión y quería escribir en word podía seguir usándolo. Y si era el ordenador en total, siempre tengo el lápiz digital. Pero me llama la atención, como un cacharro tecnológico puede afectar a nuestro humor. Cómo puede marcar el ánimo de un día. ¿Estamos enganchados? Diría más bien que estamos demasiado acostumbrados. Porque podemos vivir perfectamente sin el ordenador, sin la televisión... incluso sin el móvil. Nuestros antepasados lo hacían... y nosotros hace 20 años también. Nadie se moría. Ahora parece que si no eres un ser humano tecnológico no eres nadie. Si no tienes internet, no existes. ¿Suena fuerte? Puede y sin embargo empieza a ser muy actual. La cantidad de ordenadores, de usuarios de internet puede ser distintivo del desarrollo (o no) de un país. Porque internet es información, y quien no tiene acceso a la información está en un segundo o tercer plano. ¿Un ejemplo? Las noticias, lo que no sale en los medios, es como si no existiera. Si no hay imágenes, no llega. Nos tocan la fibra sensible con imágenes de desastres naturales, durante como mucho 15 días. Después, cada uno sigue a lo suyo y se abandona a esas personas cuando más lo necesitan. ¿Qué ha pasado con las víctimas del tsunami, o del terremoto de turno? No lo sabemos, porque los medios prestan más atención a las elecciones, a la economía del mundo desarrollado... o a quién va a ganar la liga. Porque es super importante para la vida de los ciudadanos si el rival de toda la vida hará el pasillo al campeón, o si podrán subirse a una fuente para ponerle una bandera a una estatua. Lo demás, no importa.
Le damos mucha importancia a cosas que no la tienen. Y se la quitamos a situaciones críticas. Nos acostumbramos a vivir con el dolor, a ir evitando problemas, para que no nos afecte demasiado y que podamos dormir tranquilitos. No nos gusta que nos rompan nuestra rutima, somos reacios a los cambios y eso nos afecta a nivel anímico. Si no tenemos el control, nos ponemos nerviosos. La vida está llena de imprevistos, y la mayoría, salvo que sean del tipo que nos toque la lotería, no nos gustan nada. Queremos salir de vacaciones y que no haya atascos, poder aparcar casi en la puerta de la tienda a la que vamos, que no haya cola en la caja del supermercado, que el semáforo esté siempre en verde para nosotros. No nos gusta esperar. Vivimos en la época de los pañales desechables, del microondas y de la aspirina. Todo rápido para no hacer demasiados esfuerzos, para no perder el tiempo. Y hay veces que hay que perder el tiempo. Saber que las cosas no se solucionan en el tiempo que dura un chasquido de dedos. Enamorarse puede ser algo de segundos; pero amar es un proyecto de toda la vida. Quedarse embarazada es algo más o menos rápido; pero un embarazo para que llegue a buen término tiene un tiempo, y ser madre es algo que es una vida. Lo que se hace rápido, cae rápido. La fama, el éxito, si llega rápido, se va más rápido todavía. ¿Alguien se acuerda de los triunfitos del año pasado? Tuvieron su momento y tarde o temprano se olvidarán. Porque lo importante no es la fama, sino mantenerse. Esta semana se acaba Fama, me pregunto cuánto tiempo serán reconocidos. Los culebrones que nos enganchan, al final van perdiendo audiencia porque se convierten en rutina que nada nos aporta. Las series no pueden durar 10 o 15 temporadas porque al final aburren.
Nuestro estado anímico sólo depende de nosotros, de cómo nos enfrentamos a los contratiempos que nos plantea la vida. Siempre hay algo positivo. Si te pilla un atasco, aprovecha por ejemplo para disfrutar de la música del coche. Si no encuentras plaza de parking, déjalo un poco más lejos y anda un rato, que te vendrá bien. Que se te cuelga el ordenador o se va la luz, es un buen momento para estar con los tuyos sin prisas. No se trata de poner la sonrisa sino de cambiar la forma de mirar lo que nos rodea. Si vemos oportunidades más que cambios, lo afrontaremos mejor. Son las cosas de la vida, son las cosas de internet.
Puedes pedírmelo a mi, si lo quieres dedicado y con un marca páginas, por correo en la siguiente dirección
ultreiablog@gmail.com






Ver las cosas como dices, nos ayudaria mucho en el dia a dia.
Siempre deberiamos ver lo positivo.
Hiciste bien en apagar el ordenador e ir a jugar con tu pequeño.
besitos guapa
Hola Kili:D
Sí, siempre que puedo me dedico a jugar con Dani. El ordenador tarde o temprano se arregla.
Besotes
Pues sí, tienes razón. Yo, al único cacharro que estoy enganchado es al transistor, ya ves. Incluso en vacaciones no puedo prescindir de él. Besos.
Iñakito.
Yo más de una vez me he vuelto loca intentando averiguar porque no funciona la conexión y después de estar un rato probando de todo, resulta que había un cable flojo o simplemente apago y vuelvo a encender el router y voila! A veces la solución es más sencilla de lo que parece.
A mi por suerte, me suele fallar muy poco la conexión, pero cuando eso pasa, aunque me de rabia no poder conectarme, me pongo a hacer otra cosa y al final me olvido del ordenador. Lo debemos ver como un entretenimiento más, no como una dependencia.
Un beso ^^
Hola Iñaki:D
Veo que ya has vuelto de vacaciones. Nos creamos dependencias, pero seguramente podrías dejar hasta el transistor.
Besotes
Hola Mary-chan:
Yo entiendo los nervios si el ordenador es herramienta de trabajo, pero que sea casi adictivo, no lo veo bien. La conexión es algo como cuando pierdes un objeto... en cuanto lo dejes de buscar aparecerá.
Besotes
Linda Ultreia.
Tienes razón, nos agobiamos por cosas que realmente no lo merecen, y así va todo. Respecto a la tecnología, muchas veces no es más que un boom inicial, que luego se pasa. Cuando puse internet en casa, no dejaba el ordenador ni a sol ni a sombra, ahora con un ratito es suficiente. Con el del trabajo tengo suficiente, el "mono" va desapareciendo con el tiempo.
¿Cómo vivía la gente sin móvil? Eso me pregunto yo, nos hemos echado encima un "Gran Hermano" sin darnos cuenta, y estamos siempre localizados (y te lo venden como símbolo de libertad).
Eso sí, el que descubre que si apagas el ordenador o la tele y enciendes un libro, gana un tesoro.
Saludos a tu Dani, Un besote.
Carlos.
Hola Ultreia:))
Yo estos últimos días ando con una leeeeeentiiiiitud conectora que p'a qué. Igual es algo generalizado en Madrid (me lo estoy empezando a cuestionar). Porque realmente parece no pasar nada, pero se me cae la conexión a la primera de cambio, se me bloquea el pc, tardo siglos en hacer pequeños movimientos (así ando, con un retraso coctelero bárbaro).
Hiciste muy bien en "desconectarte" e irte a jugar con Dani. Que cuando el ordenador e internet se usan sin obligación, lo bueno es que cualquier cosa que se quisiera hacer puede ser postpuesta. Pero los momentos que pases con tu peque son todos únicos e irrepetibles...;)
Una frase que digo mucho (y con una mezcla entre verdad y sorna, predominando ésta) es lo de "no sé cómo hemos podido sobrevivir como especie sin móvil". En apenas 10 años, que será lo que lleva el aparatito "democratizado" (esto es, al alcance de prácticamente todo el mundo) lo hemos convertido en el chisme más imprescindible de la Historia. Al nivel de la luz eléctrica, el fuego y la rueda, vamos. Porque ¿alguien es capaz de imaginarse qué pasaría si, de pronto, todos los móviles del mundo dejasen a la vez de servir? Pues eso. Y, sin embargo, hasta hace relativamente poco no existía, y a pesar de ello la gente llevaba una vida normal. Es más: se descubrían continentes, se iba al espacio, trabajábamos (incluso haciendo gestiones en la calle!!!!) y nos pagaban por ello.
Vamos, que determinadas "necesidades indiscutibles" nos las creamos nosotros mismos. Que yo tengo internet desde hace 3 años, ordenador desde hace cuatro... y por esas alturas llevaba como 15 años trabajando... y no me era imposible hacerlo sin estas herramientas (claro que admito que hoy en día no lo haría sin ellas: menudo adelanto de algunos temas...)
En el fondo, todo tiene una misma base: las cosas no existen hasta que no las ponemos nombre. Pues eso, con matices, viene a ser todo...;)
Un besazo (a ver si me dejan mandar el mensaje) :))
Hola Carlos:D
Creo que deberíamos agobiarnos con cosas que realmente son importantes, no por cosas que no controlamos. La tecnología es buena siempre que nos ayude a hacer mejor nuestra vida.
Besotes
Hola Brux:D
¿Qué hacíamos sin móvil? Vivir dependientes de otras cosas, del reloj por ejemplo.
Besotes
Ten buen dia¡¡¡
Pues yo cada vez me noto más enganchada
y la verdad, no me gusta nada, nada.
un beso
Yo me he atrevido a leer tu primer libro: hoy lo he terminado y me ha gustado mucho: toda una filosofía de la vida y de la juventud.
Enhorabuena: hay que engancharse a los libros.
Hola Fernando:D
Espero que el día haya sido bueno.
Besotes
Hola diasazules:D
Pues a desengancharse... para eso, unas buenas vacaciones desconectada de todo y verás como no echas en falta nada.
Besotes
Hola Maria:D
Muy propio tu comentario el dia del libro. Me alegro que te gustara el libro, por ahora voy recogiendo buenas críticas. Sí, hay que engancharse a los libros, y si se puede, comprar a los escritores noveles, jejeje
Besotes
Toda la razón del mundo, sí señora, y el artículo como para copiar y leer con calma y tomando apuntes.
Un beso, guapa.
Pd. Hoy yo no puedo entrar en la bitácora de arori, y es que esto de los Inerneses tienen su personalidad, y cuando les da que no...
Hola Mariana:D
¿Tomar apuntes? No creo que sea para tanto...
Besotes
Cuanta razón tienes Ultreia. Yo ya paso de cabrearme si no tengo red (bastante a menudo porque el router me tira de la red de mi casa). Siempre puedo hacer otras cosas, como leer, otra de mis grandes aficiones o ponerme una película. O simplemente, oir musica, que me encanta (en el coche jamás voy sin la radio puesta, y es lo único que me consuela por la mañnaa en los atascos).
Un beso wapa
Hola Ultreia, muy buen escrito, es verdad, lo que dices, uno se engancha al móvil, al Internet, etc., y cuando no puedes conectar, madre de Dios, que tragedia, ..... me pasa igual que a ti, si no tengo conexión me pongo a hacer otra cosa, cuando termino y reviso ya funciona, me encanta que hayas ocupado el tiempo con Dani, fue mucho más productivo...
Besitos angelicales..........