Hace unos días empezaron a emitir los castings de OT. Y de verdad que son para verlos. No por las groserías del de marketing, sino por la actitud de los que se presentan. ¿No tienen vergüenza? De verdad es que a algunos no sé quien les habrá engañado, pero se nota a la legua que no tienen aptitudes. Y otros, se ponen en plan chulito. Un caso: una chica que decía que no veía por qué había que cantar en español. Pues mujer... ¿tal vez sea porque estamos en España? Y mira que han dicho veces que hay que ir con varias canciones preparadas y demás, pues la gente, nada, que no aprende. Hombre, que llevamos ya unas seis ediciones del programa. Y los hay que, de verdad, son patéticos, que se encaran al jurado y les dicen que no les juzguen. ¿Mande? ¿Chiquillo, por qué crees que se llaman jurado? Si no quieres que te juzguen, no te presentes al casting. ¿Que son bordes? Normal, están buscando un producto determinado, no un esperpento que tiene ganas de salir en televisión para que sus padres presuman. Otro gran error que cometen es ponerse a imitar a un cantante. ¿Nadie les ha dicho que es mejor un original que una buena copia? Entiendo que eso funcione en un karaoke; pero no para gente que se quiere dedicar a vender discos. No me extraña que con estos "cantantes" exista la mula y el top manta. De verdad, que la gente no es tonta y no pueden lanzar a tantos "grititos". Luego ocurre lo de siempre, que tienen éxito mientras el programa está en antena; pero cuando se acaba, si te he visto, no me acuerdo. ¿Alguien se acuerda de alguno de OT3, por poner un ejemplo? Y la cantidad de gente que se ha topado con la saturación de los triunfitos y que han visto cómo su sueño se acababa mucho antes de empezar. Porque, lo que no dicen es que el éxito de unos es el fracaso de otros. Y puede que los que hayan fracasado fueran más cantantes que alguno de los figurines que han salido de la academia.

Vuelvo a los castings. Son una forma estupenda de ver la situación actual de la sociedad. Me explico: aparecen niñatos (no me sale otra palabra) que, gracias a un nefasto sistema educativo, no saben aceptar un no por respuesta. Se creen que tienen derecho a todo y en la vida real no es así. Con esa patraña de que recibir un cero les va a traumatizar, lo que se está consiguiendo es tener a verdaderos analfabetos engreídos paseando por las calles. ¿Y éstos son las nuevas generaciones? Pues la que nos espera. No se traumatiza a un chaval por ponerle un cero o por demostrarle que puede perder. A veces no basta con el esfuerzo. En la universidad te lo dejan muy claro: aunque estudies, puede que no apruebes. Y si te pones chulito con el profesor lo que puedes conseguir es acabar en quinta convocatoria. El mango de la sartén la tiene otro. Siempre, tarde o temprano se encuentran así. Y claro, como nadie les ha enseñado, nunca les han negado no, pues se cabrean. Y como no saben cómo reaccionar y la humildad era verde y se la comió un burro, pues se encaran... Con lo que consiguen demostrar que no tienen ni pizca de educación. No saben aceptar que les digan que no. Ellos pueden tratar a los demás fatal, pero a ellos... no... a ellos no... y si se les hace algo, llaman a su "mamaíta", al primo del zumo o al que sea. Son inmaduros en cuerpos de adultos. No miden lo que dicen, se creen que por ser de un barrio o de una ciudad los demás vamos a tener que dorarles la píldora. Lamentable. ¿Cómo será una entrevista de trabajo de gente así? No me extraña que el paro suba.

Operación fracaso con las nuevas generaciones que sólo buscan ser famosos y tener dinero por su cara bonita. ¿Alguien les ha hecho trabajar? Para conseguir un sueño hay que trabajar, con ganas, y cuando tienes a alguien en contra, con redoblado empeño, aprendiendo de los errores. Pero si cuando te dicen que no, sólo tienes el recurso del pataleo o ponerte en plan gallito... te esperan muchas leches en esta vida. Que nadie se extrañe entonces del chiki-chiki. Es un espejo de la sociedad en que vivimos. ¿Veré OT? Pues no lo sé, me gustan las canciones y como no hay nada en la tele, a lo mejor... También puedo ponerme a escribir, a corregir textos, porque espero poder publicar mi segundo libro en el 2010. O simplemente disfrutar de Dani y educarle para que no sea un trozo de carne con ojos. No me dedico a decirle a todo que no, sino a enseñarle desde peque que el esfuerzo merece la pena, que merece la pena intentarlo y que, a veces, no se consigue lo que se busca porque quizá no es lo que más nos beneficie o sea lo mejor para él. No puedo dejar en manos del colegio lo que es mi competencia como madre, enseñar valores al peque. Dani tendrá su propia operación triunfo, que aplauda sus logros y le ayude a levantarse en los baches. Estaremos ahí, cuando nos necesite; pero dejándole la libertad de que explore. Lo que no quita de que tengamos seguridad, le quitemos la plancha si está caliente, o anclemos la tele a la pared para que no se le caiga encima.