Llevo unos días pensando en ello, después de ver algunos "pseudo-blogs" que hay por ahí. Blogs de gente que se inventa su curriculum, o que se dedica a despotricar contra otros, escribiendo tres frases llenas de insultos, deseando que se mueran. ¿Para eso sirve internet? Yo creo que no. Está bien hablar de lo que te preocupa, de lo que no te gusta; pero hay que hacerlo con educación. No hagas a otros lo que a ti no te agrada. Los primeros que no quieren crispación son los que crispan a todos. Los que insultan luego se quejan si les insultan. No puedo catalogar como blogs aquellos que se dedican a ese tipo de cosas. No se trata de taparles la boca, para nada. Como periodista estoy a favor de la libertad de expresión, aunque no a cualquier precio. El insulto no es planteable, ni tampoco los que se dedican a sucios negocios o a boicotear a otros. Hace poco tuve que eliminar un comentario, marcarlo como spam. Porque no tenía nada que ver con el post y porque no aportaba nada. No entiendo esa manía de algunos de fastidiar a otros. Si no te gusta un blog o una página web ¿por qué hackearla? Mejor no la visites. Yo es lo que hago con las que no me gustan, o con las que me insultan. Porque en algunas, sus dueños insultan... aunque digan que practican el "talante". Representan el lado mas "casposo" de la sociedad.

¿Cualquiera puede tener blog? Por poder, creo que sí, cualquiera. Otra cosa es que esos blogs aporten algo bueno. Hay muchos blogs que casi pasan desapercibidos y son mucho mejores que los de los famosillos de tres al cuarto que se creen que los demás tenemos que reírles siempre sus gracias. Se creen que estar en la cresta de la ola es tan sencillo como liarse con el primero que pasa y luego contarlo en el cutregrama de turno de la tv. Y si no les escuchan, se dedican a lanzar sus "pestosidades" (porque eso no son ideas) por la red, llenándola de bazofia. Cualquiera puede hacer un blog, otra cosa es la calidad del mismo. En eso, me temo, que no, no puede hacerlo cualquiera. Por no hablar que la calidad es algo inherente a la persona. Es decir, una buena persona hará algo bueno, mientras que una persona "casposa" hará algo esperpéntico, un bodrio en toda regla que seguirán sólamente otros "casposos" como él. Si se quieren meter con alguien, que lo hagan con estilo... y que empiecen por ellos mismos. Lo sé, no estoy dando nombres... más que nada por no hacer publicidad y para no ensuciar mi blog con ese tipo de páginas.

Pongo un poco de música y pienso que a lo mejor, la gente del informal tenga blog, de esos que son buenos, estés de acuerdo con sus ideas o no. Lo busco para recibir un poco de calidad después de navegar por sitios cutres. Javier Capitán sí que tiene. Quien me lee sabe que no me gusta quedarme con lo malo... siempre busco algo bueno que ofrecer, porque para tirar basura ya están otros. Si escribo es para algo bueno, si no, mejor que cerrara el blog y me dedicara a otra cosa. Creo que en la red hay sitio para gente como yo, que mira el mundo desde su perspectiva, sabiendo que hay cosas que están bien y cosas que hay que mejorar. Siempre hay algo que mejorar, siempre habrá profesionales que, aunque les callen la boca, darán a conocer sus ideas de algún modo. Los buenos siempre ganan, aunque a veces las pasen canutas y parezca que todo se confabula en contra suya. Al final la gente buena obtiene su recompensa. Y hay gente estupenda en el mundo de los blogs, que hacen cosas de calidad, cada uno en su estilo. Unos lo usan como ventana al mundo, para darse a conocer, otros como una forma de sentirse aquello que quisieron ser y que la vida les obligó a dejar atrás. Otros para denunciar situaciones. Yo leo a menudo blogs estupendos desde los que me hacen pensar, hasta los que me emocionan con sus poesías o me alegran con sus chistes. Y me cabrea que se metan en el mismo saco a gente que se curra y mucho sus blogs con gente que los usa para desprestigiar a los demás. No, señores, hay buenos blogs y otros que no llegan ni a la b. Y con éstos últimos, no me importaría que se les controlara. Para los buenos, por favor, que no nos pongan la mano en la boca ni nos aten las manos.