Ayer fue un día muy especial. Les hice entrega a mis padres del primer ejemplar de Corazón Humano. No sabían nada. Avisé a mis hermanas y mi marido cogió la cámara de vídeo para grabar el momento. Fue algo muy especial, no se lo esperaban. Mi madre lloró y mi padre estaba lleno de orgullo. Ver sus caras fue lo mejor. El libro les llamó la atención; pero cuando leyeron la dedicatoria, se quedaron sin habla. Ahora ya podrán leerlo. No sé lo que pensarán. No sé si les gustará o no. Quizá todo eso es lo de menos. Lo importante es que les he dado una sorpresa, una alegría. No creo que se les olvide este día. ¿Su reacción? Mi padre se metió en internet para mandar la web de Trafford a toda la familia. Creo que por una vez, tenían ganas de que les dejáramos solos para leerlo. ¿Quién lo hará primero? No lo sé. A mi me merecía la pena todo el esfuerzo que hemos realizado desde Junio por ver sus caras al ver un sueño cumplido. El resto de la familia me ha dado la enhorabuena y han preguntado dónde se puede comprar. Ahora me falta llamar a mis abuelos para decírselo. Estoy contenta, porque he hecho feliz a mi familia, porque he cumplido un sueño