Hoy sale a la venta la edición especial de 101 dálmatas en DVD. Una de mis pasiones, de mis hobbies es coleccionar películas Disney. Ya tengo unas cuantas. Algo que se agradece con el pequeño Daniel. Merece la pena todo el esfuerzo monetario por verle reir a carcajadas con una escena de Ratatouille. Su padre no se lo creía hasta que lo vio. Estaba medio jugando, medio prestando atención. Cuando vio la escena de la cocina, no tengo muy claros los motivos, empezó a reirse. No le he visto así con ninguna otra. Salvo con Happy Feet cuando es pequeñito. Pero nada de carcajadas como con Linguini y la rata. Ni siquiera Pocoyo consigue esas carcajadas. Veremos lo que pasa con 101 dálmatas, si le hace gracia o pasa inadvertida. Alguien dirá que el peque es demasiado peque para ver la tele. Estoy de acuerdo; pero prefiero ponerle DVD's a estar constantemente haciendo zapping porque no hay nada adecuado para su edad. Lo pongo mientras le doy de comer y así está tranquilito.
Lo cierto es que tener hobbies es algo que hace la vida un poco más interesante. Se echan de menos cuando no se pueden disfrutar. Cosas tan simples como pintar soldaditos, hacer maquetas, colección de insectos o conchas marinas. No sé, algo diferente, que nos permita distanciarnos de las rutinas cotidianas, centrar la atención en algo que no sea el trabajo. Antes, un hobby que tenía era coleccionar monedas de euro extrañas, es decir, que no fueran las de curso legal de España. Euros franceses, italianos, griegos, alemanes... no quería todas las monedas, sólo las de 1 ó 2 euros. Ahora no lo hago tanto. No sé por qué lo dejé. Era divertido y no hacía daño a nadie. Porque los hobbies que hacen daño no se pueden catalogar como tal. Ayer vi en un programa de tv a un par de marines que, por pura diversión, cogían un cachorrito de perro y lo tiraban por un barranco. Bueno, lo cierto es que no lo ví, no quería presenciar tanta crueldad de forma gratuita. Si son capaces de eso, qué no harán con los seres humanos. Supongo que los conflictos armados les han calado tanto que les da igual la vida de los que son débiles. No me extraña que saquen de vez en cuando atrocidades inhumanas. Se sienten capaces de cualquier cosa y que no tienen que dar explicaciones a nadie. ¿Dónde quedó el niño que lleva dentro? ¿A qué viene tanta maldad? Porque tiene que tener alguna raiz. Nadie es malo por naturaleza. Al menos me gusta pensar que es así. Les han tenido que tratar mal o es por influencia de películas o series violentas, o videojuegos... o falta de educación o de cuidado. Crueldad gratuita. Brutal.
Ayer estaba viendo "Madrileños por el mundo" y llegué a una conclusión. La gente se puede ir muy lejos, lejísimos... pero siempre echarán de menos las cañas y las tapas. No creo que se lo preparen; pero en todos los programas que he visto (y son unos cuantos porque es uno de mis favoritos) siempre que les han preguntado lo que echan de menos, ninguno vacila: "las tapas, el irse de cañas". Es algo muy propio de la cultura española. Hacer vida en la calle, comer de pie, con amigos, en una buena conversación. Comes bien y depende del sitio te sale barato. Recuerdo que cuando fuimos a Granada probamos un bareto que tenían roscas como tapas y la verdad es que con un par de cervezas salimos de alli buscando el hotel para dormir la siesta, ibamos más que bien servidos. Y eso, en otros países, no existe dentro de su cultura. Algo que para nosotros es básico, algo implanteable. También porque nuestro clima es distinto y promueve el hecho de vivir no sólo en las casas. Lo curioso es que, quien viene a España, adopta esta costumbre de forma muy rápida, es algo que va con nuestro carácter y que apetece.
Mientras escribo, Dani se está dedicando a uno de sus hobbies. Tirar los juguetes que hay en su parquecito fuera. Eso hace que a veces me pegue un sustillo porque no sólo tira los peluches, sino que también juguetes con pilas, los sonoros que son cubos, tambores, teléfonos... de un plástico duro y muy resistente que hacen ruido al caer al suelo. He intentado que el peque no lo haga, sobre todo porque el vecino de abajo puede pegarse más de un susto con el estruendo. Pero le divierte, son ruidos diferentes a las cancioncitas de los juguetes. Quien tiene peques sabe lo que es tener a uno cantando "el gusano por la mañana...", "de paseo, de paseo en mi coche, en mi coche..." "1 lily, 2 lily, 3 lily cuenta...", "adivina donde vive la ardillita y la ballena...", la música del tambor, el ring ring de los numerosos teléfonos... Algo que hace mucha gracia por separado, pero que todos juntos pueden levantar dolor de cabeza. ¿El sistema? Quitarles volumen o si se puede apagar los que no está usando Dani. Aun así, mi casa se ha llenado de canciones, canticos y diferentes sonidos de animales. Vamos, que nos lo pasamos muy bien. Lo difícil es cuando quiere dormirse, yo no me doy cuenta y al pegar un cabezazo se apoya en uno de los musicales.
Si el tiempo lo permite... bueno, más que el tiempo, el viento que hace, en un rato nos iremos a comprar y de paso tendremos una nueva película más. Podría bajármela del emule; pero en lo que se refiere a Disney, soy coleccionista.
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