Últimamente estoy viendo como algunos de los blogs habituales cierran. No sé si será por los problemas cocteleros, porque la vida da vueltas y aparecen obligaciones que modifican las prioridades, o porque al final la rutina se impone y todo termina cansando. No lo sé; pero me produce tristeza. Es ley de vida. Todo lo que empieza tiene que tener un final. Lo que me cuesta es el ambiente derrotista que algunos han transmitido al echar el cierre. Otros han hecho algo parecido a cuando vamos al cine. Nos han dejado ver una parte de su vida; pero cuando acaba la película hay que volver a la vida cotidiana. Las medicinas se toman mientras estamos malitos, como diría House. Si el blog era una vía de escape, tenía fecha de caducidad, pasado el problema o la situación, es normal que se cierre. A pesar que dejen una especie de vacío en todos aquellos que les visitábamos con asiduidad... algo parecido a cuando pierdes el contacto con un amigo, pierdes su teléfono, o cambia de dirección, es como si se esfumara. El corazón duele cuando es amistad de las de verdad, y aqui, en la red, hay amistad de ese estilo... entre gente que no se conoce físicamente pero que comparten sentimientos, inquietudes, vivencias.

La persona que cierra el blog tiene todo el derecho a hacerlo. No creo que se rindan. Porque los problemas tecnológicos tarde o temprano se van. Y vendrán otros. Es como las actualizaciones de windows o las "migraciones" que tan famosas y tantos quebraderos de cabeza dan en la empresa en la que trabajo. La vida es cambio. Hay que hacer algo parecido a los ratones de "¿Quién se ha llevado mi queso?", ver las cosas positivas, calzarse las zapatillas y salir a buscar lo tuyo. Si no está donde lo encontrabas anteriormente, no hay problema, buscas en otro sitio. Lo importante es no morirse de hambre. En el caso de los blogs, lo importante es no quedarse sin un espacio donde decir lo que queremos decir. Porque todos tenemos algo que decir y tenemos el derecho a que nos escuchen. Siempre y cuando quiera arriesgarse a decir lo que quiere decir. Ya no se depende de los medios tradicionales. Ahora, cualquiera que tenga un ordenador y conexión a internet, puede lanzar sus ideas a la red. Y, al igual que hubo un día en que decidió lanzarse, puede que haya un día que decida que ya ha dicho todo lo que quería decir que, lo siguiente no es mas hermoso que el silencio, por lo que no merece la pena decirlo. Y es respetable. Aunque eso no quita el pinchazo que te da en el corazón la ausencia de los que catalogaste amigos.

¿Cerraré el blog algun día? Al igual que tuvo un inicio puede que tenga un fin. Cuando empiece a trabajar no tendré mucho tiempo, por lo que no sé si podré publicar con la misma regularidad que ahora, no tampoco sé si la temática será igual. Cuando llegue el momento, veremos qué sucede. Porque planteármelo ahora es algo que no compete. Pueden pasar muchas cosas de aqui a Octubre, desde que me toque la lotería a que nos quedemos sin internet... yo qué sé, pueden pasar mil cosas. Reconozco que a veces es complicado escribir. Las ideas no siempre vienen y repetir no es lo mejor. La inspiración es caprichosa y a veces no tienes ni ganas ni tiempo para escribir. Y tarde o temprano todo se acaba. Por mucho que lo retrases, cuando lees un libro sabes que es una obra que acabará. Cuando ayer acabé el último de HP, tuve la sensación de que me estaba despidiendo de un viejo amigo, al que no vería mas. Fue una mezcla de tristeza y nostalgia. Tenía que acabar; pero aun así... es algo complicado de describir.

Lo único que puedo decir es que echaré de menos a los que se han ido, aunque otros hayan aparecido. Pero no quiero que quede la tristeza, de todo lo que he compartido con esas personas que cerraron la puerta. Ahora sé que esa puerta existe, puede que algun día vuelvan a abrirla.