Para muchas personas, HP significa Hewlett Packard, para otros es una forma abreviada de insulto (h de p, para ser más exactos). Pero, para millones de personas en todo el mundo HP, es Harry Potter. Es un fenómeno que revolucionó el mundo editorial, que devolvió la esperanza a muchos escritores noveles y que descubrió el mundo de la fantasía a muchas personas que, sin él, puede que no se hubiesen enganchado a la lectura. Después vinieron las películas; pero para muchos no era necesario, ya teníamos la imagen de Harry en nuestra mente, habíamos estado en Hogwarts, imaginado a Hermione, a Ron, a Dumbledore.. Y hoy puede ser el final de una saga. La autora, J. K. Rowling, ya ha dicho varias veces que es el último libro, en el cual o Harry o su archienemigo Voldemort tienen que morir. Y cuando un autor dice que su protagonista o el antagonista tiene que morir, debe cumplirlo, por mucho que nos pese a los seguidores. Es, por tanto, el último libro. Pero hoy no vamos a hablar del final, porque son muchos los que están pendientes del reloj. A las 18.30 se ponen a la venta los primeros ejemplares. Algunos han reservado el suyo. Otros irán a las tiendas con la esperanza de que quede alguno. Y esta noche, más de uno se dormirá a las mil, después de devorar el libro tan esperado. Todo esto por un libro, no por un juego o una consola. Se vestirán de magos, hablarán de hechizos, encantamientos, pociones, de quidditch mientras esperan en la cola para hacerse con un ejemplar. ¿No es fantástico? A mi me encanta la idea de que habrá jóvenes, adultos y niños... porque aunque sea literatura infantil, muchos somos seguidores del joven mago. Sin importar la edad. Es el fenómeno editorial del año, meticulosamente cuidado. La portada del libro en español es uno de los secretos mejor guardados. Yo, de hecho, aunque ya la he visto, no quiero ponerla. No quiero quitar la sorpresa a quien me lea. Por no hablar de que me gusta más la inglesa.

Harry Potter entró en mi vida hace tiempo. Me compré el primer libro cuando ya había tres en el mercado. Me enganchó y en dos días me había leído el primero y comprado los otros dos. No soy de las que sale de leer, es decir, no se me ha ocurrido hacer pociones en la cocina de casa. Lo más que he hecho es lanzar algun hechizo desde el grupo de Facebook, más que nada para ayudar a la "casa" a la que pertenezco a ganar la copa del año. Hay gente que juega al Ogame o al Holy War... yo prefiero contestar preguntas sobre los libros, las películas o saber cómo se lanzan hechizos... en inglés, así practico el idioma de Shakespeare. Pero vamos, no soy fanática, lo máximo que tengo de merchandising es un marcapáginas que regalaban con la compra del libro anterior. Y sí, tengo las películas en DVD. Comodidad más que nada. Eso de ir al cine con un peque es realmente complicado. Por no hablar de lo cómodo que es estar en casita, con las palomitas y el botón de "pause". Sale más barato. ¿Se las pondré a Dani? Supongo que primero le propondré que se lea el libro. Es mejor dejar volar la propia imaginación. Y se lo propondré, porque está comprobado que si no te lo imponen, lo disfrutas más. Yo recuerdo a mis autores más "detestados"... no porque fueran malos, sino porque eran de obligada lectura en el colegio o en el instituto. Ahora leo más que en época estudiantil, por placer. Sé que existe Galdós, Clarín, Góngora, Juan Rulfo, Pío Baroja... pero hay obras suyas que no volveré a leerme, porque mi memoria me llevaría a esos pupitres verdes, a esas sillas incómodas, a exámenes y trabajos. No se disfruta igual. Lo mejor es que te den a conocer los autores y que luego tú te vayas acercando a su obra.

Autores. Me encanta la palabra. ¿Cuántos se habrán quedado en el camino? ¿Cuántos habremos leído con el nombre de otros? Porque el fenómeno "negro" existe. Personas que escriben novelas que las firman otros. Si no fuera así, no podrían publicar. Desgraciadamente. El mundo editorial es así. Se publican libros de personas que no aportan nada, por el mero hecho de que sealen en televisión... y otros se quedan en el olvido, cuando podrían ser un exitazo editorial. La autora de Harry es una muestra sobre lo que digo. Las editoriales prestigiosas de Inglaterra rechazaron su primer libro. Decían que no iba a vender, que su estilo no estaba de moda... ahora, deben estar pegándose cabezazos contra la pared. Y la editorial que se arriesgó debe de ser muy, pero que muy feliz. ¿Volverá a pasar un fenómeno asi? Quien lo sabe. Muchos son los escritores noveles que lo intentan, que se juegan los ahorros para publicar a cuenta y riesgo, por el hecho de tener un libro en el mercado, de dar a conocer sus ideas, su forma de escribir. Otros, lo van haciendo a retazos, en post... haciéndose "bloguero". La red permite que se conozcan y que tengan seguidores. En literatura no sé; pero en música se han dado casos de raperos que se han dado a conocer por internet y que ahora tienen contratos millonarios con discográficas, como Porta. Todo puede suceder.

¿Me compraré el libro de HP hoy? No. Me lo comprará mi marido cuando salga de trabajar. Es un regalo seguro. Como cuando en salga en Marzo "101 dálmatas" de Disney. No es necesario esperar a una fecha especial. Cada día juntos es diferente, porque lo mejor siempre es la compañía del momento. No es más importante la cantidad que la calidad. No puedo esperar al fin de semana para disfrutar de esos momentos juntos. Si no lo intento cada día, mi vida estará muy vacía. No puedo quedarme tampoco en la queja. Tengo que aprovechar el tiempo que le queda libre a mi marido para estar con él, aunque sea viendo una peli en el salón o cocinando. Cada momento puede ser especial si nos lo proponemos. No es necesario detalles costosos... una llamada, un sms, un e-mail para decirle a la otra persona "estoy aqui, me acuerdo de ti, como siempre... te quiero". Detalles pequeños que llenan la vida de alegría, llenan la vida de vida.

Quien no haya leido a Harry Potter, yo le recomiendo que le dé una oportunidad; pero al primero. Intentar leerse éste último que sale a la venta hoy sin los anteriores es como intentar solucionar una ecuación diferencial sin saber sumar, restar, multiplicar y dividir.