Cada día descubro, gracias a los medios de comunicación, que la gente se aburre. Desde tesis de por qué cae la tostada por el lado de la mantequilla, a los gustos habituales de los votantes. Si te gusta el vino, las rubias, la siesta y los toros... eres votante pepero... si en cambio te gusta la cerveza, las morenas y usas cosméticos, eres votante sociata... y si te gustan las tecnologías y no te gusta la comida vegetariana, eres votante de Izquierda Unida. ¿De verdad se han gastado dinero en ese estudio? ¿De verdad le han dedicado tiempo y esfuerzo a eso? La gente se aburre y mucho. ¿No podía dedicarse ese dinero en cosas realmente interesantes, como por ejemplo en la búsqueda de las vacunas necesarias para curar el cáncer, el VIH o prevenir los accidentes de tráfico? Que no digo que los estudios de gustos y de consumo no sean importantes; pero intentar clasificar a los votantes dependiendo si les gusta el vino o la cerveza, es algo inaudito, por lo menos. ¿Qué pasa si te gusta la coca-cola? ¿Eres de los que ejercen su derecho a no votar? No sé, me parece un poco "de perder el tiempo". Aunque me quieran vender una base científica.

La gente se aburre. Es una realidad. De ahí provienen los chismorreos, las críticas... porque si tienes cosas que hacer, interesantes, lo último que te preocupa es si fulanito se ha liado con menganito o si Zutano se ha peleado con Mariano. Recuerdo que, cuando comuniqué a más de uno que me iba a coger una excedencia para cuidar al peque, más de uno me dijo que me iba a aburrir. Os aseguro que la aventura de ser madre es de todo, menos aburrida. Dani descubre cosas cada día, se inventa su propio lenguaje, me muestra sus ideas poco a poco. Y, si no estoy atenta, me pierdo cómo se va formando. Porque yo le formé durante 41 semanas; pero es ahora cuando se está formando mi hombrecito, cuando está de verdad creciendo y descubriendo sus posibilidades. Gracias a él, he descubierto cosas nuevas: Pocoyo, Caillou, el interesante mundo de los pañales, de los potitos, de las tallas de niños, las diferencias de los cochecitos, la importancia de tener un maletero espacioso... cosas que no parecen importantes, hasta que te toca vivir una etapa nueva. Lo que verdaderamente me importa es mi vida, los chismorreos de la tele ni me hacen perder el tiempo. ¿Me voy a perder una ocurrencia de Dani por saber si tal se ha liado con cual? Pues va a ser que no. Y puede parecer que pierdo el tiempo cuando me quedo mirando con cara de lela al peque dormir o lo que hace cuando juega; pero no es aburrimiento, sino darme cuenta de lo afortunada que soy por tenerle en mi vida. Es cuando verdaderamente aprecias las pequeñas cosas.

La gente se aburre. Se crea obligaciones innecesarias para aparentar que están ocupadísimos... en no hacer nada. Y lo malo no es que pierdan su tiempo, sino que a veces lo hacen perder a los demás. Por hacer las cosas con aburrimiento, se hacen mal y eso conlleva que otros tengan que deshacer lo malo y hacerlo bien. Doble trabajo porque alguien estaba aburrido. Por no hablar de los que nos hacen fijar nuestra atención en nimiedades y perdernos lo importante. Porque, por esas noticias, nos podemos perder lo extraordinario de la vida, una charla con los amigos, un buen libro... las pequeñas cosas que llenan de alegría la vida.