Hace poco hablaba con una amiga sobre el significado de los colores en la decoración. Y la verdad es que he estado buscando sobre el tema en internet y me ha salido de todo, desde astrología a teorías de diseños para webs. Lo que más se acercaba a lo que yo quería hablar hoy es lo que se denomina colorterapia. Es decir, dependiendo del estado de ánimo o lo que queramos conseguir, aplicaremos un color u otro. Por ejemplo, Paulo Coelho siempre explica que a la hora de escribir prefiere una habitación blanca. Supongo que es porque el blanco centra la atención en el interior. En muchas culturas, el blanco está asociado a la alegría, a la pureza, limpieza. El amarillo por ejemplo significa precisión, orden, meticulosidad, estar abierto a los cambios... el rojo es pasión, fuerza, la energía de la vida... el verde es esperanza, naturaleza... el azul es confianza, fe (por eso que es el color del cielo), actividad sin estrés, motivación, calma, sensibilidad... el negro es austeridad y en exceso puede ser negativo, luto... Puede parecer un poco raro, pero hay auténticas teorías sobre los beneficios de los colores en la decoración, o cómo conseguir más productividad de los empleados de una empresa dependiendo de los colores que vean en su puesto de trabajo o en los alrededores.

En la vida de cada uno, dependiendo del estado anímico nos vestimos de una forma o de otra. Hasta los días tienen sus colores. La mayoría de los seres humanos asociamos un día nublado, a un día gris, triste... mientras que un día sin nubes es un día feliz, alegre, que dan ganas de hacer cosas. También es importante la cantidad de color. No es lo mismo un azul vivo a uno pálido, pastel o difuminado. Si lo pensamos, la mayoría prefiere pasar desapercibido en su vestimenta. Pocos diseñadores se atreven a usar colores muy vivos o mezclarlos. Salvo Agata Ruiz de la Prada, no conozco muchos más. Usaba la colorterapia hasta en los productos de baño. Actualmente, creo que ya no hace geles de colores, aunque la verdad es que estaban muy bien.

Los colores estan en la vida cotidiana, pueden decir mucho de nosotros, de nuestro estado anímico y de lo que queremos decir. No te vistes igual para salir con tu pareja, que con tus amigos o para ir a una entrevista de trabajo. Los juguetes de los niños, por ejemplo, suelen tener colores vivos, llamativos, de los que no se pueden confundir. Son colores llenos de vida para los que están empezando a vivir. La ropa de los adultos suele ser más tranquila y es raro ver a personas de la tercera edad con colores muy vivos, les parecen estridentes. Salvo que vayan con su caracter, por supuesto. Y es que como dice el refrán, para gustos los colores.

Los colores, los hay primarios, secundarios, básicos y algunos "de mujeres". Me explico, la mayoría de los hombres que conozco jamás hablarían de color melón, pistacho, manzana... para ellos todo es verde... les suena a chino el fuxia o el marengo. No es que sea feminista, ni que nuestros ojos vean diferente al de los hombres, sólo que es algo que nos preocupamos mas. Eso sí, no llegamos a tener catorce palabras diferentes para hablar de la nieve, como en el idioma esquimal. Normal, no lo necesitamos. Damos palabras específicas dependiendo de la necesidad de las mismas. En la moda hay muchísimos más colores que en la paleta de colores de una web.