Hace poco leí un texto que hablaba de la ley de Jante. Me sonaba a chino, pero no... resulta que es de origen escandinavo. Es la mal denominada igualdad, la de que todos somos iguales, que no sobresalga nadie, todos a lo nuestro pero de forma que no se deje mal a los otros. Que nadie destaque, que nadie piense que puede hacer algo mejor que los demás. Todos iguales, en la misma proporción, perdiendo la individualidad a favor del grupo. Todos con las mismas enseñanzas, en plan borregos, cumpliendo el papel asignado sin plantearse nada... Como la sociedad de las hormigas, cada uno en lo suyo... lo importante es la colonia, como dirían en Antz. Vamos, que son las máximas de un mundo globalizado, mal unificado y que, en cierto modo, lleva a muchos individuos al suicidio. Es como mirar un bosque sólo por lo que se puede sacar de él, la leña que se puede hacer, el dinero que nos puede dar. Un bosque es una entidad, pero la forman muchos árboles y cada uno de ellos es importante, único.

Transcribo la ley de Jante que tiene unos 11 mandamientos:

  1. No pienses que eres especial.
  2. No pienses que estás a la misma altura que nosotros.
  3. No pienses que eres más listo que nosotros.
  4. No pienses que eres mejor que nosotros.
  5. No pienses que sabes más que nosotros.
  6. No pienses que eres más importante que nosotros.
  7. No pienses que eres bueno en nada.
  8. No te rías de nosotros.
  9. No pienses que preocupas a alguien.
  10. No pienses que puedes enseñarnos algo.
  11. ¿No crees que sabemos algo sobre ti?

¿Por qué lo pongo? Porque no me creo nada de los 11 puntos. Iré por partes, que hoy tengo ganas de ponerme en plan justiciero. Lo que más me gusta de ellas es que te repiten que no pienses, ya lo hacen otros por ti. Lo mejor es que te quites el cerebro y pienses como el grupo, como deciden otros que lo hagas. No te salgas de los parámetros, no salgas de la caverna, aunque te cuenten la milonga de que no pasa nada, que no hay icebergs, no recuerdes que vas en el Titanic. Empiezo a atisbar un cierto paralelismo con la política. Volvamos a las máximas.

No pienses que eres especial. Porque tú lo digas. Yo soy especial, soy algo más que un conjunto de números en el DNI, una contribuyente o una afiliada a la seguridad social. Tengo una historia, un presente y un futuro ¿Cómo que no soy especial? ¿A cuánta gente conoces que sea yo? Con toda la gente que podía haber nacido, ese día, a esa hora, en esa ciudad, de esos padres nací yo. Se tuvieron que dar un montón de probabilidades para que yo naciera. Soy irrepetible y única. No lo digo en plan narcisista, es la verdad, con mis virtudes y mis fallos. Lo que yo no haga, nadie más lo hará. No me creo esas teorías de que en algun lugar del mundo hay alguien igual que yo. Será físicamente porque con las mismas circunstancias, no me lo creo ni de coña.

No pienses que estás a la misma altura que nosotros. No sólo estoy a la misma altura, sino que a algunos les supero. ¿Cuántas chicas conoces que midan casi 1,80 m? Puede que no sea la mujer diez, no me hace falta; pero hay mucha gente que me quiere y que me echarían de menos si no estuviera. Soy mejor que muchos y peor que otros. No hay una misma altura para todos. Cada uno se marca su propio listón. Y son mis propias metas las que van marcando mi camino.

No pienses que eres más listo que nosotros. No soy sabia, necesito ayuda como todos; Pero hay cosas que sé. Por ejemplo, sé lo que es importante en mi vida. Y eso es algo que la mayoría ni se plantea. Hay muchos que se fijan en el dinero, en el poder y eso no es lo importante. Eso se gana y se pierde. Pero lo verdaderamente importante, lo que llena el corazón, lo que nos hace ser felices... mi camino lo voy andando poco a poco, con dificultades; pero estoy en ello. No son sólo las baldosas amarillas del mago de Oz.

No pienses que eres mejor que nosotros. Si me dices quienes son "nosotros" te podré decir si soy mejor. No es falta de modestia, es la pura verdad. Si el nosotros es la clase dirigente, os saco bastante ventaja. Porque tengo la manía de usar el cerebro. Para mí sería una blasfemia no hacerlo. En todo no seré la mejor; pero eso no quita que no lo intente cada día. Que al final de la jornada no reconozca mis fallos y a la mañana siguiente intente no cometerlos. Pero si vuelvo a vivir lo mismo, será porque no he aprendido todo lo que debía. Es una segunda oportunidad y hay que aprovecharla porque no se presentan siempre.

No pienses que sabes más que nosotros. Mi saber no se queda sólo en lo que hay en los libros de texto. Y menos mal, porque entonces sería casi analfabeta. ¿A quién hacemos caso, al que gana o al que pierde? Uno es casi estúpido en su gloria y el otro es puro rencor. Tengo memoria y experiencia. No me han plantado en el mundo desde marte y, además, tengo la sana constumbre de intentar asegurarme de las cosas que son ciertas. No soy pesimista. Si miro al mundo creo que en lo que me toca puedo cambiarlo. Intento aprender, informarme, leer, conocer sitios nuevos, nuevas opiniones. Sé donde me encuentro y a dónde quiero llegar. Sé lo que sueño y que las cosas pueden cambiar.

No pienses que eres más importante que nosotros. A lo mejor para la sociedad soy un número, o un voto; pero para mi familia soy muy importante. Para Dani, soy su mamá y nadie puede sustituirme. Para mi marido, soy la mujer que ama. Para mis padres, sigo siendo su hija la pequeña... Sí, soy importante, y como creyente te diré que soy, ni mas ni menos, hija de Dios. Eso da una dignidad que supera todo número. Soy un ser humano diferente a los demás, que hay que respetar. No me trates como una masa, porque soy un ser real, tengo sentimientos, gustos, aficiones... y libertad.

No pienses que eres bueno en nada. Doble negación es afirmación ¿no? Entonces, no soy bueno en nada, significa que soy bueno en todo, en muchas cosas. Por lo menos, tengo la capacidad de ser bueno, de elegir el camino correcto. Soy buena en mi trabajo, cuando me empeño en ello. Hay gente que le gusta como escribo. Por supuesto, hay algunos mucho mejores, pero también peores. Y cada día intento superarme... algo que me hace cada día mejor.

No te rías de nosotros. Es que las máximas son para reirse. La sociedad puede decirlas para que calen dentro, hasta el punto de que cuando aparece alguien que dice lo contrario "tú vales, eres importante, eres necesario..." algunos pueden no entender lo que dice. No, mi vida es valiosa y el miedo se vence con el "ridiculus", un hechizo estupendo que nos muestra Harry Potter. Imaginar lo que te dá más miedo en la situación más graciosa. Vamos, imagínate por un momento a tu jefe/a, supervisor/a, examinador/a... con un tutú bailando el lago de los cisnes, o con la ropa de tu abuela... no pases el mal trago de imaginártelo desnudo, porque eso puede producir escalofríos. Dicen que el diablo lo que no soporta es que se rían de él. Por algo será. Ten sentido del humor, ríete que es mejor que ir al gimnasio.

No pienses que preocupas a alguien. Sí que preocupo a alguien. Cuando me he puesto mala, siempre he tenido a alguien a mi lado, cuidándome. Si he pasado un mal momento, siempre he tenido un hombro en el que llorar y unos brazos que me sostienen. No siempre ha sido la misma persona; pero sí que en ese momento concreto estaba ahí para mi. Que la sociedad en general no se preocupe de mis problemas, no significa que nadie se preocupe por mi. Y tampoco que yo no me preocupe por nadie.

No pienses que puedes enseñarnos algo. Como poco, humanidad. Que hay mucho profesor con título que no tiene ni idea de enseñar. A lo mejor no puedo enseñar nada; pero sí que puedo dar pistas que te ayuden a afrontar mejor la vida. Puedo compartir mis experiencias con otra persona, darla a conocer algo nuevo, por ejemplo estas leyes. Sí, de todos se puede aprender algo.

¿No crees que sabemos algo sobre ti? Pues, sinceramente, yo diría que no. Puedo ser previsible; pero también tengo la capacidad de cambiar, de elegir otro camino, de improvisar... y eso no sabes cuándo pasará. Puede que no tenga el valor de hacerlo a las primeras de cambio, pero sé romper con lo que me imponen si no es lo que creo que está bien.

Termino con un vídeo que me parece que va perfectamente en este artículo, porque la ley de Jante es lo que quiere alguno para nosotros. Lo que no se dá cuenta es que la mentalidad mediterranea no es la escandinava y tenemos sangre en las venas. No estamos en 1984. Al menos yo no. Es una adaptación de un anuncio de Apple. Creo que merece la pena verlo, aunque no sea políticamente correcto.