Cuando oímos hablar de segundas oportunidades, pensamos casi irremediablemente en temas de amor, de noviazgo o de pareja.Sin embargo, hay muchas en el día a día. A veces nos quedamos con la espinita clavada y deseamos que vuelva a pasar el tren de esa conversación que no se tuvo, ese trabajo que desechaste, ese libro que no compraste, ese lugar al que no fuiste... Dejamos pasar oportunidades y quien sabe lo que habría sido de nuestra vida si las hubiésemos seguido. Elegimos no seguirlas, por cualquier motivo. Puede que la vida no nos vuelva a llevar a esa playa. No puedes irte de Erasmus una vez que has acabado la carrera. El tiempo pasa y las decisiones de cada día nos van conformando como somos.

Aún tengo en la memoria un par de cartas que no mandé, mails que escribí y que eliminé. ¿Por qué los eliminé? Supongo que sabía que la persona a quien iba dirigida los eliminaría. Al menos es lo que pienso. Porque nunca contestó a los que sí tuve el valor de mandar. Ahora, de vez en cuando, le busco por la red, sabiendo que esa persona es la oportunidad perdida que no tendrá una segunda parte. Fue una amistad muy importante, quizá por eso aún me duele. He dejado atrás a muchos amigos; pero ninguno me sigue doliendo. Estoy convencida que el día que se marche al otro mundo, sé que me arrepentiré de no haber tenido esa conversación. Cuanto más tiempo pasa es peor... y eso que sigue siendo importante en mi vida. ¿Leerá estas líneas? Ni idea, aunque si lo hace, estoy convencida de que sabe que es su destinatario. El otro día le mandé un sms por error. Quería mandárselo a otra persona y se lo mandé a él. Por un instante pensé que quizá, me contestaría... No lo hizo. Puede que hasta haya cambiado de teléfono. Está ahí, en la mente, como un fantasma, como el Zahir de Coelho.

Segundas oportunidades. Me ha pasado muchas veces de estar a punto de dormirme y sin embargo que me vayan saliendo posts en la cabeza, ideas por explorar... Si me levanto, puedo estar hasta las dos o las tres o más... si no lo hago, si me puede el sueño, al dia siguiente tendré retazos de lo que pensé y al final me arrepentiré de haber preferido dormir. Porque cuando el tren pasa y no lo aprovechas, puede que no haya segunda oportunidad, que no puedas reproducirla y que te arrepientas.La noche que murió mi abuela, algo dentro de mi me dijo que debía ir con mis padres a su casa cuando llamó mi tía. No fuí, habíamos estado de boda y estaba cansada... algo en mi decía que debía ir; pero me quedé en casa viendo la tele, con un extraño presentimiento. Hoy me arrepiento de no haberla dado el último beso. Murió con sus hijas y su yerno. No sufrió, el infarto fue fulminante. Pero ya no está... y no pasa un dia en que no llore si la recuerdo. No hay un día que no la eche de menos. Otra oportunidad que no volveré a tener. Aun me cuesta escribir sobre ello. En este momento, me tengo que parar, pasear por otra web y guardar el borrador. Porque me pongo con la lagrimilla en el vértice del ojo.

Esos acontecimientos me han enseñado a no dejar nada para otra ocasión. El "te amo" que no le diga hoy a mi marido, será perdido. O ver exposiciones. No será la primera vez que cuando me decido a ir a tal o cual museo,la exposición se ha acabado y me he quedado sin verla. Me pasó con los guerreros de Siam, me tocará ir a China verlos. Tengo el extraño presentimiento de que pasará lo mismo con la expo de Zaragoza. Porque ando mirando fechas y no tengo muy claro que pueda hacer un hueco en la agenda.

Pero, si vuelve a pasar el tren, si aparece una segunda oportunidad, mejor no desaprovecharla. Me pasó hace poco en un centro comercial. Ví a uno de mis antiguos profesores de universidad. Me lo encontré por casualidad (casi nos damos de bruces) y no le dije nada. Fue como el recuerdo de hace unos años cuando me lo encontré en otro sitio completamente dispar. Ni esa vez, ni ésta última le saludé. Él tampoco. Éramos muchos los alumnos que hacíamos prácticas, como para acordarse. Eso sí, cuando hace años le necesité por un problemilla, allí estaba él. Utilizó sus contactos y me ayudó en la medida de sus posibilidades. Pero ya no me recuerda. Es más fácil que un alumno se acuerde de un profesor que al revés. ¿Habrá una tercera oportunidad? No lo sé; pero ya he decidido que si me lo vuelvo a encontrar daré el paso de saludarlo y recordarle que hace años me explicó los entresijos dela radio.

Hay segundas oportunidades que se aprovechan y que son mejores que las primeras. Hace tiempo, tuvimos la oportunidad de ir a un concierto de Rosana aquí en Madrid. Se pasó el plazo de comprar las entradas y tuvimos la segunda oportunidad de ir al concierto... en Granada. Eso lo ha hecho inolvidable.Pudimosno ir; pero todo se cuadró y nos hicimos una escapada memorable, un viaje muy especial. Una segunda oportunidad que nos vino muybien, que no planeamos y que, seguramente, fue mejor que la primera. Estuvimos los dos en un hotelito estupendo y siempre recordaremos ese viaje con un encanto especial.

Lo importante es aprovechar la ocasión cuando creemos que es el momento, no tanto si es primera o segunda. Por supuesto que la segunda vez no sabemos si sepresentará y por ello es mejor vivir al día, haciendo algo especial aunque sea cotidiano. No perderse nada de esos pequeños momentos que son realmente importantes. No dejar de decir algo bueno hoy, porque no se sabe si mañana se podrá hacer. Renovar la ilusión cada día lo que hacemos, haciendo especial hasta esas 8 horas que pasas en la oficina. Si nos esforzamos por mejorar el ambiente, poco a poco cambiará, lo veamos nosotros o no.