La frase del título no es mía, es de un anuncio de tv que muchos habréis visto. Pero me gusta. "Ser grande es una actitud". Habría que repetirlo al estilo tantra hasta que nos convenciéramos de su veracidad. Nos enfrentamos a la vida cada día dependiendo del estado de ánimo, o nos comemos el mundo o nos presentamos ya derrotados. Hay dos posibilidades de enfrentarse a un problema: de forma positiva o de forma negativa. Un ejemplo: un escritor a quien yo admiro se ha enfrentado de forma positiva a internet. Cuando todos hablan del daño de las descargas, de que se venden pocos libros y que hay que poner canon y coto... él va y con su actitud consigue lo que otros quisieran soñar. ¿No os lo creeis? El autor es Paulo Coelho y la noticia es veraz. Podéis comprobarlo en el siguiente link. Me parece fantástico lo que ha hecho, porque ha aprendido a leer las señales. Ha comprobado que publicar parte de los libros en internet hace que la gente se enganche y quiera comprárselo. No se fija tanto en los derechos de autor y demás historias... quiere que sus libros lleguen a cuanta más gente mejor. Puede que haya alguien que necesite leer algo suyo sin saberlo, que llegue a sus manos un escrito y descubraque le toca la vida. ¿Por qué ponerle límites? Claro que querrá vender libros; pero seguro que quiere llegar al corazón de los lectores. Ojalá muchos artistas hicieran eso mismo. No se dan cuenta de que la red puede enganchar. Puede dar a conocer el trabajo y que terminen buscándolo. Muchos de los que se descargan textos o música, son compradores habituales de música y de libros. No será la primera vez que yo descubro un grupo o un autor, escucho en la red un disco o una canción y termino comprándome el disco y bajándomelo para el mp3.
La red no es un enemigo de la cultura, sino otro vehículo para transmitirla, mucho más libre que los canales habituales. Quien cree lo contrario se empequeñece. Es como lo del pequeño comercio y los hipermercados. No es lo mismo el trato que te dan en un Carrefour que en la tienda de la esquina. Sí, hay mayor variedad, pero menos humanidad. Por no hablar que a las grandes superficies hay que acceder casi siempre en coche, mientras que en el super del barrio puedes ir andando. Tienes que buscar, ofrecer lo mejor de ti en cada momento y así conseguirás ser grande, en tu sitio, en lo que haces. Si tú te crees lo que vendes y lo defiendes con uñas y dientes, los demás verán ese producto. No es más grande quien más tiene. Conozco a gente que tiene un montón de dinero en el banco y que sin embargo no dan la talla como personas. El dinero es quien les posee a ellos. Y he visto a estudiantes que sueñan con ser mileuristas que son de una valía impresionante. Gente que se come el mundo sin creer en que para triunfar hay que pisotear, que destacan como seres humanos aunque hagan cambalaches para llegar a fin de mes. Un detalle, me contaron hace tiempo que un mendigo recibió dos bocadillos. Estaba contento, por lo que fue a reunirse con sus compañeros ¿Se comió los bocatas él? No, los repartió con los demás. Puede que su hambre no se saciara por completo, pero satisfecho seguro que sí que se quedó. Compartió lo poco que tenía con los otros que habían sido menos favorecidos que él. Y, aunque era un mendigo, era grande, porque ser grande es una actitud.
El ser humano se complica la vida de mil maneras para ser grande. Imitamos a los demás, en los detalles más nimios, nos perdemos en cosas que parecen absurdas o sin sentido. Recuerdo que me quedé con cara de póker cuando me dijeron que en una universidad americana había una persona que estaba haciendo una tesis sobre por qué la tostada cae siempre del lado de la mantequilla. Hasta ese momento yo pensaba que las tesis eran algo serio, algo que da una información nueva y que hace que su autor sea un poco más experto que el resto. A partir de ese día, pienso que todo es posible. Volviendo a lo de imitar... hay gente que piensa que será igual que su "ídolo" si se viste igual o si tiene una mascota igual. Pongo un texto de Paulo Coelho que explica muy bien a donde quiero llegar:
La importancia del gato en la meditacion.
¿Por qué usamos corbata? ¿Por qué el reloj gira en el “sentido horario”? Si vivimos con el sistema decimal, ¿por qué el día tiene veinticuatro horas de sesenta minutos cada una?
El hecho es que muchas de las reglas que obedecemos hoy en día no tienen fundamento. Por otro lado, si decidimos actuar de otra forma, se nos considera “locos” o “inmaduros”.
En ese sentido, la sociedad va creando algunos sistemas que con el transcurso del tiempo, pierden su razón de ser, pero continúan imponiendo sus reglas. Hay una interesante historia para ilustrar este tema:
Un gran maestro del budismo zen, responsable del monasterio de Mayu Kagi, tenía un gato que era la verdadera pasión de su vida. Así, durante las clases de meditación, mantenía el gato a su lado -para disfrutar todo lo posible de su compañía.
Cierta mañana, el maestro -que ya era muy anciano-apareció muerto. El discípulo más aventajado ocupó su lugar.
-¿Y qué vamos a hacer con el gato? -preguntaron los otros monjes.
En homenaje al recuerdo de su antiguo instructor, el nuevo maestro decidió permitir que el gato continuara asistiendo a las clases de budismo zen.
Algunos discípulos de monasterios vecinos, que viajaban mucho por la región, descubrieron que en uno de los más afamados templos del lugar, un gato participaba de las meditaciones. La historia comenzó a circular.
Pasaron muchos años. El gato murió, pero los alumnos del monasterio estaban tan acostumbrados a su presencia, que consiguieron otro gato. Mientras tanto, los otros templos comenzaron a introducir gatos en sus meditaciones; creían que el gato era el verdadero responsable de la fama y la calidad de la enseñanza de Mayu Kagi, y olvidaron que el antiguo maestro era un excelente instructor.
Pasó una generación, y comenzaron a aparecer tratados técnicos sobre la importancia del gato en la meditación zen. Un profesor universitario desarrolló una tesis -que fue aceptada por la comunidad científica-según la cual el felino tenía la capacidad de aumentar la concentración humana, y de eliminar las energías negativas.
Y así, durante un siglo, el gato fue considerado esencial para el estudio del budismo zen en aquella región.
Hasta que apareció un maestro que tenía alergia al pelo de los animales domésticos, y resolvió alejar el gato de sus prácticas diarias con los alumnos.
Hubo una gran reacción negativa, pero el maestro insistió. Como era un instructor excelente, los alumnos continuaron con el mismo rendimiento escolar, a pesar de la ausencia del gato.
Poco a poco, los monasterios -siempre en busca de ideas nuevas, y ya cansados de tener que alimentar a tantos gatos-, fueron eliminando los animales de las aulas. En veinte años, comenzaron a aparecer nuevas tesis revolucionarias -con títulos convincentes como “La importancia de la meditación sin gatos”, o “Equilibrando el universo zen sólo con el poder de la mente, sin ayuda de los animales”.
Otro siglo pasó, y el gato quedó por completo fuera del ritual de la meditación zen en aquella región. Pero se necesitaron docientos años para que todo volviera a la normalidad -porque nadie se preguntó, durante todo ese tiempo, porqué el gato estaba allí.
Y cuántos de nosotros, en nuestras vidas, nos atrevemos a preguntar: ¿por qué tengo que actuar de esta manera? ¿Hasta qué punto, en aquello que hacemos, usamos “gatos” inútiles que no tenemos el coraje de eliminar, porque nos dijeron que los “gatos” eran importantes para que todo funcionase bien?
El texto es increible, pero la moraleja es real. Quien cambia lo establecido, quien va a contracorriente es tomado por loco, tonto, inmaduro o necio. Y el mundo funciona precisamente por esos locos, tontos, inmaduros o necios que decidieron hacer algo diferente porque pensaron que era lo correcto. Buscaron otro camino, otras alternativas. La sociedad seguramente ni los entendió, ni los entiende ni los entenderá. Porque gente así hay en todas las épocas. Sonpunta de lanza, el primero de la fila, con todo lo que ello supone. Hubo grandes fracasos; pero gracias a ellos también ha habido grandes triunfos. Personas que se han hecho grandes, aunque puede que no en edad, aunque no salgan en los medios, tienen un gran corazón humano. Ojalá que haya muchos locos de manicomio que busquen ser grandes de corazón en cada momento de su vida. El mundo, sin duda, será un lugar mejor.
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ultreiablog@gmail.com






Primeramente ¿qué haces levantada a estas horas?
Tú eres pajarillo diurno.
Si amiga mía, los locos con sus locuras son los que más suelen sorprender
Creo que lo fundamental es ser uno mismo sin ataduras, y actuar según lo que se piensa interiormente y no supeditarse a lo que los demás puedan pensar de ti, porque entonces estamos perdidos.
Besos Ultreia,¡¡a dormir!!
Estimada ultreia hay que ser fluir , vivir " ACTUALMENTE " ,ES COMO NO HABER NACIDO HACE DETERMINADO TIEMPO,NO HABER VIVIDO HASTA EL TIEMPO PRESENTE ; ese no tener que morir alguna vez , ser actual garantiza, implacablemente ,ser anacronico cada minuto que transcurre , ME PARECIO BUENO ESO DE SER GRANDE CON MAYUSCULAS ES MAS QUE NADA UNA ACTITUD GRACIAS POR TU ESCRITO UN ABRAZO .