Hace un rato he oído las campanas de mi pueblo. Es lo bueno de vivir cerca del centro, que se oye la llamada a Misa. Las campanas suenan todos los días para recordar a los fieles que en breve empezará la Eucaristía. Es una llamada a la reunión diaria, corta el sonido normal y llena el momento de un cierto aire a antiguo, a cosas de antaño. En las grandes ciudades es difícil oírlas, y en algunos pueblos están de adorno. Sólo se usan los domingos. Si es que tienen campanas los campanarios, porque conozco más de una parroquia en la que lo que hay son unos altavoces que conectan con un cassette que tiene las campanas de San Pedro del Vaticano. Esas las he oído en directo y la verdad es que emocionan más allí, que escucharlas en una grabación. Pero no quiero hablar de las de San Pedro, al menos por ahora. Me quedo con las de mi pueblo, que se escuchan al menos4 veces al día, para Misa de 10.00 y de 20.00. Es una manera estupenda de marcar el tiempo y de hacer un paréntesis para desconectar unos momentos del mundo. Como cuando se oyen las campanadas del ayuntamiento. Son sonidos que nos llevan a otra época, cuando nadie llevaba el tiempo cogido por la muñeca. ¿Llevamos nosotros el reloj o es el reloj quien nos tiene cogidos? Creo que nosotros llevamos el reloj, pero nos dejamos apresar por el tiempo. En mi caso, por consejo del neurólogo no llevo reloj. La tiranía de las manillas se transforma a mirar de vez en cuando el móvil. Y para evitar sentirme rara por no llevar nada en la muñeca, basta con un par de pulseras de cuero. Y eso cuando por la calle, porque con el ordenador siempre están los numeritos abajo a la derecha.

El sonido de las campanas me recuerda la facilidad con la que nos complicamos, buscándonos necesidades que no hacen falta. Un ejemplo, los coches. Cuando yo era peque, los modelos tenían nombres normales, números o nombres de lugares... recuerdo algunos como el Ford Orion, el Citroën AX, el Peugeot 205, Renault 21... ahora, cualquiera de ellos, llevaría siglas detras. Siglas que la mitad de las veces no se sabe lo que significan, por ejemplo: Volkswagen Passat 1.9 TDi Bluemotion, el Honda Civic Type-R o el Ford Focus ECOnetic. Entiendo lo que es el TDi, GTi, HDi, o TDCi... pero... ¿Type-R? ¿ECOnetic? Es importante que al modelo se le añadan siglas, aunque a lo mejor no signifiquen nada... o sean lo mismo que otra nomenclatura pero así se diferencian de los otros coches. Son ganas de complicar al comprador. Hace años, las rancheras eran llamadas "break"... ahora son State Wagon, eso sí en siglas: SW. Porque parece que el coche es mejor cuantas mas siglas tenga detrás. Antes no era así. El coche se llamaba igual, sin importar si era de gasolina o de gasoil. Eso estaba dentro de las especificaciones técnicas. Lo que importaba es que se condujera bien, fuera cómodo y gastara poco. Ahora, cuantas mas siglas y más chorraditas, mejor. Pero las ganas de complicarnos la vida no se queda en los coches. Tenemos una cantidad ingente de cachivaches que realmente complican la vida más que facilitarla. Buscamos artilugios que tengan un montón de funciones: que el DVD pueda ser reproductor de CD, Mp3... para luego casi no usarlo de nada. Como los relojes que tienen de todo, o los móviles que dan un montón de posibilidades pero que, prácticamente, tienes que usar un bastoncillo para marcar las teclas que son cada vez más diminutas. Son ganas de complicarnos. Y así pasa, que estás escribiendo un SMS y pones palabrejas cortas para no tener problemas de escritura. No sé si os habéis fijado, pero nos rodean las siglas: SMS, MMS, CD, DVD, Mp3, Mp4... seguro que se os ocurren más, dentro de nuestra vida cotidiana. Y si alguien no las entiende, pensamos que es un bicho raro... ¿Cómo puede vivir sin un iphone 3G con SMS, MMS, Mp3, Mp4, posibilidad de archivos MPeg o GIF o JPG, Bluetooth, cargador USB y capacidad de 1 Gb? ¿Cuánta información real he dado? Realmente muy poca, se puede decir lo mismo sin tanta sigla: un móvil con música, fondos, manos libres, capacidad de archivos y cargador al ordenador, de nueva generación? Claro, queda mucho más "chic" o "fashion" si digo siglas a mas no poder. Hace relativamente poco si decías a alguien que trabajabas en I+D se te quedaba con cara de alelado. Ahora si dices lo mismo, otro puede decirte que trabaja en I+D+I. Y que no se te ocurra poner cara de poker, que puede mirarte de soslayo y tratarte de ignorante. Lo dicho, son ganas de complicarnos.

En este mundo de tanta sigla, las campanas son como un recuerdo del pasado. Y los campaneros, ya ni os cuento. Más de uno pensaría en el Jorobado de Notre-Dame. Eso de tirar de una cuerda, queda muy bien, como reliquia. Ahora, si quieres que suenen las campanas, le das a un botón y te ahorras fuerza y energía. Porque subir las escaleras de los campanarios era para dejarse el aliento y alguna tripa que otra. Tarde o temprano todo de mecaniza. ¿Veremos el botafumeiro de Santiago de Compostela mecanizado? Perdería todo su encanto y quedaría un poco mal una grúa dentro de la catedral. Cierto es que, ya ha perdido su verdadera finalidad, que era evitar el olor "peregrino", de tanto cansancio, camino recorrido, sudor y poca limpieza. Los tiempos cambian, menos mal. Y que quede claro que no estoy para nada en contra de la modernidad. Tiene muchos beneficios. Pero al final, parece como si alguien que no tuviera ordenador, Mp3, Móvil y más artefactos, no existiera. No nos imaginamos la vida desenchufados. Lo que se ideó como una ayuda se convierte en necesidad consumista que se valora si no se posee. Una vez conseguido, el objeto pasa a la lista de cosas en un cajón que raramente se abre. O a la lista de indispensables. Sales a la calle sin móvil y te sientes como desnudo, como si faltara algo, hasta el punto de volverte a casa a por él. ¿Qué hacían hace 15 años, cuando no existían para el comun de los mortales? Había cabinas de teléfonos. Las vacaciones se convertían en llegar al lugar y buscar una manera de comunicarse con la familia para decir algo así como: todo bien, soleado, todo precioso, a la vuelta nos vemos. Había un anuncio en tv que lo expresaba perfectamente, creo que era de móviles, de una telefonía seguro. Ahora las cabinas de teléfono son una especie en extinción.

Como la vida no es suficientemente compleja, vamos y la complicamos todo lo que podemos. Nos perdemos las cosas sencillas. En la música, ocurre lo mismo. Casi siempre la versión original es mucho mejor que la versión o remix. Sólo en contadas ocasiones, la versión es mejor que el original. Pienso en alguna de Miguel Bosé.

No pongo la de Paulina Rubio, porque para mi, la mejor versión es ésta. Y para mi gusto, supera a la original. Porque el cantante ha metido su madurez y le ha hecho un lavado de cara, hasta el punto que ha hecho que olvide como sonaba la antigua. Pero no todas las canciones aceptan ese cambio ni muchos saben hacerlo. Otra que no hay que perderse es la version Reggae que hace de "sólo pienso en tí". Fabulosa. Y, con la emoción de escuchar a Bosé, se me ha ido lo que quería seguir diciendo. Suele pasar. Sigues una idea y de repente un recuerdo se mete en la mente y borra toda la argumentación. Menos mal que vuelven a sonar las campanas como una llamada a volver a la realidad cotidiana. Un sonido que algunos ya ni perciben. No porque estén sordos, sino que se han acostumbrado a él de forma que lo oyen pero no lo escuchan. A todos nos pasa cuando dejamos que la rutina entre en nuestro dia a día. Como en las relaciones de pareja. Al principio estás en plan algodón de azucar, escuchas nombrar a esa persona y casi te da un vuelco el corazón. Pasado el tiempo, te lo pueden decir a gritos que ni reaccionas. O llegas a llamarle de otra manera, porque te has olvidado de su nombre. Olvidarse del nombre de la persona a la que amas. Vaya tela. Cierto es que raras veces le llamas por él. Mi marido sabe que si le llamo por su nombre es que es algo serio y si lo digo completo... bufff... entonces es que le voy a echar la bronca o estoy enfadada. Si él me llama por el mío, es que ocurre algo. O hemos discutido o estamos en ello. Espero no tener nunca que recurrir a la fotocopia de su DNI para saber cómo se llama, pues me daría vergüenza reconocerle que me he olvidado de su nombre. ¿Y de detalles más pequeños? Esos que pasamos por alto porque ya estamos acostumbrados, que vimos un montón de días... Como el color de los ojos del relato de Martin Descalzo. Yo espero no acostumbrarme a la sonrisa de mi hijo, a la caricia de mi marido... o al sabor del chocolate. Son las pequeñas cosas las que llenan de energía el día a día. Me gustaría estar atenta siempre a esos detalles y no ponerme en plan autómata. Quien conduce sabe que si pierdes la concentración, puede pasar algo. Si haces un trayecto y tienes la sensación de que no recuerdas nada del mismo, entonces es que te has acostumbrado, has puesto el "piloto automático" y no has percibido el peligro. Puede que no haya pasado nada. Si hubiera surgido un imprevisto, seguro que te acordarías, aunque no se sabe si hubieras reaccionado a tiempo.

El sonido de las campanas nos pueden volver al ayer o despertarnos del letargo rutinario. Depende de lo atentos que vayamos por la vida y que le prestemos atención a lo que realmente la tiene. Aunque, para eso, hay que quitarse los cascos de vez en cuando.