Bruxana ha sacado últimamente uno de los grandes enigmas de la humanidad: ¿Cómo se llamaba la Madrastra de Blancanieves? Sabemos que era reina y que se podía transformar en una bruja de las de verruga en la nariz. Pero... ¿y el nombre? Se pone nombres a enanitos, pero a una reina no. ¿Se olvidaron los hermanos Grimm o se perdió con el tiempo? No sé, como poco es pregunta para Trivial y de verdad que si lo buscáis en internet, me extraña que lo encontréis. ¡Qué manera de pasar al olvido, como la madrastra de Blancanieves! Con todas las connotaciones negativas que tiene el término "madrastra", que no puede ser una palabra más fea. Porque se supone que es quien sustituye a una madre, lo que es realmente imposible. Y, en la historia, las madrastras, no sé por qué, siempre son malas. Ahí está el caso de Lady Tremaine, la de Cenicienta, que hace lo imposible por vetar a la pobre huerfanita. ¿Sería que había adivinado que el príncipe se fijaría en ella y no en sus mal criadas hijas? Pero al menos, tenía nombre. También es cierto que hay madres notabilísimas que tampoco es fácil recordar el nombre: la de Dumbo o la de Bambi.

Por cierto, que es tremendo la cantidad de personajes Disneyque son huérfanos de alguno de los padres, desde los antiguos: Dumbo (¿qué fue de su padre?), Bambi, Pinocho, Cenicienta, Peter Pan, Bella, Ariel (la sirenita), Blancanieves, Aladdin... ¿A los contadores de cuentos les estorban los padres? Es que hasta en los actuales: Lilo, Tarzan, Chicken Little, Nemo... ¡pero si hasta el niño de Toy Story no tiene (o por lo menos no aparece) padre! Supongo que la imagen de los huérfanos siempre nos toca la fibra sensible, porque eso de no tener papá y mamá siempre nos parece durísimo. Y quizá también la mayoría son huérfanos porque Walt Disney lo era. Por lo que la figura que más falta es la madre y la figura protectora es el padre o alguien masculino. Ni siquiera Dumbo, cuya figura protectora es un ratoncito, se libra de "la sombra del padre". Algo que llama la atención y que responde a una educación en la que las mujeres siempre necesitan ser salvadas. El cuento siempre es así, la chica es la princesita dulce, tierna, sumisa... ñoña diría yo, que necesita la mano fuerte y varonil que le ayude a salir del lio y a vivir. El sueño máximo de una chica es encontrar a un príncipe, que la cuide y que la haga feliz. Y si una mujer esta sola, el patrón que nos ponen en los cuentos es que es mala: Úrsula (la bruja del mar), Maléfica (la bruja de la Bella Durmiente)... o es medio lela como la "pececilla" que acompaña al padre de Nemo. Vamos que los papeles femeninos en los cuentos suelen llevar cierta connotación negativa.

¿Responden esos parámetros a la sociedad? Diría que los cuentos era una manera de educar desde antiguo y nada mejor que los cuentos infantiles para inculcar los diferentes papeles de la sociedad. Un ejemplo estupendo lo podemos encontrar en Mulan, donde se indica claramente que los hombres deben luchar, mientras que las mujeres deben estar en casa, tener hijos y poco más. Y claro, te lo cuentan tantas veces, que al final te crees que el único papel de las mujeres es ser madre, por lo que para ser lo que esencialmente eres, necesitas del hombre. Si rebuscamos en la historia, la sumisión de la mujer al hombre es una constante. Por ella se cometen grandes aberraciones, como la ablación o lo que hacían algunas tribus que raptaban a las mujeres de otras tribus y para que no pudieran huir, las cortaban los tendones de los pies. Hasta la antigua costumbre de que elrecién casadopase el umbral de la casa matrimonial con la recién casada en brazos, es una reminiscencia del rapto de las Sabinas por parte de los romanos. Y si las mujeres se rebelaban con ese papel que se le imponía, era malísima y había que condenarla... de ahí el miedo a las brujas, a las mujeres solteras las cuales tenían dos caminos: o la clausura o el prostíbulo. Cruda realidad para una mujer que siempre debía de estar controlada por el varón. ¿Son entonces los cuentos tan inocentes como nos parecen? Por el mero hecho de querer educar, tienen poco de inocencia. Se intentan transmitir valores y si se extrapolan o se radicalizan pueden conllevar una serie de perjuicios. Bien utilizados, pueden ser un instrumento valiosísimo para educar a los más peques de la casa, no sólo en el pasado, sino también en el presente y en el futuro.

¿Qué pasó con la Madrastra de Blancanieves? Bueno, como buena antagonista, acaba vencida por Blancanieves, hasta el punto de que su nombre se olvida para convertirse en ser la madrastra de... Es una visión normal entre los peques. Las madres y los padres no tienen nombre. Ni los suyos, ni los de sus amigos. Cuando hablan de ellos con sus amigos o con sus padres se habla siempre de la mamá de Fulanito, o el papá de Mengano. Porque el importante para el peque es Mengano o Fulanito, no sus padres. Y en el "mundo de los adultos" pasa lo mismo. Pasas de ser "X" al novio de "V" o el hermano de "J". En nuestro caso, mi marido y yo pasamos de ser nosotros para ser los papás de Dani, como un ente diferente, lo que nos define ahora parece que es que somos los papás, no nosotros mismos. Y a nosotros no nos importa, porque Dani es nuestro bebé y nos parece fantástico... pero... ¿qué pensaría la madrastra de Blancanieves? Me la imagino con una pancarta: "No soy madrastra, me llamo... (como sea)" en plan reivindicativa.

Me temo que nos quedaremos sin saber su nombre; pero a mi me parece que a más de uno y a más de una, le empieza a tener simpatía.