Si hay algo que he aprendido a lo largo de mi vida es que las oportunidades hay que provocarlas. Si esperas a conocer al chico de tu vida, o el trabajo de tu vida o cualquier cosa que sea importante en tu vida... me temo que seguirás esperando mucho tiempo y perderás la vida, cuando lo importante es vivirla. ¿Qué hacer entonces? Provocar las situaciones. Si quieres hablar con esa persona, acércate. Échale ganas, juégatela. Si quieres perder kilos, ponte a ello. Para andar kilómetros hay que ir paso a paso, poner en marcha el cuerpo. Y todo depende de la voluntad, de lo que realmente quieras. Un ejemplo, los programas de televisión al estilo operación triunfo, vamos los útiles y no los que provocan la curiosidad como el gran hermano. Lo sé, pueden parecer poco útiles; pero sí que me sirven para mi argumento. Al menos, eso creo. En esos programas,v.gr. Fama que lo dan en cuatro, los participanteshan tenido que pasar primero una serie de castings tremendos, donde se juzga en 30 ó 40 segundos las aptitudes para un determinado oficio. ¡Y luego se quejan los estudiantes de la Selectividad!Los que consiguen entrar en "la academia", les toca currar y son conscientes que mas de uno y mas de dos les siguen. Tienen su permanencia dependiendo de la audiencia. Se opina sobre ellos cuando no se les conoce y se les juzga si han aprovechado la oportunidad. Yo tengo una visión diferente del tema y espero mostrarla.

Lo primero es que hay que ser un aventurero total, casi un trotamundos legendario para presentarse a un casting. Enterarse de uno de ellos a tiempo ya es de película. Cuando se anuncia un nuevo programa en televisión suele ser de manera muy ambigua, para crear expectación. Con lo cual es una odisea enterarse de un casting que mas o menos te pueda interesar. Si te enteras, hay que echarle "cara" para presentarte y que, pase lo que pase, no te afecte demasiado. Primero por la cola que se suele formar para cualquier cosa y segundo porque, no sé muy bien los motivos, los jurados suelen ser bastante bordes. ¿Es condición indispensable para ser jurado ser malos o bordes con los participantes? Hay formas y formas de decir las cosas y echar por tierra la ilusión de una persona en algunos casos, debería estar penado por ley. Seguramente ellos han pasado por castings durísimos y como lo pasaron mal, tienen que pagarlo con los otros. Eso me suena a que los maltratadores en su infancia fueron maltratados. Es un poco de niños hacer pagar a otros lo que has pasado tú.

Pero bueno, supongamos que tienes el valor y la fuerza para presentarte a un casting, que das el perfil buscado o lo superas y que entras en ese programa de turno. Lo duro no es llegar, como mantenerte. Pasas de ser un ciudadano anónimo, con tu privacidad, a que de repente te caigan juicios de personas cómodamente sentadas en su sillón y que, seguramente, no tienen ni idea de lo que estás haciendo. Pero te juzgan y dicen que eres simpática o antipática, hablan de tu pelo, de tu forma de vestir, de tu manera de andar... de todo y más. Y eso, puede que lo oiga tu familia, tu pareja, tus amigos... Te digan cosas parecidas a "cantas bien, pero deberías perder peso". ¿Alguien se imagina que se dijera eso mismo a Montserrat Caballé? ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Vas en pos de un sueño, peleando por aquello que crees que te gusta... y se quedan en la apariencia. O te hacen adelgazar porque si no respondes a los estereotipos no vas a triunfar y no serías un producto vendible. ¿No os llama la atención que cuando vas a una tienda siempre hay tallas de las que se supone "estupendas" y de las otras no hay? Yo no creo que sea para desanimarnos, sino para mostrar que realmente no hay "gente estupenda" que tenga una 38 y no tenga problemas de salud. No pasa nada por llevar una 44, una 46 o una 48. Al igual que me imagino que la gente que mide 1,60 o menos también tendrán problemas. Yo, de verdad, no veo tantomaniquí "desfilando" por la calle y sí que veo muchos modelos de humanidad, de sacar adelante su vida.

¿Por qué cuento ésto si parece que hundo las oportunidades más que provocarlas? Primero para que nadie se desanime antes de tiempo. Todo cuesta en esta vida; pero no lo sabes si no lo vives en primera persona. La mayoría, cuando tenemos 14 ó 15 años deseamos conducir. Mejor un coche que una moto. Y nuestra imaginación nos muestra que debe ser maravilloso poder tener autonomía, no depender de los transportes públicos y demás. La percepción cambia cuando te apuntas a la autoescuela y mucho más cuando te sacas el carnet. Seguro que por ahí, hay algun malandrín que conduce sin él; pero vamos, prefiero pensar en los que hay dentro de la ley. De repente, te fijas en detalles que antes ni percibías. Descubres que el coche es muy útil sí... con muchos peros: echar gasolina o gasoil, gasto de ruedas, revisiones, impuestos, seguros, atascos, problemas de aparcamiento, accidentes (mejor si son pequeñitos, el típico con la columna del parking o lafarola de la calle)... Luego estan los climáticos: que si heladas que hacen que te toque raspar el parabrisas y ponerte los guantes y la bufanda mientras consigues que la calefacción funcione, que si el calor insoportable que hace que se te pegue la tapicería, que si la lluvia justo en el tiempo en que tenías que cambiar los limpiaparabrisas, el hielo en la carretera, la nieve que hace que revises el manual para poner las cadenas... Vamos toda una serie de peripecias que casi todos hemos vivido. En mi caso, creo que el coche lleva más de 15 días en el garaje sin moverse. Tanto interés por el carnet y ahora casi ni lo utilizo. Cosas de la vida.

Otra experiencia vital que hay que vivir por uno mismo es, sin duda, estar embarazada. En el caso de los hombres, ser padre. Te cuentan mil historias... que son más de para no dormir que cercanas a tu realidad. Después de mi embarazo y del parto (momento dramatizado horriblemente quién sabe por qué) puedo decir que lo mejor es que cada mujer lo viva, si le apetece. ¿Tengo experiencia? Sí, por supuesto y mucha gente diría que mi embarazo fue nefasto. Yo no diría tanto. Sí, estuve mucho tiempo de baja, estaba muy limitada... pero eso me hizo vivirlo de una forma que quizá no se vuelva a dar. Evite al peque todo el estrés de mi trabajo y le ayudé en su crecimiento. Tanto que al final casi diría que no quería salir. El parto me aterraba, porque era algo que desconocía. Una vez que lo he pasado reconozco que me enteré muy poco y que la próxima vez que me quede embarazada, espero tener al mismo equipo médico. Aunque la próxima vez será completamente distinto, pues cada parto es único. Y, de verdad, que las mujeres que meten miedo a las embarazadas o parturientas deberían tener una sanción por ley. Pues ni es de recibo, ni es lo mejor para la salud. Es algo único y que ninguna mujer debería perderse. Al menos en mi opinión. De hecho, para mi, desde que soy madre, cuando veo a una religiosa pienso que ha renunciado a algo sin saberlo realmente, lo que me apena. Sí, por supuesto, ellas lo ven como una opción vital, como una ganancia más que como una renuncia... pero... seguramente, no saben lo que es experimentar la maternidad, que es lo más grande que hay en la vida, al menos para mí.

Oportunidades. ¿Cuántas dejamos pasar en nuestra vida? Buf, creo que muchas. Y luego te arrepientes. Como esa gente que va a una fiesta y no baila por lo que podrían decir los demás y luego se pone a bailar al llegar a casa o sueña con haberlo hecho en el momento preciso. Porque las oportunidades a veces aparecen como por arte de magia. Evidentemente, no puede tocarte el euromillón si no juegas. Pero cuando juegas, puede tocarte o no. Hay posibilidades para ambos casos. Es algo que no controlas. Porque en esta vida, a pesar de que las provoques, las oportunidades puede que no lleguen. El caso típico es el de quien busca un empleo. Tú puedes estar muy bien preparado, ser un estupendo profesional, que está en paro porque no tiene experiencia. Y se da el caso curioso de que en el mundo laboral te piden experiencia cuando estás buscando tu primer empleo. ¿Cómo vas a tenerla si nadie te da la oportunidad? Tiene que haber alguien que vea posibilidades en ti, que vea el potencial independientemente de lo que diga el CV. Ocurre algo parecido con los libros. Si no has leído nada de un autor ¿cómo sabes que no te gusta? ¿Acaso dominas tanto el espectro editorial como para conocerlos a todos, veteranos y noveles? Yo puedo decir, por ejemplo que Muñoz Molina no me gusta, al menos en un principio. Llevo meses intentando leerme un libro suyo que parecía interesante y es, en mi opinión, infumable. y él es académico; pero eso no hace que sus libros resulten interesantes para mi. De hecho me aburre más que Hegel, con eso digo todo. Será un genio, no lo dudo, y un estupendo escritor... tiene un manejo de la lengua y de la pluma increíble... no lo niego; pero no consigue engancharme con tanta figura retórica, realismo hiperbólico y demás historias. Hegel era un reto intelectual, Muñoz Molina se está convirtiendo en una obligación, en una imposición personal. Debe ser porque mi manera de escribir diverge bastante de la suya. Yo soy más de "impresionismo verbal", de dar pinceladas, iniciar ideas y dejar que el lector decida lo que quiere, de impresiones o sentimientos brevemente enunciados... y claro usar páginas enteras para hablar de una ducha pues como que me parece una pérdida de tiempo y un gasto de papel y tinta. Pero, eso sí, no digo que no me gusta sin haberle dado la oportunidad. Porque reconozco que al escribir ha apostado en un proyecto nuevo y que, sólo por la apuesta, merece el esfuerzo de darle una oportunidad.

Si quiero que mi vida cambie, lo mínimo que tengo que hacer es arriesgarme a intentarlo. Y no esperar a mañana, sino intentarlo hoy. Si espero, se convertirá en el típico propósito de inicio de año que no se cumple. Si tienes paciencia y fuerza de voluntad, conseguirás las metas, al menos en lo que a ti te toca. Hay un tanto por ciento que no puedes controlar. Pienso por ejemplo en los negocios fallidos. En mi trabajo tuve la oportunidad de hablar con gente que lo intentó y que no lo consiguió. Se gastó sus ahorros en una tienda de ropa, enun bar, en un kiosko... y no prosperó. Finalmente tuvieron que cerrar con el amargo sabor de que no llegaron a donde querían. Hasta el mejor empresario actual tuvo que arriesgar y casi cruzar los dedos para no darse el batacazo. Y es duro cuando todas las ilusiones se quedan en el local vacío. Yo diría que los escaparates son el indicativo de cómo está un pueblo, un barrio o una ciudad... si hay muchos cerrados, mal presagio. Conozco un lugar en donde vivía cuando era soltera que llamaba el local gafe. Tenía un emplazamiento estupendo. En una esquina, con una parada de autobús muy concurrida, con la carretera principal en la puerta. Por allí pasaron desde abogados a una peluquería. Todo cerró... hasta que un banco lo alquiló. ¿Por qué esos cierres? Pues no lo sé. Supongo que no había aparcamiento cerca y que era un lugar de paso más que de paseo. En la calle en la que vivo en la actualidad hay un local que nunca ha tenido oficio. En él me he imaginado muchas cosas, desde una librería de esas interesantes, hasta una tienda de ordenadores, por ejemplo. No sé si algun día tendrá algo que ofrecer o quedará tapiado como ahora. Quizá si algun día bajan los precios o crece la población acabará siendo una oficina bancaria, o un cibercafé. No sé quién tomará esa oportunidad. Ni si la verán mis ojos.

Así suceden las cosas. Provocar las oportunidades no te garantizan que consigas tus objetivos; pero al menos lo has intentado, has ganado una experiencia mas. Yo prefiero provocar la situación a estar esperando que llegue por si sola. Lo veo tan poco infrecuente como que tires al suelo un montón de letras y salga el primer párrafo de El Quijote.