Si no es la frase más repetida estos días, poco faltará. Quien más y quien menos lleva en la cartera un décimo de lotería de navidad. Al menos uno. Y todos nos preguntamos qué haríamos si nos toca. Sí, de ilusión también se vive y las probabilidades no son muchas... pero... a alguien le tiene que tocar ¿no?... ¿por qué no puede tocarme a mi? 3 millones de euros... 3.000.000 € ¡guau! para tapar agujerillos, boquetes y casi diría los socavones del AVE. Más dinero que lo que ha presupuestado el gobierno para la Comunidad de Madrid. Es una pasada, aunque sólo fueran 300.000 euros. Mucho dinero para nuestra maltrecha economía, amenazada por el euribor y la hipoteca.

Que ¿qué haría yo? Si es un premio grande lo dividiría en tres partes, una para mis padres, otra para mis suegros y otra para nosotros. Un viajecito, un caprichillo y otra parte para meterlo en el banco. No me quitaría la hipoteca, porque desgrava en la renta; pero me aseguraría de que suba lo que suba, habrá dinero para pagar. Quizá pospondría otro año la vuelta al curro, para quedarme otro añito con el peque. Pero no lo sé. Tampoco lo tengo muy claro, porque todo depende del importe que te toque claro. Si me toca la pedrea, pues sería como siempre, para la del Niño. Y si os digo la verdad, creo que preferiría que me tocase el Euromillón. Total, son 27 millones de bote. Y si tocan las dos cosas, la lotería y el euromillón ya no te digo nada.

Lo cierto es que a mi este año ya me ha tocado el "gordito", la llegada de Dani y que esté lo sanote que está es lo más importante. Este tiempo de estar con él es el mejor premio que puede dar la vida y no hay dinero en el mundo para pagarlo. Llevo unos años que me toca siempre, en ese aspecto. En el 2001 fui tía por primera vez, mi "arcoiris de medianoche" nació el 21 de diciembre. En el 2004, la primavera nos regaló a nuestra segunda sobrinilla, en el 2005 hubo premio doble, en febrero nació mi primer sobrino y en marzo me casé. Y en el 2006, en marzo, nació la tercera sobrinita. Con lo que llevamos unos años muy felices, a pesar de que ha habido varias tristezas, entre ellas, la muerte de mi abuela. Sólo conoció a la primera sobrinilla. Le hubieran encantado los demás... seguro que habrían hecho las delicias de su bisabuela.

¿Puede el dinero cambiar la vida? Hombre... si tienes mucho, supongo que sí. Lo que es cierto es que si no tienes nada, te cambia por completo. Pienso lo que debe ser las navidades de la gente que vive en la calle, viendo tantas luces, a tanta gente con paquetes y regalos y ellos... casi casi pasando desapercibidos. Pienso en los inmigrantes que han llegado en patera o cayuco, con muchas ilusiones y poco más. Ilusiones que se pueden ver truncadas cuando llegan a nuestras costas y no encuentran empleo, ni vivienda, ni nada más. La vida en Europa es dura, sí, hay trabajo, viviendas, sanidad... pero para acceder a todo ello hay que tener los papeles en regla, si no, me temo que no hay mucho más que los adoquines de las calles y la explotación. Imagino que más de uno se sentirá engañado. Es normal, les damos una imagen que luego no concuerda. Si hasta los que tienen papeles lo pasan mal, tienen infraviviendas, frío, dificultades... qué no tendrán los que no tienen papeles.

Pasando al otro extremo, los que tienen mucho dinero... bueno, eso no presupone la felicidad. Ni mucho menos. Nunca tienen muy claro si les quieren por lo que son o por lo que tienen. Y tiene que ser tremendo que alguien esté contigo por dinero. Un revés de la vida y te quedas más solo que la una. Estar siempre pensando si la persona que está a tu lado, lo estará mañana. Preocuparte constantemente de mantener lo que tienes y si puedes tener más. ¿Sabrán lo que es disfrutar de un día campestre, plantar el trasero en una piedra en mitad del campo y comer un tupper de pisto? ¿Pasar desapercibido mientras miras escaparates? ¿Que no te juzguen por lo que llevas o te ridiculicen si dices alguna tontería? ¿De qué vale tener dinero si no puedes disfrutar con lo pequeño de la vida, o airean tu vida en revistas, programas de tv hasta convertirte en un muñeco de la actualidad, en un pajaro preso en una jaula de oro? No lo sé, no veo tantas ventajas. La sonrisa de mi hijo no se compra... ni el tiempo que paso con mi marido. Porque esa es otra... si eres un "jefazo" visitas un montón de aeropuertos; pero la mayoría de las veces solo. Tu familia se queda en casa y casi tienes que instalar una webcam para verlos. Es como esa canción de Ricky Martin "asignatura pendiente".

Tengo millas de vuelo para ir a Pluton
Tengo un club de fans en la Luna
Una casa gigante que veo desde un avion
Y en los ojos de algunos fortuna

Un ejercito de alcahuetes
Una foto con Bush
Una suite en el Waldorf
Y mas autos que amigos

Tengo ganas de no tener ganas
Tengo un par de mascotas que no saben quien soy
Y entre tanto que tengo
No encuentro razon suficiente pa' olvidarme de ti

De tu mano pequeña diciéndome adiós
Esa tarde de lluvia en San Juan
Con los besos que llevo conmigo
Que son solo tuyos y nunca te di
Por andar ocupado en el cielo
Me olvide que en el suelo se vive mejor
Mi boricua, mi india, mi amor,
Mi asignatura pendiente...

Mi boricua, mi india, mi amor,
Mi asignatura pendiente...

Tengo tres oficinas y un piso en New York
Y el rey Midas trabaja conmigo
Tengo varias razones para tener razon
De que no hay peor razon que el olvido

Si contacto al niño que fui
Tengo ganas de anclar
Y otras tantas de huir
A algún sitio perdido

Tengo ganas de no tener ganas
De comprarme un boleto de regreso al ayer
Y entre tanto que tengo
No encuentro razon suficiente pa' olvidarme de ti

De tu mano pequeña diciéndome adiós
Esa tarde de lluvia en San Juan
Con los besos que llevo conmigo
Que son solo tuyos y nunca te di
Por andar ocupado en el cielo
Me olvide que en el suelo se vive mejor
Mi boricua, mi india, mi amor,
Mi asignatura pendiente...

Mi boricua, mi india, mi amor,
Mi asignatura pendiente...

Porque claro, nosotros sólo vemos los destellos. La realidad tiene pinta de ser otra cosa. ¿Dormiran tranquilos si no ponen la alarma de su casa? O tener que pasar las Navidades lejos de los tuyos, en algun lujoso... hotel, que dista mucho de ser un hogar. No, no les envidio lo más mínimo. Viven libres de dinero, pero esclavos de audiencia, de imagen, de supuesta perfección. Tendrán millones en el banco; pero más de uno lo cambiaría por un poco de calor humano del de verdad, de una charla tal cual. Pueden tener barcos o incluso haberse comprado una isla... más no saben lo que es mirar al mar infinito, fundirse con el universo y disfrutar de un baño en pleno mayo. Creo que viven mejor los que no tienen tanto cuando están con ellos que ellos mismos. Comerse unos huevos fritos con puntilla, unos choricillos o chistorra y unas patatas fritas... mucho mejor que la "nouvelle cousin" que te pone una fina (finísima) capa de lechuga (te lo imaginas por el breve sabor que te da la única cucharada) y dos mini mini empanadillas de algo que no llegas a distinguir. Vamos que sales del restaurante, miras al burguer de la esquina y te dan ganas de hacer una paradita.

Además, puedes tener mucho dinero... pero si no tienes salud no te vale de nada. Las enfermades del milenio tocan a pobres y ricos por igual. Tanto gastarse el dinero en capricho y cuando les toca la desgracia ven las orejas al lobo. Algunos aprenden y crean fundaciones y otros no pueden y dejan disputas por el dinero o a las familias destrozadas. Porque por mucho dinero que tengas, si tienes cáncer de los duros, no lo contarás. Eso sí, puedes decidir cómo dejas tu ejemplo en esta situación adversa. Como ha habido famosos de los de verdad, de los que se lo han currado y no se han acostado con nadie para salir en los medios. Profesionales del deporte que han dejado su impronta en este slalom que es la vida, demostrando que se puede morir o dejarse morir.

¿Una iniciativa si toca la lotería? Yo creo que no estaría mal pensar en los demás. Seguro que hay más de una residencia de ancianos que están haciendo cambalaches para pagar la calefacción, o madres solteras que, contra viento y marea, sacan adelante con un sueldo irrisorio a su pequeño haciendo muchos sacrificios, o con los niños que pierden pronto su infancia pues tienen que trabajar para ganarse la vida. O los pobres de la calle que no tienen nada caliente que echarse a la boca. Vamos, compartir con los demás, es también lo que toca en Navidad (y siempre). Seguro que a Cáritas, a las Hermanitas de los pobres, la Fundación San Martin de Porres, Las hermanitas de la caridad, Misioneras de la Caridad (las de M. Teresa de Calculta) Aldeas Infantiles, ONG como solidarios, o solidarios para el desarrollo,Misiones como la de Bata... y a otros tantos que puedes encontrar en Canal solidario, de la fundacion chandra, les vendría bien un donativo de algo más que calderilla. Y sólo cito unas cuantas, religiosas o no, que la fe o la falta de ella no debe ser excusa para no ayudar a los demás. Es como esos programas que se multiplican estos días en la tv en la que los famosos donan dinero a la FAO o a algun organismo parecido. Dar un poco de dinero a esas iniciativas es de justicia, no sólo para sentirse mejor con uno mismo. Cada uno puede elegir donde ayudar y cómo. Así, seguro que a mas de uno le toca la verdadera lotería. Y si no te toca la lotería y quieres colaborar con ellos, seguro que te lo agradecen igual.