En este mundo hay excusas para todo, para faltar a clase, a la oficina, a un acontecimiento, para llegar tarde o cambiar una cita. Excusas en la vida corriente y en la vida política o social. Se vetan los presupuestos generales del Estado dando excusas cuando realmente es simple y llanamente porque las elecciones se acercan y el gobierno tiene cada vez menos amigos. Cada grupo da sus explicaciones, para convencer a los votantes. En deportes, si un equipo grande pierde siempre hay excusas: el árbitro, el horario, el campo de juego, la carga de partidos... que el futbolista estrella está triste. Pero lo que más me gusta es, sin duda, las excusas positivas. Porque también las hay. Los padres que tienen peques saben a lo que me refiero. Tener un peque es la excusa perfecta para hacer cosas que los "mayores" no haríamos. Ir al zoo, ver dibujos animados, disfrazarse, ponerse a hacer mímica... todo vale para hacer sonreir al peque, para enseñarle lo bueno de la vida.

Excusas buenas y excusas para escurrir el bulto. Todos hemos utilizado los dos tipos para conseguir un objetivo. Cuando estudiabas, seguro que has faltado alguna vez a una clase, para hacer una tarea que tienes pendiente, para estudiar un examen, o para tomarte un cafe con los compañeros o dormir un poco más. En la oficina, en cuanto tienes un poco de tos o un costipado te planteas el quedarte en casa. Absentismo laboral quizá porque todos necesitan buscar alicientes para ir a trabajar con ganas, con fuerzas. Y de las buenas, bueno, es genial volver al zoo con el peque y verle sonreir en el aquarium, mientras veía pasar por su lado a un tiburón toro. Y los padres acabamos medio rotos por estar tres horas andando; pero felices porque el peque ha visto animalitos por primera vez y se lo ha pasado pipa. Ya piensan en la primera vez que vea el mar, su primera vez que viaje en avión, en tren, que vea el árbol de navidad y el Nacimiento... Lo estamos deseando... Todo se vive de forma distinta. Estas Navidades son las primeras, casi no se enterará; pero nosotros sí. Y cantaremos villancicos sin vergüenza porque es para que disfrute nuestro angelote

La misma palabra alude a cosas distintas. Oportunidades para descubrir la vida, haciendo lo que haces porque quieres, por una obligación que tú misma/o te impones. Prefiero quedarme con las buenas, porque las otras son para escurrir el bulto, para lanzar balones fuera, para no asumir responsabilidades que te tocan. Algo relativamente de "tontos" porque hacer las cosas mal te obligará a hacerlo dos veces con lo que no ahorras ni energías, ni tiempo. Lo sabe el estudiante que tiene que pedir los apuntes de las clases que se ha "saltado", el trabajador que ha tenido que tirar de argucias para recibir el justificante médico, lo sabe el equipo de fútbol que está colista en la tabla. A los tramposos, las excusas se le acaban pronto.

En mi caso, mis excusas suelen ser positivas. Todo depende del orden de prioridades. Mi responsabilidad principal es que Dani esté bien. Si eso me permite limpiar, planchar y demás, lo hago, si no, prefiero quedarme con el peque en brazos que tener una "cita caliente" con la plancha. Una tarea que no se puede posponer eternamente; pero que es mucho menos gratificante que jugar con mi peque. Si puedo salir a la calle, pasearemos; pero si el baby quiere dormir hasta las diez o por ahí, su mamá no le va a despertar salvo que haya que ir al médico. Que no puedo salir, no hay problema, lo haré más tarde. Los recados se pueden hacer de mil maneras y quien marca las pautas es el peque. Si su mamá tiene que ponerse a hacer el tonto, pues lo hago... total, ya lo hacía cuando iba a campamentos ¿qué no voy a hacer por mi hijo?

Navidad, la excusa perfecta para muchos para desatar la fiebre consumista. Lo que no me termino de creer es la excusa del espíritu navideño vaciado precisamente de lo que dá sentido a ese espíritu. Caminas por la calle y empiezas a ver lucecitas, papá noeles colgados de las ventanas y de los balcones. Para ver un dibujo del Misterio de Belén, o una balconera de tapiz con un mensaje religioso, casi hay que buscarlo con lupa. Y es una pena, o una heroicidad intentar explicarle a un niño lo que es la Navidad sin hablar de la religión, de Dios. Es como por ejemplo de lo de los belenes del ayuntamiento de Madrid y de la CAM. Algunos han querido de excusa para ver diferencias entre Gallardón y Aguirre. ¿Los motivos? Que en el del ayuntamiento ya han puesto al Niño y en el de la Comunidad no. Los belenistas de la Comunidad han querido seguir la tradición de no poner el nacimiento completo hasta el 25. Se puede hacer de las dos formas, no hay que buscar diferencias políticas, por no hablar de que imagino que hay asuntos más importantes en la agenda del alcalde y de la presidenta que el decidir si ponen el Niño ahora o el 25.

Si hay que usar excusas, que sea para bien, no el propio, sino para bien. Nuestras obligaciones no aceptan excusas... mejor hacerlas con gusto y con todas nuestras fuerzas, para que salgan bien pronto y podamos dedicarnos a otras labores. Y si hay que buscar excusas, por lo menos que sean buenas y creibles.