Hay cosas que me encantan. Una de ellas es ver la normalidad del día a día. Ayer fue 19. Un día normal ¿no? No. Me recuerda a una persona. Un soñador. No creo que durmiera mucho. Es de los soñadores peligrosos, de los que lo hacen despiertos y ponen su esfuerzo en su labor. Quería sacar a su familia delante. Hacer su trabajo lo mejor posible. Porque estaba convencido de que hacer las cosas mal era una pérdida de tiempo. Hacer algo mal conlleva el tener que deshacerlo y hacerlo bien. Mejor hacerlo bien desde el principio. Soñaba con cosas grandes... aunque no lo parecieran o no salieran en la televisión. Su sueños hacían que la realidad se transformara y los buscaba aunque fuera casi impensable que se pudieran realizar.

19. El recuerdo de esa persona, que pasó a la historia sin querer. Aunque parecía el primero, al final fue el tercero de su familia. Pasó a la historia casi de puntillas. Era demasiado para él. Le "quedaba grande". Eso era para otros, lo suyo era trabajar y cuidar a su familia. Sin grandes aspavientos. Eso también era para otros. Él tenía claro que sus sueños estaban al alcance de la mano y que si trabajaba y se fiaba de sus sueños, al final los conseguiría.

19. Día de Jose. San José para algunos. De hecho, dependiendo de la persona, se acentúa en la "o" o en la "e". ¿Cómo lo diría el carpintero? Supongo que con sencillez. Su nombre va aparejado por 4 veces (de las 5 que sale en la Biblia) con la palabra "sueño". Sueños de carpintero, de trabajo sencillo, del que no se ve. Como el de tantos que trabaja en una fábrica o en una oficina sin que se note, sin conocer a los "jefazos" sin que parezcan importantes. Y es todo lo contrario. Los trabajos "mileuristas" son más importantes que los de las grandes fortunas. Sin el pastor, mucha gente no comería. Si no se ordeña, no tendríamos leche. Podemos vivir sin los famosillos que hacen ruido y poco más. Pero la sociedad se vería paralizada sin los trabajos sencillos. Algo tan simple como la línea telefónica, tan corriente, puede parar y poner en aprieto a más de una empresa.

Importante el trabajo sencillo. Vital sin que se note. Como vital es que los niños crezcan con alegría, con cariño... a pesar del sacrificio. Hoy es el día de los derechos del niño y yo diría que el primero de todos es tener derecho al tiempo de los padres. De los padres y de las madres, por supuesto. Podemos darles alimentación, cuidar su salud, llevarles al cole, pero estarían faltos de muchas cosas si no pasáramos tiempo con ellos. Tiempo de verdad, no de tener la tele puesta o dejándoles con la consola. Tiempo de darles besos, de decirles lo importante que son, de jugar con ellos, de cogerles en brazos, de escucharles y ver sus progresos en la vida. Tiempo además para hacerles sentir personitas, de que vean el cariño que tienen sus padres. Algo tan necesario como la lluvia que nos acompaña hoy y que cambia planes. Otra cosilla sencilla pero terriblemente necesaria, con mesura, por supuesto.

Lo que quiero decir es que lo sencillo no está reñido con lo importante. Y Jose es un ejemplo de ello. Casi todos le conocemos. Le pondremos en el misterio de la Navidad que celebraremos en casi 40 días. Al lado de "los importantes". Pero estará ahí. Recordándonos que hay que hacer lo que toca y perseguir los sueños, aunque parezcan irrealizables, aunque a veces la cordura nos diga que es de locos. Pienso por ejemplo en mi libro. Cuanto más se acerca la fecha de que se pueda comprar, más "canguis" por lo que pensarán los que lo lean. Y aún así, me he planteado seriamente que hay que publicar, que ya no me puedo echar atrás.

Ahora os dejo, esperando que Internet me permita publicar, y no como ayer que no podía ni subir la foto. Espero que no me pusierais foto porque lo intenté, aunque no pudiera demostrarlo o conseguirlo.