Todo el mundo tiene iniciativas, aunque a veces no sean conocidas por el resto de las personas. Desde comprar un producto nuevo a montar una asociación. Desde aplicar un nuevo método de trabajo a inventarse una receta. Si todo el mundo hiciese lo mismo siempre, el mundo sería insoportable. Las iniciativas de otros nos hacen la vida más fácil. Yo he tenido varias a lo largo de mi vida y ahora más, con esto de ser mamá. Por ejemplo, en casa no hay alfombras, para poner el parque de Dani y que no se hiciera daño con los pies, pusimos una manta gorda, doblada en cuatro. Así, si juega con sus pies o se gira para gatear, no se hace daño. Es sólo un ejemplo.

Últimamente se me está ocurriendo una idea y quizá el blog valga para ponerla en práctica. Yo lo llamo "Televisión inteligente". Somos muchos los que tenemos peques y consideramos que la programación infantil es poco adecuada para su edad. Echamos de menos programas parecidos a los que echaban cuando éramos peques. Barrio Sésamo, La cometa blanca, el kiosco... y las series de televisión, desde Rui el pequeño Cid hasta Sherlock Holmes. Sí, echan relativamente a menudo Heidi y Marco. No están mal; pero a mi me gustaban más otras. De hecho, me sigo sabiendo las canciones. ¿Os acordáis de ésta?

Era una serie de ficción basada en algo real. No tengo nada contra el manga; pero las producciones españolas también son buenas. Quizá, sacándolas del baul de los recuerdos podamos acercar a nuestros pequeños. Una manera de acercarles por ejemplo a las grandes obras. Yo recuerdo sentarme delante de la tele y quedarme maravillada después de la cancioncita de "Don Quijote de la Mancha" mientras el narrador contaba la historia del hidalgo Alonso Quijano. Recuerdo que cuando fui mayor, leer el quijote fue un gustazo porque ya había sido un personaje que mi imaginación había hecho casi propio.

Y no hago patria, que también los dibujos de Hanna-Barbera nos han dado buenos ratos. No se quedaban sólo en el oso Yogui. Yo recuerdo, por ejemplo a los Snorkels los domingos después de los telediarios.

Sñe que estoy poniendo muchos vídeos, es para aquellos que se los perdieron, porque eran muy peques o todavía no habían nacido en los 80. Seguro que más de uno está como yo, recordando viejas canciones. Permitidme poner un par de canciones míticas:

¿Cómo conseguirlas? Pues me temo que o te dejas una pasta buscando reliquias en las tiendas, o tiras de emule. Seguro que más de uno lo recuerda, salíamos del cole, nos tomábamos la merienda y veíamos la tele. Después, a la calle a jugar a la pelota, al balón prisionero, a las chapas, a la peonza y a un montón de cosas. ¿Saben jugar los niños de ahora? Con la consola y el ordenador seguro. Pero no tengo muy claro si tienen amigos de los de jugar al escondite o echar carreras con las bicis. ¿Puede ser que los padres ya estan demasiado ocupados con pensar cómo se paga la hipoteca o cómo recogerlos del cole? Los padres somos eso, padres, no sólo estamos para llevar comida a los peques. Mis recuerdos de peque me traen siempre una imagen, mi madre. Creo que fue de lo mejor de mi infancia eran los cuidados de mi madre, aunque no me diera cuenta de ello. Sí, mi madre es ama de casa. Quizá no ganaba dinero; pero invertía su tiempo en nosotras... y si os digo la verdad, yo empiezo a tenerle cierta envidia. Pienso en todas las mujeres que tienen que trabajar, buscando las mil formas de llevar a los peques a la guardería. Cuando yo vuelva a trabajar dejaré a mi angelote en el cole, quizá demasiado pronto. ¿Qué hemos ganado? Yo creo que nada. QUedarse en casa y estar con un sólo sueldo, salvo que seas un banquero o te toque la lotería es implanteable. Por darles lo mejor, nos perdemos años increibles. No sé, para mí es la prueba más evidente de que el dinero no dá la felicidad. Estamos tan metidos en una vorágine que a veces descuidamos lo que de verdad importa. Cuando era peque puede que mis padres no fueran de vacaciones a sitios exóticos, ni salieran a cenar a menudo, ni comiéramos sólo solomillo y rape. Pero os aseguro que a ninguna de las tres nos faltaba cariño, comida y ropa. Puede que no lleváramos marcas caras; pero no hacía falta.

Mi iniciativa en la actualidad es estar con Dani. Hacerle la papilla, jugar a la pelota, cantarle canciones, bailar con él... enseñarle cosas. Puede que me acuerde mucho de estos días cuando vuelva a la oficina. Quizá lo eche de menos... bueno... realmente estoy segura que lo echaré mucho de menos... Así que cada día dedico unos minutos a recordar cosas de mi infancia que me gustaban para darle esa posibilidad al peque. Las series de dibujos son una de ellas. Otra es buscar tiempo para enseñarle a jugar, a ejercitar la imaginación. Si quiere jugar con una percha ayudarle a hacerle ver más allá de los objetos, a ponerle su babero a su patito. Ayudarle a dar sus primeros pasitos... leerle cuentos en voz alta, o inventármelos poniendo a un peque como él de protagonista. ¿Se entera de lo que hago? No lo sé, es una personita como todos, lo que pasa es que es más bajito que nosotros. No es tonto por ser niño.

Lo de la TV inteligente es una idea. Quizá he hecho que otros recuerden series de su infancia. Y otros me recuerden a mi otras. Decir dónde las podemos encontrar. Quien sabe, a lo mejor alguien de una tele lo ve y piensa en que apostar por esas series que nos hicieron soñar a tantos. Las generaciones actuales no es que sean más violentas que nosotros, lo que ocurre es que no les han dado más opciones que series de peleas por peleas, han tenido que aprender en el cole o solos... Yo me he comprometido con pasar tiempo con mi peque. Como hace ahora mi marido, el compi de noche de Dani. Así está tiempo con el peque. Es el encargado de darle el baño de espuma. Y puede que esté cansado, más se olvida de todo, recarga las pilas cuando el peque le sonríe, mientras juega con él. No queremos que el peque crezca sin que nos demos cuenta.

Bueno, os dejo que me toca sesión Calliou. Es lo más parecido que hay de las series antiguas.