Sé que hace unos días que no escribo; pero es que he tenido bastante lío. Y ahora que quiero hacerlo, no me deja poner la imagen que quiero. Así que hoy sin imagen.


Lo reconozco, me he picado con el Zelda para la DS. Lo sé, soy una respetable mamá que debería ponerse en plan ama de casa, con la mopa, el trapo del polvo y los pañales. Parece que la DS, la consola, debería ser más de jóvenes o gente que no tiene nada más interesante que hacer. Puede ser, pero una vez que juegas, te engancha. Sí, tengo el Brain Training, el de inglés y los sudokus, pero prefiero ponerme con la maquinita en plan héroe vestido de verde, buscando rupias, pegando bombazos con el barco y buscando cartas naúticas. Claro que no dejo mis obligaciones a un lado, juego cuando puedo. Eso sí, ya llevo dos noches buscando en sueños caminos secretos para librarme de los espectros y jugando al tenis con bolas de fuego y espadas. No me extraña que tenga agujetas en todo el cuerpo. No suelo picarme con los juegos y más ahora que dispongo de poco tiempo para muchas cosas. Pero cuando me regalaron el Zelda pensé que quizá podría jugar. No lo hago tan bien como los expertos. Tardo mucho en pasarme las pantallas. Pero me divierto y mi mente piensa por un rato en cosas que no son serias. Además es curiosa la jugabilidad que tiene, porque para apagar las velas tienes que soplar al micrófono, para ganar a unos mostruos tienes que pegar gritos, dibujar con el lápiz en la pantalla... vamos que para alguien como yo que soy una negada con los mandos de las consolas es el juego ideal.


El sábado tuvimos el primer día de pic-nic con Dani. Nos lo pasamos genial, enseñándole al peque los árboles, las piedras y las telarañas... ésto último tiene sentido. Le cantamos una canción inventada de una araña. Todo viene de un juguete de spiderman cantarín. Como siempre la hemos adaptado a nuestro peque que se queda todo serio mirando a su madre cantando y haciendo los signos de:

La araña pequeñita subió subió subió...
No la pongo entera, peroos aseguro que es un espectáculo vernos. No tengo muy claro quien disfruta más si Dani o sus papás. Siendo sincera, creo que disfruto yo más cuando juego con el peque, porque yo soy consciente de las tonterías que hago.

El domingo fue día de juegos. Por mi parte con el Zelda, mi marido con el Scarface y Dani con su nuevo tambor. Eso sí, mirando hacia el sillón que los juegos violentos no dejamos que los vea. Aunque a veces dan ganas de quitar la tele en los telediarios que hay más violencia, aunque la mayoría de los casos sean dialécticos gracias a los políticos que están en campaña electoral, aunque no haya fechas (¿será el mismo día que las andaluzas?)

Ayer tuve visita médica y además también estuvimos viendo el futuro cole del peque. El médico era por la revisión para ver si estaba todo bien después del parto. Todo perfecto y puedo ser mamá de nuevo cuando quiera. En lo del cole, creemos que hemos encontrado el indicado. Privado, no hay opciones de público porque queremos educación de calidad y me temo que los públicos actuales no la dan. También le dimos la sorpresa al papi de ir a recogerlo a la oficina para comer juntos. Sé que le hace ilusión a mi marido cuando vamos y comemos los tres. Le da fuerzas para seguir con el curro con fuerzas renovadas. Hablando de curro, alucino con la gente impresentable. Me explico. Ayer, mi marido tenía que hacer una entrevista de trabajo con un "simpático pollo". No se presentó. Dió plantón sin una llamada. De verdad que alucino. Qué poca seriedad, que manera de hacer perder el tiempo. Pudimos tener a mi marido una hora y pico antes en casa. Si no te interesa trabajar, o te ha salido algo mejor, lo mínimo es tener un poco de educación y no hacer perder el tiempo a los demás. Estoy segura que si algun día de lo hacen a esa persona, se mosqueará y le estará bien empleado.

Hoy hace un año que se nos fue Paquito Fernandez Ochoa. Un año sin el campeón, que nos dió toda una lección de lucha y vitalidad cuando le plantó cara al cáncer. Seguro que donde esté estará rodeado de un montón de gente, disfrutando y haciendo pasar buenos ratos.

Termino que el peque reclama mi presencia.