Nos pasamos la vida oyendo historias de personas que no tengo muy claro que sean tan interesantes como nos las pintan. Nos perdemos historias de las que animan, de gente que merece la pena conocer, que está haciendo cosas sin buscar fama, dinero, poder o salir en la revista de turno. Le damos el micrófono de los medios a gente que lo único que ha hecho es cantar (a veces fatal), o acostarse una noche con otro famosillo, con escaso nivel cultural y mucho menos moral. Se nos pasa la vida y si no sabemos mirar nos podemos quedar en esa imagen fría e insulsa de la sociedad. ¿Por qué? Imagino que se debe a que no nos apetece demasiado pensar y ver gente que está más vacío que uno mismo debe reconfortar. No lo sé. A mi realmente, me dan pena. Ver al "casposillo" de turno cantando como si fuera un gato que se ha pillado la cola con la puerta, o a la famosilla dándose el lote con otro, poniendo al ex a caldo o posando desnuda para demostrar que es "pura apariencia".
En Telemadrid están haciendo ahora un programa que da a conocer al gran público iniciativas solidarias, positivas, humanas. "Gente que cuenta", anónimos y conocidos... desde diseñadores volcados (no sólo en Navidad) con iniciativas a favor de la infancia, de los más necesitados a fundadores de ONG's o fundaciones como el Padre Garralda. El horario de emisión es malo y bueno al mismo tiempo. Están compitiendo contra la franja horaria del marujeo de la verdura, en la hora de después de la comida, cuando lo ve poca gente. Pero es un buen horario porque ofrecen una alternativa a lo de siempre, es una apuesta de una televisión pública que permite ver otras cosas sin sobresaltos y que nos recuerda que hay otro mundo mucho menos superficial, que hay gente que merece la pena y que no busca salir en los medios. Evidentemente el programa es una publicidad estupenda de iniciativas. Es una llamada de atención de cómo afrontar los reveses de la vida, las enfermedades, las dificultades de forma positiva y de estrechar lazos humanos. Porque no estamos solos. Seguramente lo malo que me ocurre ya lo haya pasado otra persona, o haya otros que lo estén padeciendo y compartiéndolo se hace más llevadero. Casos de injusticia que los protagonistas han aceptado como una nueva oportunidad. Gente que vive ayudando a los demás, viviendo sin que le importe demasiado lo que le pueden pagar, que lucha por otra gente... A veces salen en los telediarios personas que nos parecen excéntricas, top models que se hacen religiosas de clausura, ejecutivos de gran éxito que lo dejan todo por hacer realidad un sueño, un monje que vendió su ferrari. Historias que surgen de vez en cuando para dar un toque de humanidad. De gente que, ante un problema, no salta hacia un par de círculos rojos, como si fueran avestruces.
Gente que cuenta, que merece la pena, que pone la cara aun a riesgo de que se la parta, porque cree que lo que está haciendo es justo, es lo que tiene que hacer. Que ha decidido cambiar el mundo empezando por uno mismo. Me contaron que hace tiempo en un capítulo de las misioneras de la caridad (las monjas de la Beata Teresa de Calcuta) le contaban a Madre Teresa la jornada de cada una de las casas, se levantaban a las 6 de la mañana y después de una hora y pico de oración las misioneras se dedicaban a sus labores con los más pobres, con los enfermos terminales, con los rechazados de la sociedad. Madre Teresa escuchaba y dijo "hace falta más oración". "¿Mas? Madre nuestra jornadaes muy intensa, no podemos levantarnos más temprano". "Bien, entonces será antes de irnos a dormir". Las misioneras aumentaron su tiempo de oración y descubrieron que servían a los pobres mejor que antes, con más cuidado, con más amor. ¿Por qué cuento esta historia? Porque hasta la gente que hace cosas por los demás necesita "recargar sus pilas", descubrir cada día el porqué de sus acciones, que merece la pena lo que hace aunque algunos digan lo contrario. El programa de Telemadrid nos recuerdaen cadaemisión que merece la pena, hagamos lo que hagamos. Pienso en lo que sería mi jornada como madre si no"recargara" de vez en cuando. ¿Cómo lo hago? A veces en soledad, poniéndome el mp3 por unos minutos mientras Dani duerme... otras veces leyendo o escribiendo, pensando en lo que debe ser mis cuidados hacia Dani y hacia mi marido. Nadie puede dar lo que no tiene y a veces me agoto (nunca me canso de mi hijo). Entonces miro a Dani, su sonrisa o su carita durmiendo y pienso que es un bebe de 7 meses,que necesita completamente mis cuidados, que es la muestra del amor que se profesan sus padres... y vuelvo a darme por completo, dejando mis cosas en un segundo plano. Lo importante de mi jornada es cuidar, estar con Daniel.
Las buenas acciones son visibles para todos aquellos que saben mirar. La vida tiene señales, llamadas de atención para todos aquellos que saben buscarlas. Hay motivaciones mucho más fuertes que el dinero, porque si sólo haces cosas por lo que puedes conseguir materialmente, no tardarás en aburrirte. Yo lo veo, por ejemplo en los trabajadores que tienen hijos. Muchos de ellos tienen fotos de los suyos en la mesa de la oficina. ¿Por qué? Porque cuando te preguntas si vale la pena lo que estás haciendo, miras la foto y "recargas", piensas en los que te aman y sigues con redoblado empeño. Leyendo hace poco cómo vivía un musulman el ramadán me llamaba la atención que decía que no le costaba el ayuno porque lo hacía por Alá. Pasaba hambre y sed, por supuesto, pero su sacrificio tenía un gran sentido para él y merecía la pena. Cada uno busca sus motivaciones... los deportistas o las modelos llevan generalmente una vida muy disciplinada, de mucho entrenamiento y control con lo que comen, para dar lo mejor de si en las competiciones y evitar las lesiones. Todo en esta vida cuesta. Hasta las personas. Tener una amistad o una relación implica una serie de sacrificios que no tenemos en cuenta si queremos vivir de verdad.
De nuestro modo de entender la vida dependerá lo que hagamos con ella y el mundo futuro que legaremos a las próximas generaciones. ¿Qué queremos que perdure, lo superficial o lo de verdad? La historia ya nos ha enseñado que lo superficial se olvida con la misma facilidad con que se creó. Nos acordamos de los buenos buenísimos y de los malos malísimos, los tibios, los superficiales han pasado al olvido. Hay incluso civilizaciones que han dejado sus monumentos pero de los cuales no tenemos ni constancia de quiénes eran. Hay muchos "santos" que no aparecen en el santoral, de gente que quiso vivir sembrando sin importarle lo que dijeran los demás. ¿Está de moda la humanidad? Supongo que los valores de verdad siguen existiendo aunque no se vean en noticias y programas. Es la elección de cada uno seguir el camino de unos o de otros. Ir a por los que valen para todos o a por los que sólo sirven a uno mismo. Dar la vida o vivirla para sí. Mi matrimonio ymi maternidad me enseñan cada día que recibo más, me lleno más,cuanto más me doy, cuanto más me vacío de mí. No sé si consigo explicarme; pero espero que sí y quequien me lea sepa de lo que hablo porque lo haya vivido en su persona.Compadezco a quien no lo haya vivido y le animo a que lo intente.
Merece la pena, ser gente de humanidad. En lo que se refiere al programa de Telemadrid, que ha inspirado este post,espero que tenga la audiencia suficiente para que lo mantengan en la parrilla. Porque enseña cosas que hace falta aprender, o recordar. Un programa que me hace pensar en lo difícil que es en la actualidad formar en valores. Cuando yo era peque había dibujos animados, los fines de semana, después del telediario había dibujos animados, entre semana había programación infantil, desde temprano para los niños que desayunaban con la tele puesta. En la actualidad, hay que tirar de DVD porquelos dibujos son al estilo Shin Chan o Bola de Dragón... los fines de semana tenemos la suerte de tener al gato cósmico... si quieres que el peque vea cosas concordes a su edad te toca tener los Baby Einstein, Pocoyó, Caillou, Bob y sus amigos... ¿Y las series antiguas? Se van sacando a Marco y a Heidi cada año, o Vicky el Vikingo... pero ¿y Don Quijote y Sancho? ¿Rui, pequeño cid?... no hay más remedio que tirar del emule. Siempre con el temor de que si se lo pones a tu hijo, habrá algun gamberro enel colegio que se ría si en vez de ver al mata-mata de turno, él ve en casa dibujos para su edad. Hay que formarle como persona y prefierotener que explicarle las cosas conforme a su edad. La educación es de los padres, no de los colegios, ni del Estado o de la Iglesia. Es de los padres la responsabilidad de dotarlos de las herramientas necesarias para que sean las personas que pueden llegar a ser.
Puede que llegados a este punto, alguno se pregunte por qué he puesto la máscara de V de Vendetta como ilustración al post. Creo que es la careta que debemos ponernos ante la superficialidad, ante lo que no nos gusta del panorama actual. Si es que tenemos que ponernos una careta para ser realmente nosotros mismos. Merece la pena.
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Hola guapa:))
Pues como Lacoctelera se ha "tragado" dos comentarios... como que no tiento al destino y lo dejo para mañana...
(Y seguro que éste se publica sin problemas...)
Besos:))
Hola Brux:))
A mi me ha pasado lo mismo en tu blog. Supongo que son las consecuencias de los retoques cocteleros del domingo.
Besotes.