Después de un post raro como el de ayer, hoy intento volver las aguas a su cauce. Voy a intentar escribir uno de esos post que me gusta releer. No siempre lo consigo. No todos los temas son para releer. Otros en cambio son como tortas en la cara, para recordarme constantemente que tengo muchas cosas; pero que soy afortunada: tengo amor, mi salud me permite disfrutar de mis amores, de mis aficiones, de mi vida y el dinero llega... no me ha tocado el Euromillón; pero tengo comida en el frigo, luz, agua... No soy Bill Gates, eso es evidente. Ni quiero serlo, ésa es la verdad. ¿Por qué? porque creo que si estoy viva, merece la pena que sea yo y no otra persona.

Hoy, navegando por internet he encontrado una página web, interesante: La fórmula del éxito. Curiosa. Son una recopilación de frases para conseguir el éxito. No sé cómo deben usarse. Quizá como si fueran tantras, de tanto repetirlas a lo mejor se consiguen. Al estilo cuando te sales de una curva en un campo de cereales y hay un sólo árbol. Está demostrado que la mayoría acaba pegándose contra el árbol, aunque hay muchas más posibilidades de que no fuera así. ¿Por qué? Porque fijas tanto tu atención, tu mente, para evitarlo que al final te das de bruces. Como la gente que lee el horóscopo y se lo cree. Evidentemente ocurre lo que le dicen... pero... ¿ocurre porque iba a ocurrir o porque lo han provocado? Por supuesto que hablo de predicciones al estilo

"Mi querido Piscis: hoy es tu dia de suerte, te vas a encontrar a una persona que será especial para ti".

Suelen ser tan genéricas que es normal que se cumplan, por lo menos en el 80% de los casos. Es muy difícil que no te encuentres a nadie en todo el día ¿no? Son mucho más creíbles que esas de:

"Mi querido Tauro: hoy Marte está en la casa de Geminis por lo que las estrellas se unen en una simbiosis cósmica que hará que los astros que rigen tu destino... bla bla bla".

Empecé a entender lo de las casas de los signos gracias a los caballeros del zodiaco. Siempre que leo ese tipo de cosas me imagino al dios de la guerra, Marte, visitando al caballero de Géminis, tomándose un cafetito o comparando armaduras... A mi me gustan más los horóscopos de verdades:

"Mi querida Libra: mucho me temo que ya no nos libras, son kilos, muuuuchos kilos".

"Mi querido Acuario: hazle honor a tu signo y báñate".

"Mi querido Tauro: urge verificación de cuernos".

"Mi querido Escorpión: Lo sentimos, tu colita ya no pica".

Le debo a un buen amigo esos ejemplos. Aún me río con ellos. Entiendo que la gente se aburre, pero de verdad, creer que dependiendo cómo estén las estrellas mi vida va a ir mejor o peor, es para tener mucha, pero que mucha necesidad. Y me llama la atención que mucha gente no crea en Dios y sin embargo se lea todos los días su horóscopo. No sé, yo prefiero saber que hay alguien que me conoce, que me cuida, que me ama tal como soy y que me da libertad, antes de pensar que mi futuro está en las estrellas. Mi presente, seguro que está, porque una de ellas lleva mi nombre. Pero ¿el futuro? ¿Qué pasa que si vivo en una ciudad donde no se ven las estrellas lo voy a llevar mal? ¿De verdad me tengo que creer lo que los personajes con túnicas y demás me dicen? Y digo personajes porque algunos no podría decir a ciencia cierta si son hombres o mujeres... una especie de andróginos. Hay personas que les creen, que miran las estrellas, que miran los posos del café, que leen sobre propiedades de verduras... si les hace felices, allá ellos; pero a mi que me dejen tranquila. Todavía no he hecho lo que un amigo hizo. Le preguntaron de qué signo era y él todo serio contestó que era signo de que Dios está vivo. A bocajarro.

El ejemplo del horóscopo me viene que ni al pelo para hablar de las necesidades y de las libertades que ayer empecé, con un par de trazos. Nos creamos necesidades. En sí mismo, el ser humano sólo necesita comer, beber, respirar, que el corazón latay dormir. Funciones básicas que todos necesitamos. A partir de ahí, todo lo demás en añadido o consecuencia. Necesitamos trabajar para conseguir dinero y así poder comer, poder beber, tener un sitio donde dormir, poder tener ropa para abrigarnos... etc. Necesitamos un medio para ir al trabajo. Necesitamos personas para convivir. Necesitamos medios para informarnos, necesitamos instrumentos para que podamos realizar mejor nuestro trabajo, o poder disfrutar de nuestro tiempo libre. Pero, en sí mismo, realmente sólo necesitamos, es algo vital lo que he puesto al principio. Las otras necesidades mientras no sean adicciones no nos quitarán libertad. Porque el trabajo en su justa medida es algo bueno y necesario, mientras que si nos pasamos puede ser adictivo y una excusa para no enfrentarse a otras cosas. Pongo el ejemplo del trabajo porque es donde mejor se ve. Si trabajas mucho más de lo que es necesario, entonces eres esclavo. ¿Significa eso que me debo "relajar" al estilo lo que pedía que hicieran sus jugadores un presidente de un club de fútbol cuando fueran a la selección? No, lo que significa es que seas capaz de hacer otras cosas, de tener vida familiar, de poder dedicar tiempo a un hobby. Conozco a gente que es incapaz de dejar de trabajar. Que vuelve de vacaciones antes de lo normal porque se aburre y se va a la oficina. O que mandan e-mails en domingo a sus colaboradores. Que no tiene en cuenta que sean fiestas o demás para poner reuniones. Esa gente no vive, es esclava de su trabajo, aunque estén podridos de dinero, no me creo esa felicidad. Porque si en la vida no hay un equilibrio, al final es desquiciante, un problema serio, casi de psiquiátrico.

Cuantas más necesidades tengas, menos libre eres. Recuerdo una película que la protagonista decía que la libertad consistía en poder irse a otro lado, poder correr sin llevar más de una maleta pequeña. Yo no diría tanto, pero se aproxima. Un profesor mío decía que la libertad consistía en poder bajarse por ambos lados de la cama. En eso no estoy de acuerdo, porque puedes libremente pegar la cama a la pared. Nada extraño en esta sociedad de mini-pisos de 20, 15 y hasta 10 metros cuadrados. Además, tener pareja no es ser menos libre. Porque, al igual que la familia te viene casi impuesta, la pareja la eliges libremente, por lo que creo que te da más libertad. No se trata de hacer lo que te da la gana, sino de compartir la vida que es mucho más gratificante. También puedes libremente elegir vivir sol@. Una opción completamente respetable. Tengo amigos que son "singles" por decisión propia, no sólo porque se han consagrado a sus ideales, sino porque han decidido vivir solos, tener un espacio sólo para ellos. No es mi opción; pero la respeto... y en algunos casos, casi les envidio. No digo con ello que no quiera a mi marido, nada más lejos, pero a veces la pareja es una necesidad, algo que no te permite marcharte. Me explico: muchas personas no viajan más porque tienen pareja. En mi caso dejé de plantearme irme de Erasmus cuando tuve una relación. No lo veía justo eso de decir: "Ésta es mi vida. Si te gusto, ya lo sabes, ahora que estamos bien, yo me marcho un año a vivir por ahí". Hay gente que puede, o que mantiene las relaciones a distancia... yo me siento incapaz. Ahora no imagino marcharme de vacaciones o a vivir a otro país sin mi marido y mi hijo.

Necesidad, Libertad, Amor. ¡Vaya tres palabras! Tengo amigos que me han dicho en más de una ocasión:

Oye, ¿para cuándo un post contando mi historia o sobre el amor?

Lo he pensando; pero creo que no debo ponerme a hacer tratados sobre el amor. Tengo mi experiencia y lo que me cuentan las personas que confían en mí para desahogarse. Aprendí mucho escuchando a otros, poniéndome en su lugar. Pero de ahí a filosofar sobre el amor va un trecho muy grande. Y no te digo nada de contar historias ajenas, porque siempre tienes una visión parcial... en toda relación hay dos lados y no escuchas a las dos partes de igual forma, aunque ambos sean amigos. Puedo hablar del amor, por supuesto, creo que es uno de los hilos conductores del blog... no sé si hay algun post en que no nombre a mi marido o a mi hijo... pero no tengo más autoridad que la que dan los años... y lo que a mi me puede ir bien, a otra persona le puede ir fatal. Cada uno de nosotros es único, cada experiencia distinta y me sentiría mal conmigo mismo si me pusiera a vender ideas supuestamente objetivas sobre temas tan importantes. Es como cuando me decían que tenía que "convertir" a mi marido, hacerle que tuviera fe. Nadie puede obligarte a que ames. Y cuando lo haces, hay que hacerlo con todas las consecuencias, con el mayor de los respetos. Amando tal como es a la otra persona. Si desea cambiar, lo hará... pero ¿quién eres tú para cambiar a alguien? Eso es anular, no amar.

Seguiré con el tema en otros post. El peque reclama a su mamá. Buen miércoles para todos.