Con permiso del maestro Sabina, uso una de las frases de sus canciones para titular este "accidentado" y "congelado" post que publicaré, con el permiso de mi ordenador. El tema es que he instalado (bueno, más que he, debería decir me han) un antivirus estupendo que se carga los programas "non gratos". El problema que tengo ahora, parece que es eso, es que se está pegando de tortas con el asistente del ordenador y eso hace que de vez en cuando se "congele", se pierda la conexión a internet. ¿Solución? ¿cerrar el antivirus porque el asistente no se puede, no? Pues no, porque aunque quite el antivirus, parece que hay programitas secundarios que no se desconectan. Por no hablar que dejar el ordenador desprotegido como que no me hace mucha gracia. Hoy ya es la cuarta vez que escribo el post. No me da tiempo a guardarlo, ni en word ni en la coctelera. Cuando se cuelga, a veces, se pone en blanco la pantalla y no se puede hacer otra cosa que resetear.
La informática es un mundo complejo. Aún hoy no comprendo como programas que deberían ir parejos, que son para proteger, se atacan entre ellos, formando un caos y haciendo que recurra más de una vez a la frase:
"Dios mio, dame paciencia... pero dámela ya".
Puede que sean mis inexpertas manos... aunque ayer torearon al experto informático de la casa. Mal de muchos consuelo de tontos... cierto, pero da cierto gusto que a él también le torea una maquinita que debería hacer las cosas más simples y no tan complicadas. Llevamos unos días que parece la rebelión de las máquinas. Estoy creándome una cuenta nueva en un sitio de compra de ropa por internet. Precios asequibles, todo va bien. Relleno los campos y al dar a confirmar me pone "nº de tarjeta no válido". Y pienso que ya me he saltado algun campo, suele pasarme con los formularios, los hago deprisa y así pasa. Me releo el formulario y... no había campo de nº de tarjeta. Normal entonces que sea no válido, si no he puesto nada. Y no es sólo a mi, que a mi marido le ha pasado tres cuartos de lo mismo. Pienso que quizá es mi ordenador que quiere hacerme la vida un poco imposible... pruebo en el de mesa... ¡que si quieres arroz Catalina! Les mando un mail a los creadores de la web, indicándoles la incidencia. Ni me contestan... vamos que tienen muchas ganas de que me haga cliente. ¿Resultado? que en un rato me tocará llamar por teléfono para hacer el pedido de la ropita del peque.
Ayer acabé el libro "el alma de la ciudad". No estuvo mal, aprendí que san Francisco de Asís había peregrinado a Santiago de Compostela en 1214. No lo sabía. Fue un día productivo el de ayer, en lo que a lectura se refiere. Normal. El ordenador no quería funcionar y no podía salir porque estaba poniendo lavadoras: ropa nuestra, la del peque, los baberos, las almohadas, el cubrecolchón, sábanas... Con eso de ahorrar agua hay que tener una buena cantidad de ropa antes de poner la lavadora. Como no podía irme de casa y el ordenador estaba "en huelga de internet caído" pues me puse al día con los libros. Ayer tenía pendientes 2. Hoy tengo 3. Uno de ellos, me lo voy a leer porque me lo han regalado, no porque me enganche... porque no me está enganchando nada "el viento de la Luna"... lo ponen fabuloso, pero a mi me resulta aburridísimo. Es de esos libros que en cuanto te compras otro, lo aparcas para otro momento... sin quitarle el marcapáginas, claro, porque con lo que te ha costado llegar hasta la página 20 como para tener que volver a empezarlo. Algo que, por otro lado te tocará hacer porque cuando lo retomes no te acordarás de lo que habías leído. En fin, propósito de Octubre, leérmelo. Veremos si lo consigo. Porque el peque está empezando a tener movilidad, no puedo perderle de vista ni un segundo si no quiero que acabe debajo de la mesa del comedor. Dejarle en el parquecito sin que me vea es de locos, porque gatea hasta un extremo y luego llora porque no puede continuar. Ahora está intentando dormirse, por lo que no puedo estar demasiado tecleando.
Como véis mi vida transcurre en una cotidianeidad de lo más normal para las mamás caseras. No puedo ponerme a escribir sobre cosasque no son mi vida... podría ponerme en plan filosófico, tengo material de sobra en varios post y tengo alguno pendiente por escribir; pero con el portátil como anda... no quiero ponerme a escribir y tener que esperar quince minutos para que guarde un párrafo, escribir otro párrafo y esperar otros quince minutos para que lo guarde... y estar pasando de word a la coctelera es un rollo. Porque da rabia escribir un párrafo sobre lo que sea y que luego se pierda por la inmensidad del limbo internetiano (¿existe la palabra "internetiano"? Quien lo sabe).
Hoy es un día de esos en los que parece que no va a haber nada interesante. Que podría ponerme a contar los sueños que he tenido últimamente y sería mejor para aquellos que me leen. Me he llevado una alegría porque he visto que me leen de otro país más. Eso sí, me va a tocar remodelar el traductor, que ya está perdiendo banderas. En fin, poco a poco. Se puede hacer todo, con permiso de la tecnología. Que nadie piense que soy tecnofóbica. Tampoco tecnofílica. Ni la odio, ni la quiero... creo que la tecnología es para usarla, de la mejor manera posible... sin más. Para que nos haga la vida más fácil... aunque en los últimos tiempos nos la complique más que otra cosa. Si hubiera un apagón, mucha gente se quedaría sin saber qué hacer. Quitemos la electricidad... sin luz, sin posibilidad de poner generadores de emergencia... nuestra sociedad sería un caos. Sin semáforos, ni ascensores, sin poder pagar por tarjeta, ni siquiera sacar dinero en una oficina bancaria, sin lavadoras, ni frigoríficos, ni lavavajillas... muchos se quedarían sin coche porque no podrían sacarlos del garaje... sin agua caliente porque el calentador no funcionaría. Un caos porque nos hemos ido creando una serie de necesidades de las comodidades que ha logrado el progreso. ¿Para bien o para mal? No lo sé, lo cierto es que la necesidad ya está creada y muchos tendrían crisis de ansiedad en el caso de perderlas.
El post de hoy está siendo raro, raro, raro. Es el resultado de escribir con la "espada" de Damocles de la tecnología sobre mis manos. Quien sábe cuánto durará la rapidez. El poder conectarme. También ando de reojo mirando al peque de la casa, que anda igual de raro que el post. Porque ha vomitado el desayuno lo que ha hecho que su mamá se activará mucho más deprisa de lo normal, sin poder pensar un poquito el plan del día. Todo trastocado por un peque de 7 meses. Hacía tiempo que no vomitaba así. Ando dándole vueltas si es que se ha tomado el biberón de cereales muy deprisa, o muy tumbado, o tenía más grumos de lo normal... lo cierto es que me ha tocado cambiarlo de ropa... esta vez no ha calado tanto como para bañarle... cambiarme de ropa y pensar que en un rato me toca darle de comer otra vez. No sólo eso, sino que como anda con los dientes, se mete los dedos y se provoca más vómitos... y claro, así no hay quien escriba nada decente.
Así es mi día, esperando a que el peque se duerma para poder ducharme y relajarme un ratito. Mañana espero que el post sea mejor... hoy es raro como el título.
Puedes pedírmelo a mi, si lo quieres dedicado y con un marca páginas, por correo en la siguiente dirección
ultreiablog@gmail.com






Hola guapa:))
Esta claro que la tecnología nos facilita la vida... hasta que decide lo contrario.
Si mi ordenador está guardando en algún sitio las cosas que "se traga"... el día que decida devolvérmelas me va a dar unas alegrías... ó unos sustos, que p'a qué. Hay días que el rato que estoy conectada lo paso... conectándome una y otra vez. Se bloquea en una página (muchas veces aqui, intentando leer un post nuevo de algún "amig@" ó mandando un comentario...) y tras aburrirme de espera a que se desbloquee solito... tengo que cerrar, desconectar, volver a conectar...
El antivirus tiene días. Muchos, le da por analizarlo todo... y ahí tengo el mensajito de "el monitor de fraude está analizando esta página". Y yo, sin poder hacer nada... Hay ratos que me dan ganas de mandar el antivirus a hacer puñetas... y sólo recordar que se me desinstaló todo el sistema, contaminadito perdido, cuando me conecté la primera vez, sin "antivirus de pago" es lo que me hace desistir...
Yo llevo una temporada con los inalábricos sublevados. Empezó a fallar la pantallita de cuarzo liquido de uno: no se leía bien el nº de quien llamaba. Luego empezó el otro. Deduje que eran las pilas. Hale, pilas recargables nuevas, con cargador y todo. Uno sigue fallando. Recuerdo que eran trillizos y que el tercer inalábrico está en un cajón: qué más fácil que cambiarlo... Pues no: no funciona. Bueno, sí que funciona, pero no tiene línea (es inquietante: suena, refleja quién llama... pero no se puede hablar). Lo intento instalar, desinstalando otro: no hay manera...
Ayer se desistalaron los dos (casi los 3). Así que tengo enchufado un teléfono "normal" de Telyco, de los que me traje de la oficina... al que apenas se le oye el timbre, que suena raro al descolgarlo...
Y es absurdo: algo tan "nuevo" como saber quién llama... ahora no lo tengo y me siento perdida...
Como dices, nos creamos necesidad de algunas cosas que, a poco que se piense, son tan accesorias...
En fin: que te sea leve y que el antivirus se adapte y haga su trabajo sin incordiar....
Besos:))