Hoy el post es un poco más original que los demás días. Escribo desde la casa de mis padres. Desde su ordenador, de hecho. Estaremos aqui una semana más o menos porque, como están de vacaciones, tenemos que estar nosotros de "guardeses". Me he intentado conectar desde el portátil... una vez más descrubo que yo no soy friki, porque, a pesar de tener el cable y el módem enchufado, no ha habido forma de entrar en Internet. Así que aquí estoy, echando de menos la función de autoguardado del word y del gmail en la coctelera. ¿Por qué? por mi odisea del sábado. Como no conseguía dormir me puse a escribir un post. De esos que a mi me gustan, cañero, interpelando al que lo lee, que no deja indiferente... todo iba estupendamente, hasta que le dí a guardar y mi conexión a internet hizo de las suyas. Supuestamente había copiado, pero mi querido "tarambana" que es como llamo al portátil cuando hace de las suyas, decidió vacilarme un rato. Vamos, como ahora que pretendía conectarse al wi-fi de casa, estando a unos cuantos kilómetros. Habría alucinado si lo consigue, por cierto.

Perdí el post del sábado, no sé si algún día podré escribirlo. Me acuerdo de las ideas básicas; pero estando en casa de mis padres tengo que prestar mayor atención al peque que parece que nota que no estamos en casa. Y, no sé los demás; pero yo para escribir, necesito cierta tranquilidad. Así que, aquí estamos... con más sueño que otra cosa porque en dos noches he debido de dormir unas 8 horas si llega, con un poco de cefalea, mi colon amenazando con irritarse y el peque que reclama a su mamá cada dos por tres. Mirando el reloj de reojo porque, como el peque ha devuelto, tengo que darle un bibe en breve. Cosas de ser madre, las prioridades cambian. Merece la pena. Se me olvida todo cuando veo esos ojillos juguetones, o me sonríe, o le veo dormir... como ahora, que ha decidido que reconoce el ruido del teclado. Parece como un somnífero para él.

Hoy es lunes y me encuentro en casa de mis padres, mi casa de soltera. Es raro, porque he dormido con mi marido en la cama de mis padres, para estar cerca de la habitación de Dani. Nunca hasta esta noche había dormido en esa cama. Me hace raro dormir en una cama grande aqui. La casa ha cambiado mucho desde que yo no estoy aqui. Han hecho unas cuantas reformas, han puesto aire acondicionado... es curioso, es mi casa; pero noto que ya no es mi hogar. No sé si me explico. Antes era mi mundo... ahora mi casita, mi pisito, es mi hogar... sé donde está todo, huele a nosotros... aquí todo es distinto. Otro orden, otras prioridades... hasta tienen otro explorer. Además, hace tiempo que abandoné estas tierras... aqui viven mis padres, mis hermanas, mi tía... aquí pasé mi adolescenciay mi juventud... pero yo ya no soy la misma. Son sensaciones extrañas. No sé lo que pasará cuando baje a por el periódico, o a comprar... algo muy raro... no sé si me encontraré a alguien conocido, que me dirá que he cambiado (una manera fina de decir que he engordado, me han salido canas y arrugas) y que si el peque que me acompaña es mi hijo, que no se habían enterado de que me había casado... cosas así... O puede que no me reconozcan... y tenga el anonimato del que disfruto en mi pueblecillo (que no es tan pueblecillo, pero bueno). No lo sé, aunque no me acostumbraré demasiado porque sólo vamos a estar unos días.

Me cuesta escribir con este teclado. La suavidad de mi "tarambana", mis archivos... Todo es distinto. Aunque no por ello voy a cambiar mis costumbres diarias. El peque lo notaría si cambio demasiado. Aqui siempre está la posibilidad de tener visitas inesperadas, o que el perro se nos ponga a ladrar... Todo es distinto a lo que recordaba, a lo que dejé. Normal, antes era la casa de una familia y ahora es la casa familiar, aunque sólo vivan mis padres en ella. La siento enorme comparado con mi pisito. No oigo a los vecinos, ni las motos, ni los camiones de reparto... ésta es una tranquila urbanización de casitas unifamiliares... lo máximo que se oye un lunes es a los perros ladrando para avisar de la presencia del cartero.

El peque duerme. Está cansado. Ha dormido poco esta noche. Yo debería dormir también. Pero me ocurre que si duermo de día, luego no lo consigo de noche. Prefiero escribir, ya dormiré luego.Eso sí, aqui tengo la comodidad del teclado inalámbrico, po lo que puedo distanciarme de la pantalla y tumbarme en el sofá. Una comodidad que no está nada mal.

Tengo que revisar la web del sitio donde van mis padres. Mi madre no sabe dónde van a pasar las vacaciones. Mi padre se lo ha currado. Quiere darle una sorpresa. Es la primera vez en su vida de casados que se van los dos solos. Ya tocaba. No tuvieron luna de miel así que es como si la tuvieran ahora. Es uno de esos detalles que a las mujeres nos encantan. Nos hacen sentir especiales, que se preocupen tanto de que estemos bien. Mi padre parece que va a su rollo; pero siempre está pendiente de mi madre. Aunque a veces no se note. No saben estar el uno sin el otro y eso que realmente es ahora cuando conviven, porque desde que se casaron han tenido siempre compañía filial. Yo les admiro, como ya he dicho en otros post. Lo que tienen, lo han conseguido a base de trabajo y esfuerzo. Ojalá con su edad yo esté tan enamorada de mi marido como lo están ellos. O más. Y han pasado dificultades, varios "guantazos" de la vida... ahí siguen, ahora camino de Andalucía. Mi madre anda nerviosa pero tranquila. Sabe que mi padre no le llevaría a cualquier sitio y eso de que lo haya preparado todo él, que haya buscado el sitio, las opciones para que se pudieran ir tranquilos y tal, ha sido una sorpresa que le ha encantado. En mi caso, recuerdo que una sorpresa así me la llevé con el regalo que me hizo para la boda mi marido. Ni sabía de esa posibilidad. Para algunos sería una estupidez. Le puso mi nombre a una estrella. Ahora cuando se va de viaje, sólo tiene que mirar al cielo y buscar mi estrella. Sabe que yo también estoy mirándola y es como si estuviésemos un poquito más cerca. Me llevó los papeles a la oficina. Ni que decir tiene que me quedé sorprendida cuando me lo dió. Causó un poco de envidia en el departamento. Más de una llamó a sus respectivas parejas... La verdad es que es genial sentirse así. Los hombres, con esa apariencia de duros, de fuertes y demás... cuando tienen ese tipo de tiernos detalles, desarman. Y no es necesario un desembolso enorme, con una flor del campo vale... o un beso por las mañanas... o abrazarse por las noches.

A ellos también les gusta los detalles. Recuerdo que alguna vez le he dejado en su mesa de trabajo un post-it con una mensaje breve (un TQM) o un regalito. Ventajas de trabajar en el mismo edificio. Ahora, con mi excedencia, le cambia la cara si vamos a verle el peque y yo por la tarde o si podemos comer juntos. No se puede hacer todos los días; pero el día que lo hacemos... todo cambia. Son detalles con los que se dicen : "Eres especial para mí". Y decir eso, en este mundo que parece frío, a su rollo y que nadie piensa en los demás, es una maravilla. Y más, si salen de dentro, aunque a ti no te apetezca lo más mínimo. Estás tan tranquila en el sillón y le ves mirando un juego de wii. ¿Qué voy a hacer? Dejarle que juegue, aunque me apetezca ver la tele. Por un rato que puede hacerlo. Él también hace muchas cosas por mi. Lo importante es estar juntos... aunque no hagamos las mismas cosas.

El peque se ha despertado. Toca dejar de escribir y ponerse la ropa de salir a la calle. Vamos a comprar y a darle un paseíto. Le vendrá bien antes de comer. Por cierto, hoy de fotos nada, que estoy en otro ordenador. Esta semana sólo texto.

Besotes y feliz lunes.