Ayer no escribí sobre mi enfe, mi encantadora enfe, porque estuve pendiente de los premios carabiru. A las 14.30 tuve una estupenda visita al médico y, descubrimos que como las pruebas raras no mostraban nada, mi enfe tenía un nombre y somos muchos los que lo padecemos. Así que mi enfe, ya no es mi enfe, sino que tengo colon irritable. Al menos eso cree mi médico. ¿Solución? Tres pastillas al día. ¿Funcionará? Pues depende, como diría mi gallego médico. Con todo mi cariño para los gallegos. Esperaba dieta, ejercicio y demás... y salí de la consulta con un apretón de manos y una receta. No me ha dicho nada de dietas, ni ejercicio ni nada... tres comprimidos y arreglado. Me cuesta trabajo creerme que sea tan sencillo. Cuestión de tiempo y fe, como todo en esta vida.

Colon irritable, no, si yo ya sabía que tengo mala leche; pero ahora resulta que hay partes de mi anatomía que son irritables por naturaleza de forma independiente a mis estados anímicos. Bueno, lo cierto es que no están tan separados los estados anímicos con los episodios. Porque puede convertirse en un trastorno obsesivo que provoque agorafobia. Tela. Lo cierto es que, aunque me duela y mi humor se resienta por el dolor... no creo que deje de comer chocolate, es superior a mis fuerzas, es mi gasolina, así que tendré que convivir con ello. Lo extraño es que como había pensado de todo, pues casi casi me he alegrado de que mi colon sea irritable. A mi marido le ha faltado tiempo para meterse en internet y ver lo que recomiendan y demás. Nada que no me imaginara; pero por ahora probaremos con las pastillas. Ya tendré tiempo de ponerme a dieta cuando vea que seguimos más o menos igual. Quien sabe, vamos a darle un voto de confianza a la medicina. Eso sí, de causas ni hablamos porque no se saben. Es como una lotería, a unos les toca y a otros no. Y a mi me ha tocado estos dolores. Prueba verídica de que no soy superwoman, aunque a veces me convierta en supermamá.

Me recomiendan dieta rica en fibra y cuidar la flora intestinal. ¿Me hablaba mi doctor o era un anuncio de José Coronado con Bio o Activia o como se llame? En fin, me lo tomo con humor y adelante, que el mundo no se va a parar porque mi colon sea tan susceptible. Y hay muchas cosas fuera de esta casa, de mi mundillo, como para quedarme en plan ovillo. Lo que me llama la atención es lo de que es un trastorno que puede provocar agorafobia. Porque te obsesionas tanto con que te puede dar un episodio que tienes que estar cerca siempre de un baño. ¿Quién maneja mi vida entonces? Yo no puedo quedarme en casa, primero porque se me caerían las paredes encima y segundo porque el peque tiene que pasear diariamente. Y no hay nada como andar para que te cambie el humor, relativizar todo y respirar aire puro. Además... ¿por dónde se puede andar en España que no haya un bar? Pides un café, con suerte pagas los 0,80 de ZP y vas al baño, en plan ciego, que hay cada servicio que tiritas. No me río en absoluto de aquellos que viven marcados, esclavos por esta enfermedad. Espero también no caer en eso.

Lo divertido es que como también tengo lo de las cefaleas... no me privo de nada como veis... pues lo que es bueno para una cosa, es malo para lo otro, así que si hiciera caso a todo, me quedaría con un tipín estupendo porque no comería de nada. Me toca ponerme en forma... de gimnasio ni hablamos, me da pereza sólo de pensarlo. Tiene que ser algo que me guste para que persevere en ello. Buf, complejo, porque escribir no es muy dinámico que digamos. Dar paseos con el peque es algo que me encanta... aunque hoy me parece que voy a tener que ponerle las pesas en la bolsita del cochecito para que no nos volemos. Vaya viento esta noche...lo queme he acordado del cuento de los tres cerditos... sopló, sopló, y la casa derribó. Si ha soplado así aquí, ¿Cómo habrá sido el huracán Dean en el Caribe? Comprendo que las casas parecieran castillos de naipes.Volviendo a lo que me tocaba, lo del ejercicio, que ya me he ido por los cerros de Úbeda. Tendré que ponerme en forma con la Wii, como alguno ya ha hecho por ahí. O me tocará comprarme el Wii Fit y su especie de báscula. Puede que tenga más éxito que el de la PS2 que me compré o la Batuka. Lo reconozco soy inconstante. ¡Cómo echo de menos esos veranos de peregrinaciones y campamentos! Hacía ejercicio para todo el año y para algo más. Y como no comía demasiado adelgazaba y todo. Las labores de la casa... vamos, planchar, no quema demasiadas calorías, aunque se suda un rato. Bueno, todo sea por el buen humor de mi colon, que cuando se enfada no veais como se pone. ;-)

Aparte de lo de mi susceptible colon, veo que se nos va Agosto con rapidez y casi no ha habido un día de calor sofocante, de echar de menos la playa, las olas... ¡Ah! ¡se me olvidaba! El episodio de ayer, la captura de un tiburón. Me reí, la verdad, porque el domingo el buscador decía que era un blanco. Demostró que no había visto un tiburón ni en el cine. Vamos, un tiburón blanco va a dejar que alguien le toque, en plan alegre. El rey de los mares va a dejar que un turista le acaricie la aleta. Ja, ni de coña. Vamos, ni siendo una cría muy cría. Lo reconozco, siento una extraña atracción por este "animalito". Los tiburones me encantan. Durante mucho tiempo lo tuve como imagen de avatar. Hay Blancos en el Mediterraneo, en la parte del estrecho de Mesina, en Sicilia. Son, seguramente, responsables de desapariciones de bañistas en el Mediterraneo. Pero necesitan una serie de condiciones para vivir que no se dan en las playas de Tarragona. Por muy desorientados que estén, no me creo que un Blanco aparezca por nuestras costas catalanas. Salvo que no sea parecido al de la foto y sea el típico al que le cantaban los de Proyecto uno, hasta quizá alguna ballena con traje de baño :-D.

El de Tarragona dijeron después que era un gris y después un tigre. No lo sé, lo cierto es que me pareció lamentable que se pusieran a capturarlo con unas redes tan cutres. Vamos, ni que estuvieran cogiendo medusas, señores que es un tiburón. Habrían tardado menos si hubiesen conseguido ponerlo boca arriba, entran en una especie de trance y son más manejables. Es como suelen capturarse en los países asiáticos para cortarles las aletas y hacer con ellas sopa. La burrada es que se las cortan y los tiran de nuevo al mar, una muerte humillante y segura, que no se merece ningun ser vivo. Vamos que cuando vi el documental me dieron ganas de que les cortaran a ellos los brazos y las piernas y los tiraran al mar. Volviendo a Tarragona que si no se va a irritar algo más que mi colon, imagino que los que capturaron ayer al escualo serían expertos en la materia, desbordados con tanta cámara, turistas y curiosos. Llevados por la prisa porque ya no esperaban verlo. Consiguieron sacarlo del mar y llevarlo a una furgoneta en medio del jaleo para evitar posibles ataques. Aunque yo creo que estaba más asustado el pobre animal que la panda que le rodeaba. Eso sí, espero que en el Acuario de Barcelona le cuiden hasta que le suelten, porque no sería justo que lo encerraran en un tanque-piscina de por vida. Ojalá se haya desorientado por un motivo puntual y pueda volver a la libertad del mar.

No quiero acabar sin hablar de las casualidades de la vida. Ayer pongo la tele y veo a una chica, una conocida que compartió conmigo preparativos en el 2003 del viaje del Papa. Hacía mucho que no la veía, tuve mis dudas al principio, hasta que Carlos Sobera dijo su nombre. Luego dirán que el mundo no es un pañuelo. Era ella, igual que hace años. Lo chocante era el vestuario que me llevaba, toda de negro y alpargatas naranjas, que no pegaban ni con cola. Se llevó un pellizco y no se llevó mas porque no fue valiente, en una pregunta que se podía deducir. Me esperaba que cayera en esa pregunta, su formación (opusina) no iba por esa línea. Pero se llevó un poco de dinero que seguro que a ella o a alguna de sus "obras" le vendrán bien. Curiosidades de la vida, ver en la tele a una antigua conocida por pura casualidad, aunque no creo en ellas. ¿Sería una señal? No lo sé, aunque me recordó a una persona a quien no nombro porque mi colon sí que se irritaría. Ojalá les vaya bonito a todos aquellos con quienes compartí ilusiones, nervios e ideas en el pasado. Me gusta muchísimo más mi vida de ahora.