Han sido cortas pero unas vacaciones muy intensas. Y fresquitas, que ¡vaya calor hace en la meseta! ¡Con lo bien que se estaba en Huesca! Hemos hecho unos 2100 kms en 6 días, no esta mal. El peque se ha portado como un campeón. Pondría fotos, pero todas ocupan más de un mega, con lo que no puedo hacerlo.

Han sido las primeras vacaciones de este trío que va acoplándose cada día un poquito mejor. Llegamos el lunes a casa carpintero y la tomamos como nuestro campamento base. Había visitas casi obligadas por hacer. Obligadas porque estar allí y no ver San Juan de la Peña, Jaca, Aínsa o el románico leridano era casi sacrilegio. También pasamos la frontera para visitar Lourdes. Donde el merchandising hace negocio con la fe, el infortunio y la sinrazón. Sinrazón porque para muchos, Lourdes es el último cartucho por una vida mejor. Y cuesta ver a tantos enfermos guardando cola para acudir a las piscinas o a la gruta, mientras los mercaderes vuelven a hacer números usando imágenes, agua, velas... todo lo que se le ocurre por hacer negocio. Surrealista a los ojos del siglo XXI. Aunque, me quedo con los de la fe, con el rato en la basílica en la que ví pasar a personas de todo tipo con sus peticiones e intenciones. Por supuesto, yo llevaba las mías, tenía un motivo por el cual estar allí, aunque no bebiera agua de la gruta, ni comprara nada que fuera la comida y el ticket del aparcamiento.

Como siempre en nuestras vacaciones descansamos a base de hacer kilómetros. Es curioso lo fácil que nos resulta desconectar de la rutina cotidiana. No habíamos llegado a Zaragoza el lunes y Madrid ya quedaba muy lejos en el espacio y en la mente. El peque se portó como un campeón, sonriendo a todo el que se encontraba, mirándolo todo y sin extrañar su cunita. La de inventos que preparamos para que fuera cómodo en el coche, para no pasar calor. Lo conseguimos a base de echarle imaginación y sentido común, ése que no suele darse muy a menudo. Es curioso, desde que soy madre, me guío más por la intuición que por los libros. Tengo varios y, sin embargo voy haciendo las cosas como creo que debenhacerse.

He descansado, he cargado las pilas y eso que "mi enfe" (es como llamo a lo que tengo, que nadie sabe lo que es, pero tengo algo que me está machacando por dentro) decidió venirse también con nosotros de vacaciones. Pero no estaba dispuesta a que nada ni nadie me amargara las primeras vacaciones siendo trío. También he tomado notas, apuntes sobre ideas para futuros post, artículos, ensayos y libros. Aún quedan muchas palabras en esta cabecita llena de rizos como para olvidarme de escribir. "Mi enfe" no va a vencerme, ni va a acabar con mi humor, un tanto deteriorado por el dolor. Quien sabe, a lo mejor tenía que haberme puesto a la cola de las piscinas en Lourdes para que me quite esto.

¿Sitios que os recomiendo? Ufff, muchos. Aínsa, que es donde teníamos la casita rural, es una pasada. Me recordaba, en cierta manera a Medinaceli. En cierta manera; pero con el verdor de los Pirineos. A su alrededor había parajes muy curiosos por ejemplo la parte del mirador de Jánovas, un pueblo abandonado forzosamente para hacer un pantano que finalmente no se hizo. Por esa zona hay muchas casas abandonadas. Siempre despiertan en mi la misma sensación, un desenrraizamiento, un fracaso.Casas que han sido hogar, testigo mudo de alegrías, tristezas, sueños, emociones... y que sus inquilinos abandonan, dejando que se pierdan, que se caigan los tejados, que la maleza les invada.

Otro lugar interesante es la zona del puerto del serrablo. La carretera es un lugar estupendo para acordarse del anuncio de Renault y para probar mis pulseras antimareos, que compré por curiosidad y que puedo asegurar que, en mi caso, funcionan. Si lo hubiese conocido antes, quien sabe si hubiera podido trabajar más durante el embarazo. Al principio era un poco escéptica, como con todo lo nuevo. Pero la verdad es que me funcionan,yendo enel asiento de atrás del coche y con curvas. Eso sí, no están hechaspara combatir conducciones torponas. Me explico, para ir de Biescas a Broto hay que ir por una nacional, la transpirenaica. Precioso paisaje pero hay más de un merlucillo conduciendo por allí. Yo no digo que vayan a 80 porque no se puede; pero ir a 40 y clavar freno en cada curva, después acelerón y otra vez frenada de aupa, pues como que te rompe el ritmo. Lo curioso es que todos esos "merlucillos" eran de la misma provincia. Como se dice el pecado pero no el pecador, omito decirde qué provincia se trata. Porque, además, estoy convencida que allí hay muy buenos conductores.

Por fin rompimos la mala racha con el valle de Tena. Pude visitar con mi marido y mi hijo Sallentde Gállego, donde por cierto estaban en fiestas. Disfrutamos de una comida estupenda después de subir unas cuantas escaleras. Una vez más me reafirmo en que las ciudades y los pueblos no están hechos para los carritos de niños. Pero, como tenemos un todo-terreno y no pensaba dejar al peque, nos subimos los escalones a pulso y todos contentos. Subimos a Formigal, pero el peque se durmió por lo que cogimos el camino a la casita.

Seguimos las huellas del románico en Pirineos, fuimos a San Juan de la Peña y antes de volvernos nos fuimos a Boí y a Taüll, para ver sus iglesias románicas lombardas. Nos quedan muchos monasterios y muchas iglesias por recorrer. Poco a poco, no hay prisa. A la vuelta, nos detuvimos un poco en Torreciudad que no es románico, sino un santuario de ladrillo que yo quería volver a ver yya en Soria, paramos en el monasterio de Santa Maria de Huerta. Quien ha pasado por laA-2 camino de Zaragoza desde Madrid, ha podido ver desde la carretera su estupendo rosetón. Merece la pena parar.

En resumen:las vacacioneshan sido cortas y nos quedan muchas cosas porconoceren Huesca y en el resto de España. El año que viene nos tocará otro sitio o volveremos allí. No lo sé, lo cierto es que lo importante para mi, no es hacer muchos o pocos kilómetros sino la compañía. Yendo con mi marido y mi hijo ¿qué más se puede pedir? Las ideas que he ido sacando de este viaje, ya las iréis conociendo.