Una de las cosas que más me cuesta de mi marido es que, rara es la vez, que no tiene un móvil, una PDA, o un artilugio así en las manos. Me cuesta porque a veces, tengo la sensación de que es una barrera entre nosotros. Es algo que le impide desconectar, es como si se trajera la oficina a casa. Da igual la hora que sea, siempre está la amenaza de que le llamen. Porque es una amenaza, el estar hablando con él de algo serio y que el "cacharro" se ponga a sonar. Cuando éramos dos, bueno; pero estando el peque, que suene cuando se está durmiendo, o cuando estamos paseando... de verdad queme dan ganas de tirarlo por la ventana. Y si no le llaman, es el contestador para decirle que tiene mensajes nuevos. Un latazo os lo aseguro. Sé que él también se cansa de tener que estar siempre localizable.

¿Tiene ventajas el tener el móvil siempre operativo? Pues no lo sé. Está muy bien siempre que quiero localizarle... otra cosa es que conteste, claro, porque no se va a salir de la reunión de turno. ¿Sistema rápido? Un sms y cuando puede me llama. Peroes llamativa la dependencia que se ha creado hacia una NT (Nueva Tecnología) en tan poco tiempo. Ahora nos llevamos el móvil a cualquier lado, por insospechado que parezca. ¿Quién no se ha encontrado al típico hablando por el móvil en la playa, en la piscina... incluso en el baño? Por no hablar que se usa para todo antes que para llamar y recibir llamadas. Que si juegos, que si fotos, que si mp3, que si chateo (que debe costar una pasta, por cierto), como navegador de coche... vamos, que sólo le falta tener un botón para ducharse. Y lo complicado que son algunos, que casi hay que hacer un máster para poder descolgarlo. Grandes, pequeños, con carcasas intercambiables... de todos los tipos, precios, marcas y colores. Diría que no hay dos iguales.

Ayer cuando escribía el borrador, salía en la TV una noticia que decía que el tiempo sumado de lo que hablamos por el móvil corresponde a un año si es hombre y 14 meses si es una mujer. Ese cálculo está mal, por lo menos en lo que se refiere a mi marido y a mi. Yo no gasto la bateria de mi móvil en una mañana. A él sí que le ha ocurrido y todo por temas laborales. Que hay veces que le digo en broma que empiezo a tener celos de tal o cual persona porque habla más con ellos que conmigo. Un año de nuestra vida con el teléfono pegado a la oreja. ¿Y escuchamos? No lo sé, no será la primera vez que hablando con alguien estoy navegando por internet o dejo el aparatejo para ir a la cocina a por algo, sin decir nada. Luego está lo de las llamadas ocultas. Por norma, no suelo coger el teléfono, porque no sé quién es. ¿Y qué decir de las llamadas pendientes? Bufff, tengo varias personas a las que tengo que llamar; pero nunca encuentro el momento. Cuando me doy cuenta de que no les he llamado son las 23.30 y claro, a mi no se me ocurre llamar a nadie a esas horas.

¿Las excusas para colgar? Las mismas que en el fijo más o menos. Aunque existen las variantes del tráfico, desde que estoy en un atasco o que voy conduciendo y no puedo coger el móvil. Eso que, lo reconozco, tengo un manos libres en el coche... pero es que a veces no apetece hablar por el móvil. En casa, siempre está lo de ir al baño, que es muy socorrido y todo el mundo lo entiende, a que tengo que ocuparme del peque (también se comprende), que me estoy quedando sin batería, que llaman al fijo, a la puerta... se me ocurren tantas para no pasar el trance de seguir hablando de algo que no me interesa. Porque es cierto que a veces las llamadas nos dan información importante; pero otras veces son para decir tonterías. ¡Ah! Se me olvidaba un caso típico, que, en cierta manera, me cabrea cuando me lo hacen. Me llama tal persona, cojo el teléfono y a los dos segundos me dice... "te tengo que colgar, que tengo mucho lío"... Primero: a mi no me cuelga nadie, cuelgas el teléfono, poco más. Segundo, si eres tú quien me llama, ¿no podrías elegir un momento menos lioso? A mi no se me ocurre llamar a nadie cuando estoy cambiándole el pañalete al peque. Y sienta mal que te llamen para dejarte con la palabra en la boca. Y tercero, si me llamas, no te pongas a hablar con otro al mismo tiempo que no sé si lo que dices es para mi o para la otra persona. Caótico.

La dependencia hacia el móvil es tan real, que algunas personas la comparan con una enfermedad. Hay gente que no puede vivir sin él. Que tienen que hacer verdaderos esfuerzos para hacer otras cosas, para desconectarlo. No es algo barato, por mucho que nos lo quiera vender la publicidad. Y cuando realmente lo necesitas, o no tienes cobertura, o no tienes saldo, o no tienes batería... vamos que te quedas como antes, o peor. Lo más llamativo es que se lo estamos inculcando a nuestros hijos. Si los adultos no podemos pasar sin el móvil, los más peques no se quedan atrás. Ya se hacen móviles especiales para ellos, para tenerlos controlados. Sólo falta que saquen teléfonos para bebés. Entonces sí que se desarrollarán los pulgares. Se les introducirá en una vorágine en la que no tendríamos que entrar ni los adultos. Que a veces miramos el móvil una y otra vez para ver si nos llama esa persona que queremos. Y nos llama todo el mundo menos ella. Que al final te cansas y no contestas.

Tenemos una relación amor-odio con el móvil, o con los móviles, que algunos tienen dos, para beneficiarse de las ofertas de dos compañías... o pagar el doble, según se mire. Ya no se puede llevar un bolso pequeñito sino que tienes que ir con la mochila para llevar tanto trasto: el móvil (personal y el del trabajo), la PDA, la BlackBerry, el mp3, el dvd portátil o la tele de 7 pulgadas... ¿Para qué tanto chisme? Para no tener que sufrir los silencios de no saber que decir cuando estás con otra persona. Porque es curioso, por móvil se dicen cosas que a la cara ni se te ocurrirían. Si seguimos así, tendremos que ponernos pantallas en la cara para que los otros nos hagan caso.

No quiero acabar sin hablar de las "utilidades" de los móviles, véase los tonos de llamada, mensajes, juegos, despertador y demás. ¡Qué cansada estoy de ver en la tele a "paletos y pijas" gritando mi nombre! ¿Es que no hay otro? Ya quito el sonido cuando salen porquede verdad que es cansino, muy cansino. ¿Y los tonos que son sonidos de animales, metralletas, u otros "sonidos corporales"? Vamos que se pone a sonar en un sitio inadecuado y te pones como poco rojo rojo rojo. Lo de los juegos, aparte de que te gastas casi 4 euros porque son 3 sms y no siempre funcionan, casi te diría que tienes que comprarte una lupa, porque las pantallas no es que sean de 42 pulgadas y ver las burbujas del pang ya es, por sí, toda una aventura.

En fin, que nos creamos dependencias de cosas que realmente no son vitales, para llenar los vacíos de humanidad que se van multiplicando. Y esa es la triste gracia de la historia. De un objeto útil sale algo completamente inútil, que beneficia a unos pocos y que nos deshumaniza. Que, conste, no tengo nada contra el uso del móvil... lo veo muy práctico para algunas cosas... pero no es la panacea, como nos quieren vender y no pasa nada si no tienes. Aunque dudo que haya alguien actualemente que no tenga. Seguro que alguno hay, como las meigas no se ven.