Estar un fin de semana con toda la familia es de locos. Todos tenemos nuestras cosas; pero algunos tienen demasiadas. Por ejemplo, la educación. ¿Cómo educarán a sus hijos personas que no tienen demasiada educación? ¿A qué me refiero? Bueno, es simple... si yo voy a casa de mis tíos, jamás usaría dos litros de lejía para desinfectar la bañera antes de bañar a mi pequeño. Me parece un insulto y una muestra de muy poca educación. Jamás me excusaría diciendo que tengo fibromialgia para no poner la mesa, delante de una persona que lleva 14 meses de baja por esa enfermedad. Si me invitan a un bautizo no me iría sin decir nada a los papás del niñ@... Vamos, que dan una muestra de que tienen poca, pero muy poca educación. Y claro, escucharles decir que van a llevar a sus hijos a un colegio exclusivo porque hay poca educación en este país. Lo reconozco, me quedé con ganas de decir "efectivamente, tú eres una muestra" pero creo que no se habría enterado de lo que le decía.

En fin, supongo que hay muchas "mari ...", en mi caso tengo a "mari b". Personas que viven en su mundo piruleta, quese creen que saben más que los demás, y que, en muchos casos, se creen su propia mentira. Gente que vive por encima de sus posibilidades o que no ven las necesidades de los demás. Y loduro, es que esa gente tenga hijos. Hasta para eso hay que tener suerte. De verdad, me dan pena los hijos de personas así, que creen que lo mejor es dar de comer a sus hijos sólo solomillo o rape. Chavales que se van aperder lo que es un bocata de nocilla, que si lloran de bebés, se les pone con el carrito mirando a la pared para que aprendan. Y lo duro es que, por educación, cuando te hablan no puedes decirles lo que piensas de las chorradas que te están diciendo. Es una forma de llevar a cabo las 24 maneras de amar. No es fácil, os lo aseguro; pero pienso que, seguramente, alguna vez en mi vida yo necesitaba hablar con alguien y tuve la oportunidad de desahogarme. Quizá alguien me miró y me catalogó como "mari c". No lo sé, yo creo que soy "raramente normal". Puede que, como todos, haya tenido mis momentos buenos y malos ¿quién no?... pero una cosa es una racha difícil y otra es ser "Alicia en el país de sus maravillas". En otros tiempos, se la habría catalogado como Antoñita la fantástica. No quiero imaginarme lo duro que va a ser para esas personas descubrir la "dura realidad".

Otra historia de almas, relativamente divertida, es a raíz de un post de mi amigo Tarecus. La historia proviene de la canción de la serie "Yo soy Bea". Pongo la canción y pido que escuchéis la letra, que no tiene desperdicio.

Como sé que algunos estáis en el curro o no podéis escucharla, pongo la letra:

Pobre muchacha cuando llega a la oficina.
¡Ay! Que se pone nerviosita ‘perdía’,
que los tiburones se la zampan con papitas fritas.
Y es que es ella tan inocente y tan enterita.
¡Ay! Pobre niña que has caído del cielo,
y desde el limbo caes y bajas a este mundo de lagartas...
sigue.

Ya no se puede ir por el mundo derrochando el amor.
En esta vida hay que saber capear.
A ti te falta veneno y te sobra corazón.
Así vas a llegar a Santa ‘na’ más.

Despierta niña y baja ya de la parra.
En esta vida hay que saber torear.
A ti te falta veneno y te sobra corazón.
A ti el plumero se te ve ‘cantidá’.

Ni cabeza gacha ni palabra breve,
mete el alma al saco y échale cerrojo fuerte.
Como dicen por ahí, tú saca dientes.
No hay mejor remedio contra tiburones.

A ver mi niña si eres lista y te arrancas.
A librarte para siempre de esta panda de lagartas.

Estribillo

Quien bien te quiere te dirá: piensa en ti.
Las reglas del juego siempre han sido así.
Ya verás, el tiempo al final
pone a cada uno en lugar.

Estribillo

Ay Bea, mi Bea, no me seas inocente,
que ‘pa’ comerse el pastel, hay que hincar bien el diente.

Iremos despacio, que la letra lo merece. Según esta canción, intentar ser buena persona es "de inocentes". Hombre, de inocentes no sé... pero tal como está el mundo creo que hace falta mucho valor para defender sus propios valores. En esta vida NO TODO VALE. Que a los "lagartos" se les vence a base de ser personas de verdad. Por lo menos, a mi no me vale subir puestos a base de acostarme con mis jefes. Primero, lo tendría difícil porque son mujeres y segundo, porque estoy enamorada de mi marido y no me imagino en la cama con nadie más. Ese ascenso, para mí, sería un descenso como persona que no estoy dispuesta a hacer. Creo que la integridad es algo que no se puede vender o comprar, se tiene o no se tiene. ¿Es eso lo que queremos enseñarle a nuestros hijos? ¿Lo importante es triunfar? Diría que no, que cada uno al final se pone en su lugar... y para ser felices no se puede estar pisoteando a los de alrededor. En una empresa, en un departamento, lo importante es hacer equipo, si el que dirige sube, subirán todos... porque si quiere subir pisando a los demás, no aguantará arriba ni cinco milisegundos. Los buenos mandos lo saben y juegan en equipo, si hay aciertos son de todos y si hay fallos son sólo de los mandos. Si un mando intermedio sube, los de su equipo promocionan y van realizándose. Al menos, eso pasa en las empresas que quieren ser competitivas, que los enchufes y demás... al final se notan en las cuentas... cuestan demasiado caros.

Según la canción no se puede ir por el mundo derrochando el amor, hay que saber capear, tener poco corazón y mucho veneno. Así sólo se llega a santa. Jajaja. Permitidme que me ría. El mundo está tan lleno de lágrimas que ojalá todos fuéramos derrochando amor, pero del de verdad, no el plastificado. Del que dá la vida. Quien pelea solo, muere solo. Quien cuida a sus amigos, cuando tenga necesidad tendrá amigos a su lado. Te trataran como trates y la ley del talión se ha demostrado que no soluciona nada. A veces te dan ganas de saltarte las normas a la torera y tomarse la justicia por tu mano. Lo comprendo. Debe ser durísimo ver a tu hija llorando porque la han violado y saber que el violador sale de la comisaría sin castigo. Pero el daño no se repara por coger una escopeta y llenarle el pecho de plomo. Está ahí y hay que cuidar a esa persona, quererla y ayudarla para que se quiera. Es un ejemplo extremo, propio de las personas que ven C.S.I. los lunes... ¿Queremos un mundo tan malo para nuestros hijos? Y, aunque algunos no quieran, todos tenemos un corazón de carne... eso sí, algunos lo tienen debajo de capas y capas de hormigón. Son prisioneros de su propio veneno, se creen que todos son así... pues va a ser que no. Y eso de decir que ser sant@ es fácil... adelante, que me lo muestren. Que yo sepa, cuesta toda un vida y más, que tienes que hacer unos cuantos milagros. Por muchos piercings que te hagas no eres santo. Claro que, si piensas que ser santo es hacer grandes hazañas, ponerte el mundo por montera y tal... búscate un hospital, porque lo vas a necesitar. No, ser santo es algo mucho más complejo y sencillo al mismo tiempo. Es poner buena cara a las cosas malas, amar a todos sin distinguir amigos y enemigos, ser de verdad. Mucho más fácil ser malas personas que buenas... y ... aún así, hay gente en el mundo que se empeña cada día por dar la cara por lo que creen.

Habla de meter el alma al saco ¿Por qué? Porque si expones tu corazón, te pueden herir. Cierto; pero si no lo expones, no te arriesgas, te pierdes a mucha gente estupenda. Un ejemplo: cuando conocí a mi marido, yo era de un ambiente y él de otro completamente distinto. La mayoría de mis antiguos amigos me dijeron algo así como "no te fíes", "no te expongas"... Yo me arriesgué y ahora estoy con la mejor persona que pude y puedo conocer. Me podían haber hecho daño... pero si no lo intentaba, no vivía. Y la vida es para vivirla, no para quedarse encerrada. Ni siquiera las monjas de clausura se niegan a vivir. Y os lo aseguro, sé de lo que hablo. Meter el alma en el saco, con lo que cuesta sacarla, ponerla en lo que haces. Sacar los dientes no es la mejor opción. Está bien para comerse una tarta de chocolate estupenda, o un buen chuletón con patatas panadera... pero morder a otra persona sólo causa dolor y no sirve de nada. Y si muerdes a alguien, alguien te puede morder a ti, un pez mayor que tenga una mayor dentadura. Los únicos interesados en que saques los dientes a menudo serán los odontólogos, porque te los van a romper.

"Piensa en tí" En eso sí que estoy de acuerdo; pero me temo que vamos por caminos distintos. El rencor, el trepa, el odio y demás... te llevan a serDarth Vader, y con el calor que hace, demasiado negro y el casco... bufff... mi pelo no creo que me dejara ponerme algo así. Lo más sano es dar cosas para que corazón funcione... lo miramos tanto en temas alimenticios, que si colesterol, que si cuidar la tensión... y en los sentimientos ¿le vamos a alimentar de los malos? Pues va a ser que no. Pienso en mí y sé que soy más feliz cuando amo a mi marido, cuando tengo en mis brazos a mi pequeño príncipe, cuando disfruto de unas horas con una buena conversación, cuando leo libros interesantes que me ayudan a ser mejor persona, sin tener que ser de "autoayuda". Cuando miro a las personas por lo que son, no por lo que tienen. Y como el tiempo pone a cada uno en su lugar, será mejor que seas bueno no vaya a ser que te quemes. No dejes los amores y demás para tu funeral, donde casi siempre son todo alabanzas. ¿De qué sirven si tú ya no vives? ¿Qué merito tiene hablar bien de la gente cuando ya no te oye? ¿No será mejor hablar bien siempre para sembrar este mundo de cosas que nos ayuden a todos? De verdad, que el mundo es algo más que lo que nos muestra la TV en programas de basura, de mal meter unos contra otros, que esos no son ni prensa ni mucho menos del corazón. El corazón que late, porque si está parado, se muere. Un corazón que se hace grande a partir de las cosas buenas, de los buenos cuidados. Es por tu salud.

Termino esta historia de almas, con una especie de oración, de texto prestado, que me ayudó hace tiempo y que de vez en cuando releo... cuando me quedo sin fuerzas o tengo la tentación de pensar que la vida es como dice la canción de Edurne. Por cierto, que no le pega nada con la apariencia de angelita que tiene cantar esas cosas. Es el camino para ser santo... y no creo que sea tan fácil.

¡Ábrete al amor! Deja que te empape y te envuelva, como a la esponja el mar.
Más que amarme a mí, deja que yo te ame a ti. Abandónate a mi amor.
Conozco tu miseria, los combates y tribulaciones de tu alma, la debilidad y flaqueza de tu cuerpo. Sé de tu cobardía y de tus pecados. Conozco tus desfallecimientos y, con todo, yo te pido: hazme la ofrenda de tu corazón y ámame tal y como eres.
Si esperas ser un ángel para entregarte al amor, nunca me llegarías a amar. Incluso, cuando una y otra vez caes en las faltas que preferirías no conocer.
Incluso si eres débil en tu virtud, no te puedo permitir que no me ames.
Ámame tal y como eres. Quiero el amor de tu corazón indigente.
Si para amarme esperas ser perfecto, no me amarás nunca.
¿No tengo poder para convertir un grano de arena en un ángel?.
¿Acaso no puedo, con un solo gesto de mi voluntad, hacer surgir de la nada miles de santos mil veces más perfectos y más amantes de mi voluntad que los que he creado?.
¿No soy el Todopoderoso?.
¿No puedo convertir estas piedras en hijos de Abraham?.
¿Y si es mi voluntad dejar para siempre en la nada todos esos seres maravillosos y preferir tu pobre amor?.
Hijo mío: déjame amarte. Yo quiero tu corazón. Te voy a transformar con mi amor pero, mientras tanto, te amo ya como eres y deseo que tú hagas lo mismo. Deseo ver subir, desde la profundidad de tu miseria, tu amor. Amo en ti hasta tu debilidad. Amo el amor de los pobres. Quiero que, desde la indigencia, se eleve continuamente este grito: "Señor, ¡¡ te amo !!".
Lo que importa es el canto de tu corazón. ¿Crees acaso que necesito tu inteligencia o tus talentos? No son virtudes lo que pido. Más aún, sé que si te las diera, eres tan débil, que enseguida las mezclarías con tu amor propio.
No te inquietes por ello. Te podría haber destinado a grandes cosas. No. Tú serás el servidor inútil. Te quitaré, incluso, lo poco que tienes, porque te he creado para el amor. ¡Ama! El amor hará lo que falta sin que tú tengas que inquietarte. Procura sólo llenar el momento presente de tu amor.
Hoy permanezco junto a tu puerta como un mendigo, yo, el Señor de los señores. Llamo y espero. No tardes en abrir. No pongas tu miseria como excusa: si conocieras plenamente tu indigencia, morirías de dolor. A mí lo único que me podría doler sería tu duda, y que no me tuvieras confianza.
Quiero que pienses en mi cada hora del día y de la noche. No quiero que hagas ni la cosa más insignificante sin que tenga, como único motivo, el amor.
Cuando tengas que sufrir, yo te daré la fuerza. Tú me has dado tu amor, yo te concederé amar mucho más de lo que podrías haber soñado. Pero recuerda: ámame tal y como eres. No esperes ser un santo para abandonarte al amor.
Fíate de mi amor.
Ríe, canta, ama, pues estoy en ti.
Ama a tus hermanos, dales tu amor, diles de mi amor. La verdad de tu amor a los hermanos testificará que tú vives en mi amor.
Te amo tal y como eres.
Amo tu oración porque, desde el silencio, nace de lo más profundo de tu ser.