La Coctelera nos propone esta semana que hablemos de las 10 palabras favoritas, las que mas nos gustan, por su sonoridad, su significado. No importa en el idioma que sea, lo importante es escribir nuestro listado. Hoy me apunto a esta propuesta, justamente después de enterarme que otra bloggera ha publicado su primera novela. Me alegro por ella, porque publicar es muy difícil y porque me veo muy identificada. Nació el mismo año que yo, estudió Humanidades y es de la ciudad condal, al igual que yo. Espero que tenga suerte y que siga cumpliendo sus sueños.

Bien, me pongo a mi listado de palabras favoritas, explicando un poquito (en algunas un muchito) y con una imagen para ilustrar:

1. Felicidad: Quien sigue este blog sabe de sobra que una de las palabras que más empleo es felicidad. No en plan algodón de azucar, sino como algo que marca toda la vida, que es meta y es camino. De la que cuesta pero que merece. Si en esta vida no intentamos ser felices, ya me dirás lo que hacemos. Me gusta como suena, me gusta poder vivirla, la añoro cuando no la tengo y la disfruto cuando me llega.

2. Consorte: Me gusta su significado: "con la misma suerte". Es una palabra diría que en desuso; pero me gusta emplearla en sustitución de marido o esposo. Él es mi consorte, comparte mi misma suerte, vayan las cosas bien o vayan mal. No estoy sola, siempre me acompaña, me embarque en lo que me embarque. Estamos juntos para siempre. No le defino yo, no tiene connotaciones negativas, explica muchas cosas y, evidentemente, para mí tiene rostro.

3. Camino: Es mi manera de entender la vida. Es un camino, lleno de metas pequeñas, que se van consiguiendo y que vamos haciendo a cada paso. Hay momentos en los que corro, otros en los que casi me arrastro, cuestas y bajadas. Puedo pararme, desandar, equivocarme... elegir si cojo un atajo o no. Me cuesta pero es satisfactorio.

4. Música: No podría vivir sin ella. ¡qué aburrimiento de vida! Si es que la pudiera haber, porque ¿acaso no es música el latido del corazón o la respiración? Nos acompaña en los buenos y en los malos momentos, denota nuestro estado anímico.

5. Hijo: En quinto lugar; pero no menos importante que lo primero. Ha cobrado un significado completamente nuevo desde que soy madre. Cuando digo "es mi hijo" hay una mezcla de orgullo, satisfacción, alegría, responsabilidad... es una nueva vida, un regalo, la encarnación del amor que sentimos dos personas... es una pasada.

6. Sueños: ¿Qué sería de la vida sin sueños? Me gusta la palabra porque mi impulsa a conseguirlos. Parezcan lejanos o cercanos, si pones todo el empeño, al final se consiguen. Y lo importante no es lo que tardas, sino conseguirlos. Aunque no lo sepa nadie, aunque parezcan tonterías. Van marcando mi persona. Tengo muchos y ya he cumplido otros. Aún me queda.

7. Libertad: Nada de lo anterior se puede alcanzar de verdad sin libertad. Se consigue poco a poco y a veces entregarla es el mayor signo de libertad. Nadie me obligó a casarme, parecería que perdí mi libertad. Nada más lejos. La conseguí en un plano superior. Elegí libremente compartir mi vida con una persona y todo lo que significaba. Doy explicaciones porque quiero. Puedo pensar como quiera, aunque esté en un régimen desfavorable. Nadie puede imponerme sus ideas, ni yo debo imponer las mías. Tengo posibilidad de elegir porque tengo libertad, soy libre... aunque pueda parecer lo contrario. Es una de las cosas que más me llamaba la atención de las religiosas de clausura. Las que conocí eran tremendamente libres y eso que no se movían de su convento, tenían voto de obediencia y demás... eran libres porque era su opción de vida, lo habían elegido y su cara irradiaba felicidad a pesar de las restricciones y austeridades. No había dificultades que borraran la sonrisa sabia de que todo pasa. Fuera de allí cuesta mucho encontrarla... debe haber gente tan libre, aunque es difícil reconocerla.

8. Superación: No soy persona extremadamente competitiva. Me gusta ganar ¿a quién no? pero sobre todo me gusta superarme a mi misma, soy mi mayor competidora. Y me hundo, como todo el mundo. Tengo mis momentos malos; pero no sé por qué, siempre dejan paso a los buenos. Soy inconformista. Si hoy conseguí hacer un sudoku en 10 minutos, mañana lo intentaré en 9.Si conseguí 10, mañana iré a por 11, o quizá a por 20... tal vez por 100. Pasar lo malo, entendiendo que son pasos para algo mejor, que merece la pena probarlo. Tengo vértigo, me da miedo muchas cosas... las montañas rusas por ejemplo. Pero me monto, aunque cierre los ojos. No puedo quedarme parada porque no viviría y creo que debe hacerse de verdad, no que otros vivan mi vida.

9. Alegría: No podía faltar. Siempre hay que tener un momento alegre, una vivencia divertida, un chiste (aunque sea malo) en la memoria para reirte un rato. Para mí es lo más sano que hay. Y alegría bien entendida, nada de liarse a mamporros con el mobiliario urbano o despertar a los vecinos... no, alegría de la sanota, sin drogas que la enturbien o alcohol que deje resaca. Alegría de la que no convierte en tristeza la de las demás.

10. Amor: Sin él, no merece la pena nada. Acompañado de salud es lo mejor que hay. Da estabilidad, nos hace desmelenarnos y da fuerza para superar todo. Todas las palabras de antes están relacionadas con él y cobran un sentido superior. Con amor, con la persona que te ama cerca, lo puedes todo.