No hay nada más relajante, al menos para mí, que contemplar el agua. De hecho, cuando salimos por ahí y hay un río, una cascada, una playa, siempre intento conseguir una buena foto del agua. ¿Por qué? No lo sé, pero lo cierto es que me relaja contemplar el agua, el mar. En estas fechas es cuando más echo de menos el no tener cerca una playa. Cierto que tengo uno de los mayores pantanos de Madrid, pero no hay olas, no es lo mismo. Y en estos días, necesitaría esa tranquilidad. Con lo del libro y el peque, los nervios están a flor de piel.

Pueden pasar tantas cosas en las que se refiere al libro que no sé a qué atenerme. No sé cómo prepararme, si para lo peor o para lo mejor. Porque todo el que escribe es para que alguien lo lea, y quien dice lo contrario, miente. Pero de ahí, a que compren un libro mío va un trecho. Inevitablemente, te haces una idea del autor por lo escrito. ¿De verdad quien me lee me conoce? Creo que sí, pero no en la totalidad sino una faceta que, porque quiero, expongo. Sé que quiero publicar, aunque con ello abra casi mi corazón quitándole la piel. Senza pelle, que decía un italiano. Vivir sin piel debe ser dolorosísimo, porque todo te llega sin barrera, lo sientes hasta el dolor. Y creo que ser escritor es algo así, es dejar que las cosas te afecten hasta el dolor. No me las doy de super escritora, nada más lejos. Creo que por el mero hecho de enfrentarse cada día al reto de una hoja en blanco, de una plantilla de word y escribir lo que llevas dentro, ya eres escritor. Best seller es otra cosa. Quien sabe, a lo mejor me sale bien y vendo muchos libros... o me sale mal y me los como con patatas. Lo primero que me toca es hacer un desembolso, porque no se puede publicar por tu cara bonita si no te conoce ni Blas. Es muy duro. Es el precio de un sueño, que hay que pagar. Tengo suerte y puedo permitírmelo.

Todo por un sueño, no es un capricho. Es otra cosa, una decisión que tomé cuando dejé que mis dedos escribieran una historia, hecha a retazos, a pinceladas. Cuando decidí que no quería pasar la vida sin expresarme, aunque fuera en papel. Siempre se me ha dado mejor escribir que hablar. Mi timidez en persona me juega malas pasadas, mientras que en la tranquilidad de una pantalla puedo plasmar mis ideas, mis sueños, mis idas, venidas, aciertos y fallos. Puede ser que sea como una autoafirmación de mi carácter. Me explico: nunca he sido la seguridad hecha persona, siempreme ha influído mucho lo que pensaban los demás, y, ahora el publicar es algo parecido a decir: "aqui estoy yo... si tegusta, genial y si no,te aguantas". Es buscar un sitio en el mundo con paso firme, quien sabe si ésto es lo que tengo que hacer. Mi rpopósito al publicar es claro: contar algo, sacar lo que llevo en el corazón y dar las gracias a unas personas que a veces dejo un poco de lado. Responder a la confianza y por supuesto, es algo que por mí, tengo que hacer. Cuento con el respaldo de mi marido y con su fuerza yo lo puedo todo.

Esto es para toda la vida. Tengo a mi hijo de sangre y a mi hijo de papel. Los dos en el 2007. O me lanzo ahora o puede que no lo haga nunca. Tengo el mismo vértigo que cuando meconfirmaron que estaba embarazada. Habrá un antes y un después de este año y... algo en mi... reclama la tranquilidad del agua. El saber que todo pasará como tenga que pasar y debo estar tranquila. Notodo el mundo puede decir que va consiguiendo sus metas, despacio; pero con paso firme. Cierto es que tengo el mejor trampolín y que sé que, aunque salte al vacío, cuento con un lugar seguro, con los brazos de las personas que me quieren. El amor meprotege y tengo motivos para plantarme ante el mundo y decir "aqui estoy yo". Hay muchas cosas buenas en mi vida. Si me sale bien, pues adelante y si me salemal, nadie podrá decir que no lo he intentado.

Cosas buenas, la vida está llena de cosas buenas. Algunas cuestan y otras tienen un valor incalculable... para mi no tiene precio, de lo valioso que es, ver a mi marido con el peque en brazos, diciéndose cositas el uno al otro. Verles los dos dormidos en el sofá, poder pasear los tres, orgullosos. Son esas cosas que hace que las malas se diluyan como la sal en el mar. De todo hay en esta vida, pero mi memoria selectiva hace que sólo me acuerde de lo bueno y que lo malo no sea tan importante. ¿Donde quedó lo pasado en el embarazo? En el pasado, ya no me acuerdo de ello. Valió la pena. ¡Si hasta de las personas que me hicieron daño sólo recuerdo lo bueno! ¿Para qué amargarse con lo malo? ¿Qué gracia tiene eso? Ninguna. Sin embargo superar lo malo, quedarse con lo bueno, sacarle provecho hace que tengamos una vida mejor, que dejemos poso en el corazón. Ahora, cuando echo en falta contemplar en silencio el mar, pasear mientras las olas me acarician los tobillos en la orilla, busco ese recuerdo en mi mente y si me quedo en silencio puede que hasta retumbe su sonido en mis oídos.

Os dejo hoy con un video de imágenes que siempre me pongo para relajarme, para vaciar la mente y para tener unos momentos para mi. Siempre es bueno, de vez en cuando, aislarse en la soledad y ver por dónde nos lleva la mente.