Hace tiempo que me compré una camiseta en la seta loca, que decía exactamente la frase del título y de la foto que ilustra el post. Es macarra, lo sé y quizá de un poco friki. Pero es que me encantó cuando la ví en la web y, como siempre llevo camisetas originales (al estilo kukuxumuxu) , pues ésta me la podía poner sin problemas.La frase me recuerda mucho a mi, siempre me lo han dicho. Nunca acabo nada. De peque hice ballet, tenis, judo, inglés, francés, pintura... y siempre me aburría hasta dejarlo. La perseverancia en mí era verde y se la comió un burro. Todavía hoy, hay cosas que no puedo con ellas. A veces por falta de tiempo, como por ejemplo algunos post que terminan de una forma un poco sui generis. Post que me dan ganas de continuar en los siguientes, o retomarlos en el día con nuevas ideas.Otras acaban pronto por cansancio, porque se me van las ideas o no sé como continuar, se agota el tema. Casi casi al estilo los libros de Stephen King, que después de un argumento estupendo, coge y los termina en plan "entonces el prota se tira por un puente. Fin". Hombre, currate un poco mas el final.

A veces me cuesta poner el punto final. En algunas relaciones era seguir por el hecho de seguir, por no saber decir "hasta aquí hemos llegado"... y aquello se mantenía sin saber muy bien por qué. O en las llamadas de teléfono, cuyas despedidas duraban media hora. A Telefónica eso le encanta; pero la verdad es que las despedidas que duran más de 20 minutos no pueden considerarse como despedidas. Recuerdo que cuando iba de peregrinación con la diócesis, sabía cuando se acababa la homlía en la Misa y no fallaba. En cuanto nombraban a la Virgen, se acababa. Por lo cual, en algunos momentos, no prestaba atención hasta que la nombraban. Y es que a veces los sacerdotes se iban por los cerros de Úbeda y a mi no me tocaba el corazón lo que decían. Lo reconozco, puede que no estuviera bien; pero no podía evitarlo. Prefería pensar lo que me habían dicho las lecturas a escuchar al cura de turno contándome su película.

Volviendo al tema que nos ocupaba, nunca acabo nada. Me dan "miedo" los finales. ¿Por qué? Por el ¿Ahora qué? Ahora ya lo he conseguido. Cuando estaba embarazada me ocurría que pensaba en el parto y lo pasaba mal. Tenía que llegar; pero no sabía cómo iba a reaccionar. Era el final, el embarazo tenía que acabar, me gustara o no. Al final todo se acaba y te das cuenta de que no has aprovechado todo lo que te hubiera gustado. El tiempo pasa rápido y lo que no hagas, no lo harás. Esa ley es tremenda... y es verdad. El tiempo pasa muy deprisa y al final todo acaba, nos guste o no el final. No hay nada mas cierto que eso, aunque no pongamos nada de nuestra parte, todo acaba. Te dé miedo o no. Estés de acuerdo o no. Aunque no sea consciente, o no sea capaz de llevarlo a cabo, todo acaba. Y eso me da miedo, la verdad. Muchas veces, hablando con mi marido, le digo una y otra vez que si me deja de querer que me lo diga. Él siempre sonríe y me dice que no me va a dejar de querer. Y yo le creo; pero prefiero tener la certeza de que si algun dia el amor se acaba, me lo dirá. Aunque sea para saberlo y darme cuenta de que ha pasado algo, que la rutina entró en nuestra relación por la puerta de atrás.

El final significa dejar algo y pasar a otra cosa. Cuando acabas un post es como si dejaras algo tuyo a la vista de todos y te marcharas a otro sitio. A veces me dan ganas de no publicar nada. Porque a veces siento como que no he conseguido transmitir lo que quería, o no he expresado lo que quería decir, o sólo he dado pinceladas, dadas deprisa porque escribía con el peque despierto, reclamando mi atención, y cuando el peque me reclama, a mi se me va todo de la cabeza. Y no publico contenta, pero es lo que hay. O publico con el sabor de que no está acabado, o no publico. Lo dejo pensando que tarde o temprano escribiré un post bueno y que para uno bueno, hay que hacer muchos intentos de bueno. Leo deprisa otros blogs, tardo mucho en leer libros, la música la dejo para el fin de semana... me cuesta tanto sacar tiempo para mí... todo mi día es del peque, él si requiere que su mamá acabe las cosas, le cambie, le dé el biberon... él no entiende de si estoy cansada, o haciendo otra cosa. No entiende de si necesito cortarme el pelo o 5 minutos más en la ducha. Sólo comprende que tiene necesidad y que depende de mi. Y el tiempo pasa, rápido, sin poder pararlo. Por mucho que quiera, el peque crece, en unos dias empezaremos a darle algo más que leche y me daré cuenta que he perdido momentos. Y si yo tengo esa sensación ¿Qué no sentirá mi marido? Porque no nos engañemos, el peso de los hijos lo llevamos las mamás, trabajen fuera de casa o no. Lo veo con mi hermana mayor, es quien planea todo lo que afecta a mi sobrina... lo que come, lo que duerme, quien la cuida, quien deja el trabajo antes para atenderla y educarla... la famosa conciliación del trabajo y la vida laboral.

También es cierto que el final es la oportunidad de algo nuevo. La novedad puede llevar muchas cosas buenas. Nuestras vidas están llenas de finales que han dado paso a cosas mejores. Dejamos el colegio para entrar en el instituto, dejamos el instituto por la universidad o el trabajo. Aprendemos cosas y si no acabamos bien retrasamos esa salida. No puedes pasar a estudiar económicas teniendo alguna asignatura de primero de B.U.P. (¿se sigue llamando asi?). El final del verano deja paso a una estación un poco más fría pero que tiene también mucho encanto, el otoño. El día acaba y deja paso a la noche. Nuestra vida es un continuo acabar y empezar. No nos podemos quedar demasiado tiempo en algo determinado, y de hecho si te quedas, acabas cansado. Nos guste o no, tenemos que pasar por las distintas esferas, como diría Peter Sloterdijk.

Otra vez me he ido del tema, filosofando. Va tocando dejar el mundo de las letras y ponerme con mi realidad en este día. Eso sí, sólo quiero rectificar algo que dije ayer. El tiempo me juega malas pasadas. Mi abuela murió hace tres años, no cuatro. Me bailan las cifras, siempre me ocurre con las cosas importantes, con los momentos que más me han tocado el corazón. Ayer volví a ir al cementerio después de casi un año sin poder ir. Desde mis creencias, sé que ella sabetodo lo que ha ocurrido, que conoce al peque y que nos cuida desde donde está. Eso no quita que ayer fuera un día un poco triste. Aunque terminó muy bien, pues volvió mi marido, muy tarde; pero nunca es tarde si la dicha es buena. Ya tenía ganas de volver a verle. Ya estamos otra vez los tres.

Acabo el post de hoy, mientras pienso en el de mañana. Porque más que un "fin" habría que poner un "to be continued" que tanto molesta en la pelis. Continuaré mañana, con otra historia, con otro post, pero seguiré siendo yo.