Bueno, tras unos días de escribir sin pensar, dejando a los dedos hacer de las suyas, me centro en el artículo de hoy. Vamos a intentar que salga bien. Casi como el escritor que ilustra el artículo. Aunque, realmente más que escritor diría que es un periodista. ¿Por qué saco esta conclusión? Por la nocturnidad, la máquina de escribir antigua y por el cigarro en la boca. Y falta un elemento: el vaso de whisky. Esa es la típica imagen de los periodistas de los 70 y 80. Buscadores y emisarios de la verdad. Una imagen idílica que provocó que mas de uno quisiera dedicarse al periodismo. Por mi parte, es la imagen que menos me gusta. Ni fumo ni me gusta el whisky solo. El periodismo es otra cosa y desde mi experiencia hablaré de ello.

¿Cosas buenas? Muchas. Es impresionante ver publicado un texto, contar una noticia en primicia, hacer el seguimiento de la misma. Cada día tu trabajo empieza y acaba. Vives completamente al día. Hoy hablas de futbol y mañana de económía. Vas constantemente aprendiendo. Lo que hiciste ayer, ya no vale hoy. ¿Cosas malas? Muchas también. Parece que para ser periodista vale cualquiera. Pues va a ser que no, señores. Por ir a un reallity al estilo GH no eres periodista. Como mucho, famosillo. Eres una cara bonita, cuando eres guapa. Por lo que una de las cosas malas es el intrusismo permitido, porque los periodistas no pueden colegiarse, porque iría contra la libertad de información. Otra de las cosas "malas" es lo que se llama el cuarto poder. Se llamaba así a la prensa. En la actualidad es algo falso, los periodistas son trabajadores de la palabra. Por lo que depende en qué medio trabajen para que muestren una versión u otra de los hechos. El hecho en sí es el mismo, pero dependiendo de quien te pague exaltaras unas cosas u otras. Y lo peor es que la gente que te lee, confía en tí, te cree a pies juntillas, o cree que eres su amigo. Se dice a la gente en qué fijarse y qué olvidarse. Las guerras de África no importan si podemos hablar de la Operación Malaya, de famoseos y otras historias. Cortinas de humo para que el pueblo no piense demasiado en lo que pasa. Otra cosa a destacar es que una vez que te encasillan (y en periodismo se hace muy pronto) no se puede cambiar. Conozco gente que ha hecho prácticas en radios locales, incluso parroquiales y que en los grandes medios le han dicho "creyentes no, gracias". Sin dejar que demostraran lo que llevaban dentro. Tremendo. Por no hablar de los estupendos contratos basura. Que todas las profesiones los tienen, pero en los medios es una pasada. Te pagan por línea publicada. Tremendo.

En mi caso, estudié periodismo porque quería comunicar, quería contar historias. Me gustaba la idea de hacer algo distinto cada día, aunque fuera siempre lo mismo. Y quería ser corresponsal de guerra. Creo que ya lo he dicho antes. He ejercido poco y evidentemente, no de corresponsal. Lo que me llama la atención es lo quemados que están algunos de los profesores de la universidad. Es como si les dieran la cátedra a aquellos que se han cansado de la calle. Quien tenga vocación periodística, que estudie periodismo... no llegará a tercero sin que se la hayan quitado. Conocí a uno (no digo nombres por si me lee) que empezó a fumar y a beber cuando empezó a dar clases. ¿Deben ser los que están quemados los que formen a los nuevos periodistas? Yo creo que no. Debería ser gente con vocación docente y apasionada por el periodismo, que pudiera comunicar la responsabilidad y la nobleza del mismo, algo más que convertir a personas en mercenarios, por descargar su negatividad y su cansancio con la profesión. Por no hablar de la cantidad de tecnofílicos y tecnofóbicos que hay en la universidad. A algunos ver a un alumno con un portátil es casi una aberración, echan de menos las rotativas antiguas o el cálculo de los cíceros en papel.

Así está el patio en la facultad de los comunicadores, de aquellos a los que Juan Pablo II nos llamó "Ángeles" porque los periodistas son los modernos emisarios, portadores de noticias. Yo diría que, parafraseando a Dan Brown, menos ángeles y más demonios. Aunque, si los ángeles eran los que llevaban las noticias a los hombres, los que comunicaban la voluntad del ser supremo, que duda cabe que los periodistas, por ser los portadores, que no los poseedores, de las noticias pueden ser llamados así, aunque suene pretencioso o fuera de lugar en lo que se refiere a prensa rosa, amarilla o deportiva. Somos guardianes de la palabra, aunque raro es el día que no le damos alguna patada o parece que tiene el megáfono el tonto del pueblo, quien nos cuenta su visión de las cosas. Con todo mi respetohacia los tontos del pueblo, que bastante problema tienen con quitarse esa etiqueta de encima. Pero... ¡es que hay cada uno con carnet de prensa!... que no puedes dejar depreguntarte ¿de dónde han sacado a este "cenutrio"?... ¿Qué enchufe tendrá para dejar en el paro a tanta gente buena?...

En lo que se refiere al tratamiento de la noticia es un capítulo aparte. En temas de naturaleza, hay una especie de tremendismo apocalíptico, que se acerca más a la narración de un partido de futbol que a la objetividad periodística. Sí, el cambio climático es preocupante y hay que hacer algo para dejarles un planeta decente a nuestros hijos, antes que se cumplan las profecías de las películas del Espacio. Pero con el tono tremendista no se consigue nada, más bien se consigue lo contrario, que la gente termine acostumbrándose a las catástrofes y piense "otra mas". Luego está el abandono de la noticia. Por ejemplo con una inundación, o un terremoto o un Tsunami. Se va cuando pasa, se habla de la tragedia y desaparece del mapa. ¿A quién le importa si las personas que lo han sufrido pueden seguir con sus vidas o no? La noticia fue la catástrofe no las consecuencias. Con las guerras pasa lo mismo, si no salen en TV es como si no existieran. Hay conflictos que no le llegan al gran público. Y son personas como nosotros, aunque con menos dinero en el bolsillo. Después está el problema de distinción de lo importante. Los mass media son mucho "mass" y poco "media". Publicitan a gente que ni debería aparecer o olvidan casos con demasiada rapidez. ¿Tan importante es la herencia de una cantante como para que salga en el telediario? ¿O la boda de tal o cual famosillo de tres al cuarto? Ponen la luz de la opinión pública en lugares que ni merecen una cerilla. Y todo porque, donde manda patrón no manda marinero. Mientras la gente habla de esas cosas no se fija en cómo está su bolsillo o si la violencia doméstica aumenta, o de si se trabaja más para conseguir menos... si de verdad el país está tan bien como nos quieren hacer creer. Por no hablar del interés de hablar del dictador de turno y no tanto de los problemas de un país entero. Y lo que hoy es noticia, mañana se olvida. Hace tiempo desapareció un niño en Canarias. ¿Alguien podría decirme si hoy sigue desaparecido, viendo los medios? Creo que ya ni se acuerdan de éste y de otros muchos casos. Lo que es una pena y un drama para la familia.

Luego está el fenómeno del periodista noticia. Sí, ese que decide que van a hablar de él cueste lo que cueste y suplanta el papel de la noticia a base de decir improperios o estupideces. Porque lo que importa es salir, no tanto que tenga sentido lo que se dice. De ahí que se dediquen páginas enteresa a hablar de tal o cual periodista. Publicidad barata de un programa o programas, los cuales no voy a nombrar. Se han olvidado de que son como las tuberías, lo importante es lo que llevan y no en sí mismas. Cuanto menos de sí mismo dejen, mejor. En fin, podría hablar de ello largo y tendido... no viene al caso.

En la actualidad se da un fenómeno interesante con Internet. Cualquiera puede comunicar sus ideas, sin necesidad de que estén en nómina en un medio de comunicación. Interesante, porque se van formando opiniones desde la vivencia de un ciudadano cualquiera, que no se controlan por un sueldo y que puede llegar a mucha más gente de lo que parece. No es necesario un gran conocimiento para hacer una web o un blog. No es necesario acercarse al kiosko para leer un periódico. Tampoco tienes que quedarte en tu propio país para ver la actualidad. Puedes leer otros medios, de otros países y descubrir la imagen que damos alli. Muchas posibilidades para el control que intentan ejercer los otros poderes del estado. La red es, verdaderamente el cuarto poder, no se casa con nadie y sigue siendo independiente... porque, por ejemplo, a mi no me pagan por escribir mi blog, lo hago por hobby y eso implica una libertad que si fuera asalariada no podría tener. Hablo de lo que quiero, cuando quiero y como quiero. Yo decido si escribo mucho o poco. No hay control en la gente que me lee, ni es un grupo homogéneo. Decido en que blogs participo, que webs consulto... quizá en internet se mantiene la esencia de la independencia periodística. Y que siga por mucho tiempo... siempre habrá alguien que piense cómo expresar sus ideas porencima del control de "los de siempre", que quieran contar una historia, dar a conocer algo que les parece importante. Repito: que siga por mucho tiempo.