Hoy he tardado un poco más de lo normal en ponerme ante el ordenador para escribir. ¿Motivos? Muy simple, he tenido mi penúltima clase de Masaje Infantil. La verdad es que es una gozada y lo recomiendo, primero por el bebé y después por nosotros, los papis. Dejamos de mirar sus necesidades físicas para verle como persona, le escuchamos, estamos atentos a lo que nos quiere comunicar y no hay nada más que mi bebé y su bienestar. Desde que se lo damos, está más tranquilo y más atento. Nuestra relación con él ha cambiado y la forma de comunicarnos y de afrontar los "problemillas". El martes que viene tendremos la de repaso y a partir de ahí, empezaremos la andadura en solitario. Me he ido de casa a las 10 y pico y he vuelto hace un rato. Así que escribo después de comer. Como lo que importa es escribir, no tanto el momento elegido, vamos allá con el post de hoy.

Tres deseos, tres cosas que haría, que me gustaría cumplir a largo plazo. Lo primero, dar la vuelta al mundo. Sin prisa, haciendo escalas de varios días, incluso semanas. Así podría conocer bien Italia, México, Australia, Japón... Mi segundo deseo sería tener un hotelito rural en algun lugar interesante, quizá en Asturias, quizá en Almería, quizá en Teruel o en Tarragona. No muy grande, alejado de la gran ciudad aunque con comodidades y una adsl de 5 gigas, como poco. Mi último deseo es tener un velero. Dudaba entre el velero y pilotar un Ferrari de Fórmula 1, pero creo que eso es casi irrealizable. ¿Por qué hablo de tres deseos? Supongo que todos tenemos los nuestros, dispares y lejanos que nos ayudan cada día a soñar... despiertos. Yo no sé si se cumplirán o los cambiaré. Sé que en mi vida, ese punto inocente es necesario, porque me recuerda que si tener es importante, vivir lo es mas. El dinero puede ayudar a conseguir cosas; pero no te hace mejor persona. Si yo tuviera todo de partida, la vida me produciría apatía, como poco. Las cosas tienen que costar cierto esfuerzo para que lo valoremos. Quizá por ello no creo en las dietas milagro. Lo que se consigue rápido, se vá más rápido todavía.

¿Qué quiero para mi vida? Poder vivir. Sí, parece una obviedad, una tontería. Podemos vivir, o dejarnos morir. Suena fuerte, cada año que cumplimos es un año que nos acerca a la eternidad. El tiempo pasado no vuelve. Puedo acordarme por ejemplo de mi embarazo. Ahora el peque está creciendo fuera de mi, en sabiduría y en gracia como me dijeron el otro día. Está aprendiendo cada instante cosas nuevas y va mostrando sus sentimientos. Detalle que me pierda, detalle que no vuelve. Con mi marido pasa lo mismo. Si hoy no le digo que le amo, es una oportunidad que pierdo, que no quiero dejar pasar ninguna posibilidad de decirle lo que siento. Es algo que aprendí con la muerte de mi abuela. No dar nada por supuesto, decir y demostrar a la gente que quiero que les quiero, que son importantes en mi vida.

¿Por qué tengo estos tres deseos? Puede que tuviera otros, si mis circunstancias fueran distintas. Se dice que todo ser humano para realizarse debe plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Yo ya lo he hecho, y siento que me quedan muchas más cosas por hacer. Me queda mucho por vivir, muchas sonrisas, muchos besos y, me temo que cosas negativas también. Si nos quedamos sólo en lo positivo o en lo negativo de la vida, al final estaremos mermados en un aspecto de la vida y no podríamos vivir. Si nos quedamos sólo con lo bueno, la vida ya se encargará de mostrarnos su cara más dura, ya nos llevaremos palos. Y si sólo nos quedamos con lo negativo... pues hombre... vaya vida llevaremos. Por muy negativos que seamos, siempre se mostrará el lado bueno, por algun lado. No hay mal que cien añor dure, ni cuerpo que lo resista.