El tema que esta semana nos propone la Coctelera es hablar de un error que hayamos cometido. Dificil tarea. Podría poner varios en plan coña, meteduras de pata al estilo "Tierra, trágame". Y la Tierra, más de una vez nos ha contestado "Es cosa tuya, a mi no me metas". De hecho, está el dicho popular de que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, y tres si ya es profesional. Y hay muchos profesionales por ahí sueltos. Pero bueno, son errores que al día de pasar te acuerdas y te echas a reír. Al estilo ir andando, caerte, meter la cabeza en un hoyo y no poder sacarla... yo no lo ví, ni me ha pasado... pero me lo contaron de un conocido y sólo de pensar en la escena me río.

Luego están los errores-errores. Esos que se quedan en la conciencia y que no desaparecen hasta que no los sueltas e intentas solucionar sus consecuencias. Soncasi vergonzosos, como cuando estás aparcando y por no hacer las cosas bien te toca hacer 80 maniobras. Y siempre hay un mirón, con cara de desdén que dice "mujer tenías que ser", que te pone más nerviosa todavía y no aciertas con las marchas. Pero bueno, ese tipo de errores, una vez que los dices, se te olvidan. Son la esencia de la práctica cotidiana, nuestro sistema de aprendizaje. Aunque tengan consecuencias desastrosas. No me pasó en plan Ana Rosa Quintana con el word, pero casi. Tenía que entregar un trabajo de doctorado, y en vez de entregar el "bueno", imprimí el borrador, tenía prisa y no lo revisé. La profesora, no voy a dar nombres, porque no quiero acordarme de semejante especimen, no se lo creyó y me tocó coger otra asignatura al año siguiente, cuando estaba todos los dias en el departamento. Un error lo puede cometer cualquiera; pero esta tipa creo que pagó conmigo su quemazón... o una mala noche, vete tú a saber. En ese aspecto, tengo otro error que me ha costado mucho trabajo. Un virusete me entró en el ordenador y se "comió" literalmente mi tesis. Tengo el material que emplee en papel, pero la tesis se ha perdido y la verdad, ahora tengo pocas ganas y menos tiempo para hacerla de nuevo.

Finalmente, está el error de los grandes. En mi caso le podemos llamar Mr. C, por usar una terminología ya empleada en otros post. Con Mr. C parecía que todo lo que hacía en la última etapa lo hacía mal. Me hacía sentir como una niña pequeña, anulaba mi personalidad y provocaba bastantes cargos de conciencia. Vamos que era un cúmulo de errores-errores. No daba una a derechas ni a izquierdas. Viéndolo de lejos, con diferencia es el gran error de mi vida. Marcó un antes y un después en mi vida, y en la de gente cercana a mi. ¿Por qué le traté tanto tiempo? Pues no lo sé, masoquismo quizá. Pensaba que éramos amigos, que siempre podría contar con él y que en cosas que me decía tenía razón. Jamás pensé que estuviera jugando conmigo o que quisiera sacar algo de mi. Hasta el final. Aún hoy, esa herida duele y eso que hace años que no le veo. Aún me acuerdo de él. Por eso digo que es un error de los grandes, porque no he conseguido quitármelo de la cabeza, hasta el punto de que no piso por lugares en los cuales me lo pueda encontrar. Porque no sé como reaccionaría al mirarlo a la cara. Conociéndome sería hasta capaz de pedirle perdón y volver a hablar con él. Afortunadamente no creo que ocurra, porque Mr. C es demasiado orgulloso como para hablar conmigo. Se siente ofendido porque elegí la opción de mi corazón y al final no hice caso de sus consejos. Así que ese "reencuentro" no será posible nunca.

¿Como puede ser que una persona sea un error? Bueno, en sí mismo no lo es, pero en mi vida, ya lo creo. Todavía estoy pagando las consecuencias, su presencia fue un misil en mi linea de flotación. Su recuerdo está ahí dentro en plan fantasmal y no puedo evitarlo. Cierto es que, lo que no te mata te hace más fuerte. Y en muchas cosas, cuando he conseguido levantarme, soy mas fuerte, y apuesto más por lo que creo que es lo mejor. No hay mal que por bien no venga.

Termino con una canción muy apropiada de Laura Pausini. Yo no espero repetir errores. Con la cantidad que se pueden cometer, como para repetir. No gracias.