La coctelera nos plantea esta semana hablar de zapatos. Ya he respondido en blogs amigos sobre el tema; pero quiero tratarlo en un post. No sé si a vosotros os pasará; pero yo tengo una idea de zapatos ideales, que me encantan, y cuando me los compro, dejan de ser interesantes o no responden a lo que esperaba. Con lo que tengo muchos zapatos; pero siempre me pongo los mismos.
La semana pasada mi madre hizo limpieza. Yo llevo dos años viviendo fuera de la casa de mis padres y aún hay allí cosas mias: zapatos, ropa, libros... cosas que usaba cuando estaba soltera pero que ya no pegan nada en mi vida actual. Cosas que no pegan o en el caso de la ropa que ya no me vale. Sin embargo, buscaba mis viejas deportivas. Son comodísimas, porque no llevan cordones, y creo que son un número más del que gasto. Son rápidas de poner y es como si no llevaras nada. Así que cuando me enteré que mi madre había vaciado el zapatero, me fui a casa a buscarlas. No me importa que se deshaga de los demás zapatos, total llevo dos años sin ponérmelos y no los he echado en falta; pero mis deportivas son un caso aparte. Ahora las tengo en casa y raro es el dia que no me las pongo.
Siempre me ha gustado la frase de ponerse los zapatos de otro y andar una milla. No me los pondría ni loca, porque eso de mezclar zapatos no es lo mío. Pero la frase está muy bien, porque es un modo de decir que no basta con ponerse en la piel del otro, sino que para entenderle bien tienes que vivir sus situaciones, tienes que andar con sus zapatos, descubrir la molestia de la piedrecita, sufrir las rozaduras del meñique o del talón. Cuando nos ponemos en la piel del otro y andamos, vivimos como él vive, le entendemos, comprendemos lo que nos cuenta o lo que nos enseña. Pienso, por ejemplo en lo que es un embarazo. Os aseguro que hasta que no lo vives no te haces una idea. Y cada uno es distinto, con lo que las generalidades deberían estar prohibidas por ley. Ahora pienso en todo lo que he pasado en el mio. Mucha gente me dice que se le quitan las ganas de quedarse por si les pasa como a mi. Y yo me río, la verdad. Porque se quedan en detalles sin ver lo importante. Sí, mi embarazo no ha sido estupendo; pero lo he vivido estupendamente, con todos sus problemas, subidas y bajadas. He caminado como he ido pudiendo y ahora tengo a mi pequeño príncipe en los brazos. Algo que no cambio por nada.
Volviendo a los zapatos, tengo una manía. En verano uso habitualmente unas sandalias que yo llamo, nazarenas, porque se parecen a los que usaban los actores en las distintas películas de Jesús de Nazaret. La manía es que siempre la suela se rompe por la mitad, al final de cada temporada. Otra persona cambiaría de calzado, yo no. Siempre, al llegar Junio, me voy a la zapatería a comprármelas. Me gustan y es casi un ritual que indica que empieza el verano. Me costó comprármelas la primera vez porque se ven los dedos de los pies y nunca me ha gustado mostrarlos. No me preguntéis por qué; pero era así. Hasta que decidí que quería esas sandalias. Me las pongo con todo tipo de ropa y para cualquier ocasión. Casi se podría decir que en verano no tengo otro calzado. En invierno, sin embargo, soy de botas, ya sean de montaña, para hacer trekking o en plan Salvaje Oeste. Tengo un par que sigo domando, que me siguen haciendo rozaduras; pero como soy una cabezota, me las sigo poniendo de vez en cuando. Me encantan las botas, porque me sujetan muy bien el tobillo y eso se agradece cuando vives rodeada de obras y de baches, por lo que tienes queir demasiado pendiente de por donde pisas para no caerte. Y claro, si miras abajo, puedestoparte con un poste de la luz o comerte una pared.Eso me recuerda a la "fabula de los tres hermanos" de Silvio Rodriguez.
El calzado es algo muy importante, protege los pies y no hay nada mas molesto que te duelan. Por ejemplo, en las bodas, creo que no he ido a ninguna en la que no haya habido nadie que se haya descalzado después de unas horitas bailando. Al día siguiente tienes los pies como si fueras Frodo Bolson. Porque tienes que ponerte unos zapatos para cadaocasión. Nos guste o no. Y nos juzgarán por ellos. Dicen mucho de nosotros, si están limpios, si son nuevos, si son los de siempre, si nos gusta ir cómodos o nos atrevemos a ir a la moda. Hasta ahora no lo había pensado; pero nuestros zapatos responden a nuestra personalidad. Mientras escribo voy recordando el calzado de la gente que conozco y veo que es verdad, lo que llevan en sus pies puede definir su carácter. Al formar parte de nuestra vestimenta, pueden incluso apuntar nuestro estado de ánimo. Son más importantes de lo que pensaba en un principio. O puede asociarnos a alguna de las tribus urbanas que campan por nuestras ciudades.
Termino el post de hoy con una canción, algo que empieza a ser tradición en el blog. Explica muy bien lo que decía al final, cómo nos pueden juzgar por el calzado que llevamos.
Puedes pedírmelo a mi, si lo quieres dedicado y con un marca páginas, por correo en la siguiente dirección
ultreiablog@gmail.com






Pues si ya he visto a unos cuantos cocteleros hablando de calzado pero yo no me he sentido inspirada, ese es el motivo por el que no he publicado nada al respecto….
Entiendo muchas de las cosas que dices.. Hecho de menos esas deportivas que se ponían y listo sin cordones, es lo que más pereza me da de ponerme las zapatillas… Los puñeteros cordones… No solo por eso, si no porque tengo aun mucho calzado y algunas cosillas de ropa en casa de mis padres, y como tú, no los hecho en falta, por lo que me hace darme cuenta de la de zapatos que tengo y no me pongo.. :-S
Esa frase no la había oído nunca, y he de decirte que me ha gustado mucho, estoy muy de acuerdo con ella… Hablar es muy sencillo y dar consejos también… Tomo nota de ella, y la incluyo en mi vocabulario…
Tampoco conocía la fábula de los tres hermanos, y me ha gustado mucho… Y que decirte lo bien que has rematado el post con esa canción de la cual no me había fijado nunca en la letra hasta hoy…
Qué tengas un gran fin de semana!...
Un besito!
Chulísimo post, ultreia.
Me gusta la costumbre que has cogido de poner una canción que guarda relación con el tema del mismo.
Besos
Alberto
Gracias Alberto. Me parece que las canciones ilustran y dicen de forma muy clara lo que quiero expresar.
La frase Anita, me la dijeron en un cursillo sobre el amor humano y me pareció fabulosa ¿cómo no ponerla en un post que habla de zapatos?
A veces oímos las canciones pero no las escuchamos, por eso creo que es bueno ponerlas cuando van cerca de lo que hablamos. El mensaje se queda mejor
Me pasa siempre, los cordones son una lata, aunque las mias los llevan,cuado me doy cuenta !zas! agachate mamy, que se han soltado.....
Los zapatos dicen mucho de la gente..... a mi me pasa una cosa curiosa, en lo primero que me fijo es en los zapatos, no se, se me van los ojos hacia ellos, !será una manía! pero así es. podría decirte mil cosas sobre lo rara que soy para los zapatos .... pero si son planos mejor ( según la ocasión claro) pero normalmente cómoda. Ummm.... no me enrroyo más, solo decirte que te salió un post muy bueno. Me gustó. Lo que más ,fué lo que dijiste de que hay que ponerse en los zapatos del otro, meterse en su piel para saber verdaderamente lo que siente.
Un Besazoo
Si fuera tan sencillo lo de ponerse los zapatos de alguien para entender su vida, su manera de ser, su forma...
Pero no, no es tan sencillo.
Respecto a los zapatos, me encantan cuando son ya viejitos, cuando te sientan como un guante, tu segunda piel.
Ha y un dicho por Andalucia "Te quiero más que a unos zapatitos viejos"
Gracias por incluirme en tu blog y por tu visita.
Un saludo
no resulta fácil ponerse en la piel del otro... de ahi lo de que tengas que andar una milla con sus zapatos.
Me pasa igual, atesoro zapatos porque me encantan y al final vuelvo a lo más cómodos (un desperdicio).
Recuerdo en mi infancia, los primeros zapatos con un poquito de tacón y cómo me gustaba su sonido al dar en el suelo, así que me pasaba el día experimentando en diferentes superficies.
Besos.