Resulta curioso lo que podemos proponer a lo largo del dia y lo que realmente se cumple. Nos levantamos por las mañanas con una idea y, no han pasado ni diez minutos y puede que nuestro día ya no se parezca en nada al que habíamos planeado. Me explico: hoy pensaba levantarme, dar de comer al peque ir marcharme a la oficina del INSS (la Seguridad Social) a hacer unos trámites... y a hacer cola, por supuesto. Bien, me he levantado y cuando le estaba dando de comer al peque, se ha dormido cuando llevaba un tercio de lo que tenía que comer. Con lo cual, cambio de planes, porque al INSS o vas pronto o tienes cien números por delante... y cómo sólo atienden en una ventanilla de 5 (¿os suena?). Tendré que esperar a mañana para hacer los trámites, porque tengo que llevarme al peque y no me gusta despertarle. Y tampoco me puedo escapar a la gimnasia para recuperarme después del parto, por el mismo motivo. En este caso, yo propongo y mi bebé dispone.

Lo pienso y me doy cuenta de que eso me pasaba antes de ser mamá. Tienes un plan estupendo, una escapada de diez, y pasa algo y todo se trastoca. O piensas en una cenita romántica y terminas discutiendo por la cosa mas tonta. ¡Vaya manera de cargarse un plan! No, no controlamos nuestra vida, o al menos no tanto como nos gusta pensar. Y en la vida real no aparece el tío del 11811 ni el "tidos". En la vida real, nos toca a cada uno aguantar nuestra vela y buscarle el lado bueno a lo que vivimos. Y no lo digo en plan cargante, al contrario. Hoy me he levantado con muchos propósitos y sin embargo estoy aqui, sentada ante el ordenador, buscando cosillas por internet y escuchando una de las canciones que más me ha marcado. Pensando en la esperanza y en su color, vamos, que estaba escuchando Color Esperanza de Diego Torres.

Me trae muchos recuerdos, muchas ilusiones y sobre todo, me recuerda que está en mi mano cambiar las cosas. No puedo buscar fuera lo que está dentro. ¿Qué el día se presenta distinto al que pensaba? Bueno, quizá sea mucho mejor así. Voy a ponerme en plan tremendista: quizá si hubiera ido al INSS podría haber tenido un accidente con el coche, o que me cayera con el peque... o quién sabe cuántas desgracias me podían haber pasado. Sin embargo, una decisión lo cambia todo, un hecho corriente. Mi peque es muy peque y lleva dos días saliendo antes de las 10 de casa. Se ha rebelado. Quería dormir y su mamá (yo) lo acepta. Si lo importante es que esté bien ¿por qué ser inflexible? Si creo que es beneficioso el principio Wu Wei (hablé de ello en el post "be water, my friend") tengo que practicarlo. ¿De qué vale pensar que algo es bueno y no ser consecuente con ello? No, en la vida hay que ser flexible, aceptar los cambios que vienen de fuera y hacerlos nuestros. Ante un hecho puedo reaccionar, dejarme llevar o puedo actuar, tomar las riendas. A mi, me gusta mas la segunda opción, siempre que se pueda.

No se trata de ser optimista rayante. Para nada, que también tengo mis rabietas, mis bajones, mis malas épocas. Es ver las cosas desde mi propia perspectiva. Recordando que hay que mirar ultreia, más allá de las estrellas, con la mirada celestial, como decía la canción del príncipe de Egipto. Si lo has hecho todo para que salga algo bien y sale mal... es una lección a aprender. Cuando estudiante siempre me decía "Estudia como si Dios no existiera y reza como si no hubieses estudiado" y en la actualidad se puede aplicar igual. Creo que hasta se puede aplicar para gente que no cree. Hazlo como si todo dependiera de ti y espera como si nada dependiera de ti, sería una traducción más o menos coherente. Cuando todo depende de nosotros, nos esforzamos por hacerlo lo mejor posible, nos concentramos y damos lo mejor de nosotros mismos. Pensar que nada depende de uno mismo es tener esperanza, esperar a que salga, prepararse psíquicamente por si no sale. Es como los sorteos de los pisos de la CAM, vas lleno de ilusión, tu nombre está en el sorteo, tienes posibilidades, ya has hecho todo lo que podías, ahora toca esperar y, con un poquito de suerte, te tocará.

Toda nuestra vida es un compendio de propuestas y disposiciones. Lo que hagamos nos marcará en decisiones futuras. Por ejemplo, mientras escribía buscaba en youtube un video. Cuando lo he encontrado y lo he visto, se me ha ido la inspiración. Me he quedado sin las ideas de las que iba a escribir. Porque yo ahora escribo en la coctelera y una vez que voy a publicar lo guardo en Word. Así no se pierde frescura, al menos es lo que creo. Total, que he tenido que parar de escribir. Cuando iba a guardar el borrador y a cerrar el chiringuito, me ha llamado mi madre, para contarme que el viernes participaba en una actividad de mi sobrina la mayor. El viernes van los abuelos de los alumnos a leerles cuentos. Y eso, segun mi madre era un problema, porque trastoca mi clase de gimnasia (ella cuida del peque mientras yo estoy enfundada en el chandal intentando recuperar la figura de antes del embarazo). Ya le he dicho que para nada. Conozco a mi sobrina, la ilusión que le hace que vaya su abuela a contarles cuentos. ¿Voy a privarla de ello porque yo vaya sin el peque a mover el cuerpo? Para nada. Se lo merece, tiene todo el derecho a disfrutar de su abuela leyéndole cuentos en clase. Me la imagino todo pizpireta, diciendo que ese cuento se lo va a leer su abuela a todos los de su clase. Yo me apañaré o no iré a la clase. Mi peque es responsabilidad mia, no de su abuela. No seré yo quien quite esa ilusión a mi sobrina y a mi madre. Vamos, lo que me hubiera gustado que en mis tiempos se hiciera eso.

Propuestas y disposiciones. Aceptar la vida como viene, evita cabrearse, estar enfurruñado y tener agrio el caracter. Pienso en algo que me contaron una vez. Un hombre iba a un kiosco todos los días a comprar el periódico. Decía buenos dias al kiosquero y nunca le contestaba. Otro hombre que coincidía con él cada día le preguntó ¿Por qué dices buenos dias si él nunca contesta? Porque yo decido ser amable y que él decida lo que quiera. No me afecta, yo tomo la decisión y su respuesta es lo de menos. ¿Os imagináis ese planteamiento aplicado a la persona que nos cae mal? Yo tengo en la oficina a una persona que me desagrada totalmente, desde el físico al carácter. Cierto que ahora no la veo, porque estoy de baja maternal, pero anteriormente decidí que mi planteamiento hacia ella era como si fuera la persona más agradable para mi. No tiene que saberlo, es decisión mía. Y no es talante (¡pobre palabra, con lo maja que es y como la han desvirtuado!), ni ganas de santidad, es simplemente una opción. Mi opción, para no crearme mala sangre. Es la forma de enfrentarme a lo que me sucede. Ojalá pudiera aplicarlo a mi conducción, a las colas, y a los imprevistos catastróficos. Cada día tengo que planteármelo, recordármelo. Y por la noche, haciendo recuento del día, me felicito por las veces que he actuado así.

Termino, aunque parezca pesada, con un video de una canción que me viene a la mente a menudo, para entender los pasos que he dado en mi camino vital. Merece la pena verlo, escucharlo, seas creyente o no.