Hoy ando un poco rara, aunque eso, alguno diría que es mi estado habitual. Y es que hace un par de días ocurrió algo que va a marcarme por una temporada. ¿No os ha pasado que dices algo y en el mismo momento que está saliendo por la boca te das cuenta de que va a caer como una bomba? Eso me pasó a mi. Una sola frase, que para nada es lo que pienso e hice daño. "No eres necesario" si pudiera borrarla, lo haría gustosamente. ¿Cuántas veces me he repetido a mi misma que si tenemos dos orejas y una sola boca significa que es más importante escuchar que hablar? ¿Por qué no contaré hasta diez antes de decir algo? Y es que no nos damos cuenta, al menos yo no me doy cuenta, del daño que hacemos al decir las cosas "en caliente". Tampoco se trata de tragarse el enfado. Es contraproducente y al final te salen hernias.

En fin, que ando arrepentida de lo dicho, una vez más. La gente falla, como diría Martin Valverde, alguno hasta tiene la costumbre. Pero duele y mucho, fallar y hacer daño a las personas que quieres, a la persona que es tu vida, tu fuerza, tu alma. Y mira que sé que difícil convivir conmigo, que tengo mi carácter (como todos). Y que doy gracias constantemente por tenerle a mi lado, porque me aguanta y me ama tal como soy. Pero le hice daño. No quería hacérselo, sólo demostrarle que estaba enfadada y que tenía razones para estarlo. Más, no medí el daño que podía hacer. No se puede medir, porque nunca podemos ponernos en la piel del otro, aunque nos gustaría. No sabía el día que había tenido. No sabía sus circunstancias. Sólo sabía las mías y que estaba enfadada. Son los gages de convivir. Aún así, lo siento en el alma y en el corazón, haber hecho llorar a la persona que más amo en este mundo (y en el otro seguro que también).

Dos orejas y una boca. Tendría que grabármelo a fuego en la frente. Un poco antiestético pero seguro que sería eficaz. A lo mejor no a mi; pero sí a los que lo vieran. ¿No os pasa que dices cosas por el mero hecho de decir algo, sin pensar, sin pararte un segundo? Seguro que si pensáramos sólo un segundo, no diríamos tantas chorradas a lo largo del dia y nuestro diálogo sería más enriquecedor. También vale para escribir. Y eso, que es mucho peor. Porque las palabras se las lleva el viento; pero si están escritas perduran. Yo soy una experta en mandar mails TNT y claro, luego me los han echado a la cara. A veces son mails desahogo, de esos que dices ¡DIOS, NECESITO QUE ALGUIEN ME LEA, AUNQUE SEA PARA DARME DE TORTAS LUEGO! Y es que también he tenido que sufrir mandar mails y que no me hicieran ni caso, hasta el punto de probar a mandarme uno a mi misma para ver si el mail funcionaba o telefónica había cortado la conexión haciendo de las suyas.

Por cierto, Mr Potato, que es quien ilustra el post de hoy, tiene su explicación. Me hubiera gustado serlo el otro día para quitarme la boca. o jugármela al estilo Sabina.