Ya estamos en miércoles santo. Todo sigue igual, atascos por la operación salida, inauguraciones de túneles en Madrid (ya he perdido la cuenta de los que se han inaugurado ya) y toda la sociedad pendiente del tiempo. Si hasta hace unos meses la gente rezaba para que lloviera, ahora rezan para que no llueva y poder sacar los pasos procesionales a la calle. Y es que, como digo en el título, nunca lueve a gusto de todos. Imagino que mas de uno y mas de dos miraran al cielo pensando que los pantanos están un pelín bajos y que hace falta que llueva. Claro que, los que llevan un año preparando la procesión deben estar pensando que los pantanos se pueden llenar otro día. La Semana Santa siempre es así, se está más pendiente del tiempo que de la religiosidad. Es lo normal y es que como cada año, cambian las fechas en las que se celebra la Semana Santa, pues claro las posibilidades de que llueva o haga mal tiempo varían. Aún así, siempre se pueden hacer planes alternativos para que la lluvia no entorpezca en estos dias de vacaciones. La verdad es que en lo que mas se nota que estamos en Semana Santa es en la TV. Películas y películas que han dado como poco unas 80 veces.

Curiosidades de Semana Santa, la legalización del PCE el sábado santo de 1977 y actualmente el comunicado del arzobispado de Madrid para cerrar a nivel pastoral la parroquia de San Carlos Borromeo en Entrevías. Lo del PCE es un hecho histórico que lo que ha conseguido es que volvamos a ver a Santiago Carrillo con su peluca en TV. Lo de la parroquia de Entrevías, hombre, me parece muy bien la opción por los marginados; pero dar rosquillas en la comunión y hablar de símbolos en la Eucaristía, es algo que choca con mi idea de sacerdote. Entiendo la opción por los pobres, los sin techo, los toxicómanos; pero eso no debe significar un menosprecio por la liturgia, porque repartir rosquillas no es querer la liturgia. Y, de verdad, creo que las celebraciones en las que habla más gente que el sacerdote son enriquecedoras. La verdad es que, me temo que mas de una y mas de dos personas dejarán de pisar la iglesia con este cierre, por lo que creo que el arzobispado se equivoca; pero esa es mi opinión.

Estos días, volviendo al tiempo, estamos viendo en las noticias la crecida del Ebro. Campos inundados, carreteras cortadas, pueblos enteros pendientes del río. Un montón de agua que, desgraciadamente no se puede trasvasar a las cuencas de Valencia y Murcia, que siguen muy bajas. Espero que al menos estas lluvias les permitan un respiro con la sequía. Porque si no, la Semana Santa, lo que representa de sufrimiento, es lo que van a vivir miles de personas en verano.

Pienso y doy otra vez un salto, en lo que representan estos dias. Sufrimiento, emoción, silencio... no está mal pensar en ello en este mundo de comodidades, ruidos, prisas y caretas. Tampoco vale de nada pensar y quedarse sólo en lo malo de la vida. Porque si la Semana Santa, a nivel de creyente es algo, es la superación del sufrimiento, que tiene un sentido y que debe trascender. Cierto es que la vida ya se encarga de recordarnos de vez en cuando lo pequeños que somos y nos golpea con el dolor. Pero, por si acaso, merece la pena pensarlo en vacaciones, recordar que estamos en esta vida de paso y, para los creyentes, el precio de nuestras vidas, esas que a veces desperdiciamos.

Pienso en, por ejemplo, lo que me cansa a veces hacer las cosas cotidianas. Cuando ocurre, como soy creyente, miro la cruz y pienso que hay cosas mayores, que ésto es lo que me toca a mi y que debo hacer las cosas lo mejor posible, dándoles sentido. Ahora depende de mi una vida. Bueno de mi y de mi marido; pero quien pasa mas tiempo con el peque soy yo. Y a veces me desquicia que llore, porque no sé lo que le pasa. O levantarme por las noches para atenderle. No es que sea mala madre, es que a veces el cansancio me gana. Estos dias, lo que se celebra en estas fechas, me recuerda nuestra humanidad y que no cabe el desánimo porque el sufrimiento, el dolor, el cansancio tienen un sentido. Directo en mi caso, como es la sonrisa del peque, o verle dormir, veo el sentido y el valor del esfuerzo.

Hoy es operación salida, tengamos cuidado si nos vamos de vacaciones, porque lo importante es vivir. No importa llegar antes, si lo importante es llegar.