Ayer por la mañana hice una visita a mis compañeros de trabajo para presentarles a mi hijo. Es algo habitual en la oficina, el llevar a los peques para que los compañeros de departamento les conozcan. La empresa en la que trabajo es joven, con lo que casi siempre hay dos o tres embarazadas, mujeres de baja maternal y padres orgullosos presumiendo de hijos. Y todo estuvo muy bien, salvo una apreciación que me ha dado que pensar. Seguramente serán cosas mías; pero noté mucha tristeza. Hace tiempo que no iba, he estado mucho tiempo de baja. Pero recordaba el ambiente mas alegre, con más fuerza. No sé, a lo mejor es una percepción mía, que lo veo desde lejos, que sé que ahora no es mi ambiente, que queda lejos de mi vida y que me muevo por otros derroteros.

Hoy empieza la Santa Semana, el descanso entre Navidad y el verano. El tiempo parece que no va a acompañar hasta el jueves y la gente piensa en él y en la carretera, lo que les separa de su lugar de descanso. En mi caso, no me moveré de casa. Me acercaré a la ventana y veré la vorágine de los demás, como espectadora. Seguramente más de uno se preguntará por qué he puesto Santa Semana. Sencillo, Santa Semana porque la Semana Santa es religiosa, de preceptos, celebraciones y vivencia interior. Y como muchos no van a hacer eso, prefiero llamarlo Santa Semana. Que conste que no juzgo a los que descansan y aprovechan estos dias para disfrutar. No soy quien para juzgar, porque además lo comprendo perfectamente. Recuerdo que hace años escuché a un sacerdote una homilía en la que reprendía a los que ho iban a los oficios diciendo que vaciaban de contenido estos dias. Y claro, se lo decía a los que asistían, algo incoherente, ¿no creeis? Además, lo que él no decía es que él se marchaba de vacaciones la semana siguiente. Claro, él "trabajaba" en Semana Santa. Los demás mortales sólo podían cogerse esos días para cargar las pilas. La semana siguiente tocaba volver al curro. Recuerdo que, mientras escuchaba su reprimenda, pensé que debía dolerle el estómago o algo así, porque se podía haber callado y nos habría hecho un favor a los que estábamos en la iglesia. Pensaba en el daño que pueden hacer desde el púlpito y que tendrían que prepararse mejor lo que se dice.

Estos días pienso en la tristeza. Cuando se adentra en la vida, cuesta y mucho sacarla. Y si no nos damos cuenta, peor todavía. Porque podemos vivir tan enfrascados en lo nuestro que nos olvidemos que tenemos muchos motivos para seguir luchando con una sonrisa. Recuerdo que en el pasado estaba convencida de que la mejor catequesis que se podía dar era ser alegre, que era la prueba de que estabas con Dios, que hacías lo que tenías que hacer y que el cristianismo debía propagarse por envidia de la alegría que viven los cristianos. Claro que, en la actualidad, el cristianismo para muchos es llorar, es cruz y sólo cruz. Y si eso es verdad, el mensaje de Jesús se ha olvidado, ha fracasado. Siempreinsistimos en las cosas malas, en las pruebas, en lo duro. Es más fácil llorar con alguien que compartir su alegría. Parece que no, pero es más fácil hacer llorar que hacer reir. Y estos días se marcan la tristeza, la muerte, el sufrimiento. ¿Nos hemos olvidado que la Cuaresma dura 40 días y que sin embargo la fiesta de la Resurrección, la Pascua, dura 50? Siempre he pensado que no ponemos suficiente empeño en vivir la alegría. Y claro, sin alegría, todo crispa y saltan las chispas de la diferencia, de la discusión.

Hoy, mucha gente se encontrará metida en el atasco, viendo como su calidad de vida se ve mermada. Habrá más gente enlos lugares de ocio, porque al final todos vamos a los mismos sitios. Y bueno, ya me espero la programación de la televisión. De primeras ya han anunciado que este fin de semana dan "los diez mandamientos" y "Ben-hur". Y me espero "La historia mas grande jamás contada" "Rey de reyes" y películas así. Que las han dado más que Verano azul, cosa que ya es difícil. Si hay suerte, puede que alguna cadena retransmita los oficios desde el Vaticano. También nos esperan las reuniones familiares, las copiosas comidas y el pasar del tiempo sin aprovechar. Por no hablar de las procesiones, las cuales por cierto no me gustan. En mi antigua parroquia, yo aprovechaba el tiempo de las procesiones para quedarme junto al Sagrario. ¿Para qué iba a ir detrás de la cruz, de una imagen, cuando podía estar al lado del Resucitado? Sí que alguna vez estuve en la procesión y pude llevar el paso; pero había motivos para ello. Por lo demás, prefiero fijarme más en la Vida que en la muerte. Supongo que soy rara.

Por mi parte, intentaré una vez más vivir como quiero vivir la fe y la Semana Santa. Recordaré con cierta nostalgia cuando las pasé en Roma, el tiempo pasó y ahora tengo una vida y unas responsabilidades que antes no tenía. Y eso que recomiendo que quien pueda, se vaya a Roma en estas fechas. Como turista, que la Ciudad Eterna ya se encargará de hacerte creyente. No hay nada como vivir estos días en Roma. Una pasada de la quehe podido disfrutar dos veces, gracias a la invitación de una persona en la que pienso en estos dias. Imagino que se habrá ido ya para allá, porque no creo que se pierda esta cita. Pienso tambien en el "palomarcico" de Villanueva de la Jara, donde estuve otra Semana Santa. Y que, la primera vez que fui a Port Aventura fue en una Santa Semana. Y, como no, pienso que hace dos años estaba de luna de miel en Sicilia. Muchas imágenes vienen a la mente.Producen nostalgia que no tristeza, porque fueron buenos tiempos y ahora es un momento muy especial, de mucho esfuerzo, peromucha mas alegría. La vida siempre vence a la muerte, aunque intenten machacarnos con lo contrario.

Para terminar, pongo un video estupendo de la canción que estoy escuchando.