Ha causado sensación el tema del café del presidente. Ayer, casi todas las cadenas comentaban el acontecimiento. Todo se debe a que en un nuevo programa de TVE, un ciudadano de a pie, como cualquiera de nosotros, le preguntó a ZP si sabía cuánto costaba un café. El presidente indicó que 80 céntimos. Y el ciudadano, un agente inmobiliario de Pamplona le dijo que no, que eso era antes y que demostraba que no tenía cogido el pulso a la calle. Hombre, depende del sitio y el tipo de café que te tomes. Hay listas ya en los periódicos para indicar lo que cuesta en diferentes lugares. ¿No os lo creeis? Os pongo el link. En los sitios que yo conozco, ninguno cuesta 80 centimos. En la oficina cuesta cuarenta céntimos; pero se acerca más a agua con polvo que a café y eso que da momentos al estilo cámera café, que hace que merezca la pena. Si te vas al Starbucks Coffee pues la verdad es que te cuesta mas, porque tienes mas donde elegir. ¿Cuánto más? Pues ni idea, porque siempre paga mi marido, así que como me invitan no me fijo en el precio; pero seguro que no cuesta 80 centimos.Y 30 céntimos cuesta la cápsula de Nespresso, que es el que tomo en casa.
Lo curioso es que el país entero sabe la anécdota del café del presidente. Comprendo que no sepa el precio porque no está unificado. No pueden cobrar lo mismo por un café solo que si te tomas un café largo con leche condensada con hielo (por decir algo raro), aunque seguro que hay cafés más complicados. Por no hablar de que no creo que pueda tomarse uno en el primer sitio que vea y que lo pague ¿Quién cobraría al presidente? Vamos, te pasas con el precio y al día siguiente tienes a un inspector de Hacienda en la puerta llamándote como poco tonto. Si a los jugadores del R. Madrid dicen las malas lenguas que los invitan a todo, ¿por qué no hacerlo con ZP? Y claro, si le invitan siempre, ¿cómo va a saber el precio de algo tan cotidiano? En mi caso, ya lo he dicho, casi siempre paga mi marido con lo que no me fijo en el precio. Además, tomar café fuera de casa es algo que hasta hace bien poco era algo casi vetado. No podía salir mucho, con lo que la verdad es que tampoco sé el precio del café en el bar de la esquina. De café no sabré; pero vamos que me pregunten precios de leche para bebé, pañales, toallitas, bodies, ropa de bebé... que de eso sí que sé. Ya saben, cada uno sabe de aquello que le afecta.
Lo divertido de la situación es el eco de la preguntita, vamos, un poco más y sale en el Tomate, con su tono de expectación e incertidumbre. Algo tan cotidiano como tomarse un café se ha visto en la palestra. Produciendo reacciones variopintas, desde conversaciones cotidianas hasta que algunos bares hayan puesto ese precio en honor al presidente. La pena es que no le hubieran preguntado el precio de la vivienda en Madrid, quien sabe, a lo mejor alguien le había hecho caso y habían bajado los precios. También imagino a los asesores de Rajoy, que es el próximo que va al programa, yendo al mercado a preguntar precios de productos cotidianos. Aunque bueno, Rajoy como buen gallego siempre puede responder "pues depende" y quedarse tan tranquilo. Y que conste que me encantan los gallegos; pero vamos sus respuestas son así.
Creo que el presidente del gobierno debe hacer otras cosas que saber el precio del café. La pregunta no es mala para comprobar hasta qué punto se moja y responde con sinceridad o altanería. Pero, es presidente, se le ha votado para que gobierne yse ocupe de las preocupaciones de los españoles. Lo que preocupa al ciudadano medio, por lo menos lo que creo yo que le preocupa, es tener un trabajo estable, nada de contratos basura, si puedeser que sean fijo y quetenga un sueldo, si se puede, superior a 1000€, para poder pagar la hipoteca que sube, sube y sigue subiendo. Le preocupa poder salir de vez en cuando de vacaciones, aunque para llegar a la playa se tenga que tragar un atasco. Le preocupa el tráfico de las ciudades, la educación, la seguridad... el redondeo al alza de las operadoras de telefonía y el descenso del poder adquisitivo desde que tenemos el € ... llevamos una racha que, evidentemente, le preocupa el terrorismo y la sensación de que les estamos dejando campar a sus anchas, esperando que nos hagan alguna de las suyas. Esas son las preocupaciones que debe conocer el presidente y que debe resolver, lo demás es secundario, no entra dentro de su sueldo. Se le paga para que gobierne, que sea el presidente de todos, hasta de aquellos que por mucho que gritan no quiere escuchar. Vamos, se predica con el ejemplo y si se habla de talante, toca tenerlo con todos.
Por mi parte, reconozco que no ví el programa. No porque no me interesara lo que pudiera decir el presidente. Me interesa, siempre y cuando diga algo que no sea palabrería política sin contenido. La política afecta a mi vida, marca la realidad última que me afecta a miy a los que me rodean. Y creo que enfrentarse a 100 ciudadanos de a pie, es algo que tenía que hacer más a menudo, no solo elpresidente sino también los demás políticos. No lo ví, porque lo emitieron el martes y en mi caso, los martes veo House, siempre que el sueño y mi pequeño lopermitan.El capítulo de esta semana estuvo muy bien, la verdad, decían que es el más visto de EE.UU. y la verdad, me picó más la curiosidad que escuchar a ZP. Pienso que tampoco diría tantas cosas interesantes si lo único que ha trascendido es el precio del café. Eso sí, ya he buscado en YOUTUBE los distintos vídeos para ver qué dijo en temas que me interesan. Lo que he visto, además de demagogia, suena a publicidad electoral.
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