Si algo estoy aprendiendo a valorar en esta semana que llevo siendo madre es a mi madre. ¿Cómo lo hacía? Yo tengo mas años que ella cuando nos tuvo a mis hermanas y a mi, cuento con la ayuda de mi marido y un montón de aparatejos para tardar poco tiempo. Y acabo agotada. Ella peleaba con dos, hacia la casa, sin ayudas y trabajaba fuera. Casi de super mujer y tan tranquila, sin que nadie le diera importancia. Era la garante de la unidad familiar, quien cuidaba de todos y, que yo recuerde, nunca se quejó. De verdad que sólo un dia para darles las gracias me parece poco, muy poco. Hasta que no nos vemos en la tesitura no nos damos cuenta del valor de aquellas que nos han traído al mundo y que siempre están ahí, aunque no sepan lo que nos pasa. Porque, salvo que yo no me haya enterado, no hay manual para ser madre, vas aprendiendo de prueba y error, por intuición y estar cerca de tu pequeño. Y no veais lo que duele hacer de todo y ver que el peque sigue llorando. Le das de comer, le cambias el pañalete, le acunas... y sigue con los ojos como platos o llorando. Aquí es donde se necesitarían a los videntes, no para predecir el nº de la lotería.
Otra curiosidad es que, si a lo largo de nuestra vida, la mujer está casi en un segundo plano (tarde o temprano escribiré un artículo sobre ello, ya van dos pendientes), en la maternidad es el padre el que está ya no en un segundo sino en un quinto o sexto plano. Casi tanto como el día de la boda, o más. ¿No me creeis? Pues observad la publicidad, siempre es una madre con un niño. Compras una revista y se llama mi bebé y yo, y en la imagen el hombre brilla por su ausencia. La lees y es todo dedicado a las mujeres. Compras un juguete de un bebé, un playmobil, y si sale un bebé aparece la mamá, como si fuera de ella sola. Rellenas formularios y siempre es la madre y el bebé ¿Y el padre? Se podría decir que sóloaparece para hacer las cosas oficiales. Registro, padrón... mas que padre parece un funcionario. Bueno para eso y para dar legitimidad albebé con su apellido (en los casos en que los hace) Es como si no fuera con ellos. Nos venden la idea de que los bebés con quien mejor estan es con su madre y, bueno, está demostrado que durante los primeros meses de su vida no entienden que sean cosa distinta de su madre. Pero, con sus papás también están muy agusto. El bebé no es exclusividad de las madres, de hecho es fundamental el padre y la madre, estar los dos en los momentos importantes. ¡Vamos, no nota el peque cuando los dos le cambiamos, le bañamos o paseamos con él! Los padres que no escurren el bulto creo que se deben sentir como un poco marginados. Cuando tienen todo el derecho a verse identificados y a sentir esa ternura de coger al peque en brazos. Que una cosa es ser mujer y otra es tener instinto maternal.
Seguro que también existe el instinto paternal, aunque en la sociedad no se haya fomentado demasiado. La pena es que se pierdan esos detalles por su masculinidad. Como si ser hombre estuviese reñido con sentir ternura. Desde el embarazo es como si tuvieran que hacer el esfuerzo de ser partícipes de algo que lo son realmente. Sí, es la mujer la que está físicamente embarazada, quien nota los cambios corporales; pero eso no quita para que el hombre quede al margen de todo. Si algo tenía clarísimo en el parto es que, no podía pasar por esa experiencia sin mi marido. No porque no pudiera, o necesitara su fuerza, sino porque si no estaba, habría algo de lo que no podría hablar con él. Pensaba en las mujeres que antes afrontaban ese momento rodeados de médicos y tenían a su marido, a su pareja, a la persona que aman, lejos de ellas, en una sala de espera tortuosa. Puede parecer que lo único que hacen en el parto es estorbar. Nada mas lejos, están viendo el proceso que iniciaron juntos hace nueve meses. Tiene todo el derecho y todo el deber de estar.
Algo que cambia notablemente es la prioridad de las cosas. Antes, sonaba el teléfono y casi hacías un slalom por la casa para cogerlo. Ahora, si tengo a mi pequeño en brazos, es que ni hago el amago de cogerlo. Hemos bajado el volumen y cuando no se puede, se desconecta. No me importa, la prioridad es atender al peque y, por cierto, hasta te pones de mala leche si suena justo cuando está al principio de dormirse. Vamos, que si tuvieras delante a la persona que te llama, sabría otro significado de la furia española. Y con la tele, pasa lo mismo. Se convierte en un trasto casi inútil, apagado y cerrado. Es como si no interesara nada de lo que hay en esa ventana. El ordenador es, con mucho, el mejor sistema de comunicarse. Te conectas y no hace ruido. Bueno, para ello, primero tienes que quitar el sonido inicial del Windows, o bajar los altavoces. Lees los titulares, los mails, mandas una o dos fotos y si el peque se despierta, lo dejas y no pasa nada. En este caso, me alegro de tener internet en casa. Aunque si no lo tuviera, tampoco pasaría nada. Y otra cosa divertida es que he cambiado hasta el tono de voz, hablo mas despacio y mas bajito, no por nada, sino porque me ha salido así. Y de paso, el peque duerme con menos ruidos.
Lo reconozco, ahora soy mas monotema que nunca. ¡Y lo que se les echa de menos! Por motivos de mi actual salud, el otro día no pude ir a pasear con mi marido y el peque. Su primer paseíto por donde vivimos y casi ni puedo acompañarlos. Llegué a casa y me puse a llorar, ¡les echaba de menos! La casa me parecía vacía. Ahora, están siempre en mi mente, en mis conversaciones. El olor de mi bebé ha llenado la casa (y no solo por sus pañaletes) y no me gusta estar muy alejada de él. Casi se puede decir que soy "pequeadicta". Es una pasada, babeo constantemente. Y resulta curioso porque no me interesan lo que me cuentan de los demás críos. Está muy bien saber cosas de otros; pero el que me interesa es el mío. Casi me vuelvo egoísta, y muy celosa del protagonismo de mi bebé. Todo mi mundo gira alrededor de una personita que es mas pequeño que mi brazo. Y estoy encantada con que sea así. A veces desespera porque quieres hacerlo todo fenomenal, no oírle llorar, que todo vaya seguidito y quitarle todos los malos momentos que puedas. Y claro, no se puede. Su única forma de comunicarse con nosotros es a través de llorar. Tiene distintos tipos y claro, tenemos que ir aprendiéndolos poco a poco. Somos padres novatos. Y lo que hace falta y mucha es paciencia. Tener un bebé es una cura de humildad estupenda para los adultos.
Lo demás, está casi de más. Me explico: que no puedo ir a tal sitio, no pasa nada. ¿Que comes a las cuatro en vez de a las dos?, pues mira como cuando iba al instituto o a la universidad. ¿Que son las siete de la tarde y no he recogido la ropa?Bueno, se recoge a esas horas y no pasa nada. ¿Que hay 300 correos por contestar? Bueno, pues a intervalos. Eso sí, lo duro es lo de vestirse. La ropa de antes no te entra y la de premamá no la llenas. Piensas en el palo que vas a darle a la tarjeta cuando puedas ir de compras. Las camisetas vale, pero los pantalones hay que renovarlos todos. Bueno, ya te lo quitarás de cenitas románticas, de salir de cañitas y demás... todo eso, en casita y con la mirada puesta en el cochecito o en la cunita. Ser madre es una aventura, mucho mas que cualquier peli de Hollywood. Tiene cosas malas; pero se borran con una mirada de tu bebé.
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