Después de unos dias con pocos ánimos para escribir, intento retomar el reto diario de enfrentarme a un artículo. En estos días hemos visto caer a la selección española de balonmano en el mundial de Alemania, dejando de ser la campeona por un septimo puesto que nos permite el preolímpico, y dando gracias ¿se habrán contangiado de la de futbol? Ya hemos podido ver la la apertura de uno de los nuevos túneles de la M-30 con lo que las "obras faraónicas" están llegando a su punto y final y dejando Madrid mucho mejor que el año pasado, permitiendo el descongestionamiento parcial de la capital. También hemos podido ver por primera vez a Ortega Lara en televisión después de 11 años de su secuestro, la manifestación del foro de Ermua en Madrid y cómo los políticos en vez de quedarse con lo principal se dedican a batallar sobre el uso del himno y la bandera. ¿Estamos locos o qué?, ¿Es que todo el mundo puede usar su himno y su bandera menos los españoles? Comprendo que con aliados políticos como el PNV o Esquerra, no es muy correcto poner el himno de España; pero es que es el gobierno de España no el de las chimbambas. Y la bandera y el himno son propiedad de todos los españoles, representan a este país en su totalidad, pese a quien pese. La verdad es que me preocupa que el gobierno escuche a asesinos como De Juana Chaos y sin embargo no quiera escuchar al Foro de Ermua, a las víctimas del terrorismo o al sindicato de Guardia Civil ¿Y el talante del que presumían? Me parece que se han perdido en buenas ideas, lejos de la realidad. Casi se les podría cantar lo de No me llames iluso, porque tenga una ilusión... En fin, como decimos en Madrid Siempre nos quedará la Esperanza.

Personalmente, hemos dejado ya Enero y queda muy poco para tener a mi pequeño entre mis brazos, seguramente menos de un mes para pasar por la experiencia del parto y ser madre con funciones como cambiar pañales, bañarle y darle de comer por otras vias que no son el cordón umbilical. Ya empezamos la semana pasada con las monitorizaciones, prueba irrefutable de que en unos dias volveré a recuperar el control de mi cuerpo. Me encantó ver la felicidad, la ilusión y la responsabilidad reflejadas en la cara de mi marido cuando me monitorizaron, ver la actividad de mi pequeño mientras nos ufanábamos por oir los latidos de su corazón.

De lo que quería hablar hoy es de la moda House, tal como se puede ver por la imagen que ilustra el artículo de hoy. Y es que es mejor de hablar de ello que de política No creo que alguien no conozca a este médico tan "particular"; pero por si acaso indicaré que hoy, martes, pueden ver la serie en cuatro, a las 22.00 más o menos (anuncios mediante). Ser brutalmente honesto, decir lo que piensas sin pensar en las consecuencias es algo que parece que extrañamos y por eso el éxito de este médico que cura la mayoría de los casos que le llegan, aunque se las hace pasar "canutas" a sus enfermos. Su máxima de la gente siempre miente demuestra el desencanto que tiene con la sociedad. Lo curioso es que la gente se identifica con él. Fue una gran apuesta de la cadena, dar una serie de un personaje tan borde como House. Comparado con él, Risto Mejide es como Piolin. Es un personaje que no deja indiferente, o te encanta la serie o no puedes ni verla. Y quizá, lo que mas gusta de House es que es un personaje de ficción que representa la persona que a todos nos gustaría ser, es decir, poder decir las cosas sin importar las consecuencias, decir siempre lo que piensas sea irreverente o no. Tener siempre razón por lo que no necesita cuidar las formas. Es un inadaptado social que no le importa serlo.

¿Qué es lo que atrae de House? ¿Que es como quiere ser? Podría ser, aunque no creo que nadie quiera realmente estar solo en la vida. Lo que usa es una careta. Se miente a si mismo para no reconocer que no es feliz. Hace lo que le da la gana, pero necesita de las drogas para no sentir dolor. Rechaza toda posible ayuda. Y pasa también con los nuevos personajes "bordes": en The closer la subjefa necesita comer en soledad chocolate para olvidarse de la realidad. Los personajes bordes no es que sean honestos es que parten de la base que la mejor defensa es un buen ataque y por ello no permiten que nadie se acerque. Y los que hacen el intento reciben palos y mas palos. Lo que no puede negarse es que los "personajes bordes" están de moda tanto en las series americanas como en las españolas. No voy a citar ejemplos; pero hemos pasado de personajes al estilo C.S.I. Miami, que se muestran humanos a los médicos bordes y extremadamente sinceros.

¿La realidad es así? No lo sé. Todos podemos ser un poco bordes; pero al mismo tiempo tenemos que tener el espacio de ternura. Hay momentos en que nuestra diplomacia era verde y se la comió un burro. Pero ser borde o brutalmente honesto las 24 horas del día debe ser agotador. ¿La persona lo es con uno mismo? Solemos ser implacables con los auto juicios; pero no tener piedad ni con uno mismo es algo que no me puedo imaginar. Normalmente no nos solemos pasar una, por el orgullo herido mas que nada. Mucho dolor acumulado, mucha rabia contenida. Evidentemente, es un personaje de ficción, una realidad llevada al extremo, para hacernos reir, emocionarnos y sobre todo, hacer olvidar la propia realidad. Mientras estás viendo la serie, puedes meterte en la historia, ponerte en la piel del paciente, en la de los ayudantes o bien pensar en las personas en las que le dirías o tratarías al estilo House. Por no hablar que es un personaje manipulador, que consigue lo que quiere de los demás. Siempre se sale con la suya, sea moral o no.
Parece que está de moda el sacar el lado borde, las series actuales empiezan a tener un personaje que es un borde y que, triunfa, que gusta a la audiencia. Parece que vemos fuera al pequeño House que todos llevamos dentro. Nos encanta, siempre y cuando no nos traten a nosotros así, por supuesto. Porque si hay algo que no se aguanta con facilidad es precisamente que nos traten tan mal como podemos tratar nosotros. Por eso no hay mas House andando por la calle. Es un inadaptado social que nos recuerda que no debemos ser así. Está muy bien ser el mejor en el puesto de trabajo y hay que luchar por ello. Pero no a cualquier precio.