Hoy nos hemos levantado con la noticia de que el terrorista De Juana Chaos seguirá en prisión. Los jueces han rechazado la petición del fiscal porque su situación la ha provocado él mismo. Una decisión de la justicia que deja tranquilos a muchos ciudadanos, que no entienden que un terrorista con 25 víctimas a sus espaldas pueda irse a su casa por temas de salud. Él ha elegido esta situación ¿pudieron elegir sus víctimas?. Hablan de falta de un acto humanitario ¿él fue humanitario con sus víctimas, con sus familias? ¿Le importó mucho truncar tantas vidas? No creo que sea de falta de humanidad recordar el derecho a la vida que truncó conscientemente este terrorista, que de martir y de heroe tiene poco, por no decir nada. Y quienes pedían justicia para liberarle tendrían que plantearse si de verdad lo que piden es justicia o un precio político al Estado, que el poder judicial no está dispuesto a pagar. Y los ciudadanos se alegran, nos alegramos, de que el chantaje no se haya producido y siga el terrorista donde está. Si él sufre, que se plantee lo que han sufrido sus víctimas y sus familias. Espero que nadie se olvide de eso, del sufrimiento de las víctimas y recuerden que el terrorista nunca se ha arrepentido de sus actos, no sólo eso sino que le gustaba ver el dolor que sus compañeros infringían, brindaba con champán y se alegraba con las muertes de personas. Alguien así no puede pedir tratos de favor, ni mucho menos decirse de él que es un hombre de paz. Si muere en su huelga de hambre, lo habrá elegido voluntariamente, algo que él negó a las personas que segó la vida. Si le han condenado a 5000 años de prisión, la pena es que se planteen sacarle de la cárcel con sólo cumplir 18. La Justicia es así, no entiende de intereses partidistas, o por lo menos no debería entender de ellos. La separación de poderes debe mantenerse en un Estado democrático para que verdaderamente se pueda hablar de democracia.
Hoy pensaba hablar de la muerte del Abate Pierre, el fundador de la comunidad de Emaús. Creo que es un buen dia para hablar de la justicia en minúsculas y de la Justicia en mayúsculas. Porque no es justo que los que tienen más, tengan cada día más y los que tienen menos, tengan cada día menos. La muestra de que las cosas no deben ser así es ver a gente escarbando en los cubos de basura los restos que otros han tirado. Gente que vive, mejor dicho mal vive en la calle, por un revés de la vida que nos puede pasar a todos. No digo que se regalen las cosas, no, eso tampoco sería justo para aquellos que se esfuerzan para sacar adelante a su familia, con un sueldo escaso y que, por cierto, este año tampoco subirá demasiado. En esta vida sube todo, menos el salario de los "mil euristas" y dándose con un canto en los dientes de tener mil euros al mes. Se construyen muchas casas; pero comprarlas es casi imposible. Al final se darán aqui también las hipotecas que terminan pagando los hijos.
El Estado del bienestar para mi, no aparece por ningun lado. La justicia social no hace acto de presencia, salvo para salir unos pocos minutos en la televisión. Pienso por ejemplo en las becas que cuentan más por el nivel adquisitivo de la familia que por los méritos del que los recibe. Nivel adquisitivo declarado, porque los que cobran en "B" no comparten con los demás y se llevan todos los beneficios. Claro, que ya llegará la jubilación y entonces, bien que se acordarán que no declararon todo lo que recibían. Tampoco es de recibo lo que se hace en educación, bajar el nivel para que todos lleguen. O peor, que tengas que plantearte llevar a tus hijos a un colegio privado o concertado, porque en los públicos no hay plazas para los ciudadanos medios. No digo que no haya que ayudar los que llegan a este país; pero sí que digo que deberían tener todos los niños los mismos derechos y que los colegios públicos estén abiertos a todos y con una enseñanza de calidad.
No, hoy me planteo si de verdad existe lo que llamamos justicia en la sociedad. Conozco mucha gente que tiene un buen nivel de vida, conseguido a base de sacrificio y trabajo. Gente que va consiguiendo sus metas, peleando contra viento y marea y que han conseguido las cosas con esfuerzo, no tanto con suerte. Porque no nos engañemos, los que trabajamos por cuenta ajena, cuando conseguimos algo, es a base de trabajar duro y cuando la empresa te da un uno, es que te saca cien. Y ver las cosas desde otra perspectiva es de ingenuos. Que nadie cambia euros a peseta. Y tampoco sigamos con los antiguos patrones, que no hay derecha ni izquierda, que en política todos van al sol que más calienta, aunque algunos sigan hablando de la derecha como la mas mala y la izquierda como la salvadora. Siento decirlo, pero no me identifico con políticas que no cumplen lo prometido y que lo único que favorecen es el bolsillo de los suyos. Creo que los políticos de verdad, si es que queda alguno, se dedica más a servir a sus conciudadanos, a solucionar problemas que a llenarse los bolsillos con las arcas municipales.
Pienso por ejemplo en los sucesos de Alcorcón, sucesos que se han dado en muchos otros sitios y que se ven a diario, por lo menos quien camina por la calle, que en los despachos las cosas no ocurren. El fenómeno de las bandas surgió, tal como nos ha llegado a nosotros, en Estados Unidos, para defenderse la gente del barrio de otras personas. Actualmente ocurre con los que no se integran en la sociedad. No quiero generalizar y pensar que todos los que vienen de determinado país o continente vienen a hacer daño. España, los españoles también han sido inmigrantes, y tuvieron que integrarse en la sociedad que les acogía. Nadie hablaba de los derechos que tenían, ni de que se respetaran sus costumbres. Los que llegaban se tenían que adaptar y acatar las reglas de juego. ¿Qué pasa en este país que parece que somos nosotros los que nos tenemos que adaptar a los de fuera? Es como si fuéramos extranjeros en nuestro propio país, en nuestros propios barrios o pueblos. No es lógico que se pague por unas canchas de baloncesto públicas y que los responsables del orden público no hagan nada. No es de recibo que vayas andando por la calle y por cruzarte con estos personajes te ganes 7 puñaladas. No es de extrañar que la olla a presión termine por explotar y se monte una buena, porque aunque se cierren los ojos, los problemas no desaparecen. Podemos vivir en nuestra burbuja, en nuestros problemas cotidianos, sin meternos con nadie y sin embargo, estos problemas nos pueden salpicar por estar en un momento y lugar determinados.
Afortunadamente, sigue habiendo gente que sigue peleando por la justicia con sus medios. Dedicando sus horas en temas de voluntariado, arañando los céntimos para ayudar a otras personas, intentando vivir mejor con todos y conocer otras realidades, sin abandonar sus valores y principios. Allá donde las instituciones no llegan, se forman grupos de ciudadanos, ONG's, Cáritas, para dar un poco de dignidad a aquellos que nunca la perdieron, aunque se olvidaron un poco de ella. Demostrando que al final, la Justicia con mayúsculas existe a base de hacer justicias con minúsculas. Si cada uno de nosotros intentáramos hacer un poco mas justa la sociedad que nos rodea, nos implicáramos de verdad en el cambio, creo que los dirigentes no podrían hacer otra cosa que seguirnos. Que está muy bien hablar de talante, diálogo, unidad; pero sin vaciar de contenido dichas palabras, haciendo justo lo contrario. Sólo hace falta gente que se atreva a cambiar las cosas, para que la verdadera justicia aparezca. No se puede perder la esperanza, el ser humano es capaz de hacerlo posible.
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