Tras unos dias de incertidumbre, en los que parecía que estábamos en primavera y que el invierno era algo del pasado, llegó la nieve. Algo normal para este mes y para el invierno; pero noticia porque se ha hecho bastante esperar. Llegó la nieve, la bajada de temperaturas y el cambio de armario, donde vuelve a predominar la ropa de abrigo. Da gusto mirar la sierra toda nevada desde la ventana de casa, preparar una bebida caliente y acomodarse en el sofá a leer un buen libro, viendo el frío que hace fuera. Es impresionante que un país casi se paralice por un fenómeno metereológico normal para estas fechas. Es increible ver las imágenes de los camiones en las estaciones de servicio parados, con nieve hasta en el guardabarros. Y el "mono" de los esquiadores que, en cuanto ha cuajado un poco la nieve, se han calzado los esquíes y se han ido a la sierra. Pocas pistas todavía; pero por lo menos es nieve natural, frío y muchas posibilidades para divertirse y hacer fotos originales. Habrá que tener que cuidado con el coche e ir aprendiendo a poner las cadenas.
Llega la nieve y para los universitarios llegan también los exámenes. Ëpoca de nervios, de noches sin dormir, de estudio y más estudio. De intentar hacer en unas semanas lo que se podía hber hecho en meses; pero bueno si se consiguen buenos resultados, se aprueba, el esfuerzo merecerá la pena. Por lo menos para algunos, porque los que quieran aprender tendrán que hacer un trabajo continuo y perseverante. Poco van a disfrutar los estudiantes de la nieve, salvo que caiga en la universidad. Aunque ya no estoy en esa época, me he acordado porque hoy es S. Francisco de Sales, el patrón de los periodistas, un día de fiesta que los estudiantes aprovechábamos para quedarnos en casa y estudiar o preparar trabajos de última hora. Ánimo para los que estén a las puertas o ya en plenos exámenes.
Pienso en varias cosas hoy. Lo primero es una conversación que tuve ayer. Me ha hecho pensar en las caretas que usamos en la vida para no mostrar lo que llevamos realmente dentro. Como nos podemos engañar, incluso usar como excusa cosas que nos resultan importantes. No podemos caminar por dos caminos a la vez, aunque a veces nos gustaría. Pero sobre todo, es de locos intentar aparentar hacia nosotros mismos. Se pueden ocultar nuestras debilidades con los demás; pero nunca hacerlo con uno mismo. Sólo si nos conocemos a nosotros mismos, podremos ser sinceros, saber qué nos ocurre y poner los medios para solucionar los posibles problemas. Engañarse a sí mismos es lo peor que se puede hacer, es artificial, es huir de los problemas hacia adelante. Y los problemas siempre salen, tarde o temprano y estés donde estés. Recuerdo lo que nos dijo un monje de El Paular en la visita que hicimos hace tiempo
cuando un visitante quiere quedarse unos dias con nosotros lo mejor es que no venga con problemas, porque en el claustro los problemas se engrandecen y se hacen insoportables. Venir aqui a esconderse es un gran error. Es mejor solucionar las cosas fuera y después retirarse a la soledad del claustro para rezar y estar en armonía con uno mismo
Cada uno es dueño de su vida, es el responsable de su vida y quien puede poner los medios para cambiar aquello que no le gusta. Pedir ayuda está bien; pero el trabajo corresponde a uno mismo. Y ponerse la careta de que todo va bien, de que la culpa la tienen los demás es algo irracional, de rabieta pueril. Mejor es ponerse el mono de trabajo y apostar por lo que toca en cada momento, conocerse a sí mismo y no tirar la toalla. Cuando ves que tu camino es uno determinado, lo mejor es no emperrarse en que sea otro. Apostar por el que crees que es y luchar por ser feliz. Si te equivocas, no pasa nada, siempre que lo hagas con todas tus fuerzas, con toda tu voluntad.
Otra de las ideas que hoy marcan mi dia es el final de mi embarazo. Ya queda muy poco, a partir de hoy, mi bebé puede nacer cuando quiera. Y los nervios, las dudas afloran. También aflora el malestar, el dolor de espalda, de piernas, que se hinchen los tobillos. Ya tengo ganas de verle la cara a mi pequeño. Algo que me tranquiliza es saber que mi marido está conmigo, ha estado en los cursos de preparación al parto y sabe lo que tiene que hacer, lo que va a ocurrir. Si a mi se me olvida algo, espero que él tenga la tranquilidad suficiente para recordármelo y ayudarme. Sé que va a sentirse mal por ver sufrir a su esposa y a su pequeño; pero yo sé que va a ser un momento especial, que su presencia va a ser crucial para que todo vaya perfecto. Y una vez que nazca, aparecerá la aventura de ser padres. Cuidarle en casa, estar pendiente de un pequeño, porque lo que tengo claro es que él va a ser mi primera prioridad. Cada uno se enfrenta de forma distinta a este gran cambio; pero sé que sus papás van a hacerlo lo mejor que puedan, haciendo lo que crean lo mejor para el peque. Y ahora estoy más tranquila, porque ya está todo bien con la nueva sociedad médica. No me llegaba la nueva tarjeta y eso siempre crea incertidumbre. Entre correos y ciertos errores que no vienen a cuento ahora estaban haciendo que el tema me crispara. Ahora, tengo los papeles, la tarjeta y es una cosa mas que está bajo control. Parece mentira lo que se desestabiliza una embarazada. Las hormonas son de lo mas antojadizas y no es tan fácil controlarlas. Tenerlo todo preparado para cuando toque ir al hospital es fundamental para la tranquilidad y estar en lo que toca estar en ese momento.
También estoy pensando en los sueños que he tenido esta noche. Han aparecido en ellos viejos amigos, a los que hace casi dos años que no veo, aunque de vez en cuando cae algun e-mail. Me hacen pensar qué quiere decirme mi subconsciente, qué es lo que echo de menos de ellos para que aparezcan en sueños. Sí, sé que tengo conversaciones pendientes con todos ellos; pero ahora tengo limitaciones para moverme y creo que cuando tenga a mi pequeño, tendré muy poco tiempo para hacer visitas. Me ha extrañado, porque hacía bastante que no me acordaba de ellos, sobre todo de una de las personas que ha aparecido. Quizá eche de menos conversaciones antiguas y ocupaciones de antes de casarme. Me ha extrañado también que hoy no he soñado ni con mi marido ni con mi pequeño.
Esta es la actualidad que verdaderamente me interesa, porque a nivel social, la que se muestra en los telediarios queda un poco lejos. Bueno, salvo las noticias de embarazadas y algunas cosas mas, dependiendo de mis gustos. Hoy con la mala noticia de que estamos sin españoles en el Open de Australia, cuando ya soñaba con una final Nadal-Federer. En fin, otra vez será.
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