Seguro que cada uno de nosotros tiene una canción que le trae recuerdos memorables, canciones que no le gustan nada porque también trae recuerdos, pero esta vez bastante peores que los anteriores. Canciones que hacen reír, canciones que hacen llorar. O canciones que te recuerdan libros, porque las escuchaste vagamente cuando los estabas leyendo en el autobus, o en el metro. Son canciones que marcan una vida, que nos recuerdan cosas o que cuando las escuchas por primera vez sabes que van a quedarse mucho tiempo en tu vida. Escuchas una canción y cerrando los ojos casi puedes ver una imagen ¿No os pasa con la canción de Tom Jones It's not unusual de acordarte de Carlton Banks "bailando"? o escuchar la conocida canción de U2 I still haven´t found what I'm looking for y pensar en los chicos del Informal cantando Si la cosa va mal... voy a Sacedón. De hecho, basta con escribir de ello y en mi mente ya se agolpan las imágenes. Tambien pasa de escuchar una canción y pensar qué buena para cantársela a tal o cual persona. Para bien o para mal. No digo más.
La música está metida en nuestra vida, desde pequeños. Mi bebé aún no ha salido al mundo y ya le he puesto música variada con los cascos cerca de mi vientre. Y creo que le gusta. Mozart, música de relajación y cosas tan movidas como la de Rudebox de Robbie Williams. No le pongo música mucho tiempo, ni muy alta tampoco, sólo para que vaya escuchando otras cosas que las voces de sus padres o los ruidos que hace mi estómago. La música, las canciones, nos acompañan en los momentos alegres y en los momentos tristes. Canciones que cantaban personas que ya no están en mi vida, que murieron físicamente porque en mi corazón siguen muy vivas, como manifiesta el brotar de alguna lagrimilla cuando me acuerdo de ellas. También hay canciones que cuesta escuchar por la historia personal. Por ejemplo, cuando yo rompí hace años con mi novio, era escuchar ciertas canciones y ponerme a llorar. Hoy en día, ese novio se ha convertido en mi marido; pero aún hoy cuando escuchamos esas canciones le hablo de lo que lloré en esos momentos de separación. Nos tomamos un tiempo que, por otro lado, nos vino genial y que si no hubiera sido como fue, seguramente, no estaríamos juntos.
La sociedad actual parece, más que nunca, una canción de Joaquin Sabina. Ayer, hablando de Sabina, mi marido me gastó una broma, diciendo que el cantautor había sido elegido para poner música a la campaña del candidato socialista a la alcaldía, le iban a hacer una versión especial de el hombre del traje gris. Al principio, cuando me lo dijo, reconozco que me lo creí, es algo que te puedes esperar de Sabina. Aunque creo que le pega mas, tanto al candidato, cuyo nombre sigo sin saberme, como a la actualidad todos menos tú. Una sociedad que tiene un lado canalla y que parece atascada por no llevar cadenas en medio de la nieve. Una sociedad que parece sacada de un gran psiquiátrico, donde cada uno va a su bola y que habla de cosas bonitas en medio de la basura.
Creo que sería implanteable imaginar la vida sin música. Al menos, yo no quiero imaginarla. Está dentro de nosotros, sin cobrar cánones ni derechos al estilo SGAE, que sería capaz de sacarla de nuestra vida para luego meterla mediante previo pago. Les guste o no, el ser humano tiene música en su interior. Independientemente de que los productos triunfen o no en el mercado. Creo, de hecho, que uno de los triunfos de OT es que nos da la oportunidad de escuchar música en la tele en directo, versionando buenas canciones. Porque en este mundo, la música parece que no vende demasiado en la caja tonta. Como mucho, para rellenar huecos, o progamas de sábado o domingo por la mañana. También hemos tenido que aguantar como los aspirantes se, literalmente, "cargaban" canciones de nuestros cantantes favoritos, que daban ganas de apagar la tele o directamente votar para que se fuera a su casa el concursante. Pero bueno, es el precio que hay que pagar para escuchar música y oir cantar en directo.
En la actualidad, la persona a la que le dedico la mayoría de las canciones que me gustan es, sin dudarlo, mi marido. Y no creo que sea la única que escucha una canción y piensa en la persona a la que ama, o compra un disco pensando que a esa persona le va a gustar. Juntos escuchamos música, sobre todo en el coche. Nuestra asignatura pendiente es el baile, ninguno de los dos es muy bailón. Aunque sí que la música ha provocado en más de una ocasión que nos pusiéramos mimosos. Son muy buenos momentos, que no escribo porque haría un artículo larguísimo. También es cierto que nuestro pequeño empieza a ser también destinatario de dedicatorias. No puedo escuchar igual que antes canciones como Mi pequeño tesoro de Presuntos Implicados, el milagro de Gloria Estefan o Mi pequeño del alma de Isabel Pantoja (aunque no sea de mis cantantes favoritas, dicho sea de paso). Las circunstancias que vivo ahora me hacen especialmente sensible hacia ese tipo de canciones, que antes escuchaba y que no me decían nada. No se escucha igual cuando tienes 15 ó 20 años que cuando tienes 30. Incluso ahora cuando escucho las canciones antiguas me traen recuerdos y me muestran que esa persona que fuí dejó paso a la que soy ahora. Ley de vida.
Mientras escribo el texto de hoy suenan los acordes de With or without you de U2. Una canción que siempre me lleva a la misma persona y que varias veces he tocado con la guitarra, arrancándome a cantar incluso. Paro en varias ocasiones para pensar en lo que dice la canción, que de tanto escucharla, ya he podido traducir. La música hace que no tengas edad y que te sientas identificado con lo que se dice, puede que no te guste el cantante pero sin embargo, llega una canción, en un momento determinado y te toca el corazón. La misma canción la escuchas en otra tesitura y puede que te haga pensar algo completamente diferente. No puedo ni quiero renunciar a todo lo que me aporta la música, lo que me hace sentir, las oportunidades que me ofrece, los ánimos que me da para convertirme en la persona que quiero ser.
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Feel - Robbie Williams
What Can I Do - The Corrs
With or Without You - U2 (mítica, me acuerdo en esa canción de la historia de Ross y Rachel de FRIENDS porque fue justo la que pusieron en el especial cuando acabó).
Mediterráneo - Serrat
España Camisa Blanca - Ana Belén
Para mí, imprescindibles. Van en mi iPod siempre.
Besotes. Como pasaba tanto tiempo sin que escribieras pensé que habías dado a luz ya!
no, aun no he dado a luz, es que he estado malita y además poco inspirada... cuando dé a luz os enteraréis.
Wicked game de chriss isaak, es una de mi preferidas, aunque todo lo que sea musica lo es, ¿os imaginais una vida sin música?
donde hay música hay un sentimiento, un recuerdo, un pensamiento.
Forma parte de nuestra vida y ella de nosotros.
Un saludo.
Enorabuena por tu próxima maternidad.