Estar de baja es estupendo para tomar el pulso a la programación de cada cadena de televisión. Supuestamente tenemos donde elegir porque cada vez tenemos mas canales. Digo supuestamente porque las series son casi iguales, por ejemplo, en Antena 3 dan "Rebelde" y en cuatro dan "Rebelde Way", dos series que son prácticamente iguales. Si en una cadena dan un reality al estilo Mira quien baila, otra saca Mira quien canta ahora. Y que no se te ocurra hacer zapping porque todos ponen anuncios a la misma hora. Si un programa triunfa al estilo Madrid Directo, se intenta fichar a sus reporteros y hacer un España Directo. La idea de Mi camara y yo se hace callejeros o a fondo en otras cadenas. Vamos que es variedad dentro de una cadena, porque si juntamos los canales se repiten ideas una y otra vez. Al final tenemos muchas cadenas y una misma programación. Y eso sin meternos en culebrones, programas de cotilleo y demás. Se intenta volver a programas que tuvieron éxito en temporadas anteriores y que ahora no llaman ni la atención del público. La audiencia es más exigente de lo que parece. Los gustos cambian y la gente crece.
Luego también vivimos un periodismo partidista, pesimista, tremendista, sacando todo lo malo de la actualidad y siempre en plan catastrófico. Parece que el planeta no nos va a durar ni veinte años. Cierto es lo del cambio climático; pero una cosa es eso y otra ponernos en plan de que no podemos hacer nada. Otro mundo es posible siempre y cuando nos pongamos el mono de trabajo y lo queramos hacer. Porque el mundo no va a cambiar si nosotros, cada uno en su ambiente, en sus cosas no hace por cambiarlo. A veces parece que le hemos dado el megáfono al mas tonto de la clase, que nos hace partícipes de sus "extraños" e inverosímiles pensamientos. No, los periodistas no están para alarmar, para ser pesimistas, sino para dar información, para ser mensajeros, explicar lo que sucede, dejando que cada uno saque sus propias conclusiones. Evidentemente, no creo que sea posible una objetividad pura; pero sí que creo en la sinceridad y la ética profesional.
Volviendo a la programación de la televisión, es impresionante lo que se pueden alargar las películas en las cadenas. A veces hasta se agradece que te pongan de nuevo el título de la peli, porque se olvida con tantos anuncios. No me extraña que la gente se abone a los digitales o busque la TDT porque ver una película de tres horas es casi imposible de aguantar sin echar una cabezadita, como la de ayer en Antena 3, empezó a las 22.00 y se acabó pasadas las 1.35. Vamos, eso pasa en el cine y mas de uno se sale de la sala para ir al baño o para fumarse un cigarrito. En casa es distinto, aprovechas para hacer la cena, recoger la cocina, ir al baño, cambiarte de ropa, echar una miradita al e-mail. Y cuando vuelves al salón, siguen los anuncios. Tienes por lo menos diez minutos de anuncios, vamos tiempo para muchísimas cosas, las embarazadas incluso podemos practicar la respiración para el parto. Luego hablan de que la gente se baja las películas del emule. No me extraña, entre los precios del cine y los anuncios de la televisión, la gente se busca la diversión como puede, sin gastarte 20 € o gastar tiempo. Me explico: los 20 € son dos entradas, una de palomitas y dos refrescos. Y el gasto aumenta si tienes que dejar el coche en el parking. Gastar tiempo, evidente, las colas para sacar las entradas, para dejar el coche, el atasco a la salida (¿Alguien pensó en ello cuando puso el kinépolis en la ciudad de la imagen en Madrid con calles pequeñas y accesos tan limitados?). Y si ves el cine en casa, con los anuncios, bueno, la experiencia es de mucho tiempo gastado para poca cosa.
Otra cosa que es para creérselo es lo de los documentales, creo que el de tiburones lo he visto por lo menos una vez cada seis meses. Me pregunto si no ruedan más, por lo menos de animales, porque en esta semana pasada si no he visto varias veces a los antílopes corriendo delante de un guepardo no lo he visto ni una sola vez. Eso en animales, porque en rutas de viaje al estilo pilotguides, ya he visto varias veces Thailandia. Vamos, que lo conozco mejor que la provincia de Palencia y eso que nunca he viajado a Asia. Se repiten documentales y se repiten series, es conocido el caso de Verano Azul, pero ni que decir tiene lo de los simpsons o lo de los vigilantes de la playa cada verano. A veces hasta hace ilusión volver a ver V, Mcgyver o El gran héroe americano. Incluso se repiten concursos que hace años que dejaron de grabarse, por ejemplo, Humor Amarillo. Se repiten una y otra vez para amortizar los gastos de compra. Vamos que entre las repeticiones y los anuncios, lo que extraña es que las cadenas no tengan mucho más beneficios.
¿Por qué se ve la tele entonces? Creo que el aburrimiento o la rutina tiene mucho que ver. Se hace siempre. Llegas a casa y si te sientas en el sofá instintivamente coges el mando y ves qué están dando. La pones para tener ruido, algunos para sentirse acompañado. Recibes mucha información y no tienes que pensar, incluso ayuda a dormir la siesta o después de cenar. Hay otras opciones; pero al final siempre gana la tele. Opciones diversas como leer, navegar por internet, pasear, jugar a las cartas, una buena conversación... que cada uno piense, pero a mi se me ocurren muchas opciones. ¿Por qué, entonces, nos quedamos siempre con la TV? Supongo que por comodidad, no tienes que pensar, ni moverte ni hacer nada, sólo mirar la pantalla. Llegamos incluso a pensar que hacía la gente hace 70 años cuando no había televisión. Supongo que vivir, con todo lo que eso conlleva. En la actualidad hay pueblos en África y en otros continentes que no ven televisión. Y la verdad es que, viendo el panorama, no se pierden nada.
En lo bueno, siempre hay algo malo y en lo malo siempre hay algo bueno. Y en las programaciones, hay verdaderas joyas, que merecen la pena verse, que nos descubren nuevas opciones, lugares interesantes y cosas en las que pensar. Todo depende de los gustos de cada uno; pero puedo asegurar que en las parrillas televisivas hay auténticos programazos y que por ellos merece la pena encender el televisor, hasta soportar los anuncios. Hay que elegir bien los programas que nos interesan y vivir con la tele apagada el resto del tiempo. Nuestra sociabilidad lo agradecerá y el cerebro también. Por no hablar de usar otras fuentes para formarse y para crearse una opinión del mundo en que vivimos. No nos podemos dar credibilidad a lo que dice la TV porque es la televisión. No, es preferible pensar, compartir ideas con otras personas e intentar vivir experiencias antes que dejar que los demás vivan por ti. Pensar cuesta; pero merece la pena y nos hace llegar a una verdad que nos hace libres, que nos hace adultos, forma criterios y nos da individualidad.
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Me ha encantado como siempre tu articulo.. ¿que raror, verdad?. Aunque creo que se te ha olvidado un punto: la television tiene un papel fundamental en la sociedad actual: el de sedante. No solo físico porque con en lo que dura una pelicula en Antena 3 menuda siesta que te echas sino, y mucho mas peligroso, intelectual.
Para una gran masa es la única verdad, lo que existe es porque está en la "tele"y siu lo dice ls "tele" será verdad. Amodorra la critica, deforma,que no informa, sobre la realidad, crea su opinion y la transmite como dogma de fe.
Parafraseando una cancion de finales de los 70
"TV Killed the thinking Star"
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"Be beer my friend"
Vivo en unpequeño pueblo de la provincia de Toledo (menos de 500 habitantes), para mi la televisión se ha convertido en basura, la veo bastante poco (afortunadamente), ya que al ser un pueblo tan pequeñito la relación humana con los habitantes es bastante intensa, es decir, pasamos muchas horas los unos con los otros, con lo cual no tenemos tiempo de ver televisión.
Cuando era pequeño, me gustaba mucho la tele, sobre todo el sabado por la mañana, aquellos programas si los recuerdo con mucha nostalgia, como nos divertia ver al Torrebruno o a Pepe Soplillo. Y a unas horas prudenciales, no como ahora que los crios para ver dibujos se tiene que levantar a las 7 de la mañana, ! que verguenza!.
En fin, estos son los tiempos que corren ahora, ya veremos si las generaciones venideras recuerdan algún programa de su infancia, bueno recordaran el salsa rosa, a tu lado y toda la mierda esa (perdona por la palabra, pero es que me cabreo).
Yo seguiré dando mis paseos por el campo y cogiendo esparragos antes que sentarme a ver este tipo de televisión.