Si ser madre es un milagro de la vida, los cambios que acarrea en la vida son para agarrarse. En las conversaciones con mi marido, nuestro pequeño está presente casi un 90 % de las veces. Comprendo que es algo normal; pero no podemos perder de vista una realidad: Antes de ser padres, somos un hombre y una mujer. Y eso no puede perderse. Mi opción de vida es convivir con él, al igual que su opción es convivir conmigo. Ser padres es una decisión consecuencia de esa opción vital. Porque los hijos llegan y pasado un tiempo (calculo que unos 30 años por lo menos, viendo como están las hipotecas) se irán y nos quedaremos de nuevo solos mi marido y yo. Si nuestra vida como padres es importante, nuestra vida como pareja también lo es y no podemos descuidarla. Cada uno de nosotros somos autosuficientes, compartimos la vida porque hemos querido hacerlo, nadie nos obligó a casarnos, lo hicimos de forma libre y espontánea, como decía el ritual del matrimonio. Dimos el paso porque nos amamos, porque no entendíamos la vida lejos del otro. Empezamos a caminar juntos, cada uno con lo suyo, con sus virtudes, sus fallos, respetando al otro, queriéndole tal como es. Así descubrimos que en lo malo siempre hay algo bueno y en lo bueno, siempre hay algo malo.

Empezamos a formar nuestro matrimonio sin que ninguno de los dos tuviera una idea preconcebida de lo que era el matrimonio, esperándolo todo y sin esperar nada al mismo tiempo de esta etapa. Y nos decidimos a casarnos por cosas grandes y por cosas pequeñas. Esas cosillas simples, como el tener que despedirse por las noches, estar despierto/a hasta que el otro mandaba un sms indicando que había llegado a casa. Pasar las fiestas separados, tener que realizar viajes de fin de semana para poder estar juntos, solos y poder conocernos. Sí, estaba la opción de irnos a vivir juntos, para probar primero si "éramos compatibles". Una opción que respeto; pero que era difícil para mi por mis creencias y por educación familiar. Y como la base de nuestra pareja es el amor, el respeto hacia el otro y la comunicación, preparamos la boda después haber ido dando pasitos como conseguir trabajo y encontrar piso. Los cambios de la vida iban sucediéndose en un orden lógico para nosotros. Yendo despacito pero bien.

Ahora viene una vuelta de tuerca mas en nuestra relación: ser padres. Una oportunidad de crecer como personas, y de que nuestra pareja crezca también. Tener dudas por hacerlo lo mejor posible. Y siendo realistas, sabiendo que no lo sabemos todo, que iremos aprendiendo poco a poco y que será a base de prueba y error. Responsables de una nueva vida, de alguien que no pidió venir y que va a necesitar de los dos durante una buena etapa de su vida. En este slalom que es la vida nos toca ser un poco mas flexibles, adecuarse a las circunstancias, sin romperse. Esta es nuestra opción de vida, supongo que los que tienen otras viven otras etapas, parecidas; pero distintas. Recuerdo a personas que entregaron su vida y se marcharon a la soledad del claustro, o pusieron su vida a la disposición de los menos favorecidos en otros países o en otros lugares de este país. No les envidio, tengo mi opción clara y sé que éste es mi camino, mi vida. Y salvando las distancias, sus vidas son igual de importantes que la mía para la sociedad, para el nuevo mundo que todos queremos, más solidario, más humano. Todos ponemos nuestro granito de arena y todos ellos son importantes. No es más fácil, ni más difícil, sólo son vidas distintas.

Nos vamos preparando para los cambios en la vida, porque lo que no cambia no se mueve y lo que se no se mueve se estanca, se queda como una estatua, se muere. Para prepararnos, estudiamos. Desde el colegio hasta la universidad nos preparan para tener cierto conocimiento del mundo en que nos queremos integrar. Si queremos llevar un coche, nos toca leer el código de la circulación, hacer test de autoescuela y prácticas. Para todo en esta vida, toca estudiar, aprender. Y no es lo mismo estudiar que aprender, que a veces estudiamos para aprobar, pero no aprendemos nada. Creemos que esas enseñanzas no van a valernos para nada y, aunque cojamos apuntes, terminarán en la basura con el correr de los años o en cajas en un trastero. Los estudios, los conocimientos son un plano, nada mas y nada menos. Somos cada uno el que decide dónde quiere ir, o lo que le interesa. Muchos conocemos personas que estudiaron una carrera pero que saben mucho más de algo que no tiene nada que ver con ella. Un licenciado en Físicas experto en arte románico, por ejemplo. Personas que tienen inquietudes y que puede que no tengan títulos; pero que saben lo que les gusta y se buscan la forma para aprender. Personas que estudiaron una cosa y trabajan de otra. En algunos casos porque no les quedó más remedio, otras porque descubrieron que lo que estudiaron no les gustaba. Personas que entendieron que los estudios son herramientas que puedes buscar y que valen para vivir mejor; pero que no lo garantizan, porque como herramientas no valen de nada si no se ponen en práctica.

Cualquier persona puede llegar a donde quiera llegar, sólo se tendrá a sí mismo como obstáculo. Todos podemos cambiar nuestra vida, sólo se nos pide que lo intentemos, que nos pongamos a ello. El miedo a equivocarnos será nuestro compañero en la medida en que seamos responsables y capaces de ver los cambios, las dificultades. Tener miedo no es impedimento para seguir por el camino que nos vamos trazando. Y habrá cambios que para los demás sean malos y que sin embargo en nuestro camino sean estupendas noticias. Por ejemplo, para la mayoría de las personas tener frío o dolor es algo digamos no bueno, algo que no queremos. Sin embargo, cuando alguien que ha perdido la sensibilidad física te dice que siente frío y que tirita, te alegras, porque es un cambio, algo que te da esperanza para que la situación se normalice. Hay que ponerse en el pellejo de la otra persona, andar un par de kilómetros en sus zapatos para entender lo que le ocurre, vivir la empatía. Otra visión distinta para descubrir los cambios de la vida.

Las personas podemos provocar cambios en la vida de otras personas, seamos conscientes o no. No podemos medir, por ejemplo, el alcance de nuestra escucha o de nuestra palabra. A veces, sólo nos dedicamos a enunciar ideas, un par de brochazos de esas ideas pueden provocar que distintas personas lleguen a distintos caminos. No podemos medir las consecuencias de los cambios producidos. Sólo a la larga y en la distancia lo podremos ver. Debemos contar con que ese tipo de cambios en la vida se pueden producir aunque no los podamos predecir. Hace poco una persona me decía que mi blog, que estos artículos que escribo, le hacían pensar. Yo le decía, de coña, que a mi también me hacían pensar. Una misma acción totalmente diferente en cada uno de nosotros. Un hecho que nos hace pensar, y que debería llevar una consecuencia: desde escribir un artículo, a una conversación sobre el tema, o una acción más concreta. Cambios que son como las piedras de un estanque, una vez que la tiras, hace ondas que llegan a ser enormes comparadas con la pequeñez de la piedra inicial. Puede provocar cambios en otras personas, porque todos estamos unidos por el hilo de la Humanidad, somos seres sociales que se interrelacionan. Un cambio en nuestra vida puede tener consecuencias de mas cambios en otras vidas.